sábado, 22 de abril de 2017

(Falta de) Reciprocidad

La falta de reciprocidad del deseo es una de las tragedias de la humanidad. Más aún: toda falta de reciprocidad respecto de cierto tipo de sentimientos y/o emociones es un vacío ardiente.
Pero deberíamos poder manejar eso. Onda que el asunto no es lo que te pasa, sino cómo lo manejás. Si te ponés molesto, es una cagada. Si se te prende fuego la cotidianidad, o el sexo, o la cabeza y no podés parar de pensar, de darle contacto a esos circuitos cerebrales, si sos un yonki de esa neuroquímica, pero no jodés a nadie, qué sé yo… Sería como criticar a otro por ser diabético: es lo que te tocó. Manejalo lo mejor posible para vos y, sobre todo, para tu entorno.
También debería poder manejarlo quien rechaza. Si alguien te dice, desde el mejor lugar que encuentra, todo lo bueno que le pasa con vos, y vos lo descalificás –el "estás confundido" paga dos pesos para eso– o te enojás, sos un dechado de pelotudez. Si encima te jactás, delante de esa persona, con tus amigas o con quien sea, de que nunca podrá acceder a vos; si se lo refregás, aunque sea levemente, como al pasar, por la cara, sos una mierda, una pobre infeliz que necesita pajearse con ese poder.
No espero una empatía propia de quien cantaba "viéndote sufrir puedo sentir tu sufrimiento", no pretendo que sufras como sufro cuando me rechazás. Aspiro a un momento, apenas un momento, de respeto y comprensión. Y la contrición que se impone ante cada tragedia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Donde dice "contrición" debe decir "gravedad".
Ya lo editaré.