jueves, 14 de enero de 2010

¿Cómo se porta?

La pregunta más habitual que escucho dirigida a un niño es “¿te portás bien?”. A veces es una pregunta elíptica, en tercera persona, dirigida a un adulto, pero cuyo destinatario interpelado es el niño: “¿Se porta bien?”.
No importa, parece no importar, si es feliz, si se relaciona con las personas de modo sano y fluido, qué le pasa, cuáles son sus deseos, sus alegrías, sus miedos, sus potencialidades más concretas, si su entorno lo estimula favorablemente…
Lo que prevalece es la disciplina. Y en esta época del año arrecia esa obsesión amparada por la posibilidad de chantajear a los chicos con la historia de los regalos.

El primer mandamiento de mi religión dice NO PROCREARÁS.

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