<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369</id><updated>2012-01-25T07:12:17.249-08:00</updated><title type='text'>No soporto a la gente</title><subtitle type='html'>Y la gente no me soporta a mí...</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>765</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8637558803585722572</id><published>2011-12-04T14:55:00.000-08:00</published><updated>2011-12-10T08:04:09.214-08:00</updated><title type='text'>Fuera de servicio</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-zh_5W_vd5-I/TuN_A24pVbI/AAAAAAAAAHw/UoAz0Dv4EPM/s1600/1185062791_f.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 241px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5684526807381530034" border="0" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/-zh_5W_vd5-I/TuN_A24pVbI/AAAAAAAAAHw/UoAz0Dv4EPM/s320/1185062791_f.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;[&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.fotolog.com/rafa_linea21"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;foto&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Una frase que da vueltas por ahí sin que Google pueda confirmarme su autor dice que “una banda tiene toda la vida para sacar su primer disco y un año para sacar el segundo”. Yo, que intuyo analogías por doquier sin poder confirmarlas o explicarlas, sospecho que algo parecido pasa en cada lugar nuevo donde uno expone su discurso. Tenés toda una vida, la que pasó, para poner en palabras sensatas y plausibles, para referirla de un modo razonable, para explicarla, explicártela y/o explicársela-s.&lt;br /&gt;Pero, mientras, la vida continúa, y lo que sucede en paralelo a ese relato es más o menos lo mismo que pasó antes. Seguramente porque no puede dejar de serlo, no tan fácilmente, no juntando palabras. Cuando cae esa ficha, todo se descubre tan repetido y vacío como el canal de la NBA en estos tiempos de lock-out. Todos nos damos cuenta de que estamos en un circuito repetido. Los que pueden irse, se alejan, y uno se queda desmoronado en el mismo lugar de antes y sin la ilusión de la razonabilidad, ya desvanecida.&lt;br /&gt;Algo así tal vez ocurra con este blog. Esa sensación de que ya todo fue dicho, de estar repitiendo hechos, ideas, palabras, conectores; de que en unos años mi relato va a incluir esto que (me) pasa ahora y, dentro de ello, por supuesto, el blog. La de no tener referencias, la de un solipsismo sui géneris, expuesto mucho y sin sentido. Desde hace meses, me suena a estar poniendo la energía en un lugar equivocado. Al menos, en un lugar que no la devuelve.&lt;br /&gt;No sé para qué uno hace (¡hacía!) un blog. No sé por qué hice este blog. Empezó, y ya. Supongo que fue un intento de romper con la sensación de inexistencia. Para darle aire y luz a algo que había ahí, latente, poniéndolo en palabras, fuera del agobio solipsista. Pero las palabras que junté (¡alto logro!) finalmente revelan su impotencia. Los signos vitales que dejo acá y también los que a veces dejo al visitar algunos blogs no pasan el triage…&lt;br /&gt;Mi blog no explotó ni tuvo muchos lectores comentaristas (ni seguidores, desde que Blogger se contagió de la lógica twittera facebookera). No era algo que buscara: simplemente, digo que no sucedió. Y está claro que si hubiera ocurrido, esto habría tomado otro rumbo, como lo tomó con un post y un comment de hace exactamente tres años.&lt;br /&gt;No explotó, no conseguí sponsors, aunque un blog que habla tanto de zapatillas podría haber conseguido el auspicio de Reebok o de Adidas… Tampoco resonaron algunos post “bien escritos”, y eso sí me parecía menos improbable. Pero no superaron la invisibilidad o la intrascendencia.&lt;br /&gt;Y no sirvió para cambiar nada consistentemente. Tampoco sé si era posible. No sé qué era posible, pero esa pretendida visibilización no mueve el amperímetro. Y si afuera no resuena y adentro no rinde, mejor parar. Entonces, por un tiempo, este blog va a quedar en pausa.&lt;br /&gt;Tal vez vuelva a postear cuando intente de nuevo una solución médica para mis problemas con el sueño si me toca un psiquiatra como el que aparecía en Crónica la otra tarde, que hablaba de la “higiene del sueño” y de que uno tiene que estar equis horas en la cama, y no más. Y si no descansó, no importa, “¡levántese lo mismo!”. Conductistas así, de ser traumatólogos, dirían: “Si se fracturó una pierna, no importa… ¡Camine lo mismo!”.&lt;br /&gt;O cuando la pelotuda del lugar donde vendo diarios viejos me vuelva a sarpar las monedas (y a cagarse en mi esfuerzo de treinta cuadras y veinte kilos) mientras manda mensajes a dos pulgares en su smartphone, o cuando me encuentre con otro oftalmólogo impaciente que se moleste si cierro instintivamente el ojo al acercarme el aparato para medir la presión.&lt;br /&gt;¡O cuando venga el-la asistente social a comprobar si necesito el subsidio! 0 cuando la vigilia me ahogue como me ahogo a veces cuando duermo, o no sé cuándo ni por qué. Imaginarlo es condicionarlo, creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La foto es eso: algo que ya no existe, yéndose. De un lugar que –también– me es ajeno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8637558803585722572?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8637558803585722572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8637558803585722572' title='18 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8637558803585722572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8637558803585722572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/12/fuera-de-servicio.html' title='Fuera de servicio'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-zh_5W_vd5-I/TuN_A24pVbI/AAAAAAAAAHw/UoAz0Dv4EPM/s72-c/1185062791_f.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>18</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1925832383577074944</id><published>2011-11-26T12:57:00.002-08:00</published><updated>2011-12-26T23:41:18.223-08:00</updated><title type='text'>Déficit de atención</title><content type='html'>Entre toda la gente que me resulta insoportable (lxs supersticiosxs, lxs que tienen hijxs, los que gritan en lugar de hablar, lxs que usan la palabra "personita", lxs que escuchan música en el celular sin auriculares, lxs que tienen perros, lxs que apoyan los pies en la cama o en el sillón sin descalzarse, lxs que toman mate y te convidan como si todos tomáramos eso, y te insisten y no entienden cuando les decis que no tomás; los que usan la palabra "querido", en general con un tono despectivo que no me pasa inadvertido y me molesta mucho; lxs que escuchan a Luis Miguel, lxs oficialistas, etc.), hay un grupo que tal vez me resulte insoportable porque tienen una habilidad que de tan lejana se me hace incomprensible. Y, seguramente, envidiable. Lxs que pueden hacer dos cosas a la vez.&lt;br /&gt;Yo no puedo. O te la chupo o me la chupás, pero las dos cosas a la vez, no. Me pierdo. Me desconcentro. No puedo. Hay gente que fuma y masca chicle a la vez. Hay otrxs que hablan mientras manejan, o que hablan por teléfono mientras cocinan o mientras hacen algo con la PC. Gente que baja fotos y escucha música al mismo tiempo. Que estudian con música de fondo, ¡que garchan con música de fondo! Yo no puedo, yo me pongo a cantar la canción (yeah!, my knees got weak...) y me olvido de que tengo que cogerte.&lt;br /&gt;Hay gente, como la que vi el otro día (y es algo que vi mil veces, pero la otra tarde, en ese maxikiosco cerca de la estación, lo vi de nuevo), que tiene la tele encendida todo el tiempo, tanto que me pregunto quién mira a quién. No solo tienen la tele encendida cuando están frente a ella; a veces se van y dejan el televisor prendido, incluso sin volumen... Y no la apagan ni cuando charlan con alguien. ¡Qué bueno! (supongo). A mí se me mezclaría todo, le contestaría al chabón de la tele con lo que tengo que decirle a mi interlocutor/a, lo integraría a la conversación o, si le sacara el volumen, seguiría sus gestos tratando de descifrar qué está diciendo, lo que me requeriría prestarle más atención...&lt;br /&gt;Yo no puedo nada de eso. Entre tantas cosas que no puedo está no poder hacer dos cosas a la vez, por pequeñas que sean. Yo, cuando estoy en un lugar, cuando hago algo, estoy 100% ahí. El problema es que en general no alcanza ni con esa dedicación completa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1925832383577074944?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1925832383577074944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1925832383577074944' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1925832383577074944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1925832383577074944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/11/deficit-de-atencion.html' title='Déficit de atención'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8367109027748132275</id><published>2011-11-26T12:57:00.001-08:00</published><updated>2011-12-04T14:40:07.660-08:00</updated><title type='text'>Los límites de internet</title><content type='html'>Estoy a cuatro cuadras de uno de los bordes de la ciudad. Tengo que actualizar el blog, y no quiero repetir ninguno de los dos o tres cybers que hay en ese nodo de transportes. Supongo que también tengo ganas de caminar, que tengo ganas y un cuerpo que me responde. Entonces me voy a buscar un cyber por la avenida que corre casi paralela a ese borde.&lt;br /&gt;Nunca caminé por ahí, y voy mirando a uno y otro lado de la avenida, pero no hay un puto cyber. Ni siquiera cerca del colegio hay uno. Varias cuadras después, diviso uno a mano derecha. Cruzo la calle, me acerco, y veo el cartel que dice “cerrado”… Sigo caminando, hasta que el lugar se me hace inhóspito y desasosegante.&lt;br /&gt;Es la última cuadra, decido. Fueron veinte cuadras, me entero en casa, cuando reconstruyo mi periplo en la Filcar. Veinte cuadras y un solo cyber, que estaba cerrado. Acá doblo, me digo, y si no encuentro nada, me vuelvo. En esa calle hay varios negocios, y, entre ellos, finalmente, descubro un cyber.&lt;br /&gt;Entro, pregunto cuánto cuesta y cada cuánto fraccionan, pido una máquina, y pongo manos a mi obra. Mientras leo, copio y pego, tengo que escuchar lo que habla la gente en las cabinas. Tendría que hacer un post con eso, sobre todo en los cybers de Constitución, pero no tipeo tan rápido como hablan…&lt;br /&gt;También escucho los diálogos entre el encargado y los clientes. Una mina sale de la cabina y cuando va a pagar le cuenta al chabón que se mudó hace poco a los monoblocs de enfrente y le pregunta qué proveedor de internet le recomienda. “Internet llega hasta acá –le responde el pibe–. Hasta esta calle. Enfrente no llega”. Y le da una explicación que no recuerdo porque mi cabeza quedó tildada al oír eso, procesando las palabras más increíbles que conocí últimamente.&lt;br /&gt;Estamos a cuatro o cinco cuadras de uno de los límites de la ciudad, pero todavía faltan cuarenta o cincuenta cuadras para que ese límite se encuentre con otro y formen uno de los vértices del mapa. Me pregunto si en todas esas cuadras tampoco hay internet o si el servicio vuelve kilómetros más allá. Me pregunto para qué sirven en ese lugar las netbooks que dan los gobiernos municipal y nacional. Me pregunto por qué internet llega hasta esa calle, si enfrente hay edificios, si, capaz, vive más gente ahí que en todas las cuadras que vengo caminando.&lt;br /&gt;Como sea, eso tan usual y cotidiano, se corta acá. He posteado desde alguna villa porteña o desde algunos lugares del tercer cordón del cono urbano sin preguntarme siquiera si había internet. Es algo que está en todas partes. Pero acá enfrente no. Estoy a cuatro cuadras de un borde de la ciudad, pero estoy en la frontera de la conectividad, en el límite del mundo. Y todavía tengo que volver.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8367109027748132275?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8367109027748132275/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8367109027748132275' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8367109027748132275'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8367109027748132275'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/11/los-limites-de-internet_26.html' title='Los límites de internet'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1822932090469095941</id><published>2011-11-26T12:53:00.002-08:00</published><updated>2011-12-10T07:53:03.540-08:00</updated><title type='text'>Los muertos</title><content type='html'>El laburo donde más tiempo duré estaba lleno de viejos. Era como un club de jubilados o algo por el estilo. Al poco tiempo, me enteré de que uno había muerto. Me impactó mucho la noticia. No por el tipo en sí, sino porque "estuvo acá la otra vez, lo vi, me dio la mano, cambiamos unas palabras, y ahora está muerto".&lt;br /&gt;¡Guau!&lt;br /&gt;Meses después, se murió otro. Yo los borraba del mailing y, mientras, iba haciendo un listado mental de gente que había conocido, que había visto recién, hace poco, hace dos meses, y que estaba &lt;strong&gt;muerta&lt;/strong&gt;. Supongo que esa lista mental era mi forma de tratar con la muerte, de familiarizarme con ella, tan desconocida siempre, y más ajena aún para mí. Cuando renuncié, la lista tenía más de cuarenta nombres: Prestano, Nonnenmacher, Camblor, Lamas, Maldonado, Caziani, Bialo Gorski, Ricci, Martín, Veraldi, Mejuto, Pertierra...&lt;br /&gt;Esa era mi relación con la muerte, con la muerte concreta; no con pensar en ella y en cómo será. Porque hace veinte años ya que el ex novio de mi mamá, ex empleado y actual cuasi enfermero de mi papá (una vez se lo dije así a un psicólogo, y el tipo acusó recibo, y yo siempre repito lo que dio resultado), me hablaba, en el patio de esta misma casa, de lo desmejorado que veía a mi viejo. Y desde entonces fue algo concreto pensar en eso. Ahora que la por (dos) décadas cercana muerte de mi padre está en la recta final, en los cien metros finales quizá, pensarlo es recurrente, se torna imperioso y apremiante.&lt;br /&gt;E inevitable. Aunque sea como me dijeron, que sólo voy a saber cómo es cuando sea, es inevitable que me dé muchas vueltas  por la cabeza. Con todo, no logro identificar qué me pica más: si que se va a morir, si la Muerte, si el tiempo previo a la muerte, con la dependencia física, con sentirla rondar en los pliegues de las cortinas y las sábanas; si lo que viene después, si el hecho de que es un recordatorio del futuro que me lleva a pensar en cómo serán mi dependencia física y mi agonía.&lt;br /&gt;Pienso en que tal vez no sea tanto la ausencia, porque nunca hubo una gran presencia, sino pararse ante ese mundo nuevo, ante la mirada ajena, ante el derrumbe de un statu quo sostenido patológicamente por mi familia que yo no pude romper, porque, ¡mierda!, se termina, y no pude terminarlo yo, no pude darle un final yo... Cómo acomodarse con y ante los demás. Y también respecto de mí: pensar en eso para prepararme y que no me tome desprevenid, para ver si surge alguna idea que me ayude con lo que se viene.&lt;br /&gt;Si no existieran los demás, pienso... pero los demás existen. Hay que hacer la sucesión, hay que decir "gracias" o lo que sea cuando te den el pésame, hay que ir al velorio, hay que bancar a mi vieja, que en la última internación mostró una vez más lo que hay detrás de su fachada espiritual y centrada, y se puso muuuuuuuuuuy histérica, contagiándome su descontrol; hay que bancar a mi inconsciente, que ya me hizo soñar con mi madre dándome la noticia.&lt;br /&gt;Eso pienso, también. ¿Cómo será cuando me den la noticia? La otra tarde veía en Crónica el zócalo negro detrás de las letras blancas que anunciaban la muerte de la madre de Maradona. Y pensaba en esas letras con el nombre de mi viejo, en mí viendo la tele en este sillón, y en la tele esas letras.&lt;br /&gt;Pienso en su gesto ("te estoy ofreciendo mi mano", dijo, porque fue necesario que lo aclarara, porque en una relación nada corporal como la que tengo con mis padres no me resultó evidente de qué se trataba), en si era una despedida, en si esa va a ser la última vez que me haya visto. Pienso en que estoy muy pegado con símbolos de esa índole. Desde hace mucho. Porque, como primera reacción al pensar este asunto, siempre deseé que no hubiera despedidas explícitas, que se muriera lo más imprevistamente posible.&lt;br /&gt;Pienso en que no voy a verlo no sólo porque el tiempo se me pasa sin que pueda hacer ni la mitad de las pocas cosas que quiero hacer, o porque nunca fui si no era por cuestiones laborales, sino porque es una cagada ver a alguien en mal estado. Es algo que me dispara la pregunta acerca de dónde la vida deja de ser vida. Como la última vez que lo vi, la otra tarde, dormido, solo y postrado, roncando, y en esos dos segundos la única diferencia que encontré con la muerte fue la respiración. &lt;br /&gt;Uno no puede despegarse de esas cosas, y, mientras las prevé, o trata de preverlas, pasan otras cosas, imprevistas. Hace un par de meses tuve a una persona a dos o tres metros de distancia, como a mi viejo esta semana, y nadie podía imaginar que esa era &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=BvTCDomCsSs"&gt;la última vez que lo íbamos a ver&lt;/a&gt;. Porque palmó. Inesperada, increíblemente palmó.&lt;br /&gt;No era su fan, pero enterarme me dejó triste y estupefact, aunque la estupefacción se había consumido bastante cuando, unos días antes, supe de lo jodido que estaba. Y si bien no era su fan, tengo bien claro el recuerdo de una noche de fines de los 80 en la que Sergio Marchi pasó el Tango traidor en su programa de Rock&amp;Pop. El Tango traidor, Gente que no y el reggae, Armas para la paz. Me acuerdo de no poder creer lo que escuchaba, de haberlo grabado en un casete de Carlitos Balá, el único que tenía a mano.&lt;br /&gt;Y también de una tarde de sábado de mediados de los 90, cuando fui a comprar la reedición en CD de ese disco al Musimundo de Callao y Corrientes. Me acuerdo de mí caminando por Entre Ríos y Belgrano yendo a la disquería, de que al vendedor también le gustaban. Esas cosas que quedan en la memoria vaya a saber uno por qué.&lt;br /&gt;Hace cuarenta años, alguien dijo que el futuro es incierto y que el fin siempre está cerca. Tener eso en primer plano todo el tiempo es imposible, es alienante, es enfermante y/o enfermo. Pero cuando los hechos (y/o mi interpretación de los hechos y lo que puedo hacer con ella y con ellos) lo ponen en primer plano, no hay rascador que alivie la picazón. Ni siquiera sabiendo que pensar en eso es inútil, como me lo demuestra lo inesperado.&lt;br /&gt;Mientras, eso inesperado, aparte de demostrar la inutilidad de pensar (y, por más inútil que sea, ¡es inevitable!), aporta lo suyo, agrega algo más para que zumbe junto a mi cabeza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1822932090469095941?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1822932090469095941/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1822932090469095941' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1822932090469095941'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1822932090469095941'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/11/los-muertos.html' title='Los muertos'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-5486133029895584118</id><published>2011-11-26T12:53:00.001-08:00</published><updated>2011-11-26T12:58:56.873-08:00</updated><title type='text'>Ludita del transporte</title><content type='html'>La invasión de los aires acondicionados ha comenzado a alcanzar de modo consistente a los colectivos y a los trenes en Buenos Aires. No sé qué será de ella cuando se recorten los subsidios al transporte (que, por ejemplo, en seis meses le dan al dueño de un colectivo la suma equivalente a uno cero kilómetro), pero, mientras tanto, son cada vez más las chances de viajar en un vehículo con aire acondicionado.&lt;br /&gt;Es decir, un ámbito más donde tenemos que vivir al ritmo –a la temperatura, en este caso– que dispone otro. Siempre es así, lo sé. Siempre debemos vivir a la temperatura que dispone el tiempo mediada por la intervención humana, en especial en las ciudades. Pero no estoy hablando de eso. Debería estar de más esta aclaración. Hablo de que un chabón, en nombre de la técnica que domina a la naturaleza, decide que yo tengo que viajar a veintidós grados de temperatura cuando en la calle hace veintiséis, o treinta, o treinta y tres. No importa. Lo que importa es que él impone su voluntad. Sobre mí. Y que mi rechazo queda minúsculo e improcedente ante el poder del progreso y de quienes lo realimentan.&lt;br /&gt;Esa voluntad ajena se me impone en colectivos tan modernos y tan pensados para el aire acondicionado que tienen las ventanillas fijas. Porque, dirán, nunca falta un pasajero desaprensivo que abre la ventana de modo que entre el calor y obligue al aire acondicionado a trabajar de más. Entonces, si el frío te resulta excesivo, jodete. Si tenés que salir con pulóver un día de treinta grados porque vas a viajar en bondi, jodete. Si el aire te lastima al respirar porque el colectivo va lleno o porque el aire procesado es un asco, jodete. Si querés que entre por la ventanilla un centímetro del aire puro de Pueyrredón y Corrientes a las ocho de la mañana, más deseable que el aire que hay dentro del 132, jodete. No se puede.&lt;br /&gt;Si te enfermás por un conchudo aire acondicionado del bondi, el tren, el negocio, el laburo, la casa a la que vas, jodete de nuevo. Es culpa tuya, es tu debilidad, que no tolera los avances tecnológicos.&lt;br /&gt;Algunos de esos colectivos tienen, además, calefacción, y parece que no se puede variar la temperatura porque, con el bondi vacío o lleno, la sensación de sofoco es similar. Será eso o será que el conductor sí puede abrir su ventanilla, y entonces le chupa un huevo cómo se viaja en el fondo al que siempre nos debemos correr. Me pasó en un 140 este invierno, donde estaba para sacarse la campera y quizá el pulóver; pero aun así no me habría librado del aire manipulado y asfixiante que largan esas mierdas.&lt;br /&gt;Por cierto, ese 140 tenía las ventanillas fijas ¡y polarizadas!, de modo que no se veía un joraca para afuera. Era de noche, yo no suelo tomar el 140, y andá a ver la altura de Córdoba entre la oscuridad de la noche y la oscuridad de los vidrios tonalizados, que, para colmo, reflejan las luces blanquísimas del interior del colectivo. Encima, viajé en el asiento del medio de la última fila, con lo cual estaba lejos de las ventanillas, y era aún más difícil ubicar dónde debía bajarme.&lt;br /&gt;Algunos trenes también tienen esta parafernalia. Viajar en tren es mucho más aburrido que viajar en bondi para mí. En el colectivo, el paisaje que entra por la ventanilla es más dinámico y variado. Y si, aparte de que las ventanillas del tren son más monótonas, el polarizado no te deja ver lo poco que hay para ver, el viaje es un padecimiento alienante, y la sensación de encierro, una consecuencia de cómo me considera el señor Ferrocarril, que no me deja salirme de la mierda en la que viajo ni siquiera con los ojos. Porque, ¡ey!, quiero mantener un mínimo diálogo con el ambiente… ¡Hola…!&lt;br /&gt;No suelo viajar en tren, pero la otra tarde tuve la desgracia de viajar en uno con aire y ventanillas fijas. Claro que el aire no andaba… Cinco de la tarde, apenas veinticinco grados de temperatura, vagón repleto, yo respirando hasta por las orejas después del pique que debí echarme para no perder el tren, y en esa lata de sardinas vivas no se podía respirar.&lt;br /&gt;En cada estación, todos sacábamos la cabeza por la puerta, y respirábamos más profundo, para incorporar más aire, y hasta creo que deseábamos que se demorara un toque más allí, aun si llegábamos más tarde a nuestros destinos. Todo por un poco de aire. Mientras, yo pensaba en qué estación iba a comenzar una rebelión y se iban a romper las ventanillas al grito de “¡queremos respirar!”. Pensaba eso porque viajaba en el Mitre que va a Tigre, que si hubiera viajado en el Sarmiento, no llegamos a Ramos que lo prendemos fuego.&lt;br /&gt;Tanto en el colectivo como en el tren, ahora, finalmente, se puede pagar con la tarjeta Sube. Así, todos nuestros viajes quedan registrados en una base de datos digna de Google por lo gigantesca y por lo que sabe de nosotros. De nosotros, no. De ustedes, de los que tienen Sube, y se jactan de ello, y valoran lo cómodo que es, del mismo modo que lo hacen con el teléfono celular, que todo el tiempo emite una señal indicando su ubicación.&lt;br /&gt;El Sube, el celular y porquerías como esas son la versión refinada del microchip subcutáneo que la ciencia ficción de hace algunos lustros imaginaba como obligatorio en la sociedades totalitarias del futuro no muy lejano. No hace falta que nos implanten el chip detrás de la oreja, no hace falta la obligatoriedad. Todos vamos (¡van!) gustosos a ofrendar su libertad al señor Sube, al señor Nokia o al señor Climabuss.&lt;br /&gt;(Y todos, yo también, se la ofrendamos al señor Google, que escanea nuestros mails –para evitar el spam, claro, no por otra cosa–, que nos da cincuenta invitaciones a gmail para saber a quiénes se las enviamos; que sabe lo que buscamos en la web, que nos come la cabeza con el peligro de que nos hackeen la cuenta de mail o de que nos olvidemos la contraseña (oh, los temores de estos tiempos) y nos pide un teléfono para que estemos más seguros. No cualquier teléfono, un celular… Uno fijo, no. Si no tenés celu, no podés acceder a ese servicio, ni podés subir fotos a Google Earth o subir videos a Youtube… Si no tenés celular, no les importás, ¿hasta que haya un Android para la telefonía fija?).&lt;br /&gt;Yo, si puedo, dejo pasar el bondi con aire. Siempre garpo con monedas y, ya sabés, celular no tengo. Y sonrío complacida cuando me entero de que vandálicos pasajeros les han despegado el polarizado a algunos colectivos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-5486133029895584118?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/5486133029895584118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=5486133029895584118' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5486133029895584118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5486133029895584118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/11/ludita-del-transporte.html' title='Ludita del transporte'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8484563794406167656</id><published>2011-11-26T12:52:00.000-08:00</published><updated>2011-12-10T07:53:41.817-08:00</updated><title type='text'>Colectivo 19</title><content type='html'>Fue una de esas cosas que suceden dejando no sólo su recuerdo, sino el del contexto. Dónde estábamos, qué estábamos haciendo, cómo estaba el día… Fue cuando el bondi ya se había llenado y viajaba gente de pie, fue cuando da la vueltita por Olleros para agarrar Álvarez Thomas.&lt;br /&gt;El tipo, parado a la altura del asiento posterior al mío, le dijo a la mina con la que viajaba y hablaba: “¿Hizo algo con su vida? ¿Estudió, trabajó?”. La mujer le dijo que sí, y le explicó algo que no recuerdo, seguramente porque mi cabeza estaba ocupada por completo grabando y procesando sus palabras. ¿Sólo eso es hacer algo con la vida?, podría preguntarme casi como un reflejo. ¿Sólo estudiar o trabajar? No importa si te tiraste en paracaídas, te enfiestaste con dos hermanxs, sobreviviste a un cáncer o hiciste un blog. Sólo estudiar o trabajar…&lt;br /&gt;Pero el reflejo está ausente. Me chorrea, como tras un baldazo, la falta de ganas de decírmelo, de decírselo, de venir y decirlo acá. Me irrita la idea de refutarlo con palabras. Preferiría poder hacerlo con hechos, pero no puedo. No tengo con qué. Y si tuviera con qué, no me interesaría refutarlo, imagino, ni tampoco lo que dice.&lt;br /&gt;Más bien, no quiero saber más nada con las palabras. No quiero explicar más nada, ni siquiera a mí. No quiero explicar por qué no tengo celular, por qué no tengo cámara de fotos, por qué tardo tanto en acabar, por qué no como carne o no tomo café. No quiero hablar de mis problemas para dormir ni de sus consecuencias, no quiero contar que a veces me baja la presión como si no hubiera comido.&lt;br /&gt;No quiero hablar con alguien y que no venzamos los límites de la conversación ni siquiera con la ayuda que da el alcohol. No quiero que nos encontremos de nuevo la semana siguiente en el mismo lugar y que al rato de hablar me diga: “Estamos hablando lo mismo que hablamos la semana pasada”. No quiero pasar por el trance a priori abrumador de presentarme a quince o veinte personas con las que comparto algún lugar de la web, decirles mi nombre y sociabilizar un rato con ellos.&lt;br /&gt;No quiero escuchar a la gente en la calle, cuando paso por algún lugar, porque me descompone pensar que mis palabras son como esas. No quiero tener que hablar de lo que hago o hice porque lo que suena es “Blank tapes”, de Reynols. No hice nada, no tengo nada para decir. Nada que me dé ganas de contar, porque no hay nada o porque lo que creí que había se reveló incapaz de mover el amperímetro más sensible.&lt;br /&gt;Y aun dentro de la lógica del pasajero en cuestión, tampoco tengo nada para decir. Lo que estudié y trabajé ya caducó. Pertenece a otro mundo, a un pasado azaroso y de repetición inimaginable, a alguien que no soy yo. Mi currículum está vacío. Y creo que es mejor ni hacer un currículum, porque lo que podría poner en él mostraría todo lo que no puedo poner.&lt;br /&gt;¿Te cuento que terminé el colegio, que cursé dos o tres años en la UFA, que trabajé siete años en tal lugar? ¿Cambia algo? ¿Le cambiaría algo al señor este o a los que piensan como él? A mí no me cambió nada, no me sirvió para nada, salvo para enfermarme, cuando el agobio de esos lugares me desbordó.&lt;br /&gt;No quiero contar más nada, porque no sirve, porque a) son palabras que no alcanzan, o, más probable, b) son palabras, que no alcanzan. Y, al mismo tiempo, las palabras, mi relato, las explicaciones plausibles del fracaso y del rechazo, y todo mi discurso al que me agarro para poder agarrarme de algo, son lo único que de vez en cuando pude tener.&lt;br /&gt;Cuando me siento así, a veces temo estar reproduciendo discursos ajenos, el del tipo este y los que piensan como él, el de los que me forrean y denigran. Pero yo me miro y veo nada, siento nada, que no pude hacer nada. No lo que les gustaría a ellos, no lo que consideran valioso. Nada que me mueva algo a mí. Nada conmigo, y nada afuera, porque el trato con los demás me devuelve que soy nada, nada que los haga chupármela y tragármela toda, o estar de mi lado y a mi lado. Una nada tan grande que no quiero-puedo-da ahondar en ella.&lt;br /&gt;Y cuando me preguntan qué hago, qué hice, no sé que decir. Una sensación parecida a la de aquella vez que me encontré en la calle con un excompañero de mi único año de secundaria, y, cuando me preguntó qué estaba haciendo, le mentí y le dije que estaba terminando el colegio. Parecido, pero sin ganas o fuerzas para mentir. &lt;br /&gt;Debería cagarme en el tipo del bondi, en sus palabras y en lo que quieren decir. Pero no puedo. Una impresión se graba tan intensamente –sobre el fondo de la última luz de la tarde que entraba por la ventanilla del asiento de uno– cuando interpela de modo profundo, cuando activa esa idea de que no sólo no hice nada, sino que también soy nada. Y que no tengo ni palabras ni nada (que no sé qué otra cosa sería, porque solo conozco palabras) para llegar a otro lugar.&lt;br /&gt;La vez siguiente que tomé el 19 volvió a fijar con todo detalle el contexto en mi memoria. Esa tarde no llegué a Olleros. Estuve al borde del descontrol panicoso y me tuve que bajar en Canning. Creamos que fue sólo una casualidad, que no fue porque en algún lugar de mi cabeza traté de evitar ese lugar asociado no sé por cuánto tiempo con aquella sensación y con su manifestación en palabras.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8484563794406167656?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8484563794406167656/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8484563794406167656' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8484563794406167656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8484563794406167656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/11/colectivo-19.html' title='Colectivo 19'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-5818599119870022713</id><published>2011-11-02T12:59:00.000-07:00</published><updated>2011-12-10T07:50:29.945-08:00</updated><title type='text'>The final cut</title><content type='html'>Ella estaba a punto de cortar el repollo en dos,&lt;br /&gt;pero hice que lo pensara de nuevo cuando le dije:&lt;br /&gt;“El repollo es el símbolo de un amor misterioso”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O por lo menos eso dijo un tal Charles Fourier,&lt;br /&gt;que además de eso dijo cosas raras y maravillosas,&lt;br /&gt;tanto que la gente lo llamaba loco a sus espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después la besé en la nuca&lt;br /&gt;con delicadeza,&lt;br /&gt;y entonces partió el repollo&lt;br /&gt;de un solo tajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(“Repollo” * Charles Simic)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-5818599119870022713?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/5818599119870022713/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=5818599119870022713' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5818599119870022713'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5818599119870022713'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/11/final-cut.html' title='The final cut'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1940113821141462058</id><published>2011-10-31T23:25:00.003-07:00</published><updated>2011-11-14T22:18:36.054-08:00</updated><title type='text'>Ella duerme al lado mío</title><content type='html'>&lt;div&gt;Y ahora, que la miro de perfil, parece más linda que hace un rato.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;La miro en flashes porque se despierta a cada rato, y no da que al abrir los ojos encuentre los míos clavados en ella. Se despierta, se acomoda, y sigue durmiendo. Su nueva posición le abre el escote, y veo más piel. Veo la piel y cómo respira, cómo se entreabre su boca, y sube y baja su torso con cada respiración.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ahora no sé con quién sueña: separa las piernas flacas y entre ellas queda un espacio en el que quepo perfectamente. Pero se despierta con el mínimo roce de nuestras rodillas. Y me mira. Esa vez u otra, me mira, y vuelve a dormirse.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Una intimidad inesperada ha surgido, y mi desconocimiento me hace creer que en ella podrían caber naturalmente palabras, miradas, manos, bocas, o nuestras cabezas apoyadas la una en la otra. Lo que nos separa de ese contacto se me torna difuso e inexplicable, pero antes de que la imprecisión me juegue una mala pasada, ella se despierta una vez más, mira por la ventanilla, se para y se apura en llegar a la puerta. Estamos en Sordeaux y se baja acá.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1940113821141462058?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1940113821141462058/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1940113821141462058' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1940113821141462058'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1940113821141462058'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/10/ella-duerme-al-lado-mio.html' title='Ella duerme al lado mío'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1193751207416200384</id><published>2011-10-31T23:25:00.001-07:00</published><updated>2011-11-02T12:53:56.717-07:00</updated><title type='text'>Edificios</title><content type='html'>El 70 % de los chicos juegan al fútbol en el living, afirma un afiche que, pegado en la ventana de una vidriería de mi barrio, anuncia las bondades de cierto vidrio resistente a los pelotazos. Si eso es cierto, también lo saben los arquitectos y los ingenieros. Entonces, me pregunto, ¿por qué mierda no hacen algo para evitar que los del piso de abajo tengamos que padecer a los niños (y a algunos adultos) jugando su diaria final del mundo sobre nuestra cabeza?&lt;br /&gt;Más sencillamente, supongo: ¿por qué no hacen algo para evitar que escuchemos caminar a la mina de arriba cuando se pone tacos? (Ni siquiera tacos de ocho centímetros: un puto taco chino con noséqué cosa sonora). Respuesta: porque no les importa.&lt;br /&gt;Porque quienes diseñan los edificios nunca van a vivir en ellos y porque ya ni siquiera están pensados para los que malvivirán allí. Incluso en los avisos que publican en los diarios, las inmobiliarias se hacen cargo de eso. Más o menos directamente, lo admiten, y dicen: “Reserve su unidad, revalorice su inversión y asegure su renta”.&lt;br /&gt;Ese eslogan aparece en el aviso de un futuro edificio ubicado en Rivadavia al 1900. Y por más ammenities que ofrezcan, por más imágenes de ensueño computadorizado que creen y por más promesas de bienestar y confort que hagan, la verdad ya ha sido dicha: no fue pensado como vivienda, como hábitat, sino como inversión.&lt;br /&gt;De hecho, si hay un lugar donde difícilmente puedan hallarse el bienestar y el confort y la calidad de vida es a una cuadra de Congreso. Es cierto que cada vez hay menos protestas allí, ya sea porque ahora los cortes se hacen en la 9 de Julio o porque vivimos en un país donde los conflictos sociales parecen ser cosa del pasado, como lo fue la inflación en su época. Pero, aun así, no es un lugar donde uno pueda ponerse a salvo de la frecuencia enfermante en la que se ve obligado a vibrar en esta ciudad y entre esta gente del orto.&lt;br /&gt;No recuerdo cuántas ammenities ofrece el edificio, pero es muy probable que, como tantos otros, no tenga persianas. ¿Es más caro una puta persiana o el aire acondicionado, y el gasto de luz y la contaminación que genera? Respuesta: no importa. Respuesta 2: el aire lo garpás vos, y la luz también.&lt;br /&gt;Me cago en las ammenities. Y me cago en los que compran su depto por esas ammenities y les dan legitimidad a los soretes que inventan cosas que no necesitamos. Yo quiero una sola ammenity, una vital: silencio para descansar. Eso es lo fundamental que debería ofrecerte un departamento, una vivienda en general. Descanso. Debería ser acogedora, y no hostil, hospitalaria y no expulsora.&lt;br /&gt;Pero no es así. Más todavía: la vivienda propia no sólo es casi inaccesible, sino que, cuando uno pudiere llegar a ella, va a llegar a una basura como esa: el escalón inferior, ínfimo, de la categoría “propietario”.&lt;br /&gt;Los edificios nuevos, además de ser invivibles, contribuyen con su “invivibilidad” a hacer más hostil el entorno, generando lo que veo como una gran deyección hacia el afuera. Para mitigar la hostilidad de la propia casa, uno se refugia en cosas que degradan aún más lo que nos rodea, de lo que casi no tenemos registro protegidos en nuestra burbuja. Y así mudamos al exterior el invernadero adrede en que los arquitectos convirtieron nuestro living, sumando nuestra medida de CFC y nuestro gasto de energía al efecto invernadero.&lt;br /&gt;Además de ser invivibles, estos edificios también son “intrabajables”. Si uno habla del trabajo en lugar de hablar del ocio, pienso, capaz que toca alguna fibra en la gente que trabaja y se esfuerza y se convence de que todo eso los hace mejores. Lo hago a veces, cuando digo “estoy trabajando” para que los vecinos aflojen con el batifondo, con la esperanza de que les genere más consideración que si digo “quiero dormir” a las once de la mañana (cosa que está muy mal vista).&lt;br /&gt;En verdad, el auge del teletrabajo hace que cada vez más personas trabajen desde su casa, y alguna que otra inmobiliaria se hace eco de esta tendencia. En el aviso sobre un edificio en Villa Urquiza se dice que no solo será paradisíaco vivir allí: también se explicita la posibilidad de trabajar en él, y lo apropiado que es el edificio para eso. Justo en Villa Urquiza, zona de demolición generalizada para construir estos mamotretos espantosos, uno al lado del otro…&lt;br /&gt;Probemos de obtener la concentración necesaria para el laburo mientras demuelen y construyen desde las siete de la mañana. Probémosla mientras el bebé de arriba da sus primeros pasos sobre mi cabeza a partir de la misma hora. Probémosla preguntándonos cuándo van a terminar ese maldito edificio, y encontrando la respuesta, cuando nos tape la vista a la plaza y oigamos las voces que de él provienen.&lt;br /&gt;Probemos de trabajar un mediodía mientras un vecino le grita a su familia: “Si yo no traigo la comida acá, ustedes ¿qué comen? ¡Mierda comen!”. O mientras una vecina hace proselitismo de pasillo y ascensor buscando votos para que la elijan en la comisión de propietarios. O mientras los nenes de arriba corren y los adultos hablan por teléfono en el balcón o los reprenden con vehemencia (“¿Qué querés, hijo? ¡Dejá de llorar!”, grita exasperado el vecino de arriba/abajo/al-lado). O mientras organizamos nuestra vida en función de evitar los horarios más probables de ruidos, voces, música y ladridos provenientes de departamentos cercanos.&lt;br /&gt;Probemos ya no en la trendy Villa Urquiza. Probemos en una calle de barrio, como Colombres, que, en las siete cuadras donde pasa el 7, tiene siete edificios en construcción o casas en venta con su destino sellado.&lt;br /&gt;Todo esto no tiene mucho sentido, es una larga intro fallida para mi pregunta: ¿Dónde vivir? ¿Eh?&lt;br /&gt;¿Dónde hay un lugar donde YO pueda vivir sin enfermedad alrededor y, luego, pronto, y por ende, en MÍ?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1193751207416200384?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1193751207416200384/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1193751207416200384' title='26 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1193751207416200384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1193751207416200384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/10/edificios.html' title='Edificios'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>26</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-6113788604924312207</id><published>2011-10-31T23:24:00.005-07:00</published><updated>2011-12-10T07:54:28.739-08:00</updated><title type='text'>Google Earth</title><content type='html'>&lt;div&gt;El otro día anduve por un lugar desconocido y extraño, y quise saber qué era. La Filcar no me despejó la duda, así que cuando tuve acceso a una computadora decente, me metí en el Google Earth para ver de qué se trataba.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Instalé el programa, apareció la imagen de la Tierra, con Sudamérica de frente, y sin necesidad de esperar ninguna referencia escrita, empecé a hacer clic en el lugar preciso, una y otra vez hasta que se fue agrandando y tornándose reconocible.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Lo primero que busqué no fue ni el lugar donde había estado, ni mi casa, ni mi barrio… Lo primero que busqué fue Necochea.&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;O, tal vez, al niño que fui allí, que no sé por qué se quedó pegado con esa ciudad, o qué significaba para él. Ese niño, al que recuerdo mirando tantas veces el mapa del folleto turístico que hasta podía dibujarlo de memoria, se lo grababa en la cabeza, y cuando me reencuentro con aquel damero en la imagen satelital lo reconozco cuadra a cuadra y calle a calle.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-6113788604924312207?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/6113788604924312207/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=6113788604924312207' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/6113788604924312207'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/6113788604924312207'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/10/google-earth.html' title='Google Earth'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-2840760428711707995</id><published>2011-10-31T23:24:00.003-07:00</published><updated>2011-11-17T16:28:44.260-08:00</updated><title type='text'>Mi voz</title><content type='html'>Mi voz, balbuceando cuando me preguntan qué hago, qué hice, qué voy a hacer, quién soy.&lt;br /&gt;Mi voz en el teléfono, y entonces me dicen “no te escucho”, “¿te desperté?” u “hola, hola, no oigo”.&lt;br /&gt;Mi voz en la radio, quejándose de mi equipo y de su DT, baja a la mitad las lucecitas que marcan el nivel de salida y requiere una atención extra para ser audible y no quedar como un silencio entre todos los otros mensajes, como una falla técnica.&lt;br /&gt;Mi voz, cantando en un susurro para no desafinar.&lt;br /&gt;Mi voz, incapaz de explicar todo esto (ni siquiera con la práctica que da el blog).&lt;br /&gt;Mi voz, muda por precaución.&lt;br /&gt;Mi voz, hablando sola para pronunciar el mínimo de palabras que mi cuerpo necesita decir por día. (Mi voz, hablando sola para que yo escuche el mínimo de palabras que mi cuerpo necesita que le digan por día).&lt;br /&gt;Mi voz, inaudible de nuevo, esta vez para quien está enfrente de mí, y tampoco oye.&lt;br /&gt;Mi voz, debiendo repetir mi nombre varias veces para que lo entiendan. (Mi voz, dudando al decir mi nombre, y, a veces, diciendo otro).&lt;br /&gt;Mi voz, gritándoles en vano a los vecinos que no jodan más. Y ellos, sin gritar, solo hablando, parece que estuvieran en el living de casa.&lt;br /&gt;Mi voz, diciendo por su cuenta un nombre.&lt;br /&gt;Mi voz, que nunca aprendió a hablar.&lt;br /&gt;Mi voz, dejándome cansada después de hablar un rato, de leer en voz alta o de hablar sola.&lt;br /&gt;Mi voz y su frecuencia opaca.&lt;br /&gt;Mi voz, que (¿casi?) nunca convenció a nadie de nada.&lt;br /&gt;Mi voz, que sale baja y no sale.&lt;br /&gt;Mi voz en la calle, cuando hablo sola, dejándome en evidencia si me distraigo y no veo que hay gente.&lt;br /&gt;Mi voz en mi casa, cuando hablo sola, y un ruido me recuerda que hay un vecino cerca, y que tal vez me escucha.&lt;br /&gt;Mi voz, comentando con exclamaciones casi cada cosa que hago.&lt;br /&gt;Mi voz, necesitando gritar. Mi voz, no pudiendo gritar.&lt;br /&gt;Mi voz, desalentándome cuando en una grabación lejana reconozco sus inflexiones y esa risita que busca coronar cada cosa presuntamente graciosa que me veo forzada por mí misma a decir, como una autoclaque.&lt;br /&gt;Mi voz, diciendo palabras ajenas que solo de vez en cuando descubro.&lt;br /&gt;Mi voz, ahogada de pudor si llamo a alguien por teléfono.&lt;br /&gt;Mi voz, hablando sola, imaginando una conversación o mi parte de la conversación, como si practicara.&lt;br /&gt;Mi voz, imprescindible cuando estudiaba y me repetía todo el tiempo el fucking resumen que había hecho.&lt;br /&gt;Mi voz, sin poder emitirse apenas me levanto. Mi voz, dando por comenzado el día cuando empieza a hablarme y me actualiza, un rato después de levantarme.&lt;br /&gt;Mi voz, repitiendo las palabras que alguna vez funcionaron.&lt;br /&gt;Mi voz, cuando la escucho grabada y me suena repetida y un poco desagradable.&lt;br /&gt;Mi voz, marcada a fuego por la sintaxis, a cuyo paso marcha inconsciente o gustosa.&lt;br /&gt;Mi voz, perdiéndose en palabras que buscan ser ingeniosas.&lt;br /&gt;Mi voz, harta de mi relato y de lo no performativo de la palabra (salvo para cagarlo, que ahí sí ellas solas lo logran).&lt;br /&gt;Mi voz, seca de impotencia.&lt;br /&gt;Mi voz, muy elocuente si sos una chica sagaz que no necesita más de cinco minutos para darse cuenta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-2840760428711707995?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/2840760428711707995/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=2840760428711707995' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2840760428711707995'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2840760428711707995'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/10/mi-voz.html' title='Mi voz'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1844533915409195433</id><published>2011-10-31T23:23:00.001-07:00</published><updated>2011-12-10T07:55:17.856-08:00</updated><title type='text'>Perros, dueños de perros…</title><content type='html'>Quiero fundar una ciudad. Si alguien creía que no tengo intereses, planes, sueños, acá tiene. Quiero fundar una ciudad. Dogless City. Una ciudad libre de ladridos, libre de teresos en las veredas, libre de mordidas, de perros que te husmeen, de gente que diga “no hace nada”… ¡A vos no te hace nada! No importa si es agresivo o no, si tengo un olor que le dispara el ataque –cosa que ni vos ni yo podemos saber–, si literalmente me va a matar o no… Como mínimo, me está haciendo estar pendiente de él porque me ladra, me sigue, me mira, me impide caminar normalmente.&lt;br /&gt;Quiero fundar una ciudad sin perros. Y sin pelotudos que necesiten tener perros. No sé qué puta carencia tratan de paliar algunos teniendo un perro, no sé para qué lo tienen si el bicho ladra dos horas y media sin parar, de ocho a diez y media de la noche, sin que al dueño le importe. No le importa cuando el animal ladra y no le importa después, cuando vuelve a su casa y encuentra el papel que dejé bajo la puerta de la casa para ponerlo al tanto de la situación. No le importa que el perro moleste ni le importa lo que lleva al perro a ladrar, cosa que, con intermitencias, seguirá haciendo hasta la una y poco de la mañana. Todos los días de esta semana.&lt;br /&gt;La verdad, no sé para qué tiene un perro el infeliz ese. Otros tienen razones más evidentes y “adoptan” todos los perros que pueden porque padecen el síndrome Nicole Neumann: son salvadores del mundo (de la parte canina del mundo) en la medida de sus posibilidades. Así, tienen tres, cuatro, cinco perros… Y, por ejemplo, como vi la otra noche, los sacan a pasear a todos juntos. En la plaza, sin correa ni bozal, cinco ropes cagan y mean, y sociabilizan con sus pares, y luego siguen a su dueña en una imagen casi bíblica. Veo eso y me alivia que no sea mi vecina.&lt;br /&gt;Ya bastante tengo con los viejos de enfrente, que tienen cuatro perros a los que sacan a la vereda, de forma que uno debe esquivarlos, a ellos y a sus deposiciones, y a la fila india que a veces forman esos cuatro pequeños perros sucios y agresivos siguiéndote y ladrándote. Esquivarlos o aceptar ser expulsado de la vereda, claudicar por seguridad o comodidad, y darles el placer de confirmar que no sólo son los dueños de los perros y tienen poder sobre ellos, sino que también son los dueños de la vereda y tienen poder sobre ella y sobre el peatón.&lt;br /&gt;La semana pasada tuve que estar media hora en un monoambiente donde vive una persona con tres pequeños perros y dos gatos (¡y dos televisores!). La verdad, me resulta muy intrincado entender el placer que encuentran limpiando la caca de un perro (¡de tres perros!) y relacionándose con seres dependientes, aunque, como el vecino de al lado, atiendan esa dependencia sólo de a ratos, cuando se acuerdan, cuando no interfiere en el resto de su vida.&lt;br /&gt;Cosas como estas me recuerdan casi a diario que si no fundo mi ciudad, me pueden tocar vecinos así. Que si me voy de acá, no sé cuándo, no sé a dónde, en busca del silencio que necesito, es bien probable que me tope con algo de esto. Y pensarlo me desalienta hasta la inacción.&lt;br /&gt;También están quienes creen que los perros son mejores que las personas, y los que creen que son más desvalidos porque “no pueden pedir ayuda”. Y están los que usan a los perros como su brazo armado. Por ejemplo, el infeliz –¡los infelices!– que ponen el cartelito “cuidado con el perro” en la puerta. (A ver, idiota. Si VOS tenés un perro asesino-en-potencia, el que debe tener cuidado con el perro sos VOS). O los bravucones que sacan a su dóberman o a su rottweiler sin correa ni bozal.&lt;br /&gt;El dóberman galopa por la vereda en la oscuridad de la noche y, lleno de confianza, hasta se aventura a bajar a la calzada, con lo cual esta deja de ser un sitio donde un peatón pueda estar a resguardo de una cercanía excesiva por parte del animal. Tenés que cruzar la calle para evitarlo. O esperar. O dar una vuelta a la manzana. La otra noche, en una situación así, le dije a la pelotuda de la otra cuadra: “¿Y si le ponés una correa?”. No me contestó. Ni me miró. Pero seguro que lo disfrutó, que disfrutó su poder y el peligro que infunde.&lt;br /&gt;Otros, en cambio, caminan cerca del perro suelto, marcando un territorio móvil en el cual se sienten invulnerables. Su fiel perro los defenderá de cualquier peligro, piensan, y actúan en consecuencia. El tipo de acá nomás, hace un rato, es el ejemplo epitómico. Camina escribiendo a dos pulgares en su teléfono, mientras el mundo no existe alrededor, neutralizado por su aguerrido adlátere de cuatro patas, que camina pesadamente unos pasos más adelante, moviendo esos 30 ó 40 kilos de violencia potencial.&lt;br /&gt;Esa gente me genera una furia muy grande. Me encantaría mostrarles que no es así, que su querido perro no es todopoderoso y que ellos no son invulnerables. Pero no sé cómo. En cambio, a las desagradabilísimas personas que ocupan todo el ancho de la vereda con la correa totalmente extendida de su perro (o de sus perros) suelo decirles “¡permisooooooo!”. Es lo único que tengo. Y suele no servir, ¡suelen no moverse!&lt;br /&gt;Hay un tipo que lleva aún más allá el mix de invulnerabilidad y desprecio por el entorno. Vive a la vuelta de Psico, en la calle Loria, frente a donde paran las putas. Loria 278 es la dirección exacta. Pueden darse una vuelta y entonces verán un papelito pegado en la puerta, donde dice:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Advertencia responsabilidad civil.&lt;br /&gt;En cumplimiento y salvaguarda de sus derechos legales, el propietario advierte: no toque la puerta y/o la reja. No permita a sus hijos que lo hagan. Los perros son de guardia. Muerden en forma indiscriminada sin control. Sus mordeduras pueden provocar graves daños con riesgo de vida.&lt;br /&gt;Queda usted advertido.&lt;br /&gt;El propietario.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;¿El idiota este realmente creerá que con eso se libra de cualquier eventualidad judicial, o sólo lo hace para asustar, él también, al igual que su ovejero frenético? Un disclaimer así tiene menos validez que un pedo en el aire al lado del Riachuelo. Cualquier disclaimer lo tendría, y más aún uno con esos argumentos absurdos y falaces. Si no podés controlar al perro (cosa que no es cierta, porque a vos te discrimina y no te muerde), no deberías tenerlo. Eso deberías hacer, en vez de pegar papelitos leguleyos. En especial si hay un jardín de infantes a veinte metros y dos colegios en la manzana contigua.&lt;br /&gt;Si yo viviera en Dogless City, no me indignaría con soberbios y desaprensivos como el de la calle Loria o con el que sube al ascensor con el dóberman sin correa ni bozal. No contaría los ladridos del perro de al lado (76 en un minuto, por ejemplo; con picos de 46 en medio minuto). Me iría a dormir sin temor a despertarme con los ladridos cercanos de ese perro de mierda o con los ladridos lejanos de no sé cuál otro. No gastaría energía pensando en cómo hacer para terminar con esta situación o en si el dueño es tan agresivo como su perro y se pudre todo la próxima vez que le toque el timbre, porque seguro que el perro me va a atacar a mí, y no a SU dueño, que es quien lo abandona por varias horas y se caga en su sufrimiento (porque así de abyectos son los perros, que defienden al que los maltrata si es SU dueño, y le mueven la cola agradeciéndole cada migaja que les da).&lt;br /&gt;Pero aun así, me quedarían los dueños de perros canalizando en otra cosa su necesidad de ayudar a ciertos desamparados, su violencia o su desconsideración. En realidad, lo pienso ahora, Dogless City sería un paso previo a Noiseless City. En esa, seguro que no entran. Esa estaría mejor… Pero no voy a escribir el post de nuevo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;P. D. del domingo a la mañana.&lt;br /&gt;En una calle casi intransitada, dos albañiles-pintores-algoasí esperan que les abran en la puerta de un edificio. De pronto, oigo ese sonido siniestro de las patas de un perro hollando la vereda y, antes de que pueda reaccionar, una andanada de ladridos acercándose. Me sobresalto, doy dos o tres pasos rápidos hacia adelante y giro. El perro que me ataca es un enano que no mide más de veinte centímetros de alto, pero tiene la moral de un gran danés. Lo enfrento, amago con correrlo yo a él, y se queda quieto. Ahí. A tres o cuatro metros.&lt;br /&gt;Atrás viene una señora joven y muy gorda. La mina pasa a su lado y sigue su camino. El perro la ignora. Ahora pasa la chica que venía cruzando la calle en sentido opuesto: también pasa junto al perro, por el otro lado, entre él y el cordón. Y el perro la ignora.&lt;br /&gt;Y yo, cuando me doy vuelta nuevamente y retomo mi (sin) rumbo, me preguntó ¡por qué! Primero, me pregunto de dónde salió. Y después me pregunto ¡¿por qué mierda el perro se la agarró conmigo!? ¿Por qué conmigo y no con las minas?&lt;br /&gt;En cambio, sé que fue por mi determinación de no bajar a la calzada que ayer, martes, me ladró un perro grande y negro, estirando la correa hasta que su dueña tuvo que hacer notoria fuerza para contenerlo. Su agresividad contagió al otro perro de la mina, uno más pequeño, digamos mediano, que no sólo ladró, sino que se abalanzó sobre mí, obligándola a hacer mucha fuerza también con la otra mano. Una fuerza insuficiente para contener con fimreza a esas dos bestias, que no cejaron en su acercamiento agresivo, hasta que me clavé una rama en la parte de atrás de la rodilla, señal de que no había más espacio para retroceder sobre ese seto vivo. La dueña finalmente dominó la situación, y apenas escupió un “perdón” casi sonriente cuando ya estaba a varios metros.&lt;br /&gt;A ellos les dedico este post. Y al que la otra noche se me trepó por la pierna en la cortada, estirando también él la correa, y a todos los que me van a ladrar ahora, cuando salga a la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(La verdad, me resulta más seguro hacer valer mis derechos de peatón ante los autos, cruzando por la senda para obligarlos a frenar, que ante los perros. Espero poder mantener mi determinación y mi integridad física).&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1844533915409195433?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1844533915409195433/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1844533915409195433' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1844533915409195433'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1844533915409195433'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/10/perros-duenos-de-perros.html' title='Perros, dueños de perros…'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-115993796783600262</id><published>2011-10-23T00:55:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T00:55:00.230-07:00</updated><title type='text'>Había otro mosquito</title><content type='html'>Anoche me despertó dos veces un mosquito rondando mi oído. Y el pájaro psicótico con su canto agudo y repetitivo me despertó tres veces más. El tipo que pasó con los parlantes del auto a full a las cuatro de la mañana me despertó esa única vez. Y no sé cuántas veces me despertaron los vecinos de arriba, que se levantaron como se levantan los sábados, a las ocho de la mañana, y hablaron en el balcón –a tres metros de mi cabeza–, donde arrastraron y golpearon el ténder, mientras sus niños corrían por el departamento desde esa hora y hasta cerca del mediodía…&lt;br /&gt;Hoy otra vez me despertó un mosquito. En realidad, no sé si fue el mosquito o el incansable ulular de la alarma de un auto, que siguió sonando por más de un hora sin que el dueño del coche interviniera.&lt;br /&gt;La cosa es que cuando me despierto, noto la existencia del mosquito, y su insistente cercanía, y finalmente se me activa la parte del cerebro que se relaciona con la vigilia y la acción. Prendo la luz, me pongo los anteojos y me dispongo a ver si lo veo. Y lo veo de inmediato, una pequeña mancha oscura que se me mueve sobre el fondo blanco gastado de la pared y de las sábanas. Tiro el manotazo con mi mano inhábil y, en el mismo segundo, creo que lo atrapé y llevo el puño contra la almohada, donde abro la mano para aplastarlo.&lt;br /&gt;Veo su cadáver y me siento muy grosa: ¡en cinco segundos resolví el problema! ¡Yeeeeeeeeeees! Todas las cosas tendrían que ser así, todas las cosas tendrían que salirme así. Unas cuantas, al menos… Y te juro que sería otra.&lt;br /&gt;Aprovecho la despertada para hacer pis, vuelvo a la cama, apago la luz, me acuesto… Antes de dormirme, vuelvo a escuchar un zumbido sobre el interminable sonido de la alarma. Si matar al mosquito de esa forma me subió el ánimo equis medidas, oírlo me lo bajó el doble.&lt;br /&gt;No puedo creer que no lo haya matado bien muerto. Tendría que haberlo descuartizado cuando lo vi estampado contra la almohada. Prendo la luz, me vuelvo a poner los anteojos, miro dónde había abierto el puño con el mosquito adentro, y allí está el cadáver. Indudablemente muerto. No moribundo y aleteando, no agonizante y zumbando. Muerto.&lt;br /&gt;Es decir que hay otro mosquito. Me fijo en las paredes, y no lo encuentro. Tampoco en el techo. Sacudo la almohada para que el aire desplazado violentamente lo haga moverse, y así poder verlo, pero eso no ocurre… Pronto me gana la derrota: apago la luz otra vez, trato de taparme bien y procuro reconciliar el sueño.&lt;br /&gt;En una de las despertadas siguientes, producto del pájaro, de los vecinos, de mi vejiga o de mis sueños chotos e intensos, noto que me pica el borde de la oreja derecha. Me sorprendo, hasta que me doy cuenta de que el mosquito me picó allí, en el único lugar que tenía destapado, en el único lugar que no podía taparme por la posición incómoda en la que debo dormir para que no se me salgan los tapones de los oídos.&lt;br /&gt;No hay que ponerse contento antes de tiempo, pienso. No hay que ponerse contento, en general. No hay nada que lo valga, nada lo suficientemente completo y duradero. Nada que yo conozca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-115993796783600262?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/115993796783600262/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=115993796783600262' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/115993796783600262'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/115993796783600262'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/10/habia-otro-mosquito.html' title='Había otro mosquito'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-6751392938737857903</id><published>2011-10-23T00:53:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T00:53:00.560-07:00</updated><title type='text'>Besos</title><content type='html'>La &lt;a href="http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/01/autoimposicion-de-manos.html"&gt;otra vez&lt;/a&gt; me daba cuenta de que a menudo me pongo la mano sobre el pecho, como una manera de estar en contacto, tal vez, de sentirme en contacto, aunque no pueda ser más que conmigo…&lt;br /&gt;Últimamente, a veces me descubro dándome besos. Sobre todo cuando voy a correr alrededor de la plaza de los transas y tengo el cuerpo caliente y sudado.&lt;br /&gt;Cuando el oxígeno escasea y el límite del esfuerzo parece inminente, a veces me sale besarme para seguir esa cuadra y media que me falta. Y cuando me siento bien, cuando el cuerpo manda buenas señales a las piernas y a la cabeza, también me beso.&lt;br /&gt;Lo mismo, cuando llego al banco en el que me despatarro tratando de recuperar el aliento, como un “bien hecho” que podría decirme en voz alta, o simplemente pensándolo. Pero que me resulta necesario poner en acto de esa forma.&lt;br /&gt;La unánime mudez de las bocas que no me hablan ni me besan a veces me hace pensar si soy sordo o si hablo otro idioma. Mientras, me beso para no olvidar cómo es besar, como es que me besen. Para engañar a mi piel y a mi boca. Y a mi cabeza.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-6751392938737857903?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/6751392938737857903/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=6751392938737857903' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/6751392938737857903'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/6751392938737857903'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/10/besos.html' title='Besos'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1452193613636309814</id><published>2011-10-23T00:52:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T00:52:00.309-07:00</updated><title type='text'>Clapton</title><content type='html'>Cuando vino Clapton en 2001 no fui a verlo. Era la época en la que me sentía mal y ningún médico acertaba el diagnóstico. Me bajaba la presión, o el azúcar, o lo que fuera, y entonces era un bardo salir de casa, porque incluso si me atiborraba de comida, ese combustible duraba muy poco en mi cuerpo.&lt;br /&gt;Aparte, no tenía con quién ir. Y aunque no hubiera sido así, me fastidia mucho sentirme mal cuando estoy con alguien porque la persona no puede saber exactamente cómo estoy, ni cómo voy a estar en un rato, y capaz que se preocupa más de la cuenta. Mucho peor si vamos a un lugar y termino arruinándole la noche (y la posibilidad cierta de que puede arruinarse ya es una forma de arruinarla).&lt;br /&gt;La primera vez que vino, cuando se llevó una novia argentina, tampoco fui. Pensaba que había sido en el 91, en la primera mitad del 91, cuando mis ataques de pánico me limitaban enormemente; pero acabo de ver que fue en el 90. Así que no sé por qué no fui. No recuerdo si no tenía guita, si sólo se debió a que no tenía con quién ir o qué carajo pasó. La cosa es que no fui.&lt;br /&gt;Ahora tampoco pude ir. Otra vez estoy en el medio de un largo tiempo en que el cuerpo no me responde y la vida se me reduce hasta no parecerse a lo que creo que debería ser. Igual, podría haberlo intentado. Si algunas cosas hubieran sido distintas, quizá lo intentaba.&lt;br /&gt;Con un poco más de publicidad, lo habría tenido presente y habría tratado de acomodarme mejor. Pero hubo poca publicidad: menos que para Roger Waters, menos que para Justin Beavis o como se llame, menos incluso que para Rod Stewart. Yo vi un solo aviso en el diario, nada más, hace como cuatro meses. Y para mí “dentro de cuatro meses” es un tiempo tan lejano que me impide hacer planes. Un tiempo tan lejano que, mientras pasaba, me olvidé.&lt;br /&gt;Si hubiera tenido con quién ir, si alguien me lo hubiera recordado, capaz que iba. Al menos, habría estado más cerca de ir. Y si ese viernes me hubiera levantado bien, habría reaccionado distinto cuando al mediodía abrí el diario y vi que hoy, que esta noche, que en un rato toca Clapton. Pero no había descansado, y esa tarde no dio intentar nada, salvo hundirme en el sillón del living y cerrar los ojos un rato sin llegar a dormirme ni, por supuesto, a recuperarme.&lt;br /&gt;Y ahora mismo bajo a la realidad acordándome de que no sé cuánto costaba una entrada para una ubicación decente, ni cómo se compran las entradas por teléfono, ni cuánto tardo en llegar a River, ni…&lt;br /&gt;Cuando me entero de que sólo tocó dieciséis temas y de que el sonido no fue bueno, la desazón se me diluye un poco. Hasta que encuentro &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=ZMEK1tB_wxk"&gt;esto&lt;/a&gt;, y vuelve en forma de frustración. Cuando veo en estas tres cosas todas las que se me pasan sin que me sienta bien, sin que el contexto ayude, sin que sepa, pueda o logre estar ahí, la sensación es la de un blues eterno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1452193613636309814?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1452193613636309814/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1452193613636309814' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1452193613636309814'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1452193613636309814'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/10/clapton.html' title='Clapton'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-9092257085813035966</id><published>2011-10-23T00:51:00.000-07:00</published><updated>2011-10-23T00:51:00.161-07:00</updated><title type='text'>Ejercicio de poder</title><content type='html'>“A las mascotas hay que castrarlas antes de la madurez sexual”, dice en la tele el Cormillot de los veterinarios. Y me sorprende la naturalidad con la que habla de mutilar a alguien, a alguien a quien se supone que querés.&lt;br /&gt;En la calle, una señora más que sesentona le pega a su perra sobre el lomo cubierto por un abrigo, y le dice “basta, loca”. Ese “loca” tiene un tono agresivo bien lejano del “loco” amistoso que uno dice a menudo. Es un “loco” violento y denigrante, que no sólo manifiesta el dominio del dueño, sino cómo se comporta ese dueño en situaciones de dominio.&lt;br /&gt;Bajo la autopista, la familia homeless que allí vive también tiene un perro, un perro pequeño sujeto a una silla por una correa ínfima, que –no exagero– le impide dar más de tres pasos. En la casa de al lado, en el departamento de abajo, los perros tienen incansables ataques de ladridos, en especial el de al lado, que puede ladrar a 120 ladridos por segundo aproximadamente.&lt;br /&gt;Pero guarda de quejarte, porque te convertís en un desalmado que no quiere a los animales. La vieja los adora, no ves que le compró el abrigo al perro, no ves a toda la gente que va al pet shop y les compra chucherías a sus mascotas gastando en eso más guita de la que yo gasto en todo un mes. No ves que hasta los que no tienen nada tienen un perro y comparten su comida con él. No ves que adoran al bicho porque la existencia del animal les permite ejercer su poder mandando y sintiéndose indispensables, y, de paso, porque está en su naturaleza, disfrutándolo.&lt;br /&gt;Lo que no ven muchas personas es la consecuencia. En realidad, no me ven a mí: hablo con alguien del perro que otra vez me cagó el sueño con sus ladridos, que ladra frenético a las seis y veinte de la mañana, desde las diez y media hasta el mediodía, a las tres de la tarde, a las siete y media de la tarde (esta no falla nunca), a las once de la noche… Hablo del perro para explicar por qué me siento mal, y mi interlocutora dice: “¡Pobrecito!, se ve que lo dejan solo”.&lt;br /&gt;No, pobrecito el perro no. Pobre yo, que pierdo un día tras otro culpa de ese bicho maléfico. Bueno, pobre el perro también si sufre. Pero ahora estás hablando conmigo. Me tenés a mí enfrente tuyo, me tenés hundido en una silla, pálido y agotado, culpa de los ladridos, ¡y el pobrecito es el perro!&lt;br /&gt;En la puerta del edificio me cruzo con el vecino de arriba, que está entrando el cochecito con su bebé a bordo. Hablamos las cordialidades de rigor, y, mientras el niño duerme, el padre me dice que ahora está durmiendo, pero que lloró toda la noche y no lo dejó dormir casi nada, a él que se levanta tan temprano.&lt;br /&gt;“Pero son divinos los chicos”, dice, minimizando la queja, y en una explosión incontrolada de honestidad me sale decirle: “Sí… No sé… Por suerte no tengo”. De inmediato trato de arreglarla, y él me dice que uno pierde cosas con los hijos, es cierto, pero gana otras, y que los disfruta mucho. A todos. A este y a los de su matrimonio anterior.&lt;br /&gt;Lo vieras al vecino, tan sensible con sus hijos. Tipo con hijos seduce. Tipo comprando con los nenes en el súper tira, no me digas que no… Tipo paseando con los pibes un sábado a la tarde despierta miradas y suspiros. Los hombres con hijos tocan un punto difícil de controlar para muchas minas, y esa imagen que combina ternura y experiencia puede ser letal para algunas. Para la jermu del vecino, por ejemplo.&lt;br /&gt;Ella no sé equivocó cuando eligió a su pareja, al padre de su hijo, porque si los chicos son divinos, él también. Es tan divino que seguro no es él quien le grita a una criatura de un año. Quien le grita con ese grito sacado de persona (muy) violenta que me estremece a través de la ventana.&lt;br /&gt;Es un grito que reemplaza al golpe que daría en cualquier otra circunstancia. Lo reemplaza solo físicamente, porque es un golpe. Lo es para mí, que estoy protegido por el techo y las paredes, y más lo será para el niño, a medio metro de distancia. Es una parte del cerebro que deja de irrigarle, o que le irriga en exceso, es alguien desaforado por un bebé de un año que hace lo que hacen los bebés de un año.&lt;br /&gt;No sé a qué edad se empieza a dejar de soportarle todo a un chico y se comienza a quemarle el inconsciente con la idea del portarse mal. Digamos: si te bancás que el pibe llore toda la noche porque lo considerás natural, lógico, normal y esperable, bancate que toquetee todo, que lo manosee, que se le caiga, que se le rompa, que se lleve las manos sucias a la boca, y, en todo caso, decile una y otra vez por qué no debe hacerlo, hasta que finalmente esté en condiciones de entenderlo. Bancatela básicamente porque son cosas del mismo género, y enojarse y agredirlo revela que no entendés nada, y, además, que te va ejercitar tu poder sobre un desvalido.&lt;br /&gt;Y si vas a gritarle, sé coherente. Porque le gritas cuando toca no sé qué cosa, pero cuando golpea el ventanal hasta que me despierta con el previsible fastidio y también con miedo de que lo rompa y se le caiga encima, y muera desangrado, quizá, como le pasó a aquel rival del gordo Domínguez, cuando pasa eso no le decís nada.&lt;br /&gt;Si me quejo, me transformo en la persona intolerante con los niños, “¿no ves que son chicos?”… ¡Si son chicos, explicales! Y dales el ejemplo, de paso, que si vivís insultando es bien comprensible que tu hijo insulte a su hermana diciéndole “gorda” (“gorda lechona”, le dice, y lo más llamativo es que la nena ni siquiera es gorda; ¿o lo llamativo es que ni el padre ni la madre le dicen nada?). Y si son chicos… ¡yo soy grande! Y quiero vivir sin que me agrieten el techo ni el cráneo con su fútbol-en-departamento.&lt;br /&gt;Ahora mismo, a las tres de la tarde del domingo, el rope desata una ráfaga de ladridos. Y hace un par de noches ladró sin parar desde las ocho hasta, mínimo, las diez y media. Onda que te está diciendo algo, dueño del perro. Pero a vos no te importa. No te importa lo que te dice el perro ni te importa lo que te pueda decir yo porque lo único que te importa es tener.&lt;br /&gt;Porque hay que tener, y ellos tienen. Tienen un hijo, tienen un perro… Lo tienen no pensando en el chico o el perro; ni siquiera pensando en ellos y en disfrutarlo estando con él. Lo tienen para tenerlo, para que esté en el inventario, en la lista de cosas que tienen, y que, como la ropa, usan cuando le vienen ganas. El resto del tiempo, al perro lo pasea el paseador, o lo dejan solo y llorando (porque obviamente tienen un perro superdependiente, que no puede estar solo un rato sin llorar de manera incansable); al chico lo cuida la niñera o la abuela, o lo llevan a la guardería a los seis meses. Digo yo, sin valorar todo ese esfuerzo, el esfuerzo que hacen por tener, para tener, en tener…&lt;br /&gt;No es por el perro que se lo castra: es por la comodidad del dueño, a la cual el animal contribuye no sólo con su compañía y las demás cosas que pudiere hacer, sino también con sus genitales. No es por el niño y su bienestar o en orden a una mejor capacidad de relacionarse con las personas que le gritan: es para que sepa quién manda, para que obedezca cuando al adulto le pinta la voluntad de ejercitar su poder.&lt;br /&gt;Yo no necesito presenciar, escribir y releer cada una de las cosas que aquí relato para saber que no quiero tener poder sobre nadie: ni sobre una mascota, ni sobre un hijo, ni sobre un empleado… (Y a veces no sale, que tampoco se puede abolir sin más, pero bien mal que lo vivo cuando me descubro así).&lt;br /&gt;No quiero poder sobre los genitales de una mascota ni sobre la psiquis de un niño, ni sobre su cuerpo, porque, en el caso de mi familia, las conductas y las enfermedades se repiten de generación en generación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-9092257085813035966?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/9092257085813035966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=9092257085813035966' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/9092257085813035966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/9092257085813035966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/10/ejercicio-de-poder.html' title='Ejercicio de poder'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1061724777759840566</id><published>2011-10-09T12:13:00.000-07:00</published><updated>2011-12-10T07:56:25.888-08:00</updated><title type='text'>Lejos</title><content type='html'>La otra vez, habrá sido en verano porque me acuerdo del aire acondicionado, pasé por la sucursal de Jenny que hay en Caballito y, cuando vi que en la vidriera había unos discos expuestos, me ganó el impulso de entrar y ver qué más tenían. Hacía mucho que no entraba a una disquería, algo que en una época era cosa, literalmente, de todos los días. Pronto me desanimaron esos insufribles armazones de plástico que les ponen a las cajitas de los cds, que hasta impiden ver qué temas traen. Así que crucé el pasillo y miré algunos libros. Incluso hojeé dos o tres, como no me da hacer en la librería donde el año pasado compré un par de veces.&lt;br /&gt;Al poco tiempo, andaba con unos mangos y me vinieron ganas de comprarme la poesía completa de Giannuzzi. Fui a la librería esta, donde no puedo ampararme en la cantidad de gente para leer sin comprar, y no lo tenían. Es más: ni me hablaron de la edición que había visto en la web. Se me ocurrió que quizá podría encontrarla en la librería grande que está en Santa Fe, donde antes había un cine, pero se ve que mi interés no era mucho, porque va a hacer un año y nunca fui.&lt;br /&gt;Antes de que se me acabaran las ganas y la guita, volví a pasar por Jenny, viniendo o yendo a no sé donde, y volví a entrar, y fui derecho a la librería. En los estantes de poesía, me llamó la atención un libro de Carver, y lo leí un poco. (Los poemas largos pierden punch, Raymond, pierden punch y demandan una concentración excesiva. Los cortos te salen mejor, de onda).&lt;br /&gt;El espacio es muy pequeño, y alguien parado obliga a otro que quiera pasar a acomodar el cuerpo. Una mina del lugar, no una vendedora –reconocibles por la sumisión y la ansiedad que delata su lenguaje corporal–, sino tal vez una encargada, pasó apurada y musitó algo que entendí como que no se podía leer ahí. No lo dijo claramente, y entonces no me hice cargo por completo y seguí leyendo, aunque con un ojo atento a si volvía a verla para regresar el libro a su lugar rápidamente, sin darle tiempo a acercárseme.&lt;br /&gt;Como “esto no es bibliotecas”, tal cual advirtió Apu, tampoco sé si da ponerse a leer en uno de los sillones que hay a un costado. No sé cómo son las cosas, no tienen un cartel que te diga cómo proceder, y apenas puedo tratar de mimetizarme, y saco un libro del estante porque hay otras personas que ya lo hicieron, mientras trato de demostrar la seguridad y la determinación suficientes como para que ningún vendedor me encare y me pregunte qué estoy buscando.&lt;br /&gt;No tenían nada de Giannuzzi. Tampoco de Fabián Casas. Igual, seguí mirando, más bien por mirar, y descubrí con muchísima sorpresa un libro en el que yo había trabajado. Un libro que aún hoy tengo en la computadora. Busco el archivo de Word, y acá está: ahora lo abro, y hay algo en esa dualidad espacial que me sigue pasmando.&lt;br /&gt;Había varios ejemplares (es más: no recuerdo que hubiera tantos ejemplares de un mismo título en esa sección), y obviamente saqué uno de su lugar y lo hojeé. Esa coma la puse yo, ese ordenamiento cronológico lo decidí yo, ese poema aparece porque avisé que se habían olvidado de ponerlo aunque lo mencionaban en el prólogo, todo eso lo tipeé yo…&lt;br /&gt;Me impresionó encontrar algo mío en ese lugar y, también, casi hasta el sofoco, que sólo yo supiese que en ese libro había algo (tiempo y energía) mío. Ese pasar inadvertido no fue, evidentemente, el que vive Piñón Fijo cuando va a un lugar sin maquillaje y nadie sabe que es él quien está ahí. Fue la comprobación de que aun tratándose de algo concreto –no de mis (supuestas) potencialidades, no de lo que existe solo en mi PC, sino de un objeto, que estaba en papel, impreso, tangible y comprable–, yo y lo que yo hago no habían cambiado nada de mi realidad ni de lo que me rodea.&lt;br /&gt;Ahora que lo recuerdo, lo que me impresiona es lo lejos que quedó eso. Otro libro del mismo autor y/o compilador se publicó no sólo sin que yo trabajara en él: sin que me avisaran. Y otro más, el último, lo corrigió un “corrector profesional”, según me dijeron cuando vi las pruebas sobre una mesa un día que habré ido a entregar un trabajo o a cobrar.&lt;br /&gt;A ese corrector profesional se le pasaron algunos errores que salvé esa tarde, mientras esperaba, como despuntado el vicio o la obsesión, y se le pasaron otros, que descubro apenas hojeo el libro ya publicado. Cuando los noto, no puedo decirme “yo lo habría hecho mejor” porque el único trabajo fijo que tengo, la gacetilla mensual de equis lugar vinculado con toda esa gente, salió con un error la última vez. Con un error tonto, y por eso mismo más irritante. (Con un error que fue rápidamente advertido, a diferencia de los del corrector profesional…). Con un error que revela la imposibilidad de concentrarme que tengo.&lt;br /&gt;No puedo fijar la cabeza en ningún lado. Tal vez, lo pienso ahora, porque intuyo, o preveo, o sé, que ninguna de esas cosas en las que no puedo concentrarme me va a llevar a un lugar mejor. De todos modos, me fastidia y me frustra mucho no tener la concentración ni la tensión ni las ganas necesarias para hacer un laburo así, tanto como ver lo lejos que quedaron.&lt;br /&gt;Igual de lejos quedó sentir molestia o bronca por el ninguneo de mi trabajo. Ni un “espero que lo haga mejor que yo” pude decirles cuando me dijeron lo del profesional. No sé si porque ya me chupa un huevo, porque no me siento en condiciones de hacerlo (porque un pequeño trabajo una vez al mes me resulta un esfuerzo enorme), porque en algún lugar acepto su menosprecio y no puedo defender mi trabajo o porque es al pedo hacerlo. Por lo que sea, no se me ocurrió decirles nada. Y por lo que sea, recién ahora me doy cuenta…&lt;br /&gt;Más seguido noto lo lejos que han ido quedando ya no el vivir en un lugar sano, sino la mera posibilidad de pensar en eso. Como queda lejos lo que me hacía seguir este blog; como quedó aún más lejos la página web que tenía, a la que no actualizo hace dos años. Como quedó lejos la costumbre de anotar mis gastos y mis ingresos para saber exactamente cuánta guita tengo (en eso sí reparé un par de veces, y supongo que ocurre desde que siento que esos 600, 800, ¡1200! mangos no van a cambiar nada significativo en mi vida).&lt;br /&gt;Como queda lejos el cuerpo que tuve, y este, más viejo, me pasa facturas, mientras yo todavía espero al otro, tal vez para no abatirme con la comprobación de lo que ya sé, que se pasó una mitad de mi vida, la más vital. Como quedó lejos la facultad, tan lejos que, cuando me acuerdo, no puedo creer que yo haya podido cursar dos años y pico.&lt;br /&gt;Como quedaron lejos las palabras con las que trataba de decirle a mi entorno su enfermedad, que me contagió y me llevó puestx. No sé si es por la renovada agonía de mi padre, por la fuerza de las programaciones de control mental de mi madre y por sus rezos (ella siempre creerá que es por eso) o porque comprobé su inutilidad, pero no puedo pensar nada lúcido sobre este rollo. No tengo más ideas ni palabras, ni propias ni ajenas.&lt;br /&gt;Callo, entonces, y parece que me gana la dinámica de la quietud cultivada por esta gente, que espera nosésabequé, una manifestación divina quizá, mientras el tiempo pasa y parece que no lo registran. Es muy improbable que las cosas cambien solas, sin que hagas nada. Y si no sabés qué hacer, ¡por lo menos desesperate un poco! Pero la pasividad patológica que “pone lo difícil en manos de dios”, como dice un libro que hay acá, me apabulla de irritación y de impotencia.&lt;br /&gt;Todo queda tan lejos que tengo que recordarme que no añoro un buen lugar, sino apenas uno en el cual parecía posible intentar algo, a ver si mejoraba. O intentar intentarlo. Lo único que queda cerca, que parece una cosa de hace muy poco tiempo, es la época en que me enfermé y dejé la facultad y, luego, el trabajo que tenía, mientras por dos o tres años rebotaba de médico en médico sin encontrar soluciones ante la indiferencia de mi entorno.&lt;br /&gt;De nuevo (se me) pasan los años frente a una indiferencia similar, pasan día tras día, los veo pasar cada vez que me levanto sin haber logrado descansar, cada vez que el agotamiento físico y mental me impide hacer lo que quiero, cada vez que me siento bien y no puedo hacer nada con eso, y todo queda tan lejos que no sé cómo se vuelve.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1061724777759840566?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1061724777759840566/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1061724777759840566' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1061724777759840566'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1061724777759840566'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/10/lejos.html' title='Lejos'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-49725228868878512</id><published>2011-09-19T13:52:00.000-07:00</published><updated>2011-10-20T23:37:22.510-07:00</updated><title type='text'>10.09.11</title><content type='html'>Desde que me enteré, de casualidad, el jueves a la noche, estuve tratando de dilucidar esa disyuntiva. ¿Voy o no voy? Más allá de las cuestiones personales (no tener con quién ir, recordar que a veces me siento mal y que eso me complicó las dos últimas veces que fui), de los cien mangos que costaba la entrada, del lugar lejano y de difícil acceso; más allá de eso, digo, repiqueteaba la duda. ¿Vale la pena que se reúna Don Cornelio? ¿No será una pantomima, no serán una banda tributo de sí mismos, de los que fueron hace mucho tiempo?&lt;br /&gt;Si este blog tuviese etiquetas, una de ellas, sin duda, sería “Don Cornelio”. Y en uno los posts que la llevarían, a raíz de unas declaraciones de Palo cuando sacó su último disco, en las que deslizaba la posibilidad de la reunión, yo escribí que prefería que no volviera Don Cornelio.&lt;br /&gt;Las cosas son cuando son, en su tiempo y en su contexto, y los trasplantes intertemporales suelen fallar. Conste que no hablo solo de música, de esas reuniones para hacerle un masaje prostático a la nostalgia. Y ellos, como leí por ahí, estuvieron en el lugar y tiempo exacto, y, man, hicieron lo que hicieron siendo pendejos de 23 años.&lt;br /&gt;Creo que me decidí y que cualquier duda quedó impotente cuando una parte de mi cerebro me dijo: “Ey, es tu banda favorita”. Y es cierto: si tengo que elegir una banda de acá, digo Don Cornelio. Siempre. El segundo disco, sobre todo. Otra parte de mi cerebro le contestó: “Justamente. A eso apuntan, a un público cautivo de sus emociones. En general, las bandas de rock no se reúnen por otra cosa”. Pero esa respuesta no calificó, y no hizo falta que la primera de las partes mencionadas jugara otro as recordándome que nunca los había visto en vivo.&lt;br /&gt;El viernes, con la ayuda de haberme levantado bien, emprendí un larguísimo viaje para sacar mi entrada. Fila cuatro, junto al pasillo, un lugar ideal para tranquilizar a mi lado fóbico… Pero quedaba un temor muy pesado, tal vez incomprensible para quien no duerme en mi cama y no tiene que despertarse todas las veces que quieren mis vecinos (o no tiene que hacer todas las cosas que hago yo para que esas veces sean pocas veces): si iba a descansar bien. Necesitaba sentirme bien. Porque, si no, iba a ser un sufrimiento.&lt;br /&gt;No se cuántas veces me despertaron… Recuerdo especialmente una, cuando el vecino sorete que los sábados a la mañana pone la pone música muy fuerte (un tipo grande, que debe tener cincuenta años y parece que no tuvo adolescencia) repitió su jodita y el volumen altísimo me despertó aunque yo tenía bien puestos mis tapones para los oídos.&lt;br /&gt;Cada vez que me despertaba, miraba el reloj, calculaba cuánto había dormido, me echaba un meo, comprobaba que los tapones siguieran ajustados y trataba de dormir un poco más, una hora más. Y por suerte lo logré cada vez, sin perder mucho tiempo, sin que se me active esa parte de la cabeza que me impide volver a dormir aunque el cansancio no se haya diluido.&lt;br /&gt;Tampoco sé cuántas horas dormí en total. Creo que no fueron todas las que hubiera querido. Pero me sentí bien. El descanso se consumó. ¡Bien! A la hora prevista repetí los tres medios de transporte y las ocho o nueve cuadras a patas, y llegué con tiempo de sobra.&lt;br /&gt;Palo, veinte canciones, algunas con la eléctrica… Fiesta.&lt;br /&gt;Los agitadores vocacionales que suele haber en los shows de Palo no faltaron e hicieron lo suyo. Los de peinados colemanescos se habrán fumado el set acústico con hidalguía. El chabón con pinta de rugbier de la butaca de al lado pretendía mostrarse impasible, pero de reojo lo vi cantar varios temas y lo vi secarse las lágrimas en “Te quiero llevar” (sí, gordo, lloraste, hacete cargo), yo hubiera preferido que el tipo que estaba sentado adelante no fuera tan alto…&lt;br /&gt;Pero hoy estamos acá por otra cosa. Todo bien, pero vinimos por otra cosa… Intervalo, telón que se cierra, luces encendidas, gente que va al baño o a comprar algo. Y en un momento me venció la ansiedad, pintó la taquicardia y el dale, loco, salgan de una vez. Y salieron.&lt;br /&gt;A veces me gustaría saber música para poder opinar con más fundamento. Para tener argumentos que me permitan reconocer si un show estuvo bueno o si yo la pasé bien por cuestiones mías más que por la música y los músicos. Para quitarme el temor que tengo a veces, de que una banda me guste por ser el soundtrack de cierta época de mi vida, o porque escuchar mil veces sus canciones hizo que me terminaran gustando aún más que al principio. O porque termino hinchando mucho las pelotas con esa banda, y las personas que me rodean terminan casi identificándome con ella (como en la radio donde laburé, hace mucho, en la que cada vez que podía poner un tema ponía uno de Don Cornelio), y, finalmente, quizá termine actuando en orden a esa identificación.&lt;br /&gt;Pero al mismo tiempo sospecho que pongo en el saber música la posibilidad de respuestas que seguramente ese saber no pueda dar o que, de darlas, racionalizarían la experiencia a un nivel de laboratorio.&lt;br /&gt;Aun conociendo ese lenguaje, creo que tampoco habría podido desentrañar las especulaciones previas ni las posteriores: si fue un anticipo de una reunión más formal, si influyó en el precio de la entrada, si tocaron con seriedad o con cara de culo (salvo Varela, claro, que estaba chocho y no lo disimulaba), si eso desmorona la posibilidad de una vuelta más formal (que no quiero, pero a la que seguramente iría de cabeza).&lt;br /&gt;Así que sólo me queda la impresión. Lo que me pasó. Y para mí valió la pena estar ahí. Mucho. Desde ese momento de ansiedad, o desde que decidí ir, y, sobre todo, desde que me puse la campera que había dejado en un costado de la butaca porque supe que, pese a la voluntad de la gente del teatro, apenas empezaran a tocar íbamos a terminar (casi) todos cerca del escenario. Valió la pena cuando eso efectivamente ocurrió, y en especial cuando pude escabullirme bajo los brazos en alto de todas las estatuas con celular que filmaban y llegué al lado del escenario. Porque yo soy muy visual. Miope, pero visual. Por eso, los dos temas y medio que vi junto al escenario dejan una marca mucho mayor que los otros dos temas y medio.&lt;br /&gt;Palo tiene muchas voces. Bueno, Palo tiene un don, y cuando marca el ritmo golpeando la viola en “A través de los sueños”, por ejemplo, se retuerce de un modo estremecedor. Pero sin guitarras que lo reclamen, no sólo sin la acústica con la que parece protegerse, también sin la eléctrica, se libera su posibilidad gestual y corporal, que es tan amplia como la vocal. Y me deja pensando en el frontman que podría ser.&lt;br /&gt;Por eso, el video que elegí de “Ella vendrá” es uno donde le hacen muchos primeros planos. Por eso, haber visto a Palo eléctricoelectrizadoelectrizante cantando a dos metros de mí, bajo una luz blanquísima, arqueando el cuerpo con el micrófono entre las manos, es una imagen más nítida e indeleble que todas las fotos y los videos que encontré. Lo mismo que haber visto a Ghazarossian, aunque estaba en la otra punta del escenario (de un escenario pequeño, que ofrecía un toque de sótano muy particular), un asesino con un bajo como arma.&lt;br /&gt;En un momento me di cuenta de que estaba cantando esas canciones que tantas veces había cantado en mi pieza. Y me impresionó mucho. Y recién ahora, escribiendo esto, reparo en que nunca tuve la sensación de distancia que me asalta a veces en situaciones así, que me hace mirar como desde otro lugar, y preguntarme, aunque sea un instante, qué carajo estoy haciendo o para qué lo estoy haciendo.&lt;br /&gt;Más allá o acá de objetividades imposibles, eso me resulta un indicio poderoso de que valió la pena. Valió la pena el viaje (los viajes), terminar de comer en el tren, la ansiedad previa. Valió mucho cuando me acosté y tenía ese típico sonido agudo post-recital en los oídos. Vale acordarme de que la pasé bien. Y vale, sobre todo, haber sentido que estaba bueno mientras sucedía.&lt;br /&gt;Podés verlo, podés tener una aproximación.&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=o-vkwcRPRKI"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=o-vkwcRPRKI&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=T9IW7fRgI_o"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=T9IW7fRgI_o&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=IfxhGZrJl5o"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=IfxhGZrJl5o&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=v9EqZQPjnlo"&gt;http://www.youtube.com/watch?v=v9EqZQPjnlo&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Pero acabo de escuchar el disco en vivo. No sé cómo tenía ese disco ahí y no lo escuchaba. Está bien que mi tecnología está desactualizada y rota, pero aun así… Llevaba tantos años sin escucharlo que hasta me había olvidado de cómo se marcan las huellas dactilares en las tapas de los cds cuando son negras.&lt;br /&gt;¿¡Cómo no me acordaba de lo que era ese disco?! Bajalo y decime si no eran los Doors argentinos, y no exagero nada al decirlo, y el único cuestionamiento a esa afirmación pasa por que los pone como términos de una comparación. Y no eran los Doors ni ninguna banda, salvo Don Cornelio.&lt;br /&gt;Y, de nuevo, pese a todo esto, no sé si quiero que se junten. No para coquetear con canciones de una densidad y una demanda importantes. Porque si algo impresiona es esa sensación de que no surfeaban por lo que cantaban y tocaban, que se sumergían hondamente. Y no sé si una inmersión así de profunda es compatible con un tipo que dice la palabra “luz” en diez canciones… Por eso, creo que no fue casualidad que cumplieran a rajatabla con los cinco temas previstos y no hubiera bises de Don Cornelio, y que con el público prendido fuego saliera Palo con la acústica y cantara “Oficio de cantor”.&lt;br /&gt;No se trata solo de unas canciones, que se tocan y ya. Me parece que es un contexto, son los tipos, es una actitud; que eso le da un plus que lo saca de la reproducción mecánica y carente de alma; que sin eso es una cita, o una impostura, algo que suena como si hicieras playback, aunque estés tocando en vivo.&lt;br /&gt;Tampoco me pongo fundamentalista spinetteano para querer que nunca más toquen “Muchacha…”. Por eso fui y la pasé bien, y todo eso, pero sigo sin estar convencido de querer que se junten. Lo que sí quiero, seguro, es otro disco en vivo. Tiene que haber más grabaciones como esa, ¡tienen que editarlas!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-49725228868878512?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/49725228868878512/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=49725228868878512' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/49725228868878512'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/49725228868878512'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/09/anticipo-de-un-proximo-post-capaz.html' title='10.09.11'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-3870633556512620708</id><published>2011-09-19T13:51:00.000-07:00</published><updated>2011-09-19T13:51:00.167-07:00</updated><title type='text'>NJ</title><content type='html'>Mi condición de cibernauta, es decir, de viajero de los cybers, suele llevarme a lugares inhóspitos. A veces, más módicamente, solo son desconocidos. Algo así pasó hace dos años, cuando, al salir del cyber al que había ido, empecé a caminar al garete y llegué a Deán Funes y Caseros.&lt;br /&gt;En la esquina esa vi a una persona, y apenas la vi reconocí a mi profesora de Castellano del secundario. (Tuve más de una profesora de Castellano y tuve más de un secundario, pero NJ es mi profesora de Castellano del secundario). Ella iba acompañada por otra mina, y, luego de doblar, se detuvieron ante la vidriera de una joyería. Me puse a observarlas desde lejos, tratando de confirmar la impresión inicial para asegurarme de que fuera ella y no hacer el papelón de hablarle a alguien que no es quien yo creo.&lt;br /&gt;Lo primero que me vino a la mente luego de procesar la sorpresa fue que unos pocos días antes había estado hablando de NJ. Era la primera charla que tenía con una persona, y, ya no recuerdo a raíz de qué, me puse a hablar de mi profesora de Castellano del secundario. Y la nombré, del modo que a veces nombro a alguna gente, como si quisiera que me oyeran, a la distancia en el espacio o en el tiempo, y supieran que no me olvidé.&lt;br /&gt;Cuando terminaron de ver la vidriera, encararon para la esquina. Me acerqué desde el teléfono público que había tomado como atalaya, y el semáforo, al ponerse en rojo, me permitió alcanzarlas cómodamente. Quedamos alineados, un paso o dos sobre la calzada: ella a la izquierda, su compañera en el medio, y yo a la derecha. Era tan simple como girar la cabeza con la excusa de ver si dejaban de pasar los autos y los colectivos que tenían luz verde, y que las miradas se encontrasen, y entonces fingir sorpresa y decirle: “Disculpame… ¿Es posible que vos hayas sido mi profesora de Castellano de primer año del secundario?”.&lt;br /&gt;Decirle eso y aclararle de movida que tenía un buen recuerdo de ella, porque, en estos tiempos de alumnos violentos, uno nunca sabe… Y contarle que diez días antes la había mencionado en una charla con alguien a quien nunca había visto, que siempre la recuerdo cuando recuerdo mi experiencia colegial, que me acuerdo de que a la tercera o cuarta clase notó algo en mí, algo que no era mi look, y me llamó aparte y me preguntó si leía mucho, y yo le dije la verdad: “Leo El Gráfico…”.&lt;br /&gt;Y también de cuando estaba en segundo año y escribí en el horario pegado en la puerta del aula de primero: “Profesora J, la extrañamos”. Un plural falso, creo. Un plural que debía ser singular porque de todos mis compañeros el único que la reivindicaba era yo. Por semanas o meses nadie debe de haber reparado en eso, tan a la vista como la carta de Poe, hasta que un día alguien lo leyó y se lo contó, y ella supo quién lo había escrito. Y una vez que nos cruzamos en un recreo me hizo una referencia elíptica y sonriente al mensaje aquel.&lt;br /&gt;O de la vez que hablábamos de mis dificultades con algunos docentes, soretes que redondeaban la nota para abajo, que me perseguían por mi aspecto, que armaban una prueba especial para mí –más difícil– para darse el gusto de no ponerme 10, que me pedían la carpeta para dar clase y nunca me la devolvían o que hablaban mal de la colega que les había conseguido el laburo, y encima mintiendo (Carlos Bernardo García, ese fuiste vos, pedacito de mierda, chupamedias, a vos te nombro porque tenés un nombre tan común que ni Google te registra, gil. ¡Te vas a morir dando clases y haciendo programas para videoclubes de Lanús, mientras que A se va de vacaciones a Montecarlo! Una vez yo tenía un 8 y un 9, y García me dice que mi nota es 8 –porque es uno de los que nunca me puso 10, ese habrá sido su gran logro docente aquel año–. Se lo hago notar, y me dice que tengo un 9, pero que para él medio punto no era importante. “Para mí, sí”, repliqué, y allí me chorreó con toda su mala leche diciendo: “Entonces tenés un 8”).&lt;br /&gt;Fue poco antes de que terminara el último año. Seguramente habíamos coincidido en la salida y charlamos el trayecto hasta la parada del bondi que se tomaba, la cual me quedaba de paso. Me acuerdo de que fue una de las primeras veces que me tuteó, si no la primera. Y en un momento me dijo: “Yo tengo un recuerdo tuyo: estabas vos solo por un lado protestando [una de las notas que me habían redondeado para abajo], y el resto por otro. Y yo decía: ‘Ya vas a aprender, Quijote’”.&lt;br /&gt;O de la que es un highlight de mis recuerdos, esa vez que nos encontramos en la puerta, al comienzo de un recreo. Ella se iba a su casa, y yo, a dar una vuelta por ahí. En esa época casi todos mis compañeros me detestaban, y el único chabón con el que compartía los recreos –y una cerveza en el bar de la esquina– seguramente habría faltado, y no daba clavarme una Imperial yo solo y después volver a clase. Entonces, como cuando recién empecé el colegio, mataba el tiempo caminando por el barrio.&lt;br /&gt;Nos pusimos a hablar, y la charla continuó las dos o tres cuadras que había hasta la parada del colectivo y el tiempo que tardó en venir el 6. Cuando lo veo acercarse, azul, negro y amarillo, como era entonces, le aviso y me preparo para terminar la conversa, para saludarla, para despedirme. Pero no se hace cargo: aunque la charla no era en absoluto impostergable, ella sigue hablando, y lo deja pasar como si nada.&lt;br /&gt;Alguna vez la había visto tomarse el 50, y pensé que esa noche esperaba ese bondi. Pero cuando llegó un 50, también lo dejó pasar. Lo mismo con el próximo 6… Así, paulatinamente, dejé de prestarle tanta atención a los colectivos que pasaban. Hasta que en un momento tomó la iniciativa de la despedida y se subió a un 6 que se había detenido allí.&lt;br /&gt;Yo cruzo la calle para volver al colegio, me fijo en la hora, y eran menos veinte. Era la hora en que terminaba el recreo. N me había bancado los veinte minutos. Se dio cuenta de mi situación y, sin darlo a entender nunca, sin mirar el reloj ni una vez, manejando el tiempo con el cronómetro mental que dan años de docencia, se quedó conmigo todo el recreo.&lt;br /&gt;O podría poner el recuerdo estrictamente en lo profesional y decir que con ella entendí el análisis sintáctico y las clases de palabras, o que no era unx de esxs profesorxs que apostaban por la mediocridad, tal vez para disimular su propia mediocridad e incompetencia, o su resentimiento.&lt;br /&gt;Pero no lo hice. No sé qué me paralizó, pero no lo hice. Oí que ella hablaba de un flaco, y tal vez haya dicho la palabra “alumno”. De esta última no estoy seguro, y tampoco sé si el flaco era yo, si me reconoció y tampoco dijo nada.&lt;br /&gt;Su destino era el cajero del banco de la esquina, en cuya entrada vivía un linyera, y yo, caminando al azar, doblé por la avenida y seguí un rumbo que no era tal. Un par de cuadras después, me rescaté y decidí volver sobre mis pasos, y hasta corrí, a ver si la encontraba, cosa que no sucedió.&lt;br /&gt;Algo de todo esto le podría haber dicho, lo que me hubiera venido a la cabeza en ese minuto. Algo le dije en su momento, al menos. Cuando terminó la última evaluación, entregué la hoja y le dije a esa profesora, la de Historia, que sin ella no sé si habría sido imposible que yo terminara el cole, pero que sin duda fue mucho mejor habérmela cruzado en el camino. Y fui al aula donde estaba N y le dije lo mismo. Porque ellas dos, y también la profesora de Computación, ayudaron a hacer menos hostil ese tránsito, y su reconocimiento y su valoración fueron fundamentales.&lt;br /&gt;N, un poco conmovida, me contestó algo así como que no esperaba que le dijera eso, y durante la breve charla pensé en pedirle el teléfono, en tirar una para continuar en contacto porque eso era lo que buscaba una vez que me di cuenta de que terminar el colegio era no sólo posible, sino cuestión de tiempo. Construir relaciones que trascendieran ese ámbito, eso quería. No lo logré.&lt;br /&gt;La conversación se fue endureciendo sin ir para ese lado, y me pareció que ni daba mencionar el tema. Y ella tampoco dijo nada al respecto, onda que “gracias, pero muere acá, ¡obviamente!”. Igual, no era la última vez que nos íbamos a ver. Quedaba el acto de fin de curso. Esa noche yo estuve muy pendiente de la otra profesora con la que tenía buena onda, que eligió mostrarse deliberadamente distante, como casi todo el último año, cuando ya había quedado lejos la época en que me dio su teléfono y me invitaba a su casa. Pendiente y fastidioso y frustrado porque hasta parecía disfrutarlo, y porque, otra vez, se terminaba el tiempo y era evidente que no iba a haber nada más allá.&lt;br /&gt;N lo notó, y algo dijo, algo que no recuerdo textualmente, pero que registré de inmediato. Como también tengo pleno registro, por ejemplo, de que no le cayó bien un comentario, tal vez un poco petulante, que hice luego del dictado de la primera clase, el cual entregué perfecto… ¡por supuesto! ;D&lt;br /&gt;Seguramente fue antes de esa rispidez alejante que nos sacamos una foto, una de las poquísimas fotos que tengo de la última mitad de mi vida. Ahí estoy junto a ellas, exhibiendo el fucking papelito que me costó tres años conseguir. Después nos habremos despedido, pero no recuerdo cómo. No sé si hubo un chau, o un hasta siempre, que en ese entonces –lo sabía– significaba hasta nunca, y que ahora tal vez signifique hasta Facebook. No sé si hubo alguna palabra, o un beso, como el que creo que nos dimos la vez que fui a hablarle al aula. Ahí falta algo en la memoria, y tal vez haya faltado algo esa noche, o quizá la ausencia viniera de antes y fuese no saber qué hacer o cómo proceder en la despedida.&lt;br /&gt;Sólo pude reconocer un motivo de mi silencio, el mínimo porcentaje de incertidumbre sobre si era ella o no, pero está claro que hubo otro/s.&lt;br /&gt;Tal vez sigue faltando ese saber qué hacer, y por eso no me animé a decirle ni las palabras de approach que se me habían ocurrido. Porque, tantos años después, tampoco iba a saber cómo despedirme ni por cuáles caminos no daba llevar la conversación.&lt;br /&gt;Quizá prevaleció la seguridad y la perfección de este solipsismo construido de recuerdos y relatos de esos recuerdos, esa cuestión tan arraigada en mí de estar afuera, como espectador, contando lo que pasa, pero no lo que hago, porque no hago demasiado, salvo contar lo que no hice…&lt;br /&gt;O por ahí fue la búsqueda inconsciente de la preservación del recuerdo, porque cuando me acuerdo de gente a la que no vi más, como N, la sensación que produce el recuerdo está teñida por la nostalgia, pero no pierde la sonrisa o la emoción. En cambio, cuando me acuerdo de gente con la cual la relación avanzó un poco y luego terminó estrellándose, como aquella profesora distante de la noche del acto, los buenos recuerdos quedan anegados por una avenida de neurotransmisores vinculados con la tristeza y la decepción.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-3870633556512620708?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/3870633556512620708/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=3870633556512620708' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3870633556512620708'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3870633556512620708'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/09/nj.html' title='NJ'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-5046151603766687878</id><published>2011-08-30T13:50:00.000-07:00</published><updated>2011-08-30T13:50:00.389-07:00</updated><title type='text'>Días de 25 horas</title><content type='html'>Mi ritmo circadiano es un poco anómalo. Y muy incómodo, porque parece que necesitara días de 25 horas. Y, sobre todo, es inflexible, porque no puedo salirme de su dinámica.&lt;br /&gt;Ponele que un día me levanto al mediodía. Y ponele que me levanto descansada. Como si todo fuese normal, o, al menos, igual que antes. Como si no tuviese la sombra ominosa de los vecinos que tengo ahora, que en cualquier momento me despiertan. Como si pudiera irme a dormir sin ella.&lt;br /&gt;Me levanto al mediodía y me voy a dormir a las tres de la mañana. Durmiendo nueve horas, debería levantarme al mediodía otra vez. Pero no… No es tan sencillo. Puede pasar que tarde en dormirme –incluso si estoy cansada–, como si tuviera que procesar el día; que me despierte para hacer pis muchas veces (o que me despierte muchas veces y haga pis cada una de ellas) o incluso para cagar, que nueve horas no me alcancen para quedar cero a cero con mi sueño, que me despierte y se me ocurra algo, y me quede pensando en eso… Pero a veces no pasa nada de esto, no pasa nada que pueda reconocer, y entonces pienso que simplemente es así.&lt;br /&gt;¿Consecuencia? En vez de levantarme a las doce, voy a seguir de largo, y se va a hacer la una. “Levantarme” es una forma de decir. Porque me acuerdo de la época en que iba a la facultad, que me levantaba apenas sonaba el despertador, justo después de apagarlo, y no lo puedo creer. Ocurre que muchas veces tardo en cargar, en sentirme operativa, y puede que se pase media hora, o más, y yo siga en la cama, tratando de inicializar mi sistema.&lt;br /&gt;Decía que me levanto a la una. Y a la noche me voy a dormir a las cuatro. Y sí: me voy a levantar a las dos…&lt;br /&gt;Por más que quiera levantarme antes, es imposible. Bueno, imposible, no es: puedo hacerlo. Pero es insostenible. Porque voy a vivir ese día cansada como si hubiera dormido cinco horas aunque haya dormido ocho, y especialmente porque no puedo dormirme antes de la hora en que debería dormirme si no me hubiera levantado más temprano.&lt;br /&gt;Probé varias veces, y me puse el despertador, digamos, a las doce, en vez de dormir hasta las dos. Pero no me dormí quince horas más tarde, o catorce, ponele, porque estaba cansada. Y lo intenté: me acosté temprano, y cansada, a eso de la una o las dos. Y no me dormí hasta las cinco, no me dormí hasta la hora en que me habría dormido si me hubiera levantado sin despertador.&lt;br /&gt;Y para recuperar el sueño pendiente, mi cuerpo se va a imponer y me voy a levantar más tarde, casi a las cinco. Si lo intento dos o tres días seguidos, los dos o tres días me voy a dormir a la hora del orto. Y, mientras, voy a vivir la desesperante sensación que surge cuando estás en la cama, con sueño, y no te podés dormir aunque no haya ningún ruido. Cuando querés imaginar cómo te vas a quedar dormida y no se te ocurre nada. Cuando estás a punto de perder el ritmo y que el cuerpo interprete cada sueño como una siesta y no puedas dormir más de dos o tres horas sin despertarte y sin estar muchas horas hasta volver a conciliar el sueño.&lt;br /&gt;Íbamos por que me levantaba a las cinco de la tarde. Difícil que me duerma antes de las siete de la mañana. A estas alturas, ya se me escapa el sol. Me despierto, lo veo a través de la persiana, y me rompe las pelotas perdérmelo. Pero es mejor seguir durmiendo. Prefiero perdérmelo, y no vivir el día arruinada por no haber descansado. Aunque me vaya a dormir a las ocho de la matina. Aunque siga dando la vuelta, hasta que un día me despierte tan tarde que va a ser de madrugada.&lt;br /&gt;Tiene algunas contras ese ritmo, pero se re puede vivir con él. Si no tenés que cumplir horarios, es fácilmente llevadero. Alguna vez se lo comenté a uno de los psiquiatras que tuve la mala fortuna de cruzarme en este tiempo, y el tipo me dijo que si yo no tenía problemas, no era preocupante, o algo así.&lt;br /&gt;En cambio, el infeliz que me atendió en otro hospital público lo atribuyó a mi “rebeldía adolescente”, y ya no sé si fue él o quién el que hablaba de “ordenarse”, de “tener obligaciones”. Como cuando iba a la facultad y trabajaba, digamos, que un día dormía cuatro horas y al día siguiente recuperaba durmiendo doce… Lo cual, además, ahora sería totalmente imposible, cortesía de mis vecinos, porque puedo vivir con mi ritmo, pero no con mi ritmo y mis vecinos.&lt;br /&gt;(Digresión: la gente que habla con una carga ideológica tan enorme me da náuseas, la gente para la que todo se soluciona esforzándose me da náuseas y un poco de odio, la gente para la cual me quedé en la adolescencia, eludo responsabilidades y cosas así me parece una manga de idiotas. Sepan que el esfuerzo no es un valor para mí. El vecino que se levanta cinco menos cuarto de la mañana no es mejor que yo, no por eso. Me voy a esforzar si creo que el esfuerzo garpa y si me siento en condiciones de esforzarme. No por el esfuerzo como cosa sagrada, para que dios me vea y me premie, o para “hacer algo” y terminar preguntándome para qué lo estoy haciendo o palmando, como ya palmé, o sintiendo que no soy yo esa que está ahí, sino una impostora, una representación, algo así).&lt;br /&gt;Lo que sí me acuerdo es que el idiota aquel me recomendó dormir cuando duermen mis vecinos. Podría hablar de lo alienante que es vivir al ritmo de los demás, o ser más pragmática y decir que ¡duermen menos que yo! Y se turnan para joder: un vecino termina su reunión a las cuatro de la mañana del domingo, y es tan sorete que, aunque hace frío, abre el ventanal, así todos escuchamos sus risotadas. El otro no se despierta, parece, pero se va a levantar a las ocho, sus hijos mayores van a empezar a correr por el departamento, y el menor, a gatear y a revolear cosas. Se van a levantar a las ocho hoy, que es domingo. Mañana, la mina va a levantar al bebé a las siete, y desde esa hora va a jugar, como todos los bebés, a arrojar cosas, mientras ella le habla y le canta cantitos de cancha con su voz agudísima. Y no quiero pensar en que la escucho ahora, que estamos en invierno y las ventanas están cerradas, porque si pienso en eso, voy a tener que pensar en cómo será cuando pinte tener la ventana abierta…&lt;br /&gt;Entonces, ni mi ritmo anómalo tengo. Me lo cortan todos los días: o me cruzan el camión o es probable que lo hagan. Porque será anómalo, a veces una complicación, lo que quieras, pero una vez que lo reconocés, te vas adaptando. Una vez que lo identificaste, podés prever. Ahora está tan cortado que es un descalabro, y de 62 horas duermo 7, por ejemplo. Si bien no llego al desquicio de hace dos años, cuando para estas fechas estuve 21 días seguidos sin sentirme descansada, creo que me siento incluso peor que entonces, sea por la larga exposición al estrés, por el paso vano del tiempo y el desánimo que lo acompaña…&lt;br /&gt;Me despierto la que puede ser la última vez (porque me puedo despertar seis o siete veces en una dormida, porque dormir cuatro horas seguidas es algo que ocurre una vez cada cuatro meses) y me cuesta identificar si descansé, si voy a tener un buen día, si tengo que intentar dormir una horita más, si no voy a poder dormir aunque lo intente, si se va a imponer el sueño aunque quiera levantarme. Hay que resolverlo rápido, porque si se enciende la cabeza, ya fue. Lo mismo si me levanto, porque se me hace muy difícil dormir una siesta: hasta que el cuerpo vuelva a bajar se pasa una hora. Y no hablo solo de la cabeza: me voy a levantar a mear fácil tres veces antes de poder dormir, y el tiempo se pasa, y es la hora en que llega el vecino, y cagamos. Tiempo doblemente perdido: por el cansancio y porque no pude descansar.&lt;br /&gt;La verdad, me dan envidia los que pueden dormir menos, los que andan bien durmiendo menos, los que se duermen al toque, los que consuman el descanso sin tanto engorro, los que no se despiertan con los ruidos del vecino sorete o con el perro insufrible al que a veces me gustaría matar. Y también los que se levantan y pueden desarrollar muchas actividades sin estar pendientes de su cuerpo, los que salen al día sin desayunar (como yo, cuando iba a la escuela), como mi madre, que se toma un té y arranca.&lt;br /&gt;Y me dan envidia los que pueden decir lo que les pasa sin tantas vueltas, porque no les pasan cosas complicadas, o porque no les importa o por lo que sea. Porque en realidad, tampoco es que necesito días de 25 horas, porque ya perdí ese ritmo, y si lo recompongo dos, tres, cinco días, muy pronto se va a romper de nuevo. &lt;br /&gt;Necesito un lugar donde poder apoyar la cabeza y dormir despreocupadamente, sin pensar en el tiempo que voy a perder poniéndome los tapones en los oídos, en si se me salen –en el momento o durante el sueño–, en cómo me quedan las orejas, en que no voy a poder dormir de costado, en las posiciones absurdas que termino adoptando ¡porque no se puede dormir nueve horas en la misma posición! Esas posturas de contorsionista, a las que también ayuda el frío, me destrozan la espalda como nunca: creo que jamás tuve tanto dolor de espalda como estos días. De espalda, de piernas, de cuello…&lt;br /&gt;Lo que era un paliativo, algo que servía para pasar las peores horas, se transformó en la norma: todo el tiempo con los tapones. Porque el entorno tampoco tiene un ritmo, porque el perro nuevo de al lado puede ladrar a 120 ladridos por minuto a la hora que se le canta el rabo: a las siete de la tarde, a las once de la noche, a la una y cuarto de la mañana, a las seis y veinte de la mañana…&lt;br /&gt;Eso necesito: la certeza de que voy a apoyar la cabeza en la almohada (¡de costado!) y no habrá nada que me despierte: ni el perro, ni el vecino de arriba con sus pasos de gliptodonte, ni el otro vecino, que pone la música fuerte para joder; que no va a haber martillazos, ni baldazos que caigan en el patio, ni aires acondicionados que goteen, ni ruidos metálicos a las tres de la mañana, ni botelleros con parlante, ni vecinas que le quieren meter una olla en el culo y sacársela por la boca a noséquién, ni gatos en la medianera, ni taladros a las siete y veinte de la mañana de un sábado, ni el rumor de los aires acondicionados, ni los bombos de la murga del local kirchnerista (¿vieron cuántos locales K hay?: en mi barrio hay media docena, mínimo), ni vecinos arrastrando cosas en el balcón o gritándole a un bebé de un año, ni el púber de arriba desplegando a los gritos su repertorio de insultos, ni los portazos, las corridas y los saltos que son moneda corriente en su departamento. Ni gente que parece hacerme cargo a mí de despertarme, porque “tenés el sueño liviano”, según dicen con la ligereza del que habla desde afuera y no tiene unos niños corriendo sobre su cabeza. Ni la voluntad de estirar el día si me siento bien, y quedarme despierta un rato más porque ¡hoy estoy bien!&lt;br /&gt;Nada. Suspender eso, dejarlo a un costado. Que no exista. Porque cada vez que me voy a dormir, me voy a dormir con eso. Y cada vez que me despierto, me despierto con eso. Y es enfermante. Y más enfermante es el hecho de no poder imaginar su final. Con todo, no sería más que un comienzo: sería volver a un lugar que estaba mal, pero que permite ilusionarse con mejorarlo, aunque no sepa cómo, sólo porque tengo un poco de energía para intentar algo y para afrontar el error que probablemente siga al intento.&lt;br /&gt;Necesito dormir bien. Y coger bien, y con el cuerpo descansado capaz que lo logro. Y que me toquen, que no sé cuánto hace que no me tocan. Y no arruinar lo que puedo llegar a tener: sostenerlo, y que sea más y mejor, y que no se rompa, como se rompieron todos mis juguetes, algunos de los cuales reaparecieron en una bolsa que ahora está acá, en el living, recordándome la estela de destrucción que fui dejando desde mi niñez y que parece no terminar. Eso y un montón de cosas más necesito. &lt;br /&gt;Pero ya sería otro post. O todo este blog.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-5046151603766687878?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/5046151603766687878/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=5046151603766687878' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5046151603766687878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5046151603766687878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/08/dias-de-25-horas.html' title='Días de 25 horas'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7040195123577474571</id><published>2011-08-30T11:49:00.001-07:00</published><updated>2011-08-30T12:06:26.641-07:00</updated><title type='text'>No sé qué es más triste</title><content type='html'>Visitamos lo nuestro como el viajero&lt;br /&gt;que sólo usa las cosas con desapego,&lt;br /&gt;que no las compromete con su olor o su historia&lt;br /&gt;pues no le pertenecen, pues no le importan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No nos decimos más que lo que es necesario.&lt;br /&gt;No mezclamos la ropa ni nos rebautizamos,&lt;br /&gt;y hasta dudás mi nombre cuando nos despertamos;&lt;br /&gt;y hago esfuerzo en nombrarte a veces cuando nos saludamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy de paso en tu vida. Yo voy de paso.&lt;br /&gt;Vas de paso en mi vida. Vos vas de paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo hay hoy y tal vez haya un leve pasado,&lt;br /&gt;un volátil futuro que ni un nombre le han dado.&lt;br /&gt;Nunca habrá fotos nuestras, ni libros dedicados.&lt;br /&gt;Poco recuerdo abierto, mucho olvido cerrado...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy de paso en tu vida. Yo voy de paso.&lt;br /&gt;Vas de paso en mi vida. Vos vas de paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un paso ligero, minúsculo, liviano,&lt;br /&gt;como huella de un cuervo en el aire revuelto,&lt;br /&gt;un pozo fino y hondo calado en algún viento&lt;br /&gt;de algún país sin nombre, sin historia, sin pueblo,&lt;br /&gt;porque estamos de paso en esto nuestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy de paso en tu vida. Yo voy de paso.&lt;br /&gt;Vas de paso en mi vida. Vos vas de paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Gabo Ferro * "&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=f8MFPU_3msw"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;De paso&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;")&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*************&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando las promesas suenen a palabras,&lt;br /&gt;a ilusiones vencidas,&lt;br /&gt;cuando sientas en mis manos la nostalgia&lt;br /&gt;de caricias perdidas,&lt;br /&gt;es el momento de decir adiós.&lt;br /&gt;Es el momento de decirlo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando al pensarlo parezca&lt;br /&gt;"fue mentira, lo nuestro fue mentira",&lt;br /&gt;y evitemos la mirada, un encuentro&lt;br /&gt;que nos deje a la deriva,&lt;br /&gt;es el momento de decir adiós.&lt;br /&gt;Es el momento de decirlo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adiós.&lt;br /&gt;Abracadabra de esta agonía,&lt;br /&gt;puñal de dos filos&lt;br /&gt;clavado en la espina.&lt;br /&gt;Adiós, amor, adiós,&lt;br /&gt;hasta tal vez algún día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando tu voz me suene a pasado,&lt;br /&gt;a fantasía mía,&lt;br /&gt;y me hieran las rosas inmóviles&lt;br /&gt;de una fotografía,&lt;br /&gt;es el momento de decir adiós.&lt;br /&gt;Es el momento de decirlo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando caminemos tristes&lt;br /&gt;en el eclipse de una casa vacía&lt;br /&gt;y nos sorprenda la presencia en el suelo&lt;br /&gt;de la otra valija,&lt;br /&gt;será que ya nos dijimos adiós.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será que ya nos dijimos adiós.&lt;br /&gt;Abracadabra de esta agonía,&lt;br /&gt;puñal de dos filos&lt;br /&gt;clavado en la espina.&lt;br /&gt;Adiós, amor, adiós,&lt;br /&gt;hasta tal vez algún día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=jxkuAGqFQ7I"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Gabo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=WmlsQaxKKwA"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Ferro&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; * "Adiós")&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7040195123577474571?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7040195123577474571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7040195123577474571' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7040195123577474571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7040195123577474571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/08/no-se-que-es-mas-triste.html' title='No sé qué es más triste'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-4332388186867878752</id><published>2011-08-16T22:28:00.001-07:00</published><updated>2011-08-30T11:48:51.293-07:00</updated><title type='text'>El fútbol es para hombres</title><content type='html'>Cuando el año pasado Erik Lamela mostró a la prensa su pierna maltrecha y sangrante a raíz de la desaprensiva infracción que le había cometido un defensor de Godoy Cruz, el mundillo del fútbol se lo reprochó rápidamente. Las palabras más resonantes fueron las de &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=siRENPZLNys"&gt;Juan Sebastián Verón&lt;/a&gt;, quien declaró: “Hoy abrí las páginas de los diarios y están todavía mostrando la herida del chico este que le pegaron. Eso está mal. (…) El que sale atrás con él no puede estar levantándole el pantalón para que vean la herida. Es un juego de fricción, te pueden dar un patadón y te la tenés que bancar. (…) Que lo hagan salir al chico a mostrar la pierna, que tiene un rayón o un patadón, para dejar en evidencia, no me parece… (…) Si no, es un juego para… parecemos nenas”.&lt;br /&gt;Las palabras de Verón, que aggiornan la tradicional frase “el fútbol es para los hombres”, sin embargo, no tienen que ver con el fútbol. Ni siquiera con la masculinidad. Verón está diciendo que hay que callar ante la injusticia o ante el abuso, que hay que hacer como si no pasara nada o, en todo caso, arreglárselas solx.&lt;br /&gt;En esta ocasión, no se trató únicamente de una patada descomunal, ni de la liviandad con que el árbitro Beligoy sancionó al defensor, amonestándolo. Lamela reveló que durante el partido Beligoy lo amenazó con expulsarlo si mostraba la sangre que salía de su rodilla. Ante un hecho así, hay que bancársela, según Verón. Hay que pagar el derecho de piso, hay que dejarse avasallar para no parecer una nena... o para que los que tienen poder puedan seguir actuando protegidos por que no se conocen sus actos.&lt;br /&gt;Si bien no es exclusivo del fútbol, en ese ámbito está muy difundida la idea de que tenés que bancarte la que te toca dentro del grupo. La más notoria de las prácticas encuadradas dentro de esa lógica es la “tradición” de rapar a los juveniles que van por primera vez a la pretemporada con los profesionales. Los pibes se la tienen que bancar, como dice Verón, y, en todo caso, si quedan con el plantel, el año siguiente podrán estar en el grupo de los que rapan a los nuevos. Un año más tarde, estos reproducirán ese comportamiento, y así sucesivamente.&lt;br /&gt;Me acordaba de las declaraciones de Verón y del rechazo que me causaron a raíz de otro hecho futbolístico, el arbitraje deliberadamente parcial de $aúl Laverni en Boca Unidos-Quilmes y el intercambio de palabras que tuvo con el DT cervecero, Ricardo Caruso Lombardi, a quien mandó a “llorar al programa de Fantino” (cosa que Caruso hizo sin inconvenientes e independientemente de la sugerencia de Laverni). Laverni no desmintió el intercambio de palabras, aunque no se refirió a su contenido porque, según él –y muchos otros–, “lo que pasa en la cancha queda en la cancha”.&lt;br /&gt;Obviamente, Laverni –el mismo que les dijo “bolivianos” a los jugadores de Gimnasia de Jujuy, y no precisamente como producto de una confusión geográfica– va a querer que las cosas queden en la cancha, que es donde él tiene el poder. Donde puede cobrar un gol viciado de nulidad; echar a un jugador por una agresión que no se ve en la tele y que, si existió, fue la respuesta a otra agresión, la cual –casualidad– Laverni no vio aunque estaba tan atento que no necesitó consultar al juez de línea para expulsar a Caneo; donde puede estar 22 minutos sin cobrar un foul a favor de un equipo, amonestarle jugadores por protestar y generarles fastidio e impotencia hasta exasperarlos; donde incluso puede –impunemente, porque no ha sido sancionado– sacar del bolsillo la tarjeta amarilla para amonestar a un jugador y guardarla al recordar que ya está amonestado y que debe expulsarlo si lo vuelve a amonestar.&lt;br /&gt;Le conviene a Laverni que las cosas mueran en la cancha como siempre le conviene al que tiene poder que las cosas se resuelvan en su territorio, sin salirse de allí, y todos ellos tratarán de impedirlo con acciones que van desde proclamar el descrédito de quien lo hace (llorón, buchón, rompe códigos, nena) hasta, en ciertos casos, la amenaza y la coacción.&lt;br /&gt;La mala reputación de quien explicita situaciones así está muy extendida en el fútbol. Algunos no sustentan su crítica en la falta de observancia de conductas sobreentendidas –esos supuestos códigos–, sino en la utilidad de la queja. “¿Qué ganas?”, preguntan. No ven que, como mínimo, lo que se gana es decirlo. Se gana la palabra. Eso se gana. Mejor si la oyen los demás. Mejor si la escuchan. Mejor si hacen algo a favor. Pero aun si no ocurre algo o nada de eso, unx puede decirlo, sacarlo del terreno del silencio, donde permanece invisible y, por ende, inexistente.&lt;br /&gt;Al decirlo, unx vence el mandato del poderoso –cuyo discurso hace propio Verón– y trata de salir de un lugar donde está condenadx a la indefensión o, en el ¿mejor? de los casos, a dejar de ser víctima transformándose en victimarix. Unx busca que se mire, que se vea, que se airee, que otras miradas ayuden a salir del micromundo. Si no, el micromundo es todo el mundo. Y todos los micromundos son muy complicados porque generan su propia dinámica, y en ella se corre el riesgo de terminar aceptando (y hasta tomando como normales, lógicas o correctas) cosas que no dan, que no deberían dar.&lt;br /&gt;Es llamativo que un hecho ocurrido en un ámbito tan masivo, tan amplificado y amplificador, como es el fútbol, pase inadvertido (o avalado por el silencio), que ese mensaje de mierda que da Verón sea tan natural que ni una voz se alza para señalarlo. &lt;br /&gt;Bueno, una voz se alza. La mía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-4332388186867878752?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/4332388186867878752/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=4332388186867878752' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4332388186867878752'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4332388186867878752'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/08/el-futbol-es-para-hombres-cuando-el-ano.html' title='El fútbol es para hombres'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-4255440756048247249</id><published>2011-08-16T22:27:00.005-07:00</published><updated>2011-09-19T11:58:44.491-07:00</updated><title type='text'>Natalia Gaitán y Jorge Corsi</title><content type='html'>El 8 de agosto culminó en Córdoba el juicio por el crimen de Natalia Gaitán, en el que se condenó al único acusado a la pena de 14 años de prisión. El hecho sucedió luego de una discusión suscitada por la relación que Gaitán, de 27 años, mantenía con la hija de la actual pareja del hombre, una joven menor de edad.&lt;br /&gt;Diversos grupos interesados en tener una bandera y un mártir se han movilizado tomando el caso como paradigma de lo que llaman “discriminación y violencia contra las mujeres lesbianas”. Así, tratan de construir un relato falaz en el que la palabra “lesbofobia” se repite tanto como la mentira de que Gaitán fue “fusilada por lesbiana”.&lt;br /&gt;A Gaitán no la mataron (“fusilar” es otra cosa) por ser lesbiana. De hecho, no la mataron por una sola causa. Su crimen fue la consecuencia de varios factores concurrentes, de los que, sin duda, el más importante es la intrincadísima relación que había entre esas personas, a la cual no tenemos acceso, salvo por relatos ex post muchas veces interesados.&lt;br /&gt;Si bien no sabemos cómo habría reaccionado el asesino en una situación que difiriera de esta en un solo hecho (que Gaitán no fuese una mujer homosexual, sino un hombre heterosexual), está claro que no iba matando lesbianas por ahí, como puede desprenderse de ese eslogan barato y mendaz, como tal vez crean en las veinte ciudades del mundo que conmemoran cada aniversario del crimen de Gaitán “en un ejercicio de memoria colectiva y lucha contra la discriminación y la violencia”.&lt;br /&gt;Aunque no podemos descartar que la homosexualidad de Gaitán haya tenido influencia en el desenlace, es mucho más relevante –y condición necesaria– la edad de su novia: si la chica hubiese tenido más de 18 años, no habrían existido argumentos para que nadie le reclamara, o le exigiera, que dejara a Gaitán y volviera a la casa familiar.&lt;br /&gt;Gaitán -hay que decirlo claro– mantenía una relación con una menor de edad, con la cual convivía sin que los padres lo supieran. Esto, que fácilmente podría recibir el nombre de “corrupción de menores” –incluso, quizá, el de “abuso de menores”–, no justifica el crimen, pero lo pone en contexto. Y omitir esta parte de la historia, como intencionadamente hacen esos grupos, no sólo es deformarla hasta hacerla incomprensible: es mentir.&lt;br /&gt;Cuando en un blog feminista se hace un panegírico de Gaitán y se dice que “ni la prohibición, ni los tabúes pudieron con el deseo de Natalia”, pienso en que esa misma frase se le puede aplicar a un abusador doblemente condenado (y aún libre) como el sacerdote Grassi. Ni la prohibición ni los tabúes pudieron con el deseo de Julio César… ¿Queda, no?&lt;br /&gt;Cuando en el mismo blog dicen que “recibió un balazo de la fálica escopeta del padrastro de su novia”, la obsesión que tienen con la pija me da un poco de risa. Y cuando dos veces desaprueban un comentario referido a la edad de la novia de Gaitán y no lo publican en el blog, me parecen autoritarias y elementales.&lt;br /&gt;Como parte de la lucha de poderes que se da en torno de la construcción del relato sobre el caso, hay varios datos que no pueden conocerse fehacientemente por las crónicas periodísticas y otras fuentes de información. Es difícil saber exactamente la edad de la novia de Gaitán, que en algunos medios tiene 16 años; en otros, 17; en el comentario de un sitio web filogay, 17 y 11 meses, y que, según un comentario aprobado en el blog aludido, ya había cumplido 21… Es imposible saber por los medios cuándo comenzó la relación, que podría tener dos años según un diario, el único que se aventura en ese tema. Tampoco queda claro si era una relación estable, si era una relación abierta, si Gabriela (la “amiga” de Gaitán que estuvo presente, tal vez con un cuchillo en la mano, en la discusión fatal) era una amiga o si esa palabra es un eufemismo.&lt;br /&gt;Incluso, otra crónica plantea la posibilidad de que la madre de la adolescente tuviera o pretendiera tener una relación con Gaitán, y la declaración de la menor confirma esto último, y el rechazo de Gaitán, que no quería a la madre, que quería a la hija. El acceso a esa misma declaración nos hace saber que, según la menor, la relación, comenzó diez meses antes del crimen, alrededor de la fecha de su cumpleaños 17.&lt;br /&gt;Antes de que se conociera el resultado de los análisis de ADN realizados a los hijos adoptivos de la viuda de Noble (que no descartan la posibilidad de que sean hijos de desaparecidos, que simplemente dicen que no son hijos de personas cuyos datos estén en el BNdDG y que se hayan podido confrontar con los de los jóvenes), el panelista menos carismático de Duro de Domar decía que la batalla cultural estaba ganada, que al móvil de TN le gritan “¡devuelvan a los nietos!” y que, para consolidar ese triunfo, sería bueno hacer una película sobre el tema.&lt;br /&gt;Me preguntaba entonces qué historia pretendía contar este muchacho en la película que deseaba. ¿Quiénes serían los padres de los chicos allí? ¿Marcela Noble Herrera sería la nieta de Chicha Mariani? ¿Qué forma real le darían a lo que nunca la tuvo por no ser más que una suposición, bastante fundada, pero suposición al fin?&lt;br /&gt;Estos grupos, que toman a una posible corruptora de menores como bandera porque conviene a sus intereses, aún no hablan de hacer una película (¡no lo descartemos!), pero pretenden asimismo construir una realidad: en ella Gaitán “es parte de la memoria colectiva de nuestra ciudad. En su nombre se sintetizan nuestras luchas y reclamos” [varios emoticones de asombro].&lt;br /&gt;Pretenden construirla hasta que sea incuestionable, hasta que sea invisible que se cogía a una menor de edad –porque no garpa, porque no les da la nafta para defender eso–, y en su empeño no deben llenar lo faltante, como la hipotética película del panelista, sino borrar lo que efectivamente sucedió. Y lo hacen con el silencio y la mentira. En artículos y artículos propios de El Mero Fondo, incluso en diarios nacionales, llevan a cabo un arduo trabajo que parece limitarse a minimizar o, muchas veces, a omitir toda referencia a la minoría de edad de la novia de Gaitán. &lt;br /&gt;Parece… Hasta que se escucha la declaración de la menor y se toma conocimiento de todo lo que deciden callar. Que no le gustaba que su madre “se haiga juntado con el Daniel”. Que se fue de su casa, a vivir a lo de una tía, casi simultáneamente con el comienzo de la relación con Gaitán, y que luego se fue a vivir con ella sin contárselo a sus padres. Que tenía una buena relación con su madre y que se dejaron de ver, y que así “por lo menos, no nos llevábamos mal”. Que Gaitán estaba en pareja cuando comenzó la relación. Que esa chica vivía con Gaitán en el mismo lugar al que poco después fue a vivir la menor. Que la chica tenía un hijo. Que varias veces Gaitán discutió con su pareja y la golpeó hasta dejarle la cara amoratada (¡ninguno de los abogados le preguntó a la menor si ella también fue golpeada!). Que una amiga de Gaitán sedujo a la hermana de la menor, de 14 años de edad. Que esa misma amiga durmió con ellas la noche previa al crimen (nadie preguntó si eso ocurría con frecuencia, si “dormir” es un eufemismo o no; y no es descabellado preguntarlo porque la menor refiere que la amiga “siempre andaba” con Gaitán, y porque la propia amiga declaró que “compartía todo con ella [Gaitán], prácticamente vivía en su casa, dormía en su misma cama con ella” y también, antes de detener bruscamente su relato, que el comienzo de la discusión sucedió cuando le fue a preguntar a la madre de la menor “¿por qué no nos dejaba ser felices?”). Que el hijo de la ex pareja de Gaitán estuvo al cuidado de las tres mujeres esa noche (nadie preguntó qué relación mantenían con la ex pareja, por qué el niño quedaba al cuidado de una golpeadora o si eso ocurría con frecuencia). Que Gaitán había practicado vale todo y boxeo y que solía resolver sus disputas a golpes, “pero no con armas”, como la amiga, que era capaz de agarrar un cuchillo, aunque “armas de fuego, no”.&lt;br /&gt;En cambio, que el padrastro de la menor ejerció violencia física contra su pareja, es decir, la madre de la menor, y que lo mismo había hecho con su pareja anterior se repite constantemente en el relato militante de quienes, al mismo tiempo, denuncian la recalcitrante parcialidad heteronormativa que exponen “los medios” al tratar el tema. Para ellas es relevante la violencia del hombre contra su pareja, pero no la de Gaitán contra la suya. Para ellas es significativo que la madre recurriera a una psicóloga para que su hija dejara de ser homosexual porque les permite sustentar su pretensión de que se lo considere un crimen de odio motivado por la orientación sexual, pero no importan las relaciones patológicas y los posibles delitos que rodean el hecho ni el contexto sociocultural en el que sucedió.&lt;br /&gt;Si el padre del chico involucrado en lo que se llama “caso Corsi” hubiera asesinado al psicólogo al enterarse de la relación en la que estaba involucrado su hijo, ¿estas militantes dirían que Jorge Corsi es víctima de un “crimen de odio”? ¿Dirían, como dicen del de Gaitán, que es una manifestación del “odio hacia las personas que eligen vivir su sexualidad libremente apartándose de los mandatos heterosexuales que impone este sistema capitalista patriarcal”? ¿Sería Corsi una víctima y un estandarte en la lucha por los derechos de los homosexuales? Y si yo tuviera una relación con / me cogiera a unx pendejx de 15 y eso me acarreara problemas legales, ¿estarían de mi lado hablando de la sexualidad vivida libremente?&lt;br /&gt;Tanto la adolescente que salía con Gaitán como el adolescente que cogía con Corsi y sus amigos tenían edad suficiente para que su consentimiento fuese válido en términos legales. Y si se tiene en cuenta que el chico no sólo era sujeto paciente de las relaciones, resulta notorio que algún placer obtenía. Digámoslo crudamente: podía lograr una erección con Jorge Corsi desnudo, en cuatro, con el culo abierto, delante de él.&lt;br /&gt;¿Es la erección de ese adolescente, esto es, su placer, el consentimiento que dio su cuerpo, motivo suficiente para absolver a Corsi y a sus amigos de los delitos que se les imputan y/o de una condena moral? ¿Es la decisión de esta adolescente de tener una relación con una mujer que le llevaba diez años, y la de irse a vivir con ella, suficiente para pasar por alto que Natalia Gaitán era una golpeadora que se embambinaba a una pendeja sub18 proveniente de un hogar disfuncional?&lt;br /&gt;Es una obviedad lindante con la obscenidad intelectual decir que Gaitán no debería haber sido asesinada, sino, en todo caso, denunciada por corrupción de menores, o por abuso, y, de corresponder, juzgada. Pero es hipócrita jugar a que esas soluciones ideales están al alcance de todos, a que las cosas se resuelven de igual modo en Barrio Norte que en un suburbio marginado de Córdoba.&lt;br /&gt;No me imagino a un pobre, a un excluido que vive del asistencialismo, yendo a la comisaría de su zona a denunciar que su hijastra tiene una relación con una mujer mayor de edad. Menos aún me lo imagino denunciando a la hija de la persona que atiende el comedor donde, según las crónicas, va a comer, que a eso se dedica la madre de Gaitán. Y no sólo no me lo imagino por la posible consecuencia de quedarse sin comida, sino por las conexiones políticas –y la gimnasia para la construcción de un relato– que manejan quienes están a cargo de un comedor.&lt;br /&gt;Tal vez quepa dentro de lo imaginable que si la madre recurre a un organismo estatal preocupada porque su hija menor abandonó el hogar y convive con una mujer de 27 años, le recomienden un tratamiento psicológico para “poder manejar la angustia” que eso le genera, pero no le brinden asesoría legal para realizar una denuncia judicial. Algo de eso ocurrió, y para la abogada de la querella esa “preocupación” es un indicio de que en ese hogar se discriminaba a los homosexuales, aun cuando las declaraciones de los testigos dejan claro que tenían un trato muy frecuente y que tanto Gaitán como su amiga y su pareja anterior habían sido recibidas muchas veces en la casa donde vivía el asesino con la madre de la menor.&lt;br /&gt;Como me molesta que me mientan, y como me molesta mucho el doble estándar, y como me molesta muchísimo, demasiado, cuando ambas cosas concurren, digo acá, y lo repito, que a Natalia Gaitán no la mataron por lesbiana. Que la mataron por estar involucrada con una menor de edad en una situación que, de llegar a donde debió haber llegado para evitar la tragedia –a la Justicia–, podría haber terminado con ella en la cárcel. Lo cual tampoco quiere decir demasiado, porque no sería más que la opinión de un tipo, o de una mina, o dos, o tres, puestos ahí, debajo de un crucifijo, en el lugar de juez, vaya a saberse cómo y siendo consecuentes con no sé qué intereses e ideologías. &lt;br /&gt;Pero, como en el caso del BNdDG, es lo que hay, lo más cercano a algo. Y la instancia que todos, nos guste o no, debemos aceptar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-4255440756048247249?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/4255440756048247249/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=4255440756048247249' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4255440756048247249'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4255440756048247249'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/08/natalia-gaitan-y-jorge-corsi.html' title='Natalia Gaitán y Jorge Corsi'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-6750253682539875703</id><published>2011-07-26T00:14:00.001-07:00</published><updated>2011-07-26T00:14:27.374-07:00</updated><title type='text'>Yo soy ning</title><content type='html'>El otro día, cuando fui a votar, me busqué en el padrón, y, junto a mi nombre y mi DNI, decía “ning”. Ahí me acordé de que no era la primera vez que me encontraba con esa abreviatura, y quise ver qué otras categorizaciones existen. Pero el amontonamiento continuo en la entrada del colegio iba renovando sus integrantes, y alguien detenido más tiempo del que es necesario para consultar un solo dato entorpecía su ritmo natural. Aun así, divisé un par de “empleados” y creo que un “comerciante”.&lt;br /&gt;En cambio, yo soy “ning”. Me impresiona el conocimiento profundo que tienen de mí y quiero creer que no se debe a que mi condición es muy evidente, que semejante prueba de omnisciencia estatal requirió mucha investigación… Como mínimo, la recopilación de los datos que voy dejando en los lugares públicos donde me atiendo.&lt;br /&gt;Para dejar atrás el sobresalto, trato de verle el lado práctico, y entonces no me molesta, porque a alguien tan poco calificada nunca la van a llamar para ser autoridad de mesa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-6750253682539875703?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/6750253682539875703/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=6750253682539875703' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/6750253682539875703'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/6750253682539875703'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/07/yo-soy-ning.html' title='Yo soy ning'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-5762670706412091970</id><published>2011-07-25T23:43:00.000-07:00</published><updated>2011-07-25T23:44:25.757-07:00</updated><title type='text'>La impronta que marcó en mí la cultura zapping</title><content type='html'>Se retiró de la charla por un momento sin levantarse de la mesa. Las otras tres personas continuaron hablando, y lo que hice entonces, espontánea e impensadamente, quizá haya sido causado por la variación que su silencio produjo en la suma del sonido.&lt;br /&gt;No sé si los demás notaron su ausencia. Yo recuerdo que la descubrí cuando giré la cabeza un poco hacia mi derecha. Ella leía en el teléfono con una sonrisa arrobada, como si hubiera recibido un mensaje inesperadamente esperado: un gesto cuyo subtitulado podría decir “¡uh, se acordó!”.&lt;br /&gt;No lo respondió. Solo ladeó un poco la cabeza, sin dejar de sonreír, y acarició la pantalla con el pulgar. Intuí el final del embeleso y, antes de que se sintiera observada o de que los demás advirtieran mi mirada furtiva (y no tengo forma de saber si se dieron cuenta), retomé mi participación en la charla, la cual se limitaba a panear con la vista una y otra vez, buscando un resquicio donde filtrar alguna palabra.&lt;br /&gt;Pronto, el tiempo recuperó su homogeneidad, y los cinco estábamos participando de la conversación. Mientras esto sucedía como si nada hubiera pasado, pensé en que nunca me acariciaron así.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-5762670706412091970?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/5762670706412091970/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=5762670706412091970' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5762670706412091970'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5762670706412091970'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/07/la-impronta-que-marco-en-mi-la-cultura.html' title='La impronta que marcó en mí la cultura zapping'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8773001874899168614</id><published>2011-07-05T22:46:00.000-07:00</published><updated>2011-07-05T22:47:16.516-07:00</updated><title type='text'>Sensación de seguridad</title><content type='html'>Una tarde cualquiera, doblo la esquina y agarro la avenida principal de mi barrio. Hay un rati en la vereda del bar. Camino una cuadra, y ya no me acuerdo si vi a otro o si mi memoria se confunde con un tacho de basura. Donde siempre hay uno es en la puerta de la joyería. Aunque no sean tres, dos policías por cuadra es una cantidad inquietante.&lt;br /&gt;Desde que voy a correr a una plaza, sé bien que solo se preocupan por que no afanen en el lugar que les garpa el adicional (en ese caso, el café que está enfrente), y que no mueven un pelo por las sustancias ilegales que se venden a cincuenta metros o por la gente que anda en moto por la plaza. Si su presencia disuade a algunos o si otros se sienten seguros depende de la reacción que el color azul produzca en la cabeza de esos algunos y otros.&lt;br /&gt;Me fijo en la vidriera de la joyería, a ver si encuentro un reloj que me guste, uno redondo, chato, con agujas y también con una tira digital en la parte inferior de la esfera. Hay cientos de relojes, pero ninguno como el que quiero. A medida que me acerco al interior del local, el cana abandona la vereda y se aproxima lentamente.&lt;br /&gt;Percibo su movimiento, y lo compruebo, reflejado en el vidrio. No sé si molestarme por la situación, si tomarla con humor o si es mejor ignorarla y que la cabeza siga pensando en por qué es tan difícil encontrar relojes ana-digi.&lt;br /&gt;La gente esa que dice poder dejar los problemas de su casa en la puerta del trabajo, y viceversa, me provoca bastante envidia. Hasta que los veo como pobres alienados que se jactan de su alienación… Yo no puedo separar casi nada. Más bien encuentro relaciones y analogías muy a menudo. Y en vez de algo relacionado con los relojes que me gustan y no encuentro, viene a mi mente el recuerdo de la chica esa con la que coincidí hace poco en un cumpleaños.&lt;br /&gt;Ella hablaba de lo feo que es su barrio, lleno de casas tomadas, y de la pequeña pescadería de la esquina, que siempre está vacía, pero a donde llegan camiones todas las noches. Era una de esas charlas en las que sale un tema y cada uno, a su turno, va contando lo que le pasó al respecto. Entonces, a partir de la experiencia de haber caminado de noche por ahí, comenté lo inhóspitas que son algunas partes de Once.&lt;br /&gt;Esa vez, o se agotaron los temas que puedo tratar sin mostrarme en exceso, o el alcohol, de baja graduación, pero constante, me soltó la lengua, porque en algún momento conté que a veces andaba por la calle sin remera. Fue hablando de Once, de una noche de verano en que volvía de un recital y en el camino me crucé con media docena de patrulleros, varios de los cuales bajaron notoriamente la velocidad al pasar a mi lado.&lt;br /&gt;“Ah, pero te estaban cuidando” fue su reflexión acerca de los ratis cuando mencioné el detalle de que no me había puesto la remera al salir del recital. Yo-en-cueros se transformó por un momento en el tema de conversación, y conté que (¡obviamente!) también me saco la remera cuando voy a correr a la plaza. Ahí me sugirió que en ese caso me ponga al menos una musculosa.&lt;br /&gt;Definitivamente, no fue la voluntad de que conocieran –y, por ende, entendieran– mis razones, sino una ligera embriaguez lo que me hizo tratar de explicarle que transpiro mucho cuando corro, que no me gusta chivar tanto la ropa, que la sensación de la remera mojada y pegoteada me resulta incómoda y que, corriendo o no, me gusta mucho sentir en la piel el aire de una noche de enero o el sol de una tarde de abril.&lt;br /&gt;¡Lo que me hizo hablarle de cuando busco el último sol de mayo! La última vez que da sacarse la remera, ese momento que para mí marca un quiebre mucho más significativo que un fin de año. Igual, tan liberado no estaba porque no le conté todo el rodeo que hice aquel mediodía para encontrar una calle amplia y con casas bajas, donde el sol pudiera llegarme mejor. Ni de la prostituta callejera y cincuentona que me dio charla, envidiándome por ser hombre, según dijo, “porque los hombres hacen lo que quieren, y a nosotras desde chiquitas nos dicen ‘esto no’, desde los ocho o nueve años, cuando se te despierta el sexo”… Ni de los boludos que me bardean mientras    ando en cueros (porque de esos hablo en este blog).&lt;br /&gt;“No estás en la playa”, me dijo la chica del cumpleaños, y no cuajó mi respuesta graciosa referida a las playas macristas. “Parecés un negrito”, agregó, o algo muy similar. Y también que “a mí me darías miedo”. Capaz que con remera y jean al rati este también le doy miedito, o le parezco un posible chorro, y por eso me sigue. Capaz que dejó de hablar por celular para tener las manos libres por si debía sacar el arma. Capaz que ella tenía razón y tengo que fijarme en las cosas que hago. Con quién me pongo a hablar, por ejemplo…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8773001874899168614?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8773001874899168614/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8773001874899168614' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8773001874899168614'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8773001874899168614'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/07/sensacion-de-seguridad.html' title='Sensación de seguridad'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-5173573865473607956</id><published>2011-07-05T22:45:00.002-07:00</published><updated>2011-07-05T22:46:04.166-07:00</updated><title type='text'>VIH (-)</title><content type='html'>Aunque hayan pasado los años, aunque haya mucha más información y mejores medicamentos, una mención al VIH en primera persona genera un repelús chirriante. Incluso si es un profesional de la salud quien recibe el comentario. Se le ve en la cara, en el lenguaje corporal; se nota en el aire, en cómo cambia, y es bien evidente cuando no puede contener la pregunta “¿qué te pasó?”. Más que la pregunta es el tono, el fracaso rotundo en su intento de simular una reacción plena de naturalidad ante la noticia de que “estuve tomando Ritonavir”.&lt;br /&gt;En realidad, no pasó otra cosa que haber actuado con rigurosa responsabilidad tras exponerme en una situación de alto riesgo: averigüé a dónde ir, fui, conté lo sustancial del hecho y traté de tomar la medicación que me dieron, lo cual fue imposible. Distinto de mucha gente que anda por la vida expuesta a riesgos respecto de esta enfermedad, riesgos que no son consecuencia de llevar una vida particularmente licenciosa, riesgos cotidianos que dejan de verse como tales, que forman parte de las prácticas sexuales aceptadas y hasta esperadas. Su despreocupación trae aparejada la invisibilización del riesgo, y el estigma –un módico estigma, al fin y al cabo– recae en quien, tras atravesar esa situación, procedió como indican los especialistas.&lt;br /&gt;Igual, un poco lo suponía. Así que opté por casi no hablar del tema. Y decidí mentirles a las profesionales que me atendieron, inventando que se había roto el forro en vez de decir que pregunté si me dejaban coger sin forro y que no pude negarme cuando no me dijeron que no.&lt;br /&gt;Lo bien que hice, porque el trato inquisidor subyace aun en ese lugar público donde te atienden y te dan la medicación gratuitamente. ¿Qué relevancia tiene, por ejemplo, la pregunta que me hacen sobre si cojo con hombres o con mujeres? Si el contagio puede ocurrir de las dos maneras, ¿por qué me lo preguntás? Salvo que estés haciendo una encuesta, no le veo razón. Y si estás haciendo una encuesta, preguntame, antes, si quiero participar de la encuesta…&lt;br /&gt;La situación es un poco desbordante: la espera, el estado de algunas personas con las que compartís la espera, dos profesionales interrogándote, el peso de tratar de mantener la mentira y sonar convincente. Y entonces simplemente pasa sin que te des cuenta: será así, formará parte del protocolo, de lo establecido, de lo que sucede con tanta naturalidad que se torna ya no incuestionable, sino invisible.&lt;br /&gt;Es muy curioso: el análisis supuestamente es anónimo, y el nombre no figura en la orden… ¡pero el DNI, la fecha de nacimiento y las iniciales sí! Y en algún lugar de todos los registros burocráticos, están, además, mi nombre y mi teléfono de línea (porque no tengo celular ni, tampoco, la repentización que me permita inventar un número cualquiera cuando llegan a esa parte del cuestionario).&lt;br /&gt;La última vez logré evitar la respuesta automática y le expliqué a la mina que se trataba del teléfono de mi casa, que no había hablado del asunto con mi familia y que prefería que, de ser necesario, se comunicaran por mail. La señora de guardapolvo, que no se presentó, me tranquilizó y me dijo que nunca llaman… Y yo no pude preguntarle para qué me pedía el teléfono entonces, tal vez por no poder reparar en cada una de estas manifestaciones, por no lograr desmarcarme de ellas, o porque a veces unx se calla o se anula –o viene anuladx desde mucho tiempo atrás– con la intención de evitar hipotéticos conflictos o rispideces.&lt;br /&gt;Allí todo tiene una pátina de buen trato y de contención: la enfermera que saluda con un beso a algunos pacientes, el enfermero que me saca sangre y me habla de fútbol o me pregunta de qué marca es el pantalón que tengo, el papelito anónimo pegado en el corcho de la pared pidiendo que valoremos la atención… Yo, sin embargo, la siento muy lejos. En los interrogatorios, en la cara que puso la otra profesional cuando dije que la situación involucraba a una prostituta, en el trato cuando fui porque la medicación me estaba pegando muy mal y me dijeron que lo que me pasaba era algo muy leve comparado con lo que ven (¡pero era lo que me pasaba a mí!; faltó que me dijeran “vos te lo buscaste”), en la otra vez que fui a retirar los resultados y me hacían historia sin decirme por qué o cuando no me dan una fecha exacta para retirar el resultado del análisis: “Vení dentro de veinte días”.&lt;br /&gt;Si son veinte días corridos o veinte días hábiles no me lo dicen. Y yo tampoco pregunto, arrastradx por la dinámica que se impone, pero sin poder evitar la sensación de desconfianza y desagrado que produce la imprecisión en un contexto así, porque, convengamos, no es el resultado de un análisis cualquiera el que estoy esperando para una fecha… aproximada. Igual, esta vez son más informativos, y me dicen qué días y a qué hora entregan los resultados, cosa que no ocurrió la vez pasada: lunes, miércoles y viernes de 9 a 12.&lt;br /&gt;Mis horarios se acomodan para que vaya un viernes, y llego con el tiempo justo porque el colectivo tuvo un problema con la máquina que da los boletos y volvió a la terminal para que le solucionaran el desperfecto con los pasajeros arriba y sin avisarnos. Resultado: estuvimos el 80% del trayecto detrás del bondi que había salido después…&lt;br /&gt;Entro al hospital agitadx por el pique de dos cuadras que me mandé, saco número y tengo el 9. El display dice que van por el 54, pero ni a ganchos hay tanta gente. Cuando terminan de atender a una persona, me acerco al mostrador y la mina me pregunta qué numero tengo. “Vamos por el 3”, me dice, dejándome casi en ridículo, y me pongo a esperar en ese lugar mínimo, donde hay que correrse cada vez que entra o sale alguien.&lt;br /&gt;Llega mi turno, le digo que vengo a retirar el resultado de un análisis, y me informa que la persona encargada es el señor que atiende en otro de los lados del mismo mostrador. Le repito lo mismo al tipo, y lo primero que me dice es “ya no”. “Es hasta las doce”, agrega, señalando el sticker pegado en el acrílico del mostrador. “¿Qué hora es?”, le pregunto. “Doce y pico”, responde sin mirar, y me muestra el celular, supongo que para que vea la hora, cosa que no logro hacer. Las últimas palabras que registro son: “Ya estaba guardando todo”.&lt;br /&gt;No me lo dice de otra forma. Necesita forrearme, mostrarme el teléfono, ni mirar la hora cuando se la pregunto. Es un empleado público en estado puro, incapaz de la mínima cortesía para atender a alguien, mucho menos a alguien que puede estar en un estado de enorme inestabilidad emocional acumulada por seis meses de una espera que quizá haya sido desesperante.&lt;br /&gt;Se impone su versión, y no me queda otra que irme, de muy malhumor, gruñéndole un “gracias por nada”. Voy al baño a hacer pis y se me ocurre buscar un televisor que muestre la hora. Cruzo todo el hospital y finalmente lo encuentro: son 12:09. Un minuto para encontrar el televisor, dos o tres minutos para llegar al baño y mear, uno o dos minutos hablando con el tipo… Es muy probable que me haya atendido 12:04.&lt;br /&gt;Sin duda, llegué antes de las doce, y si se hizo tarde fue por todo el tiempo que tardaron en atenderme. Es decir, tardan en atenderte hasta que se hace tarde, y después no te atienden porque es tarde… Quiero volver al lugar para reclamarle, para sacarme un poco la bronca, por lo menos. Después de un breve debate conmigo mismx, sorpresivamente se impone mi lado exteriorizante. Entro y llamo la atención de una gente que espera y que me pregunta si estoy buscando dónde se saca número… Pero el tipo ya no está. Tengo que volver el lunes, tengo que conformarme con pegarle un par de trompadas a la pared.&lt;br /&gt;El lunes, me acuerdo cuando ya caminé veinte cuadras, es feriado. Son cinco los días extras de incertidumbre que hay que pasar. Como calmante de la furia y de la sensación de sentirme boludeadx, decido ir el miércoles doce menos un minuto. Si sos tan puntual para no atenderme doce y cuatro, sé igual de puntual para atenderme doce menos uno, pienso, y deseo que me diga que no porque tengo ganas de pelearme con alguien.&lt;br /&gt;Doce menos cuatro del miércoles, o menos tres, entro. Voy derecho a ese lado del mostrador sin sacar número, repito mi speech y lo primero que hace la mina que me atiende es mirar el reloj. No son las doce. ¡Chupala! Me pide el documento, anota –de nuevo– mi nombre, me hace las preguntas de siempre (si vivo en Capital o provincia, cuántos años tengo, si tengo obra social) y me dice que me siente, que me van a llamar.&lt;br /&gt;La espera es breve, pero siempre hay tiempo para flashear cualquiera. De hecho, es el mejor momento para flashear cualquiera, desbancando del ranking a la parte del viaje en que el bondi para en –casi– todos los semáforos. La enfermera le recuerda a un paciente, al que parece conocer, que debe usar barbijo si tiene, como dice, neumonía, aunque ahora se le haya pasado la tos. Y me acuerdo de esa tosecita que me acompaña hace meses, de esas vetas mínimas de catarro que no salen ni aunque me lije la garganta, del estado físico de la chica promiscua, tan flaquita ella, que además de promiscua se deja coger sin forro…&lt;br /&gt;Eso pesa más que mi dentista explicándome que el estado de mi boca revela un buen funcionamiento de mi sistema inmunológico. Pesa más que la mina de la otra vez preguntándome, cuando me hizo la orden para este análisis, cómo había estado y viendo como una buena señal que le dijera “normal” o “como siempre” (¿habrá sido por eso que no me hizo la orden para los análisis de hepatitis?). Pesa tanto que ni me acuerdo de todo esto.&lt;br /&gt;Me llaman, y solo me atiende una mina, en lugar de lxs dos profesionales que suele haber. Cuando estoy sentándome y ella aún está más cerca de la puerta del consultorio que de su silla, me dice que “el análisis está todo bien”. Me da el papelito y ni atino a leerlo. Me pregunta si me cuido, si me cuesta cuidarme, dice que “en función de ese episodio estaría todo bien”. Le contesto que la poca acción posterior a aquella noche no me genera dudas, y su risa da por terminado el encuentro. (¿Por qué dijo “estaría” y no “está”?, me pregunto ahora que escucho la grabación).&lt;br /&gt;El momento tan esperado duró menos de dos minutos. Lo más extraño sucede después, cuando salgo del hospital con el brazo dolorido por la brutalidad de la enfermera que me aplicó la última dosis de la vacuna contra la hepatitis B. Estoy sanx, confirmadamente sanx, y no tengo la sensación de haberme quitado un peso de encima.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-5173573865473607956?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/5173573865473607956/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=5173573865473607956' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5173573865473607956'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5173573865473607956'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/07/vih.html' title='VIH (-)'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-5354251514051608051</id><published>2011-07-05T22:45:00.001-07:00</published><updated>2011-07-05T23:26:02.277-07:00</updated><title type='text'>Tomografía computada de cerebro</title><content type='html'>No se observan signos de sangrado agudo extra ni intra axiales.&lt;br /&gt;La línea media se encuentra conservada.&lt;br /&gt;Leucoaraiosis periventricular.&lt;br /&gt;Sistema ventricular supratentorial dilatado, las cisternas axiales basales, las cisternas silvianas y los espacios subaracnoideos de la convexidad de ambos hemisferios cerebrales son amplios con profundización de surcos y cisuras correspondiente a involución cerebral.&lt;br /&gt;Los cortes con ventana ósea no muestran trazos de fractura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-5354251514051608051?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/5354251514051608051/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=5354251514051608051' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5354251514051608051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5354251514051608051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/07/tomografia-computada-de-cerebro.html' title='Tomografía computada de cerebro'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7361844381040561119</id><published>2011-05-30T18:07:00.002-07:00</published><updated>2011-07-26T00:12:24.065-07:00</updated><title type='text'>Eucaliptus</title><content type='html'>Los eucaliptus se definen, para mí, por las pelotitas esas, de forma cónica, marrones y duras, de las que había tantas en las veredas del parque Lillo, y que en mi niñez yo pateaba, una tras otra, desde la calle 4 hasta la avenida 10, o viceversa, y también por la avenida, todas las veces que caminaba por ahí.&lt;br /&gt;Como en la vereda de esta plaza por la que paso a veces no había ni una pelotita, no estuve seguro de que el árbol ese fuera un eucaliptus. Me parecía que sí, sobre todo por las hojas, pero no más que eso. Y no sé por qué me llamaron la atención las hojas. Tal vez porque primero fue el tronco el que interpeló mis recuerdos, seguro que inconscientemente, porque no podría decir que tenía presente cómo es el tronco de un eucaliptus. La cosa es que miré hacia arriba, me acerqué para verlas mejor, y traté de descubrir algunas pelotitas que aún no se hubieran desprendido de la lejana copa del árbol. Pero no distinguí ni una.&lt;br /&gt;Aunque voy a ese lugar más o menos cada tres meses, no volví a pasar por allí: no volví a salirme de mi camino –que me lleva por otra de las esquinas de la plaza– ni por el motivo desconocido que me desvió esa tarde, ni para buscar de nuevo las pelotitas en la vereda ni por ninguna otra razón.&lt;br /&gt;Hasta esta vez, cuando, de nuevo, elegí esa vereda, de nuevo sin saber por qué. A mitad de cuadra reconocí un ramo de aquellas hojas sobre una baldosa, un ramo que me hizo acordar a los ramos que se bendicen los Domingos de Ramos, y lo levanté de inmediato, como si fuese una de las monedas que suelo encontrar con frecuencia en la calle. Lo levanté sin pensar y lo guardé en la bolsa que llevaba, pese a que había estado a merced de las pisadas de los transeúntes y a que estaba sucio, con un pelo enredado entre las hojas, según vi cuando lo tuve en la mano.&lt;br /&gt;En casa lo miré con minuciosidad, y descubrí los conos en su forma incipiente. En vez de los tres o cuatro centímetros que mi memoria les calcula a los que pateaba en mis vacaciones necochenses, estos tendrán cuatro milímetros de largo. Y si los apretás hasta desmenuzarlos entre el pulgar y el índice, los dedos se te llenan de un fugaz y purísimo olor a eucaliptus.&lt;br /&gt;Un par de días después estaba boludeando en youtube, y, en un momento, entre las sugerencias que salen a la derecha de la pantalla, apareció &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=YbiQybx04mg"&gt;un video&lt;/a&gt; recién subido. Le di clic más bien porque sí, o porque recordaba una parte de la letra de esa canción, y de inmediato creí reconocer en él la plaza y el árbol, e incluso el edificio al que había ido aquella tarde como otras tantas.&lt;br /&gt;Lo repetí, detuve la imagen varias veces, y finalmente me propuse volver para comprobar si era ese lugar sin esperar a la próxima visita que debiera hacerle a la persona que vive cerca. Porque muchas veces yo sé que es así, pero parece que necesitara una certeza extra. Como la vez que me encontré en la calle con mi profesora de Castellano del secundario y, aunque estuve seguro de que era ella desde el primer vistazo, y más seguro estuve después de quedarme observándola desde lejos mientras ella miraba la vidriera de una joyería, no me animé a decirle: “Disculpame, vos sos Norma, ¿no?”. Y siempre me expliqué mi silencio porque la acompañaba una mina. Onda “mirá si no es y hago un papelón ante dos personas”. Una explicación fraudulenta… (la genuina la desconozco).&lt;br /&gt;Corte que pasaron dos o tres semanas, que ya había llegado el frío, y una tarde se dieron todas las condiciones necesarias para que volviera a la plaza. A la plaza que era la plaza del video. Entonces quise traerme otro ramo de hojas con sus pelotitas incipientes. Me subí al banco de cemento que bordea el eucaliptus, pero no alcanzaba las ramas más bajas. Traté de treparme caminando por el tronco, pero fue en vano, lo mismo que hacer equilibrio por la parecita donde están las rejas, procurando alcanzar otra rama que parecía estar al alcance de la mano, y que quizá lo esté, siempre y cuando uno sea más alto.&lt;br /&gt;Hasta salté un par de veces, ya en la vereda, buscando arrancar unas hojas de un manotazo. También fue inútil. Y ya estaba llamando la atención. Por los saltos, por el jugo Ades que se cayó sonoramente del bolsillo de mi campera y por quedarme quieto, haciendo nada, mientras esperaba que la gente que bajaba de los colectivos o cruzaba la calle terminara de pasar y despejara mi área de acción.&lt;br /&gt;Se me ocurrió buscar por el resto de la plaza, a ver si había otro, y no: es el único eucaliptus… Así que debí conformarme con traer una ramita que había caído junto a la base del tronco. Como me conformo escribiendo esto acá, compartiendo sólo con el teclado uno de los aromas de mi niñez, el que tengo en la yema de los dedos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7361844381040561119?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7361844381040561119/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7361844381040561119' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7361844381040561119'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7361844381040561119'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/05/eucaliptos.html' title='Eucaliptus'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1921496642019263737</id><published>2011-05-30T18:07:00.001-07:00</published><updated>2011-07-25T23:53:43.228-07:00</updated><title type='text'>Me voy a comprar un celular solo para no sentirme freak</title><content type='html'>Durante mucho tiempo pensé que no me había comprado un celular porque no tenía con quién hablar. O tal vez para no hacerme adicta, como me pasó con la computadora, sin la cual viví muchos años, y desde que la tengo, y desde que tengo Internet, no paso un día sin pensar en ella. Especialmente desde que tengo este blog del orto.&lt;br /&gt;Pero quizá estuviera equivocada. Quizá la respuesta fuese más simple. Es bien probable que la innumerable cantidad de condiciones distintas del servicio –con abono, sin abono, prepago, para alto consumo, para bajo consumo, aparato bonificado, mensajes bonificados, primer minuto, minutos excedentes, con internet, destino Claro, otros destinos, roaming, Belén Francese en bolas, ringtones, Belén Francese no en bolas, todas las otras posibilidades que ofrece esta compañía y todas las que brindan las demás compañías para diferenciarse de esta– me haga desistir a priori, al comprobar que es de hecho imposible tomar una decisión de compra racional.&lt;br /&gt;La hiperoferta, que presumiblemente vendría a abarcar las necesidades de un amplísimo abanico de usuarios, se revela inútil porque las ventajas que obtendríamos si finalmente pudiéramos descubrir cuál es el plan más conveniente –y si la compañía no tuviese la potestad de cambiar la promoción a voluntad– no justifican el tiempo y la energía necesarios para tratar de identificarlo.&lt;br /&gt;Estoy segura de que no son casuales, ni la hiperoferta ni su inutilidad. Que buscan apabullar a los usuarios, de modo que desistan de ahondar en los términos del servicio, y se manejen sólo por imitación, a partir de los usos que tienen las personas de su entorno. Por imitación y por impulso, porque si hay un consumo que está bien lejos de la racionalidad es el del celular, el cual funciona más como tranquilizador que como medio de comunicación real. Al alcance de la mano, o en ella misma, cada vez que una sinapsis dispare incertidumbre, para saber cómo estás, porque pensé en vos; o aburrimiento, o extrañación, porque no tengo nada que hacer y es mejor hablar o mensajearme con alguien a quien conozco para disimular el tedio o el rigor del lugar donde estoy.&lt;br /&gt;Más que comunicación, el celular brinda una satisfacción primaria al alcance del dedo gordo. Permite sentir que uno está en contacto; que pertenece a un ámbito y que –gracias al teléfono– puede remitirse a él cuando quiera. Una de las veces que hubiera preferido tener un celular fue el año pasado, mientras esperaba que comenzara un recital. Había ido sola, el artista se demoraba en salir a escena, y yo fantaseaba con que ese tiempo muerto podía ser paliado con un celular en la mano. Incluso si no tuviera a nadie a quién mandarle un mensaje, la sola presencia del telefonito en mi mano disimulaba mi soledad, que así resultaba todavía más evidente. (Y, si lo pienso, otra sería cuando los fantasmas de la descontención extrema me rondan).&lt;br /&gt;Una encuesta que forma parte del estudio “Pobreza y telefonía móvil en América Latina”, realizado por una organización llamada DIRSI, afirma que para el 68% de los argentinos, el servicio “no es ni caro ni barato”. Simplemente es. Está ahí, es inevitable. El estatus hace tiempo que no pasa por tener celular o no, sino, en todo caso, por el modelo que se tenga.&lt;br /&gt;Las compañías, conocedoras de esto, fuerzan y tensan la soga para saber hasta dónde el consumidor está dispuesto a pagar, presentando un cuadro tarifario de complejidad inextricable, que se contrapone radicalmente con la sencillez que tiene el de la telefonía fija (de lunes a viernes de 8 a 20 y los sábados de 8 a 13 cuesta el doble que el resto del tiempo. ¡Ojo!: los Jueves Santos no se consideran feriados) o proponiendo el impuesto con que se gravó últimamente la actividad, cuyos ingresos serán destinados al Comité Olímpico Argentino, cuyo presidente es Gerardo Werthein, uno de los directores de Telecom, empresa dueña de Personal.&lt;br /&gt;Y seguro que son pocos los usuarios que eligen la alternativa más barata para responder un llamado, aun cuando saben que hacerlo apretando la opción equis tiene un precio mayor que el de marcar el número. Del mismo modo, pagan más, y generalmente a sabiendas, cuando eligen el sistema prepago con la ilusión de controlar el gasto.&lt;br /&gt;El mismo estudio revela que el servicio es usado para contactos sociales por un 88% de los 1400 entrevistados; para seguridad personal por un 70%, y que el 65% está “convencido” de que el celular les facilita el trabajo.&lt;br /&gt;Si objetivamente les sirve para el laburo o si su convencimiento revela el éxito de las campañas publicitarias, no lo sé. Pero demos por bueno que a bastante gente puede servirle laboralmente. Para los contactos sociales, en cambio, no es indispensable. Es más: me pregunto cuántos de esos contactos sociales se harían aun sin celular y cuántos son consecuencia de tener el teléfono. &lt;br /&gt;En relación con la seguridad, es paradójico que muchos delitos, algunos con graves consecuencias, estén vinculados con el robo de celulares. La cifra es tan apabullante como la inmensidad de la oferta: otro estudio, este realizado por la consultora Carrier y Asociados, afirma que durante 2010 en la Argentina se sustrajeron 2 millones de celulares. 800 por día en Capital. ¡Acá si que la seguridad es solo una sensación!&lt;br /&gt;Como las empresas trabajan en el sentido de la percepción de sus usuarios, ya sea instigándola o haciéndose eco de ella, y siempre reforzándola, Claro usa el siguiente eslogan: “Los chicos están necesitando su primer Claro: divertite, mandá mensajes y jugá. Ellos van a estar comunicados y vos, tranquilo”. Lo escribo, lo leo, y no lo entiendo. No entiendo a quién está dirigido el mensaje. Porque imagino que el “divertite, mandá mensajes y jugá” después de la referencia a los chicos está dirigido a un adulto. A un adulto al que se le propone que use el celular sólo para actividades lúdicas.&lt;br /&gt;Lo que sí entiendo es la tergiversación de la realidad que hace la publicidad. Habla de que “vos”, el adulto, el que debería comprarle el celular al chico, va a estar tranquilo. Calla, en cambio, el dato de que –según Carrier– el 35% de las víctimas de robos de celulares son adolescentes.&lt;br /&gt;Y lo que callan Claro y las demás empresas es su responsabilidad en la comisión de esos delitos: son ellos los que aceptan habilitar líneas en aparatos reciclados o sin contar con todos los datos del comprador. Y lo hacen no porque su negocio sea “vender servicios, y no teléfonos”, como han dicho, falsamente, por cierto, ya que muchas veces venden teléfonos asociados a un servicio en particular. Lo hacen porque su ganancia sustancial está la venta de tarjetas, y mientras sigan facturando no les importa quién las usa y ni en qué aparato.&lt;br /&gt;Tampoco el Estado hace demasiado al respecto, y así como el celular no es ni caro ni barato, sino que simplemente es, los delitos que vienen con él también son. Son y están, igual que quienes, en cualquier lugar de mucho tránsito de personas, venden impúdicamente chips a precios ínfimos.&lt;br /&gt;Últimamente, un par de veces decidí mentir diciendo que había perdido el celular, en lugar de decir que no tenía. Sentí que en ese contexto no daba decir que no tenía, y como no iba a ver más a esas personas, salí del paso con una mentira. Y después me acordé de algunas veces que había mentido cuando me preguntaban si había terminado el colegio, o en qué año había dejado. Harta de la cara con la que me miraban cuando les decía que había dejado en primero, mentía, y creo que les decía que estaba terminándolo, o algo así (la verdad, ni me acuerdo de qué decía, solo recuerdo que mentía).&lt;br /&gt;Me acordé de eso, y flasheé con que quizá termine comprándome un celular. Pero cuando me acuerdo no ya de la mayor probabilidad de padecer cáncer en el cerebro que supuestamente tienen quienes lo usan (porque hay tantos que fuman y no les pasa nada, y porque también hay gente con cáncer de pulmón que nunca fumó), sino de que todo el tiempo el teléfono está mandando una señal de la ubicación donde estoy… Ahí se me desata la paranoia mal, y vuelvo a tener la certeza de que estoy bien lejos de tener celular.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1921496642019263737?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1921496642019263737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1921496642019263737' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1921496642019263737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1921496642019263737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/05/me-voy-comprar-un-celular-solo-para-no.html' title='Me voy a comprar un celular solo para no sentirme freak'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8673061370674727087</id><published>2011-05-30T18:05:00.001-07:00</published><updated>2011-06-14T05:20:55.275-07:00</updated><title type='text'>Piedras</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;a href="http://nosoportoalagente.blogspot.com/2008/04/el-oscuro-agujero-de-la-infancia.html"&gt;Mis padres impidieron todo lo que había en mí,&lt;br /&gt;interior y exteriormente&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;a href="http://real-visceralista.blogspot.com/2007_07_01_archive.html"&gt;Gracias por darme la plata.&lt;br /&gt;Sí, escribo la palabra plata, dinero, dólares&lt;/a&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Suena el teléfono un sábado a la noche. Es mi madre. Llama desde el departamento de su amiga que vive en una torre, la mina esa que pasa los fines de semana afuera y le pide que le cuide a su gato. Llama para decirme que se va a quedar a dormir ahí y que es un lugar muy tranquilo, que si quiero vaya yo también…&lt;br /&gt;Me asombra hasta la indignación su propuesta. O me indigna hasta el asombro, no sé. Tampoco sé qué me sorprende o me indigna más: si la idea de que vaya a pasar la noche donde está ella o que finalmente admita que en esta casa es muy improbable descansar, en especial los fines de semana. Atino a responderle con palabras que ya le dije: si tenemos una casa, es para vivir en ella. Y si no se puede vivir acá, por los vecinos ruidosos y desconsiderados o porque no hay plata para mantenerla y evitar que se caiga a pedazos, habría que venderla, porque es insostenible vivir mal descansados y eternamente endeudados. Eso quiero, que la vendamos y me den mi mitad.&lt;br /&gt;Y ahí se saca: que “yo no me morí”, que “no te corresponde”, que “no sé quién te llena la cabeza”… Ambos sabemos de quién habla cuando dice que alguien me llena la cabeza, pero elige no nombrarla (tal vez porque no sabe su nombre); en todo caso, no alude a ella más que de esa forma. Me parece menos significativo el hecho de que me vea como una persona a la que se le puede llenar la cabeza que su reacción ante la presencia evidente –aunque lejana- de alguien que me ve y cuya mirada de mí no está condicionada por la de ellos. En cambio, no sé a qué se refiere con que no me corresponde: no sé si habla en términos legales o si quiere decir otra cosa. Alternativamente, y siempre en medio de discusiones, porque parece que no se puede hablar de este tema sin discutir, ha dicho que no me corresponde, que me corresponde un tercio y no la mitad o, más a menudo, que no le alcanza para comprar algo y que ella no se va a quedar en la calle.&lt;br /&gt;Puedo responderle que esa mención a la muerte y la obligación de esperar a que se mueran para tener algo de lo que no pude conseguir de otra forma en 3x años (algo de eso que cada vez es menos y que he visto pasar mientras otros engrosaban con eso su patrimonio, su currículum o su experiencia vital) me hacen acordar a cuando mi viejo sacó un seguro de vida “para que te quede una plata cuando yo me muera”, el cual dejó de pagar bastante pronto, y sin decírmelo nunca, apremiado por el recorte a las jubilaciones y su dispendio, del que no se rescató durante todos los meses en que, cada vez que yo hacía el resumen mensual del movimiento de fondos del lugar que maneja, le decía: “Tendría que haber tanta plata en efectivo, ¿la hay?”. O a cuando compró el depto donde vive ahora, que en ese tiempo iba a ser sólo una biblioteca+estudio, ocasión en la que me ofreció ponerlo a mi nombre con la condición de que firmara un documento según el cual yo no podía usarlo hasta que él se muriera. De esto pasaron quince años, y ahora vive allí, desde que el departamento donde vivía antes, con un semianalfabeto recolectado de no sé dónde, pasó a propiedad de este muchacho.&lt;br /&gt;“Fijate qué onda con la muerte”, alcanzo a decirle. Qué onda con no facilitar que los demás se desarrollen mientras uno vive. Y debería decírselo también a mi viejo si pintara la oportunidad. Y debería decirle a mi madre que se fije qué onda con pretender que yo, a los 22 años, me relacionara con ella como cuando tenía 25 días de vida; qué onda con pretender que sea eternamente un bebé –y, por lo tanto, siempre dependiente (de ella)– o eternamente adolescente, una de cuyas consecuencias es que ella tampoco envejece (ella no tiene 6x años, sino que “pasaron 6x años desde que llegó al planeta”).&lt;br /&gt;Otro highlight de la conversación es cuando me dice que nunca me va a cagar con la guita. Al rato, a los días, me acuerdo de que fue ella la que firmó para que se vendiera el departamento de su madre, al cual fue a vivir mi viejo cuando se separaron y mi abuela vino acá. Y de que fue ella quien, años después, firmó para que se vendiera el departamento donde mi viejo vivía con el lumpen ese, quien mágicamente pasó a ser propietario. Y de que fue ella quien disfrutó de parte de esa plata, cuando mi viejo la invitó a su viaje a Europa. Y de que nunca me dijeron nada, y de que nunca vi un mango de eso.&lt;br /&gt;Del viaje ese sí me acuerdo en el momento, y, cuando lo traigo al diálogo, lo único que puede decir es: “¿Te hubiera gustado ir a vos?”. Me acuerdo de ese viaje y del otro. Del segundo me acuerdo especialmente porque me enfermé unas semanas antes, y por tres años deambulé de médico en médico, hasta no ir más a ningún médico, sin tener otra respuesta que –una vez– el nombre “distrés psicofísico”.&lt;br /&gt;En aquel tiempo escuché a mi madre decir que yo estaba así porque ellos se iban de viaje. Pasaron los años, como diez, y si bien mejoré bastante, de vez en cuando me siento mal como entonces. Y, como entonces, ella sigue pensando –me lo dice ese sábado– que me enfermé porque viajaban juntos. Tanta necedad me da ganas de acuchillarla, como cuando interpreta cada cosa en términos místicos o cuando dice que está todo bien, que estamos todos bien, y ¡no es así! Tanta negación impide cualquier cambio, pero ella prefiere regir su proceder por la “ley de atracción”…&lt;br /&gt;En su relato, es la sacrificada esposa que no se divorció y se mantuvo en un contacto muy cercano con mi viejo para “cuidar” lo que había. Sin embargo, en todo este tiempo se fueron perdiendo tantas cosas –incluyendo algunas propiedades– que, si hubiese sido esa su idea, es evidente su rotundo fracaso. Más bien (lo recuerdo cuando, a raíz de esa discusión telefónica, se me activan dos neuronas enmohecidas), no hubo divorcio porque llegaron a ese acuerdo para que ella cobrara la pensión… cuando mi viejo se muriera. Y para que él siguiera disponiendo de las cosas a su antojo [quiero decir que la parte de la oración que sigue a los puntos suspensivos me hace recordar palabras de hace treinta años, cuando mi padre se refería a mi madre y a mí como “los hermanitos perejil”].&lt;br /&gt;Ya sabemos que nada de esto que soy es casual, y su evidencia es tan enceguecedora que no da mirarla más que de a ratitos. Más clara me queda la causalidad cuando frecuentemente la oigo hablar sola y me acuerdo de todas las veces que hablo solo, y reconozco una cosa que repito entre tantas de las que no tengo registro. O cuando compartimos una reunión con unos vecinos, y uno de ellos cuenta que está buscando un local para alquilar y que fue a ver uno acá cerca, y el dueño cayó con la madre, una mujer tan mayor como pintoresca, según su descripción. En un momento –sigue diciendo–, la señora comenta que ese local está a nombre del hijo, pero que los otros que tienen no, “y yo le digo que hay que ponerlos a su nombre, porque en cualquier momento yo me muero…”. Cada alusión a la mujer despertaba risas, y cuando oigo esto aprovecho para reivindicarla y decir que me parecen muy razonables sus palabras.&lt;br /&gt;Mi madre acota: “Así viene una señorita y se queda con todo”. Su comentario no mueve una nada de la imagen de mujer espiritual, sensible y centrada que suele proyectar. Y mi asombro no me permite una respuesta rápida que coloque la atención en sus palabras y en lo que revelan. Y todo pasa, y su fachada persiste.&lt;br /&gt;Con eso en la cabeza, me pregunto después cómo habría sido si yo hubiera tenido relaciones de pareja lo suficientemente duraderas como para que fuera inexorable que alguien viniera a casa. No digo “presentarla” porque ni eso me sale comunicarles a mis padres. Simplemente que caiga un día porque es más cómodo. Me lo pregunto y no puedo responderme, salvo con el recuerdo de la tarde en que vino una compañera de la facultad: cuando llegó mi madre, cerramos la puerta de mi pieza para seguir hablando tranquilos, y al rato ella –quiero creer que golpeó la puerta y– vino a ofrecer unas masitas que había ido a comprar especialmente.&lt;br /&gt;Esa vez decidí que nunca más venía alguien a casa si era posible que estuviera. Y seguramente desde antes, más o menos inconscientemente, había decidido no decir nada de mí delante de ellos, y menos de mí en relación con los demás, habida cuenta de lo burlones y desubicados que los he sentido cada vez que los escuché hablar de eso, o que los vi actuar respecto de eso.&lt;br /&gt;(Escribiendo esto veo de nuevo, y más notablemente, que tampoco ellos dicen las cosas: ni me dijeron que se separaron ni me dicen nada sobre cuestiones de guita –que manejan a su arbitrio y en silencio, dejando que yo me encuentre sólo con hechos consumados –&amp;gt; lo cual también es más cómodo-. No me dicen esas, ni tantas otras, ni tampoco se las decían entre ellos: ni mi vieja le decía a mi viejo cuánto ganaba, ni mi viejo le blanqueaba sus ingresos –ni sus egresos– a mi vieja, y no sé cuántas cosas más…).&lt;br /&gt;Digo y sé que nada de esto que soy es casualidad, pero sólo a veces lo veo tan palmariamente (¡los de la reunión no!, ja), sólo muy pocas veces puede ser transcripto. Y entonces siempre hablo de su programación de control mental en la que deseaba que yo me relacionara con ella como cuando tenía 25 días, o de cuando me pusieron varios psicólogos y psiquiatras porque casi no salía de casa, pero al mismo tiempo ella se alegraba de que no saliera. O de la otra noche, cuando llegó y yo estaba acostado, y ella pensó que había salido y dijo en voz alta “¿a dónde se metió ahora?”, o de algunas pocas más, porque desconozco otras así de explícitas (lo que les pide a los ángeles o a los mind controllers), y porque la mayoría de esas cosas simplemente subyace todo el tiempo y hablar de ellas es como describir el aire.&lt;br /&gt;Con mi viejo, cada uno a su manera, van marcando el paso y no dejando salirme de su campo gravitacional. Él me agarró por el lado laboral, con un trabajo tan ventajoso que no daba buscar otro, hasta que ese lugar se hizo insostenible, y otros lugares ya habían quedado inaccesibles.&lt;br /&gt;Hace unos años se accidentó, y a raíz de eso le pintó la idea de vender algunas cosas que había ido coleccionando, cuyo valor es mayor en su imaginación que en Mercado Libre. Me dice que esas cosas son/van a ser (ha usado ambos tiempos) mías, y que entonces la mitad de lo que saque vendiéndolas es para mí. Y que no le diga nada a su asistente. Claro, a los pocos meses le dice él…&lt;br /&gt;Y así, con los años, van desapareciendo cosas, y para ofrecerlas en venta tengo que ir antes y fijarme que estén, que sigan estando. Hasta que este verano vendo una cosa y, cuando voy a buscarla a su casa, no está. Se lo comento, y me informa de que es una de varias que le dio a su asistente… Lo llama por teléfono al otro, quien, por supuesto, dice no saber nada de la cosa que busco, y mi viejo termina explicándome que “me dejo tomar el pelo porque lo necesito, necesito quien me levante, quien se quede a la noche cuando [la otra persona que lo cuida] no puede estar, etc.”. Y especifica que le dio las cosas que estaban “ahí”, en ese estante.&lt;br /&gt;El problema, además de lo patético que me resulta ver a alguien en un lugar así, es que yo no tengo ganas de dejarme tomar el pelo. No tan obscenamente. Ni tampoco, de dejarme robar.&lt;br /&gt;Al día siguiente encuentro una cosa que no estaba en ese estante puesta en venta por su asistente. Por primera vez sé que se trata exactamente de esa cosa y no de otra igual. El par de veces que encontré cosas iguales le dije a mi padre: “H. tiene en venta una cosa igual a la que había en tu casa, y la que había en tu casa no está más”, y sus respuestas fueron tan vagas que no cuajaron en la memoria de cita textual.&lt;br /&gt;Ahora no le hablo de lo que encontré en poder del otro porque ya sé que va a ir corriendo a avisarle y/o todo va a quedar en la nada, como ya sucedió otras veces que le comenté cosas respecto de esa persona. Voy a la casa y le pregunto si H. se llevó con su consentimiento otras cosas además de las que estaban “ahí”. Y… sí: las que estaban en aquel placar. “En lo demás no tenia absolutamente ningún consentimiento”. Pero la que yo descubrí tampoco estaba en el placar… Dos veces le pregunto retóricamente: “Si encuentro en manos de H. algo que no estaba ni en el estante ni en el placar, ¿quiere decir que H. es un ladrón?”. “La palabra es muy dura”, responde. Después concede que “técnicamente sí es un ladrón”, y luego lo relativiza señalando la diferencia entre hurto y robo.&lt;br /&gt;Cuando puede tomar la iniciativa de la conversación, propone hacer una especie de auditoría, revisando qué cosas están y cuáles faltan, y me sugiere que me lleve las cosas que me interesan a mi casa. Voy a hacer un pequeño trámite a un lugar cercano y en ese ínterin logro desarticular su trampa: no sólo no tengo lugar físico para poner 3000 objetos que en su casa ocupan casi dos habitaciones, sino que salvar algunos equivale a permitir que hagan lo que quieran con los otros. De todas formas, su avasallante insistencia me lleva puesto y termino trayéndome una decena de cosas, que, sin decirle nada, he ido devolviendo a su lugar.&lt;br /&gt;Entonces, después de des-gastarme la cabeza durante días pensando cuál sería una forma efectiva y razonable de proceder, voy y lo encaro al otro personaje. Con las palabras siempre se pierde frente a los manipuladores. Y con la violencia yo pierdo, porque mi cuerpo no me acompaña. Y porque tengo algún problema con la Ley. Me rescato cuando veo una declaración de Caruso Lombardi diciendo que no va a agarrarse a piñas con el colombiano que denunció que le pidió plata para jugar ni con su representante porque “no me quiero comer una causa”. Lo único que falta, me digo, es otro evento legal. Así que piñas descartadas. Por completo.&lt;br /&gt;Sorprendentemente para mí, me salen palabras bastante tranquilas cuando lo veo: “Quiero hablar con vos porque hay cosas que estaban en la casa de mi viejo y ahora están acá”. “Me las dio él…”. “A mí me dijo que no”. Me pregunta cuáles son, le digo y… “me la dio él”. “A mí me dijo que no, y no tengo ganas de que me tengan de acá para allá, como en un hospital público”.&lt;br /&gt;Me dice que pase a la otra oficina, donde está mi viejo –lo cual yo no sabía–, y apenas presento el tema, le vuelve a dar play a su disquito: “Ese me lo diste vos…”, le dice, y se lo repetirá dos o tres veces más. “Yo no me acuerdo, pero no importa”, se lava las manos mi viejo, quien, una vez que descargo la primera andanada, recordándole la charla de un par de días atrás, me dice: “¿Qué otra cosa hay?”. Me sale una carcajada cuando escucho la grabación y me oigo diciéndole: “¿Cómo ‘qué otra cosa hay’? ¿Te parece poco?” [quiero hablar de mi abuela, que decía que era de Chacarita, y cuando Chaca perdía y yo la cargaba, decía que era de River; y cuando River perdía y la cargaba, era de Chaca otra vez, y ya en ese tiempo, en mi niñez, quería grabarla para confrontarla con su mentira].&lt;br /&gt;Habla de poner un “punto final” y de que “no sacaremos más nada sin avisarte”. Es lo que correspondía hace cuatro años, hola… Todo el tiempo tratan de mezclar los tantos y hablan de cosas que ya faltaban antes de que me propusiera el tema de la venta a medias. Y todo el tiempo tengo que aclarar que no hablo de esas cosas, sino de cosas que vi con mis ojos y toqué con mis manos en este último tiempo. De repente, se le escapa –o no– la frase “esta vez sólo le di esos”. Ante mi previsible respuesta (“entonces hubo otras veces”), dice que “no sé, no tengo memoria”. Debemos comprender, es una persona de edad…&lt;br /&gt;Yo sí tengo memoria, y, por si falla, anoto, y soy obsesivo. Quizá porque crecí en un lugar donde todo era muy difuso aprendí a ser obsesivo. Eso le dije, y que quiero algún lugar sólido para conducirme sin rebotar de acá para allá, procediendo a partir de lo que se me dijo y quedando muy seguido en offside.&lt;br /&gt;“Lo hecho hecho está”, responde, y me propone lo que ya me dijo en su casa: que haga una nueva lista de esas cosas, y que desde ahora no entra ni sale una sin que me avisen. La repetición me permite desbaratar su manejo y decirle por quinta vez que estoy hablando de cosas que estaban en la lista que ya está hecha, y que si hago otra lista y después desaparece algo, me voy a enterar cuando vaya a buscarlo… ¡Igual que ahora!&lt;br /&gt;El diálogo se agota, y el infeliz de H. mete baza y me pregunta cuántas cosas encontré en su poder. Una. “Bueno… Una no es nada”, me dice. Un rato antes me mintió, diciendo que él no vende cosas de cierta característica que yo mencioné, cosas que yo vi puestas en venta por él un par de años atrás y que rescaté. Cuando me dice eso, puedo responderle “no mientas”. Ahora le digo que faltan cincuenta cosas y que una vez que encuentro una voy a hacer todo el escándalo que crea que corresponde, y que todo el mundo supone que es él quien se las lleva.&lt;br /&gt;La respuesta, así, escrita, me sabe a poco, pero el muchacho se ofende otra vez y asegura que va a renunciar. Mi viejo propone poner un “telón de olvido”. Le digo que yo no me olvido de las cosas, ni siquiera de las que me quiero olvidar. “Las cosas que tendrás para perdonar y no perdonás”, me contesta. Ni que se lo hubiera dicho a Olga: “Mientras me las encuentre todo el tiempo –en mí–, no voy a poder olvidármelas”. “Bueno, listo”, dice, y cuando escucho esa frase, ahora, para postear esto y acordármelo, me acuerdo de todas las veces que digo “bueno, listo”, y la sonrisa que me causaba haber dicho algunas cosas se congela hasta ser una mueca desencantada [quiero hablar de todas las veces que en estos días me descubrí diciendo “bueno, listo”, y al instante, al rescatarme, sentí como un rayo cayéndome en la lengua, metáfora para no decir cáncer porque tengo miedo de que una sensación tan intensa de repugnancia esté anticipando una enfermedad así].&lt;br /&gt;Después de media hora de rap, y de no sé cuánto tiempo y cuánta energía pensando qué hacer, y cómo, todo sigue igual. Cada palabra, cada esfuerzo, cada enojo, cada idea son estériles. Al día siguiente es como si no hubiera pasado nada. (Desde ese mismo momento es como si no hubiera pasado nada. Y tengo que escuchar la grabación para confirmar que el único que da algo parecido a una explicación es H., cuando, verdad o no, dice que se lo dio mi viejo. Y tengo que leer los apuntes de la grabación para poder contestarme la pregunta “al final, ¿qué pasó?”. Y no sé: mi viejo no puede decírmelo, y no queda claro si H. es un ladrón, si él le dio esa cosa o qué mierda. Y la respuesta tengo que construirla yo cuando le pregunto: “De nuevo: ¿hubo otras veces?”, y, ante sus silencios, voy agregando: “No lo tenemos claro. Es posible. No lo sabemos… ¿Es una respuesta?... Es una respuesta”).&lt;br /&gt;No se movió una nada, y esa es la trampa más difícil -¡imposible!– de desarticular. A veces creo que sólo podría hacerlo clavándoles en el cuello un pedazo del vidrio que se rompió el otro día en este caos disfrazado de casa, después de un mes y pico de estar apoyado contra una pared [y me acuerdo de que una vez dije que me parecía más sano cuando rompía cosas y les mostraba su enfermedad del único modo que tenía a mano, que a veces parece que sigue siendo el único, habida cuenta del resultado de pensar, hablar, gritar…].&lt;br /&gt;Aun hoy mi madre me descalifica cuando hablo sobre algunos temas, aunque después los comenta delante de los demás como propios (v. gr., el olor a pucho, cortesía del vecino del orto que fuma en el balcón, que “no es para tanto”, según me dice, y que tanto la molesta, según la escucho decírselo al encargado), o programa en su control mental que encuentre “amigos amorosos”, pero no que una mina me la chupe y me la trague toda. Y creo que ese sábado se lo dije con estas palabras, y que fue por eso que me preguntó si tengo problemas sexuales [quiero hablar de mi madre mencionando, a cuento de no sé qué, que no uso papel higiénico y revelando, así, que está pendiente hasta de cómo me limpio el culo].&lt;br /&gt;Entonces siempre vibra esa sensación de ser una marioneta de ellos. No sólo saber que no se puede contar con esta gente, y lo intenso de evidencias como estas (de no poder confiar nada en ellos, y terminar anticipándole lo que encontré al ex amante de mi vieja/persona que cuida a mi viejo), sino ver que siempre juegan su juego para ellos.&lt;br /&gt;Nunca me voy a olvidar de la cara de satisfacción de mi viejo cuando, a su pedido, yo le explicaba a H. cómo se usaba la computadora en la época en que recién lo había acogido. Esa cara de satisfacción que no puede contener el manipulador que arma y maneja instituciones y currículums, y así mismo hace con las vidas.&lt;br /&gt;Juegan para ellos, para terceros [quiero hablar de aquella vez, cuando era niño, en que me sacaron un buzo que me gustaba y que todavía no me quedaba chico para dárselo al hijo de la mina que limpiaba acá, y también de la vez que salía de casa y vi al pibe pasar con MI buzo], para la imagen del que enfermizamente quieren que sea, y no dan ni un centímetro de ventaja para ser por fuera de ellos.&lt;br /&gt;Es muy violento enfrentar sus mentiras. No solo tienen el culo de piedra para estar sentados sobre mí hasta que se mueran, sino la cara de piedra para decir (ella) que no le pagaba a nadie para que me diera bola o que no se divorció para cuidar lo que quedaba; (él) que esos libros van a ser míos, que H. se llevó algunas cosas y no otras… y poco más, porque nos vemos tan poco y hablamos tan poco que así de poco es el margen para que afloren otras fisuras en el statu quo que ejercitamos.&lt;br /&gt;Esas personas que parecen tan frágiles, un señor tan anciano, que apenas camina y que repite “yo no puedo hacer otra cosa”, una señora tan dulce, que llora y solloza porque se rompió el vidrio y, siendo hablada por no sé quién, grita una vez más su frase-reproche “uno te pone el culo de candelero” (lo que me hace pensar en cómo quiere –o cree que debe- relacionarse conmigo, y qué es para ella complacerme o consentirme), son dos piedras inconmovibles encima mío. Dos piedras enormes, que parecen dos lápidas, aplastándome y no dejando que me mueva ni que pasen el aire ni la luz. Ni la mirada ajena, la cual condicionan con su relato desde siempre.&lt;br /&gt;Y si logro moverlas un centímetro, es insuficiente para que alguien meta una cuña que impida que el peso me venza antes de que pueda cambiar algo. Porque no soy más que esto y este que soy no lo puede sostener. Y porque sabemos bien que en un punto los demás son imprescindibles, que nos modifican, que si viene Carla Conte y está recaliente con vos y acaba una, dos, ocho veces con vos, vos sos otro. Pero yo sigo siendo este…&lt;br /&gt;Desde hace mucho. En los días de mi primer distrés psicofísico, cuando tenía prepago e iba al médico y ni él ni yo sabíamos qué más decir, le mandé, seguramente porque se entroncaba con algo que me había comentado: “Tengo que poder hacer algo yo antes de que se mueran mis viejos”. El tipo me miró, y no voy a intentar describir su cara, pero se movieron músculos ahí. Y yo pensé que quizá se le hubiera muerto alguno de los padres hacía poco.&lt;br /&gt;La cosa es que no pude. Casi diez años de changüí tuve desde aquella mañana de verano. Diez años y no los pude aprovechar. Capaz que no se podía. Capaz que no podía. El resultado es el mismo… El que fui no pudo y el que soy –al que armaron y siguen consolidando, obligándome al enorme esfuerzo de reconocer y desarticular no solo cuestiones de la niñez y la adolescencia, sino lo que programan, traman y realizan ahora– no puede.&lt;br /&gt;Su aparente debilidad interpela a mi lado compasivo, y me hace ruido forzar demasiado la cosa. Le suelto a mi madre la frase de mi viejo aceptando que es como suelo decir: que el depto donde vive es de él aunque esté a nombre de ella, y que este, donde vivimos, que está a su nombre, es nuestro [quiero señalar que no dicen nada de lo que seguramente habrá que darle a la persona que lo cuida]. Apenas lo menciono vuelve a sacarse, y amenaza con ir para que lo diga delante de ella, y grita que hay cosas que “algún día vas a saber” (creo que se refería a cómo y por qué firmó la venta del otro depto).&lt;br /&gt;La discusión, de nuevo, se diluye en sí misma, y sólo me quedo pensando en que ojalá hubiera defendido las cosas ante los demás tan aguerridamente como las defiende ante mí. En cambio, no pienso en cuando otra vez habló de “ayudarme con la plata” para que me vaya a vivir solo porque sé que el objetivo de esa idea es seguir manejándose con la guita de un modo deliberadamente intrincado.&lt;br /&gt;Algún día voy a saberlas, pero parece que no ahora. Cuando crezca, quizá… Esto en particular no me importa demasiado ni me imagino que pueda cambiar algo. Pero no es sólo por eso o por aquella debilidad que no agito más allá (¿hasta dónde?) de esto que ahora veo como un límite o que, más en general, no activo. Ni por el desgaste chirriante que me significa confrontarlos, anverso del desgaste silencioso de callar. O por el desgaste previo de encontrar una ocasión y argumentos razonables aunque inútiles.&lt;br /&gt;Es porque no sé qué hacer. Porque siento que no puedo nada y la experiencia me lo recuerda todo el tiempo, porque es obvio que no alcanza con irse solamente del lugar físico, porque –como hace diez años– no hay nadie a quien darle los anteojos para que los sostenga si me parece que estoy por desmayarme, porque no me veo en condiciones de bancarme una movida sin red hacia lo desconocido, a la que percibo como altamente proclive al fracaso y a dejarme en un lugar aun peor. Y porque no sé dónde ni cómo.&lt;br /&gt;Mientras, seguimos haciéndonos mierda todos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8673061370674727087?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8673061370674727087/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8673061370674727087' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8673061370674727087'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8673061370674727087'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/05/piedras.html' title='Piedras'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7278649610331882442</id><published>2011-05-20T12:20:00.000-07:00</published><updated>2011-07-05T23:05:51.765-07:00</updated><title type='text'>Rock del jardín de infantes</title><content type='html'>“Levanten las manos los que viajaron más de 1700 kilómetros para estar aquí esta noche”, arenga el Rockstar, no para sentirse más poderoso él –que no se menciona en la arenga, que elige una forma impersonal–, sino seguramente para que todos noten su poder al ver cuántos se movilizan por Él. Y pone el acento en la cantidad de kilómetros recorridos no por su porteñocentrismo: hace hincapié en eso para alimentar la lógica futbolera de que cuanto mayor es el esfuerzo y más son las vicisitudes atravesadas, más se siente la camiseta.&lt;br /&gt;Otro Líder insta a su público a hacer un trencito cuando está por terminar el show, y hasta se dirige a una persona en particular (“todos lo siguen al de remera naranja”) para que encabece la marcha. Él también da rienda suelta a su vocación de animador de fiestitas infantiles –o de coordinador de viaje de egresados– y nos subestima a todos diciéndonos cuándo y cómo tenemos que manifestar nuestro entusiasmo.&lt;br /&gt;La Nueva Estrella Latinorrevolucionaria presenta una canción en un megaevento oficial con entrada gratuita. Va a tocar “uno de los temas que me gusta de este nuevo disco. Oye, que no lo tienen que comprar, lo pueden bajan por internet si quieren. Si lo quieren comprar, pues lo compran, pero si tienen que comprar pan, leche, huevo en la casa, pues no lo compren: compren pan, leche, huevo”.&lt;br /&gt;El muchacho se cree tan importante que piensa que es necesaria su autorización para que nos bajemos el disco. No dice “ya saben que pueden bajárselo, ya saben que no me molesta si se lo bajan”. No. Nos da su permiso, y de inmediato lo condiciona al hecho de necesitar comprar alimentos básicos. &lt;br /&gt;Me resulta insultante para quienes son apremiados por esas necesidades que venga un nardo a decirles qué deben hacer en casos así. Y si todo es show off para hacerse el progre, o el revelde, fuck, flaco, atrasás veinte años: en el 89, en plena crisis del vinilo (y de todo en general) salió el disco del finado Mezo Bigarrena, cuyo anuncio en la Rock&amp;Pop terminaba con la voz del vasco diciendo: “Si no puedes comprarlo, róbalo”.&lt;br /&gt;Y me resulta insultante para mí, porque no necesito que venga nadie a decirme cuáles son mis prioridades. Sin embargo, parece que él sí necesita decirlo, o que su público necesita que se lo digan, o que él que cree necesario decirlo.&lt;br /&gt;(Igual, al rato la Nueva Estrella se reivindica un poco y, en el festival del gobierno que defiende como ningún otro los derechos humanos, “desde afuera vengo a ejercer el derecho de decir que no deben haber asesinatos como los que están ocurriendo acá”. Habla de Mariano Ferreyra, de los muertos en Soldati, de los tobas asesinados por la represión del gobernador kirchnerista-ex-menemista Insfrán, que no carga con el estigma de “asesino” que lleva Sobisch…).&lt;br /&gt;Esa subestimación repetida revela lo que el público es para ellos, y me hace recordar al Condenado Cantante preguntándoles a sus fans “¿se van a portar bien?”, como si fueran nenes de cinco años, luego de decirles que tengan cuidado con la pirotecnia. &lt;br /&gt;Cuando veo eso, cuando pasa eso, me siento incómoda, como en toda masa; me siento desdibujada e informe. Y me alejo. Aunque me guste la música.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7278649610331882442?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7278649610331882442/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7278649610331882442' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7278649610331882442'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7278649610331882442'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/05/rock-del-jardin-de-infantes.html' title='Rock del jardín de infantes'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-3349695866131759583</id><published>2011-05-20T12:19:00.000-07:00</published><updated>2011-07-05T23:04:32.365-07:00</updated><title type='text'>Ganas de hablar</title><content type='html'>De pedo atiendo el teléfono. De iluso, más bien. De ilusionado. A ver si… Nop. Es una amiga de mi vieja, la que es mi dentista. Me pregunta por ella y se alegra de que la haya atendido porque también quería hablar conmigo para ver cómo continúa mi tratamiento odontológico, que quedó suspendido de facto por sucesivas postergaciones.&lt;br /&gt;Me dice que llamó algunas veces y que la atendió el contestador, pero que no dejó mensaje. Que ella no deja mensaje. Es una mina joven, y me sorprende un rechazo a la tecnología que me suena más propio de alguna gente mayor. Me suena propio de viejos porque he escuchado a viejos manifestándolo, no por prejuicio. Sin embargo, ella, que es joven, no deja mensaje en el contestador. Y pienso “la mierda, qué ganas que tenés de hablar conmigo”. Qué ganas tan escasas, tan flacas.&lt;br /&gt;Callo al respecto para no sonar agresivo (porque seguramente sonaría agresivo), para no salirme de la corrección que aprendí a ejercitar en casos como este. Pero me acuerdo de alguien que fue a un lugar que no conocía, salvo por la Filcar, llevando un mapita de las calles dibujado en un papel y un fibrón rojo con el cual escribió en la pared que consideró apropiada “Karín, soy Marcelo, comunicate”. Ese pedido, esa palabra escrita en una pared a una cuadra de una comisaría suburbana cuyos trabajadores no vieron nada, acaso porque estaban robando nafta de los autos secuestrados o limpiando la sangre del último tipo que había muerto allí…&lt;br /&gt;(Por supuesto, Karín no se comunicó. Es más, nunca supe si se enteró de aquel mensaje. Nunca lo refirió, y no hubo ocasión de mencionárselo ni de decirle que esa pared fue la adecuada no sólo porque los ratis no estaban a la vista, sino porque era la de una peluquería a media cuadra de la esquina de su casa, y el lector de la Filcar recordaba haberla oído contar que su viejo era peluquero. Ni de explicar que el modo elegido fue ese porque la alternativa que se le ocurría era encontrarse en la parada del 98 por una casualidad fraguada –porque en las situaciones casuales uno está menos expuesto que en las buscadas–, pero aun así le parecía descabellada e improbable. Y porque no era una alternativa pedirle a la única persona en común que hiciera de nexo, no sólo porque no veía receptividad de su parte, sino para no caerles con un pedido que le sonaba descolgado).&lt;br /&gt;Me acuerdo del que hizo eso y muchas cosas más que no voy a enumerar, y me pregunto cuál es la idea de querer hablar con alguien que tiene mi dentista. Después, esa sensación se reconfigura, y aparecen las palabras “ubicate, respetá un poco” y las ganas de decírselas. Tenés celular, tenés mail (ey, podés mandarme un mail, ¿no?), tenés Facebook, pero no hablás con contestadores. Andá a cagar un poco…&lt;br /&gt;Su hija comienza a reclamarla, y entonces le explica que está hablando conmigo. Incluso me nombra varias veces para que la criatura me tenga presente porque su intención es darle el teléfono, así charlo con una nena de cinco años. Y su otra hija, recién nacida, seguramente también la requiere, aunque no sea tan notoria.&lt;br /&gt;“Se acabó el tiempo de nuestra conversación”, dice, o algo así, mientras la nena no deja de hablarle. A menudo me pasa sentir que no sé cortar, y con ella lo noto más. Como que me cuelgo sin terminar la conversa, quizá por no encontrar una forma que no –me– suene abrupta, que no revele lo eventual del diálogo. Del otro lado ya fue, pero yo me extiendo, o siento que me hacen sentir eso.&lt;br /&gt;Ahí se desdibuja todo, tanto que las comillas no son ni por asomo textuales. Queda desdibujado, y descolocado, y desbaratado. Y ahora que me acuerdo, semanas después, de todas las veces que durante años le dejó mensajes a mi vieja, yo quedo desconcertado.&lt;br /&gt;Tal vez el esfuerzo de convertirlo en un post tenga como propósito el que es casi el único fin de este blog: encontrar palabras fluidas, precisas y no agresivas para la próxima vez. Porque seguramente habrá una próxima vez en la que me dirá lo mismo. Y porque parece que necesito vivir las cosas dos veces para, luego de un análisis tan engorroso como la escritura de este post de mierda, tener una respuesta mejor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-3349695866131759583?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/3349695866131759583/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=3349695866131759583' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3349695866131759583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3349695866131759583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/05/yo-no-dejo-mensaje.html' title='Ganas de hablar'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8411439180662501208</id><published>2011-05-04T15:43:00.000-07:00</published><updated>2011-07-05T23:03:26.159-07:00</updated><title type='text'>Lic. Lozano</title><content type='html'>En un programa de la tele invitan a Susana Romero, quien acaba de sacar un libro sobre su vida. Allí cuenta que cuando era niña, entre los seis y los nueve años, fue víctima de abuso sexual por parte del marido de su tía.&lt;br /&gt;La entrevistadora es Verónica Lozano, una chica joven, piola, profesional (psicóloga recibida, y que ha ejercido). Al tocar el tema, pone su mejor voz de locutora+psicóloga, un tono de presunta empatía que por repetido no puede ocultar su falsedad, y le hace un par de preguntas sobre el asunto. Romero no responde concretamente e incluso le dice que hay cosas que no recuerda o que no quiere recordar, y que en el libro solo puso lo básico, que no revolvió en el pasado…&lt;br /&gt;¿Qué le pregunta la psicóloga, entonces? “¿Pero vos ya te habías desarrollado? Porque viste que a los nueve años hay nenas que parecen más grandes…”. Sin poder escapar de la dinámica impuesta por el persuasivo tono profesional, Romero le dice que no, que era un palo, muy flaca.&lt;br /&gt;Yo tampoco logro evitar que los cuestionamientos me salgan atropelladamente por el lado más evidente. Me pregunto de cuánto podría parecer una nena de nueve ya desarrollada. ¿De doce, de trece? De dieciocho, seguro que no. Ni siquiera de dieciséis…&lt;br /&gt;Le hablo en voz alta al televisor, preguntándole “¿no escuchaste que dijo ‘de los seis a los nueve’?, ¿o qué?, ¿a los seis ya tenía tetas?”. Y pienso en que el abusador no era un desconocido: era el marido de la tía y sabía perfectamente la edad de la chica.&lt;br /&gt;Pero sólo horas después el diálogo deja de retumbarme en la cabeza, cuando me doy cuenta de que hay algo más jodido que la pregunta sobre la víctima, la cual sugiere que pudo haber habido alguna responsabilidad, aunque fuera indirecta, de la criatura en el abuso. Lozano lo negaría con habilidad psi, pero no es descabellado inferir de sus palabras que encuentra atendible que el tipo se calentara si la nena tenía tetitas y no usaba corpiño, por ejemplo.&lt;br /&gt;Lo jodido es la búsqueda, supuestamente naíf, de una explicación para el abuso. Y aún más perverso es usar a la víctima para construir esa explicación. En principio, porque es ponerla, a propósito de nada, en un lugar que no corresponde, ya que no tiene por qué estar en condiciones de explicar un acto ajeno, aun cuando hayan pasado los años. Y, sobre todo, porque se trata de un hecho para el que, salvo el Mal o la patología –categorías ambas que están fuera de la víctima–, no hay explicaciones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8411439180662501208?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8411439180662501208/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8411439180662501208' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8411439180662501208'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8411439180662501208'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/05/lic-lozano.html' title='Lic. Lozano'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-2181199099429925163</id><published>2011-04-27T08:48:00.001-07:00</published><updated>2011-11-17T16:32:36.708-08:00</updated><title type='text'>Ética para trogloditas</title><content type='html'>El revuelo que causó la visita de Mario Vargas Llosa al país con motivo de la Feria del Libro o, más bien, el que produjo la puerilidad de Horacio González y demás intelectuales oficialistas, dejó en segundo plano la presencia de Fernando Savater.&lt;br /&gt;Hay gente que no debería aparecer en los medios. Al menos no sin un duro cuestionamiento, no sin un persistente recordatorio de su calaña. Pienso en los pastores brasileños que aparecen en la tele a la medianoche. No debería permitirse eso, no deberían consentirse estafas así.&lt;br /&gt;Algo similar me pasa con Savater. Cuando ocurrieron los atentados islamistas en las afueras de Madrid, este tipo salió a decir que había sido la ETA, haciéndose eco de la mentira con la que el primer ministro (y avalador de la tortura) Aznar quería engañar a la población ante la inminencia de las elecciones.&lt;br /&gt;En parrafadas publicadas en El País y reproducidas por Clarín, Savater daba por sentado que ETA había cometido los atentados, y hasta se le adivinaba el regocijo de quien finalmente tiene razón, mientras aprovechaba cada línea para despotricar no solo contra esa organización, sino contra el nacionalismo vasco.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Veo la masacre por fin cumplida, la masacre que se venía buscando desde Navidades por lo menos (…): ahora ya no quedan dudas. Las había cuando se frustró el atentado de Chamartín: no faltó quien me dijera que probablemente la propia policía había puesto la maleta asesina en el tren para retirarla espectacularmente luego. Las hubo también cuando se interceptó la furgoneta cargada con quinientos kilos de dinamita, porque al sr. Azcárraga y a algún otro político no menos brillante le chocaba que los terroristas hubieran llegado tan lejos por carreteras nevadas para ser detenidos precisamente en plena campaña electoral. Hoy no, hoy las dudas se han volatilizado junto a centenares de vidas humanas. Supongo que ahora no queda más remedio que aceptar la incursión de ETA en la campaña electoral. (…)&lt;br /&gt;Oigo que quienes han puesto las bombas no son vascos, según han decretado Ibarretxe y Otegi. No es fácil ser vasco: si no eres nacionalista, no eres vasco, pero si te pasas de nacionalista y asesinas a mansalva también dejas de serlo. Por un rato, te vuelves terrorista a secas o terrorista islámico o yo que sé. Hasta que te detenga la policía y te lleve a una cárcel. Entonces vuelves a ser vasco, las fuerzas progresistas se indignan porque te ves encerrado lejos de tu hogar y el Gobierno vasco paga a tus familiares el viaje para que puedan visitarte. (…)&lt;br /&gt;El país más descentralizado de Europa es el más amenazado por la fragmentación nacionalista, que en todas partes está considerada una abominación reaccionaria salvo aquí, en donde es de izquierdas y constituye una alternativa de progreso. Es precisamente aquí, donde el nacionalismo obtiene tanto reconocimiento y parabienes, donde también florece el terrorismo más sanguinario de Europa".&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Pero no tenía razón. Y, que yo sepa, nunca escribió un artículo como este admitiendo y explicando su error. Simplemente, dejó que el tiempo lo diluyera con su paso. &lt;br /&gt;Y quizá, seguramente, no fuera un error, ni un apresuramiento, sino parte del engranaje propagandístico de Aznar.&lt;br /&gt;(Blanca Oteyza, una actriz conocida por ser la esposa de Miguel Ángel Solá, autoexiliado durante los oscuros años del menemismo :p, también repetía esa mentira, y así recuerdo claramente cómo apareció en Indomables diciendo: “Es que ha sido la ETA, no tenemos de dudas de que ha sido la ETA”. Tampoco me enteré de que ella se haya hecho cargo de sus declaraciones, pero Solá quedó en el olvido en este tiempo en que el progresismo se encarna en Florencia Peña y Andrea del Boca).&lt;br /&gt;Savater, que es autor de un libro titulado “Ética para Amador”, del cual lo único que sé –porque no lo leí ni lo voy a leer ni por curiosidad– es que está dedicado a su hijo y que vendría a ser una suerte de introducción a la Ética, está a favor de la tauromaquia. Es más: ha firmado un manifiesto en defensa de la “fiesta”, que sin duda no es ninguna fiesta para el toro, ni para cualquier persona estimable, sino solo para los espectadores de la muerte, que obtienen “emoción” en el crimen.&lt;br /&gt;Un tipo que habla de Ética está a favor del asesinato de animales por diversión con argumentos tales como:&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Declaramos públicamente nuestro apoyo a la Fiesta como una de las señas de identidad de nuestro país y nuestra cultura. Los toros forman parte de nuestro patrimonio cultural y como tal deben ser respetados y protegidos por el Gobierno de la nación. &lt;br /&gt;Defendemos la libertad y el derecho a seguir disfrutando de la emoción del toreo en las plazas de toros de todo el mundo, sin que nadie nos pueda privar de una de nuestras más preciadas aficiones y formas de ocio.&lt;br /&gt;Contemplamos el toreo como una fiesta plural, del pueblo, que nada tiene que ver con ideologías políticas. Proclamamos que el toreo es cultura en sí, por su capacidad de transmitir emociones a las personas que lo presencian. Estamos de acuerdo con Federico García Lorca, que decía que el toreo es "la fiesta más culta que hay hoy en el mundo.&lt;br /&gt;Destacamos los valores ecológicos del toro de lidia como especie única y creación cultural del hombre, que lo ha seleccionado durante siglos. Y también como protector de un espacio natural que pervive gracias a su presencia: la dehesa.&lt;br /&gt;Reconocemos que el toreo ha sido y sigue siendo fuente de inspiración de artistas de todos los tiempos. La creación cultural y artística que toma como punto de partida la tauromaquia así lo atestigua. Resaltamos el gran valor económico de la Fiesta de los Toros como generadora de puestos de trabajo y de importantes ingresos.&lt;br /&gt;Por todo ello, reivindicamos el compromiso tanto del Gobierno Autonómico como el Gobierno de la Nación para valorar y proteger un patrimonio único de gran arraigo en nuestra cultura.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Es por lo menos curioso que el gobierno deba respetar y proteger a los toros permitiendo que los maten.&lt;br /&gt;Es reveladora la retórica supremacista y totalitaria del segundo párrafo, donde dice que “nadie” los puede privar de disfrutar el asesinato en las plazas de toros de “todo el mundo”. &lt;br /&gt;Es una mentira propia de personas de la ideología de Savater plantear la carencia de ideologías. Tiene una ideología bien clara permitir el asesinato de animales. Sea por diversión, sea para comerlos unx mismx, sea para que los coman los demás mientras unx (una empresa, vamos) lucra, sea alterando o aniquilando su hábitat en nombre de la economía, el progreso, la salud, etc. Todo eso tiene una ideología, la ideología del avasallamiento sobre la otredad.&lt;br /&gt;Es parte de una ideología decimonónicamente antropocéntrica sostener que la intervención del hombre mejora la raza del toro de lidia en particular y la naturaleza en general.&lt;br /&gt;Es dable suponer que Savater también defenderá las guerras y los asesinatos, habida cuenta de la inspiración que han causado en tantísimos artistas a lo largo de los siglos y de los evidentes beneficios económicos que producen (cuestiones estas mucho más valiosas que la vida de un animal, claro).&lt;br /&gt;Es al pedo pedirle al sorete este que tenga la dignidad de callarse. Lo que habría que hacer es no darle cabida. Como no se le da a Bucay, por ejemplo, una vez que se descubrió su fraude. Sin embargo, Savater viene a la Argentina y es entrevistado en los medios, y habla en la Feria del Libro, y vende libros, y firma libros, y nadie le pregunta por eso. Ni por el 11-M, ni por los animales.&lt;br /&gt;Por el contrario, los medios vinculados con la editorial que publica sus libros siguen dándole espacio y ensalzando su figura. Biasatti lo entrevista y lo llama “maestro”, un cronista de la misma empresa dice que “dio cátedra” a unos niños en una escuela de Villa Ballester…&lt;br /&gt;Leo eso y me acuerdo de la vez que en mi escuela llevaron a Borges, y a los pibes de primaria nos hicieron salir al patio en horas de clase para que viéramos pasar al viejo, que apenas podía caminar. (“Uh, ahí pasó Borges. Ya está, ya lo vimos, ya nos iluminamos, volvamos a nuestra cotidianidad: en el recreo, ¡partido con pelota de papel de alfajor!).&lt;br /&gt;Leo eso y no puedo no pensar en que les habrá hablado a los chicos de las bondades de matar animales por diversión o por sus beneficios económicos, o sobre cómo mentir descaradamente y salir siempre bien parado. Al menos en el tercer mundo.&lt;br /&gt;Luego de “dar cátedra”, Savater declaró a los medios que “proclamarse peronista es igual a llamarse Tiranosaurio Rex” y el que el populismo es “una degradación de la democracia destinada a los ignorantes, y es una tradición en América Latina”. Juzgarnos tradicionalmente ignorantes hace muy comprensible que sus giras promocionales lo traigan por aquí, porque solo ignorantes pueden consumir sus ideas mierdosas.&lt;br /&gt;Tanto espacio se le sigue dando que a menudo se publican sus columnas en periódicos argentinos, y así nos refresca su pelotudez impune. Más que “filósofo” es un opinólogo, un Jacobo Winograd sin putas, que pontifica desde su podio sobre diversos temas, hablando con un tono de sabelotodo que me hace acordar a Dolina, pero incluso mucho más desagradable.&lt;br /&gt;Por ejemplo, escribe un artículo oponiéndose a la prohibición de fumar en lugares públicos que se consideró últimamente en España, y en él ejercita el sofisma, o las recomendaciones de Abraham Simpson, quien aconsejaba contar historias que no llevan a ningún lado. Savater hace una larguísima defensa del consumo de tabaco, aplicable también al consumo de drogas ilegales, sin referirse más que una vez, en menos del 10% del artículo, al meollo del asunto: los lugares en los que se prohíbe fumar.&lt;br /&gt;Dice entonces: &lt;em&gt;“Naturalmente, me parece justificado que se prohíba fumar en centros de trabajo y espacios públicos donde deben convivir obligadamente fumadores y no fumadores. Pero no lo veo igualmente razonable en locales abiertos al público pero privados, como bares o restaurantes: si en alguno de ellos está autorizado fumar y alguien se siente molesto por el humo, con no frecuentarlo asunto resuelto”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;De nuevo, pretende imponer su voluntad, que las cosas sean como a él le gustan y le convienen, poniendo al otro en una disyuntiva totalitaria: o acepta ser avasallado y enfermado o se va para evitarlo. De paso, se caga en los empleados de esos locales. Se caga en ellos seguramente porque no los ve, porque da por sentado que deben servirlo, y no es relevante si se exponen a enfermedades graves por trabajar en esas condiciones.&lt;br /&gt;Esa debe de ser la ética que pregona en su libro, la ética de la que les habrá hablado a los alumnos del colegio ¡Roberto Noble! de Villa Ballester, la ética de la mentira y del desprecio.&lt;br /&gt;Acá escupimos sobre Savater, cuya presencia ha pasado poco menos que inadvertida, tal vez porque su desfachatez no tocó lugares sensibles para los detectores de incorrección política, que parecen tener un radar tan pequeño como obvio. Escupimos sobre él y, por la contundencia que tienen, no olvidamos sus antecedentes, que, estamos seguros, continuarán engrosándose. Juntamos saliva para entonces.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-2181199099429925163?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/2181199099429925163/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=2181199099429925163' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2181199099429925163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2181199099429925163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/04/etica-para-trogloditas.html' title='Ética para trogloditas'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7062928658645558488</id><published>2011-04-27T08:47:00.000-07:00</published><updated>2011-05-08T23:33:37.204-07:00</updated><title type='text'>Twitter</title><content type='html'>Si tuviera Twitter escribiría: “Once de la mañana del sábado. El vecino me despierta con la música al palo. Escucha ‘Nunca menos’”.&lt;br /&gt;Supongo que está bueno el Twitter para casos así: el desahogo rápido; decirlo al aire, a la web, y no joder a nadie concreto contándole tu peripecia repetida y, parece, infinita; la escritura impulsiva, que no requiere pensar o releer; el punch de una frase certera y la alegría que da encontrarse con ella…&lt;br /&gt;Pero no tengo Twitter, y 140 caracteres son insuficientes para contar todo lo que pasó. Porque necesito contar todo, porque es más que un boludo escuchando (y cantando) esa canción para que todos se enteren de que la escucha. Es la inutilidad de apretar mi oído destapado contra la almohada, el esfuerzo de pensar en el tapón para ese oído y darme vuelta para buscarlo, el baldazo que cae en el patio y me termina de espabilar, como si hubiera caído sobre mi cabeza. Es el vecino dándole repeat a su canción, cuya intro tiene al ex presidente gritando, o enganchando otra, que cantaba con más fuerza, una que solo dice: “Ooooh, yo soy argentino, soy soldado del pingüino”.&lt;br /&gt;Como vi que no iba a poder dormirme de nuevo, al rato me levanté y me fui a la cocina. Ahí era otro el vecino que, como ya es su costumbre los sábados a la mañana, ponía la música fuerte, haciéndola retumbar en el aire y luz del edificio. Esta vez eligió U2. De pronto recordé que yo también puedo poner la música fuerte, que me grabé Metal Machine Music especialmente para casos como este. Aunque las veces que lo usé me pareció que sería más rotundo un poco de hardcore, de grindcore, de metal extremo, porque la deformidad sonora de Lou Reed no es tan contundente y temo que no llegue a destino. Metal extremo o un bajista tirando escalas y saturando hasta que las paredes vibren y los vecinos no sepan de dónde viene el temblor.&lt;br /&gt;Tuve que revolver bastante y superar un par de rápidos desánimos, porque mi pieza está un poco desordenada y no encontraba el casete. Hasta que apareció, entre varios que hay en la mesa de luz. Lo rebobiné un poco y lo puse fuerte. No en máximo, porque a mí mismx me resultaría insoportable. A mitad de volumen, que es bastante. Tanto que preferí cerrar la puerta de la cocina para protegerme. Cuando terminó, volví a mi pieza, y el tipo ya no jodía con su música. No sé si fue por mi respuesta o si simplemente se le consumieron las ganas de llamar la atención.&lt;br /&gt;Entonces aprovecho para tratar de dormir, como me lo reclamaba mi cuerpo. Ni bien me acuesto, cerca de la una, empieza el vecino de arriba. Habla por teléfono en el balcón, le pregunta a su mujer algo respecto de la ropa que lavó, arrastra el ténder, lo golpea. Cierra con –mucha– fuerza el ventanal para fumar en el balcón sin que el humo entre en su casa (pero entra en la mía…), le habla a la mina, que está adentro. Termina el pucho, abre de nuevo, y la oigo a ella hablándole al bebé, cantándole mientras lo cambia: “¡Tengo el culo hecho un asquete…!”, repite con su voz chillona.&lt;br /&gt;Así, una hora, más o menos. De vez en cuando, el soldado del pingüino y su familia discuten, gritan, golpean cosas… Y aunque este fin de semana no vinieron los otros hijos del fumador, que la vez pasada me despertaron con sus gritos y sus pelotazos contra la reja del balcón pese a que tenía los tapones puestos en los dos oídos, es imposible dormir la siesta, y todo el sábado lo vivo hechx mierda, cansadx, aturdidx, con un sopor insoportable nublándome la cabeza, a la altura de la frente. &lt;br /&gt;El domingo me despierta el vecino de al lado con la radio fuerte a las nueve de la mañana. No va a apagarla hasta las tres de la tarde. Encima, escucha radio Mitre, esos locutores clonados que les hablan a todos y a nadie, diciendo nada, salvo lo que les dice su rutina reciclada por productores fotocopiados.&lt;br /&gt;Por supuesto que en esas seis horas no solo no pude dormirme, sino que el vecino del “Nunca menos” le dio play a la cancioncita y salió al balcón un par de veces para hablarles a sus hijos o a su mujer, que estaban adentro. Y la mina también salió, y los nenes gritaron y se pelearon y pegaron portazos, y el tipo se dedicó a alentar a algún automovilista de la carrera que veía en la tele o a informarle a su hijo de un gol en el partido de turno.&lt;br /&gt;Otro día perdido. Otro fin de semana perdido. Otro sol que se me escapa. Y en algún punto, mejor; porque, si no, habría sido más evidente que no tenía con quién compartir una tarde al sol.&lt;br /&gt;El sábado siguiente me despertó el vecino de arriba a las siete y media con sus pasos de gliptodonte apurado. Pese a sus hijos, que pasaban el fin de semana acá, y a los otros vecinos, pude dormirme de nuevo con la ayuda de mis tapones para los oídos, aunque me desperté, fácil, media docena de veces. Y entonces me levanto cada vez más tarde, y me acuesto más tarde aún. Y al día siguiente me levanto todavía un poco más tarde, y así…&lt;br /&gt;Al de al lado no se le puede decir nada porque no sé quién es. A los de arriba, tampoco porque mi madre está en buenos términos con ellos, y, comparados con la vieja que vivía antes, no joden tanto; y sobre todo porque no encuentro la manera de salir de la dinámica que se ha impuesto, del saludo todobién en el palier, y decirle al forro que se rescate, mínimo con el pucho. Porque no quiero quedar como alguien que se queja por todo o que le quiere decir al otro cómo tiene que vivir; o porque capaz que ese es el grado cero de la vida en departamento.&lt;br /&gt;Y al kirchnerista tampoco, básicamente porque es para quilombo, porque sería en vano y pudriría la mínima convivencia que los lleva –a él y a su mujer– a saludarme, aunque sea con cara de asco y para actuar buena educación. Además, la vez que mi vieja fue a tocarle el timbre, miró por la cerradura y no abrió, y siguió con Sandro a todo volumen por un tiempo bastante más largo que el de ahora. Y a la nochecita volvió a insistir. Me acuerdo bien: yo tenía 39 y pico de fiebre, y el sorete disfrutaba molestando, vengándose de mis quejas a la administración. Y hasta la vieja del orto tuvo que llamarlo para que se rescatara, la misma vieja conchuda a la que le dijo: “No les dé el gusto, no se mude”…&lt;br /&gt;¿Ves? No me alcanza Twitter para contar todo esto. (Además, ya &lt;a href="http://nosoportoalagente.blogspot.com/2009/04/twitteando-desde-el-bondi.html"&gt;incursioné en ese género&lt;/a&gt; cuando aún no se había puesto de moda, y es tanto el triunfo de la lógica publicitaria como una buena excusa para disimular las limitaciones expresivas con las que impone el formato). Y tampoco me alcanza un blog. No sirve twittear ni bloguear ni decírselo en persona a alguien, profesional o no, porque nada de eso lleva a que cambie.&lt;br /&gt;Y esa certeza de la repetición desmoraliza más que despertarse, como hoy, con los del cable reparando un cable, con la música de nuevo, con los pasos o los ventanazos del vecino, con los parlantes del local kirchnerista de la otra cuadra… O como un nuevo hoy, domingo, con el vecino martillando a las ocho y media.&lt;br /&gt;Hay que buscar otra manera --&gt; de que cambie y de no morir emparedadx de solipsismo.&lt;br /&gt;Sí. Se dice tan fácil…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7062928658645558488?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7062928658645558488/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7062928658645558488' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7062928658645558488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7062928658645558488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/04/twitter-si-tuviera-twitter-escribiria.html' title='Twitter'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7823226616109726769</id><published>2011-04-27T08:45:00.001-07:00</published><updated>2011-07-05T23:03:50.157-07:00</updated><title type='text'>Ropa de invierno</title><content type='html'>Está fresco en casa para andar con una remera. Entonces, me pongo otra encima. Por un rato va bien, pero a la noche refresca y, aunque quiero aguantar, tengo frío, me voy a resfriar o, como mínimo, voy a seguir sintiéndome incómodo, apremiado por este pequeño temblor que puede evitarse fácilmente. Así que voy a mi pieza, me saco las remeras y me pongo un buzo.&lt;br /&gt;Y me pesa. Me pesa la ropa. Me pesa el buzo en los hombros, y en las axilas y en los brazos. Me molesta en la panza, como si hubiera engordado de golpe. Siento su roce en el cuello cuando giro la cabeza. Me sobra en los puños y tengo que doblarlos sobre sí mismos…&lt;br /&gt;Ya van dos o tres noches que tengo que cerrar casi por completo la ventana cuando me acuesto, y acurrucarme un buen rato para no sentir el frío, para no temblequear. Hasta que me rindo, y voy a buscar la frazada gruesa al placar. Y no es que me pese: me aplasta, me sofoca, no puedo creer que a veces haga tanto frío que sea insuficiente. Trato de darme vuelta en la cama y me vence la resistencia de la cobija. Me despierto con ganas de hacer pis, y quiero desoír a mi vejiga porque no tengo fuerza para emerger de debajo de ella.&lt;br /&gt;Lo que me pesa más, creo, es saber, desnudo, de pie junto al placar, que se pasó otro año. Otro año más, menos, igual. Otro año en que no pude.&lt;br /&gt;Y todavía no me puse la campera. No tuve que ponérmela. No tuve que salir una noche en que fuera necesaria. De hecho, recién salí a dar una vuelta, aprovechando que el cielo está cubierto y la amplitud térmica es pequeña gracias a las nubes, porque cuando se despeje van a llegar las noches y las mañanas frías.&lt;br /&gt;Todavía falta la campera, que tiene más de la mitad de mi vida. Sentir su cuello gastado, el tironeo de los hombros cuando meto las manos en los bolsillos, ese color gris cada vez más pálido, la misma imagen de demasiados inviernos.&lt;br /&gt;No quiero el frío. Tampoco quiero el paso del tiempo, y en septiembre u octubre me va a pegar parecido la vuelta del calorcito. Un par de semanas, hasta que me acostumbre. Pero lo de ahora no es sólo porque se marca el paso del tiempo. Es por el frío, también. Sobre todo.&lt;br /&gt;No quiero el frío ni el aire quieto de los lugares cerrados (aunque tanto aire acondicionado hace que también en verano haya que soportar el aire estancado en muchos lugares), ni recalcular el nuevo ancho del cuerpo más la ropa, ni los roces con la ropa de la gente que me golpea con la manga de su campera o deja apoyado el borde de su tapado sobre mí. (Detesto cuando ponen en contacto su ropa con la mía).&lt;br /&gt;Quiero ir sin remera por la calle, pese a todos los infelices que me dicen cosas. Quiero sentirme liviano, acogido por el aire tibio. Quiero caminar por la vereda del sol sin que pique. Y quiero sentirme menos endeble que ahora, que hasta un puto buzo me pesa más que la mochila de un chico que va a un colegio de doble escolaridad, como si los quince años que tiene estuviesen concentrados en su tela.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7823226616109726769?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7823226616109726769/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7823226616109726769' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7823226616109726769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7823226616109726769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/04/ropa-de-invierno.html' title='Ropa de invierno'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8240047183274204972</id><published>2011-04-27T08:44:00.001-07:00</published><updated>2011-04-27T08:44:56.005-07:00</updated><title type='text'>Recordatorio</title><content type='html'>La cosa es así... &lt;br /&gt;Sentís que no te valoran, y se lo decís, y no cambia nada. Empezás a asumir que simplemente no sabe expresar que te quiere. Así que lo tomás como viene y te la bancás, porque te quiere y es suficiente.&lt;br /&gt;Pero hay una vocecita que te dice: “Vos no le harías lo mismo, porque alguien que te quiere, dice, grita y patalea para que lo veas”; pero vos respondés que está todo bien así, que es suficiente si es lo que él te quiere dar.&lt;br /&gt;Y por ahí la vocecita grita y te dice: “¡Loca, querete!”, y ahí necesitas más, y se lo pedís, y él no te lo va a dar, porque no quiere, o porque no tiene más. Entonces hay que buscar a alguien que sí quiera dar lo que querés recibir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo una vida, una chance para dar y recibir todo lo que tengo... no hay bis, no hay otra oportunidad, no hay segunda vuelta. Así que no me puedo conformar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;© &lt;a href="http://mini-minifalda.blogspot.com/"&gt;tonta en mini&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8240047183274204972?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8240047183274204972/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8240047183274204972' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8240047183274204972'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8240047183274204972'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/04/recordatorio.html' title='Recordatorio'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-2101315781551037490</id><published>2011-04-07T14:56:00.001-07:00</published><updated>2011-04-18T17:44:30.748-07:00</updated><title type='text'>Bombitas</title><content type='html'>En cumplimiento de lo prescripto por una ley de la Nación, el 31 de mayo próximo entrará en vigor la prohibición de fabricar, comercializar e importar lámparas incandescentes de uso residencial en todo el territorio argentino. La medida fue promovida por la organización Greenpeace y encontró receptividad en el gobierno nacional, acuciado por el crónico déficit energético que no ha podido superar en casi ocho años de gestión. El Poder Ejecutivo envió el proyecto de ley al Congreso, y este lo aprobó en diciembre pasado.&lt;br /&gt;El fundamento que esgrimen los impulsores de la ley, y que hacen suyo quienes la llevaron al código, con esa facilidad que tienen para mimetizarse con el discurso bienpensante cuando les conviene, es que “se trata de una gran medida de eficiencia energética que permitirá a todos los argentinos ahorrar y darle a la energía un uso más responsable”.&lt;br /&gt;Su argumentación incurre en falacias tales como decir que la ley “permitirá a todos los argentinos” el ahorro y el uso más responsable de la energía. No “permitirá”: obligará. Y no a todos, sino a los que tenemos luz eléctrica.&lt;br /&gt;Si buscan ahorrar energía, o propiciar lo que consideran un uso “responsable”, ¿por qué no limitan la venta de aires acondicionados? ¿Por qué no les ponen un chip que impida su funcionamiento si hace 20 ó 25 grados? No, claro, el aire acondicionado es el símbolo del crecimiento económico de estos años K, es la clase mierda llevando a acto la potencia consumista que la signa. Con el aire no nos metamos. Mejor con la luz. Quedamos como ecologistas y todo…&lt;br /&gt;Una falacia más, a cargo del gilito de Grin pis: “La iluminación residencial en nuestro país logrará ser más eficiente y amable con el entorno”. ¡Ey! El entorno también soy yo, y esa luz no es amable conmigo. ¿Por qué no tratan de leer ustedes con luz de bajo consumo? ¿O son una raza evolucionada que ya desarrolló una adaptación genética a la luz fría? &lt;br /&gt;Los agitadores ambientalistas (y, de paso, lxs hipóteticxs lectorxs de este blog), ¿por qué no cuentan la cantidad de enchufes que tienen en su casa? ¿Por qué no se fijan cuántos cientos de watts consumen todos los aparatos que allí enchufan antes de quitarme mi bombita de 60? ¿Eh? Hijos de puta, me hablan de que ahorre: ¡gasto 15 mangos de luz por bimestre, las conchas de sus madres! Y quiero gastarlos como me gusta, con la luz que me gusta.&lt;br /&gt;Lo cierto es que a partir de ese día, o del día en que se queme la última bombita, estaremos obligados a iluminar nuestras casas con esas horrendas lámparas de bajo consumo, con esa luz blanquísima y lúgubre que es incómoda hasta en lugares públicos. Entonces, a mi propia condición mortecina deberé sumar unas luces más mortecinas aún, como las que tiene el vecino de arriba. Las conozco de verlas cuando salgo al patio y me doy vuelta, y veo toda su casa alumbrada con ese tono hospitalario; de padecerlas cuando voy a la casa de mi viejo y debo acercarme a la ventana o ponerme justo debajo de la lámpara para ver el dato que quiero en un libro.&lt;br /&gt;Esta medida es una inadmisible intromisión (estatal) en la intimidad de las personas. Es como que te prohíban fumar en tu casa. La mismísima Constitución ampara el derecho de fumar, incluso faso, en tu casa; pero parece que no el de iluminarte con la luz que tenés ganas.&lt;br /&gt;Y me hace acordar a los que están preocupados por la escasez del agua como recurso diciendo que hay que ducharse rápido, en menos de cinco minutos, para ahorrar o que no hay que dejar el agua corriendo cuando uno se lava los dientes. ¡Cuchame, sorete! ¿Por qué antes mejor no te ocupás de todos los tipos que tienen una pileta en la casa, o un hidromasaje? ¿Eh? O de los que lavan el auto… ¿Qué me querés privar del poco placer de una (dos, tres, las que pinten: me baño mucho yo :p) ducha durante todo el tiempo que dé agua caliente el termotanque? ---&gt; que bastante poco dura, encima.&lt;br /&gt;Además, se recomienda el uso de estas lamparitas en ámbitos que requieran luz artificial por mucho tiempo continuo. No en lugares como un baño, por ejemplo, donde uno entra y sale más o menos rápido, puesto que encenderlas y apagarlas repetidamente disminuye su vida útil. Es cierto que quedan fuera de la prohibición “las lámparas incandescentes cuya potencia sea igual o menor a veinticinco vatios”, pero es evidente su incapacidad de alumbrar de manera correcta un espacio como un baño, donde la buena iluminación es especialmente importante ya que va de la mano con la higiene.&lt;br /&gt;En nada de eso parecen haber pensado los inspiradores de esta medida, ni en alertar sobre el material altamente contaminante (mercurio) que contienen las lámparas de bajo consumo. Tampoco lo ha pensado el gobierno, pero eso es más esperable habida cuenta de que fue durante esta misma gestión que, por la “inexistente” crisis energética, se cambió el huso horario y se apretó a las provincias para que acataran la medida y no dejaran al país con dos husos distintos porque eso genera una sensación de desgobierno, como ocurrió en la época de De la Rúa, que medio país tenía una hora y la otra mitad, una hora más.&lt;br /&gt;Sin embargo, una vez pasado el momento de la decisión y el del apriete para ratificar el poder, notaron que mucha gente cenaba a las diez de la tarde y dieron marcha atrás, y el año siguiente no hubo cambio de hora. Tal vez suceda algo similar con este asunto, y luego de un tiempo se rescaten de la improvisación y podamos seguir iluminándonos como queremos.&lt;br /&gt;Esperando que algo así ocurra, y también para estirar todo el tiempo posible el de la iluminación que prefiero, voy a ir al súper y voy a hacer stock. Voy a aprovechar esas promociones “lleve tres, pague dos” o algo así y me voy a comprar unas cuantas bombitas de 60, opacas, con forma de hongo, así también me sirven para el velador.&lt;br /&gt;Y voy a tratar de contener el odio que me dan las arbitrariedades apabullantes como esta, que me hacen desear tener una pila en la mano para tirarla a un lago de agua pura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-2101315781551037490?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/2101315781551037490/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=2101315781551037490' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2101315781551037490'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2101315781551037490'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/04/bombitas.html' title='Bombitas'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-4093374408997411486</id><published>2011-04-07T14:54:00.002-07:00</published><updated>2011-09-20T11:10:11.458-07:00</updated><title type='text'>Una canción de amor</title><content type='html'>Take me now, baby, here as I am,&lt;br /&gt;pull me close, try and understand.&lt;br /&gt;Desire is hunger, is the fire I breathe,&lt;br /&gt;love is a banquet on which we feed.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Come on now, try and understand&lt;br /&gt;the way I feel when I'm in your hands.&lt;br /&gt;Take my hand, come undercover,&lt;br /&gt;they can't hurt you now,&lt;br /&gt;can't hurt you now, can't hurt you now...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Because the night belongs to lovers,&lt;br /&gt;because the night belongs to love.&lt;br /&gt;Because the night belongs to lovers,&lt;br /&gt;because the night belongs to love.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Have I doubt when I'm alone,&lt;br /&gt;love is a ring, the telephone;&lt;br /&gt;love is an angel disguised as lust&lt;br /&gt;here in my bed until the morning comes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Come on now, try and understand&lt;br /&gt;the way I feel when I'm in your hands.&lt;br /&gt;Take my hand as the sun descends,&lt;br /&gt;they can't touch you now,&lt;br /&gt;can't touch you now, can't touch you now...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Because the night belongs to lovers,&lt;br /&gt;because the night belongs to love.&lt;br /&gt;Because the night belongs to lovers,&lt;br /&gt;because the night belongs to love.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;With love we sleep,&lt;br /&gt;with doubt the vicious circle&lt;br /&gt;burns and turns.&lt;br /&gt;Without you I cannot live,&lt;br /&gt;forgive the yearning burning...&lt;br /&gt;I believe it's time&lt;br /&gt;to feel, be real!&lt;br /&gt;So touch me now,&lt;br /&gt;touch me now, touch me now...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Because the night belongs to lovers,&lt;br /&gt;because the night belongs to love.&lt;br /&gt;Because the night belongs to lovers,&lt;br /&gt;because the night belongs to love.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Because we believe in the night we are lovers,&lt;br /&gt;because we believe in the night we'll trust.&lt;br /&gt;Because the night belongs to lovers,&lt;br /&gt;because the night belongs to love.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Patti Smith * &lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=MECVPLgiXI0"&gt;Because the night&lt;/a&gt;)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-4093374408997411486?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/4093374408997411486/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=4093374408997411486' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4093374408997411486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4093374408997411486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/04/una-cancion-de-amor.html' title='Una canción de amor'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8689295520130142622</id><published>2011-04-07T14:54:00.001-07:00</published><updated>2011-07-05T23:02:45.584-07:00</updated><title type='text'>Un caso de escopeta</title><content type='html'>8/9&lt;br /&gt;Le mando a [Minombre en diminutivo] que estaba ansioso por estar con sus amigos. Cariños, Yoli. Gracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9/9&lt;br /&gt;Mami:&lt;br /&gt;En cuanto entré a clase olvidé mi llanto y me puse a jugar con mis amiguitos.&lt;br /&gt;El viernes iremos al teatro, traer sin falta $ 15 para la entrada y transporte. ¡No olvidarse!&lt;br /&gt;Notif:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10/9&lt;br /&gt;Me alegro que después al estar con sus amigos no haya llorado más. Todos estos días fue tan entusiasmado que no comprendo por qué vuelve atrás; mientras cenaba repetía una y otra vez que no quería ir mañana. Sin duda [Minombre] es “un caso de escopeta”.&lt;br /&gt;Reciban un beso grandote y agradecido este día por todo lo que brindan a nuestros hijos.&lt;br /&gt;Le adjunto el dinero y una cajita para la señorita Beatriz.&lt;br /&gt;Cariños. [Mimadre].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;10/9&lt;br /&gt;Gracias por tanto cariño.&lt;br /&gt;Lo de [Minombre] puede ser que le gusta llamar la atención y sabe que esa es una de las formas de hacerlo.&lt;br /&gt;Un beso.&lt;br /&gt;Yolanda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;En un blog sobre mi equipo de fútbol, leo una referencia a un partido que hace 17 años perdimos 2 a 1 contra cierto rival, uno de cuyos goles lo convirtió un jugador de apellido italiano. Entonces dejo un comentario contando que recuerdo otra derrota contra ese equipo, más o menos por la misma época, una tarde en la que uno de los goles lo hizo un jugador de apellido parecido a aquel. Y pregunto si se trata de dos partidos distintos o si durante todo este tiempo rebauticé a aquel goleador y lo recordé con otro apellido.&lt;br /&gt;El chabón del blog me confirma que se trata de dos partidos distintos, uno del año 92 y otro del 94. Le agradezco la respuesta y le menciono otro partido contra ese rival, en el cual el arquero de ellos nos hizo un gol de arco a arco que fue anulado por offside (!!). Le menciono el hecho y el apellido del arquero, y remato el comment planteando mi recuerdo como una pregunta retórica.&lt;br /&gt;Su nueva respuesta, “correcto, no desconfíes de tu memoria, venís muy bien”, me anima a lo que sigue.&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma pelotuda esta que como primera explicación, y única digna de señalarse, hablaba del niño al que le gusta llamar la atención fue quien me cagó a pedos una vez porque yo agarré el libro/cuaderno de actividades e hice la que íbamos a hacer sin esperar a que ella diera las indicaciones del caso, sólo siguiendo las instrucciones escritas en el encabezamiento.&lt;br /&gt;Parece que lo hice mal. Lo que no parece, sino que fue más o menos así, según lo ha consolidado mi memoria en años de recordar este recuerdo –uno de los dos o tres más nítidos que tengo del jardín de infantes–, es que la mina me abochornó delante de todos diciéndome que “ahora que lo arruinaste, no lo vas a poder hacer de nuevo”, o algo así. Algo que mi memoria puede expresar así.&lt;br /&gt;Digo “parece que lo hice mal” porque releo ese pedazo de la libreta que ha sobrevivido con el intercambio madre-docente y flasheo que quizá lo hice bien, que entendí bien el enunciando y lo hice bien, y la mina esta me dijo que lo hice mal para que no siguiera haciendo cosas por mi cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, la señorita Beatriz era la maestra de la otra sala, y usaba unas sandalias con plataforma de corcho que me gustaban mucho. Bueno, no sé si me gustaban las plataformas porque las usaba Beatriz o si me gustaba Beatriz porque usaba plataformas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De mi madre denigrándome no voy a decir nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8689295520130142622?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8689295520130142622/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8689295520130142622' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8689295520130142622'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8689295520130142622'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/04/un-caso-de-escopeta.html' title='Un caso de escopeta'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-4727234321977025326</id><published>2011-03-28T00:08:00.000-07:00</published><updated>2011-09-19T11:59:40.909-07:00</updated><title type='text'>Juguetes rotos</title><content type='html'>Expuestas en la vidriera de la librería, fascinantes y abiertas, varias cajas de lápices de colores despliegan su embrujo.&lt;br /&gt;Son grandes. Algunas son enormes, como de sesenta lápices, o tal vez más. Ordenados por el degradé del espectro agitan la promesa de dibujos que jamás podré hacer. Y son muy caras. Una de ellas cuesta tanto como un par de zapatillas caras: seiscientos y pico de mangos.&lt;br /&gt;Sentado en un estante, hay uno de esos muñecos de madera articulados que se usan como modelo para dibujar personas, para tener una guía respecto de las formas y los volúmenes del cuerpo. Uno de esos muñecos que deseé durante toda mi infancia. No porque dibujara, porque dibujaba mal y, a medida que iba tomando conciencia de mi torpeza y de la falta de mejoría, sin darme cuenta fui dejando de dibujar. Porque me gustaban. No sé qué me atraía de ellos, si la posibilidad que ofrecían sus articulaciones, si su puntilloso antropomorfismo –que contrastaba con el de todos los muñecos que tenía–, si la madera pura y limpia, sin colores.&lt;br /&gt;Nunca me compraron el coso ese. Nunca lo necesité, en verdad. Y cuando lo descubro en la vidriera, o cuando la abandono y retomo mi caminar repetido, imagino que, si me lo hubieran comprado, habría tenido el mismo destino que tuvieron todos mis juguetes: la rotura.&lt;br /&gt;Así como &lt;a href="http://nosoportoalagente.blogspot.com/2009/08/jugando-montoneros.html"&gt;jugaba a Montoneros&lt;/a&gt; con aquellos ómnibus pintados de Chevallier que me regalaron, con el muñeco este probablemente habría jugado a Tupac Amaru. O por ahí se rompía sin querer, porque no me acuerdo de haber roto muchas cosas a propósito. Pero, como haya sido, no quedó nada sano. Lo cual me llama la atención porque no era un niño que pudiera ser llamado travieso.&lt;br /&gt;Me acuerdo de eso, que intuitivamente ya sabía, al rescatar de la basura uno de los micros mal quemados que mi madre tiró la otra tarde, cuando empezó a revolver y tirar cosas de la baulera. Me acuerdo y me pregunto si a todos los chicos, o a la mayoría, les pasa lo mismo. Si los juguetes, por su propio ser, están condenados a la destrucción; si los juguetes fueron hechos para romperse, si el juego incluye la destrucción no digo inexorable, pero casi tan probable como una certeza.&lt;br /&gt;(Ahora veo que hablo de otra época, de una en la cual los juguetes con partes electrónicas eran muchos menos, en la que las cosas made in –manodeobraesclava– China no se habían propagado como los mismos chinos. En este tiempo, seguramente, es más probable que todo se rompa).&lt;br /&gt;A veces no era que los rompía. Era que los transformaba. Porque me acuerdo de haber transformado algunos. A un auto de plástico duro símil McLaren del 74, de unos veinticinco centímetros de largo, le puse pontones de cartón para convertirlo en un Fórmula Renault, pero el intento quedó trunco ya que me resultó imposible hacerle la trompa como quería.&lt;br /&gt;Aquellos que ahora vería como los más atractivos, unos autos de colección a escala 1/24 o 1/43, no escaparon de su destino de desarmadero. Eran un Porsche 911 rojo, un Fiat creo que 133 y uno más chiquito, un Fiat de un modelo que no se vendió acá, 124 o 131. Este tenía un color metalizado, como un turquesa medio oscuro, y los asientos eran de color arena. A todos se les abrían las puertas, y seguramente el baúl o el capó. (Mientras releo, me acuerdo de que el Fiat este tenía los asientos delanteros reclinables y sólo abría las puertas delanteras). Todos fueron perdiendo partes, y al Porsche terminé repintándolo con esmalte de uñas de mi vieja.&lt;br /&gt;Sea el destino de los juguetes o un síntoma de algo, me impresiona el sendero de destrucción que quedó a mis espaldas. Capaz que es por eso que me gustaría reencontrarme con el Fiat turquesa con el que me reencuentro detalle a detalle a medida que vuelven a mi memoria (no sé si con lo que quedó de él o con el que estaba sano). Capaz que por eso guardé el micro aquel, quemado y oxidado, que lo tengo ahí, no sé para qué.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-4727234321977025326?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/4727234321977025326/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=4727234321977025326' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4727234321977025326'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4727234321977025326'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/03/juguetes-rotos.html' title='Juguetes rotos'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8395231715384582786</id><published>2011-03-28T00:06:00.003-07:00</published><updated>2011-04-07T15:09:54.964-07:00</updated><title type='text'>¿A quién le hablo cuando hablo?</title><content type='html'>¿A mi interlocutor/a? &lt;br /&gt;¿A mí? &lt;br /&gt;¿A un promedio tentativo de la veintena de profesionales ante cuya mirada pasé? &lt;br /&gt;¿Al aire, sólo para que algunas palabras sean dichas? &lt;br /&gt;¿A los que me dijeron que no, para corregir aquella versión rechazada, para no dar espacio a un no como aquellos (aunque siempre quede margen para un nuevo no)? &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;¿Y a quién le hablaban cuando hablaban cerca de mí –y cómo– para que yo no pueda distinguirlo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8395231715384582786?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8395231715384582786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8395231715384582786' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8395231715384582786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8395231715384582786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/03/quien-le-hablo-cuando-hablo.html' title='¿A quién le hablo cuando hablo?'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-2148109849550877920</id><published>2011-03-28T00:05:00.001-07:00</published><updated>2011-03-28T00:05:45.618-07:00</updated><title type='text'>Miedo</title><content type='html'>La otra noche estaba llegando a casa más o menos a las doce, doce y poco, cuando, antes de doblar la última esquina, la reconocí a mi madre caminando en sentido opuesto al mío. Sin que (yo) tuviera tiempo para sorprenderme, (ella) estaba a una distancia lo suficientemente breve como para que (yo) pudiera oír toda su descarga: que dónde había estado, que estaba muy preocupada, que no sabía qué hacer, si ir a la comisaría, a una guardia, que si me pasó algo, que si me caí…&lt;br /&gt;Sólo recuerdo una frase más, pero apostaría a que hubo varias, cuya recepción anulé. Dijo esa frase extra cuando ya habíamos doblado la esquina, y su estado y la distancia entre ese punto y el del encuentro dejan margen para que haya habido otras. “Con lo que está pasando”, agregó entonces, y tuve ganas de preguntarle qué pasaba.&lt;br /&gt;Ella pensó que yo había ido a correr alrededor de la plaza. No me lo dijo, pero seguro que fue así. Tengo que decirlo en su descargo. Y habrá comenzado a preocuparse cuando pasaron más de los cuarenta y cinco o cincuenta minutos que suelo tardar. Y por eso también lo de “si me caí”, por ejemplo.&lt;br /&gt;Igual, antes de salir le pregunté si el jean recortado y remendado estaba limpio, y podría haberse dado cuenta –en ese momento o al recordarlo– de que no iba a correr porque no me pongo nada limpio cuando voy a correr. Es más: a veces elijo algo de la pila de ropa para lavar. Y si voy poco después de levantarme, como ahora, dentro de unos minutos, voy sin haberme puesto desodorante.&lt;br /&gt;Una vez en casa, no se habló más del tema, y la única señal de que algo había pasado fue el papel bien grande que encontré sobre la mesa del living, en el que, con letra igualmente grande, me pedía que la llamara al celular si llegaba.&lt;br /&gt;Un par de noches después sí fui a correr. Fue un día que ella había viajado. Y desde que cerré la puerta del departamento me acometió una zozobra a la que llamo así y no “miedo” sólo porque una canción que me gusta mucho usa esa palabra. Una cosquilleante sensación de inquietud que podía explicar-me solo parcialmente. ¿Y si pierdo las llaves y tengo que tocarle el timbre al vecino y despertarlo a las doce de la noche chorreando sudor? ¿Y si me caigo, me tropiezo, me lastimo? ¿Y si tengo un problema de salud que me suma en una dependencia física importante, aunque sea transitoria, y tengo que llamar a alguien, y noséaquién (si esta molestia en el vientre pasa a mayores)? ¿Y si se me dispara la taquicardia y descontrolo, justo ahora que ese agite está tan vigente?&lt;br /&gt;Esos son temores concretos. Más o menos infundados, pero identificables. Son cosas que pueden pasar, y si ocurren serán un garrón de diverso tamaño. Pero mi aprensión no se limitaba a ellos: había algo más, indescifrable, que sumaba a la irritación otra, debida a no poder identificar su fuente.&lt;br /&gt;No sé en qué vuelta de las cuatro o cinco que di me vino a la memoria aquella tarde de hace muchos años, cuando yo era una dolescente que trataba de romper el sitio de mis demonios, para lo cual me había propuesto ir a un lugar relativamente lejano y totalmente desconocido (salvo por la Filcar), y encontrarme con unas personas cuyo programa de radio escuchaba en una época. Estaba en el hall de entrada, a dos metros de la puerta, cuando ella se rescató de que iba a salir y empezó a preguntarme un tanto desaforada “¡¿a dónde vas, pero a dónde vas?!”…&lt;br /&gt;Ahora que se reagrupan, y me hacen bajarme de un colectivo; que me desasosiegan en cada lugar cerrado, en cada lugar del que unx no puede irse cuando quiere, al menos no sin ser notorix y casi ridículx; ahora que parece que vuelvo a tener que pelear en primer plano contra ellos para no retroceder más años ni más casilleros, la circularidad de esta vida se me aparece nítida en la penumbra de la plaza semiabandonada y me recuerda que nada de esto que soy es casual.&lt;br /&gt;Y no sé si me da algo de fuerza para enfrentarlos o si me desanima aún más.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-2148109849550877920?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/2148109849550877920/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=2148109849550877920' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2148109849550877920'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2148109849550877920'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/03/miedo.html' title='Miedo'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-361882864260080668</id><published>2011-03-28T00:03:00.000-07:00</published><updated>2011-05-20T12:17:40.374-07:00</updated><title type='text'>¡Basta de feriados!</title><content type='html'>Estoy podrida de los feriados. No hay semana sin un día hábil (¡dos días!) pintado de rojo en el almanaque. &lt;br /&gt;Entonces, los niños vecinos no van a la escuela, se quedan en su casa, y (me) rompen las pelotas todo el día. Y los adultos vecinos no tienen que madrugar para pagar sus créditos, ni supervisar a las decenas de personas que tienen a su cargo: se quedan en su casa, y (me) rompen las pelotas todo el día. &lt;br /&gt;Porque yo descanso –mal, pero descanso– los días en que los demás trabajan, cuando los demás trabajan y dejan de estar en su casa, y, por el expansionismo ontológico de su energía, también en la mía, en mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte otra cosa: a veces uno quiere hacer algo, o incluso tiene que hacer algo, y no puede porque es feriado. Ir al médico (y hay que esperar hasta la semana que viene), comprar un libro, hacer un trámite, vender las cosas que vendo… Ya bastante se me complica hacer coincidir mis horarios con los de esas actividades, y un día que lo logro ¡es feriado! &lt;br /&gt;Ni hablar de si estudiás algo y cursás un lunes. De movida, sabés que esa materia tiene cuatro clases menos que la del miércoles. Y ahora no solo los lunes, sino también los viernes, porque están los feriados puente, y todos los días en que caen los feriados fijos, los que se corren, los que se inventan, todos aquellos con los que se procura fomentar el turismo para que la hiperactividad de cada fin de semana largo en las rutas nos recuerde sutilmente la rebosante bonanza económica que vivimos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-361882864260080668?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/361882864260080668/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=361882864260080668' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/361882864260080668'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/361882864260080668'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/03/basta-de-feriados_28.html' title='¡Basta de feriados!'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7186132616888214563</id><published>2011-03-28T00:02:00.001-07:00</published><updated>2011-04-07T15:08:54.200-07:00</updated><title type='text'>My chemical changes</title><content type='html'>El celular de mi madre está sobre la mesa de la cocina. Tres palabras en la pantalla iluminada (“quiero que estés”), más una dirección y el nombre de quien lo envió al final del mensaje, me hacen saber en una mirada de qué se trata. S. la está invitando a la inauguración de su nuevo local de ropa. &lt;br /&gt;Los dos últimos fines de año fuimos a su casa, y también el día de su cumpleaños. Siempre sentí que me invitaban por extensión, como cuando hablás con alguien y le decís “saludos a Fulano”. Y a menudo me sobreviene la sensación de que algo falta, de que, incluso para una reunión donde se matiza la nada e inevitablemente terminamos hablando de los vecinos, pasa muy poco. Que, aun si dura horas, todo es tan superficial como un encuentro en la puerta del edificio. Y flasheo que es por mí: que no fluye o que eligen no hablar de algunas cosas por mi presencia. Cuando S. se lleva a su amiga a la habitación para charlar a solas, medio que lo confirmo. Y cada vez que veo la expresión de su hermana me sale pensar que no entiende qué joraca hacemos ahí. &lt;br /&gt;La última vez estuve a punto de no ir porque no quería compartir nada con mi madre. Pero no encontré el momento ni la manera de decirlo (porque el tema era decirlo; no sólo no ir), y terminé yendo y brindando a las doce para no quedar como desatento, freak, vistecómoes… Esa madrugada charlamos un rato con S. en el balcón, y ella se sorprendía de todas las palabras que tengo. Nunca habíamos hablado tanto, y aunque dijo que me veía con más entusiasmo que el anterior 31, y yo me sentía exactamente al revés, poder decir algo mío –desinvisibilizarme un momento en un lugar tan dificultoso– garpó ese rato de la velada. &lt;br /&gt;Ahora no me invita. No es tan notorio como un fin de año. No existe esa suerte de obligación, o de sensación de obligación, y elige que no vaya, que ni me entere de una reunión que tal vez sea más animada que las habituales, donde quizá haya más invitados que mi madre, yo, su amiga del colegio o su otra amiga. &lt;br /&gt;Todo esto lo proceso en un instante, y la respuesta química de mi cerebro es un chorro de la combinación de neurotransmisores que gotea a diario. Puedo inventarme lo que sea, puedo interpretar algunos hechos así o asá, puede parecer que no desentono, pero finalmente la realidad me explota en la cara como un globo hecho con saliva. &lt;br /&gt;Me ponen en mi lugar, en el lugar donde me ponen (me doy cuenta de que siempre estuve allí, de que no salí por las palabras ni por ninguna otra cosa), y me descubro babeante y avergonzado, abrumado de nuevo por la repetición de ese fatal error. Alguien que no te invita a un lugar, que no te hace partícipe de lo que comentó delante tuyo y es uno de los centros de su vida; la falta de respuesta para los esforzados seis mails que escribí la otra semana, desde el que le mandé a mi dentista por su maternidad hasta el que iba al señor que debería comprarme las cosas que vendo a veces… &lt;br /&gt;La sensación es más o menos similar a la que me despabila cuando un paquero –también él– me dice algo al verme pasar en cueros por la vereda donde fuma junto a otro: “¡Qué lomo, eh! Que no te piquen los mosquitos…”, me bardea amigablemente. Y no sólo me recuerda que tengo un cuerpo insignificante, sino también que algo de mí permanece muy evidente –y se confirma, y se refuerza– aunque me fabrique una encarnación cartonera que arrastra treinta cuadras un changuito con veinte kilos/nueve pesos de papel. &lt;br /&gt;O a la que me desbarata cuando noto que los tripulantes de ese Palio pistero negro se ríen de mí. Los escucho en el silencio que hizo la lluvia al quedarse sin agua, o sin fuerza, para mojar la tarde, y no necesito que suceda lo que sucederá (abre el semáforo, arrancan y casi se detienen a mi altura, donde escucho de nuevo sus palabras sin distinguirlas, y luego oigo sus carcajadas, justo antes de que vuelvan a acelerar) para saberlo. Y ni siquiera puedo decir que son unos pobres boludos porque tienen bastante más que yo. Un 1.8 R negro, para empezar. &lt;br /&gt;Como la de la vez pasada, cuando me descosí la cabeza para encontrar unas palabras respecto de algunas cuestiones familiares y un lugar donde decirlas, y, como de costumbre, no logré que cambiara nada. Un esfuerzo del orto para levantar esa púa de piedra y plomo que perfora el disco y hace más difícil que se salga, y no sólo me topo con el resultado aplastante que profundiza la circularidad y sin toda la energía que gasto tratando de desarticular eso (que no es demasiada, que es injusta), sino con lo que pega más: comprobar la carencia de una cercanía, de un aliento, de una idea, de una mirada. Ir a un cyber especialmente y no encontrar un mail. Al menos, no uno con palabras que resuenen (y posta que no me acuerdo si había un mail o no). &lt;br /&gt;Y sentir la descolocación al volver a casa, pasando bajo la sombra de la torre donde vive S. Una sensación físicamente palpable, como de estar y no estar, como si no fuese yo el que pasaba por ahí, sino una proyección, un zombi caminando sobre un fondo intercambiable de dibujitos animados. Una cabeza tildada en la búsqueda de procesar cómo sigue esto, y la posibilidad de interactuar con el entorno, en niveles mínimos. &lt;br /&gt;Es cuando se abren las válvulas y la gota que cae a diario, como de la bolsa de suero, se transforma en un chutazo estremecedor. Cuando lo que ocurre casi siempre, que por su frecuencia no llama la atención, pasa a un nivel lo necesariamente poderoso como para sacudirte. &lt;br /&gt;Seguro que me sucedió un montón de veces. Así, al momento, me acuerdo de una charla con quien hoy es mi dentista en un cumpleaños de mi madre, cuando éramos adolescentes, en la cual las palabras se encadenaban conformando un diálogo perfectamente correcto y coherente, cuyo trasfondo de lejanía y ajenidad estaba apenas debajo de ellas y brilló a tutiplén cuando se despidió, y yo me quedé donde estaba, en mi pieza, y no la vi en años. &lt;br /&gt;Y de una vez en que el simulacro de normalidad por excelencia, que es llamar a una puta, terminó en un garche frustrado con ese gato rolinga de cuerpo maltratado por la maternidad que hizo saltar el compact de la dinámica sobreentendida que se ejercita en esos casos. No sé si lo hizo a propósito o no, si fue porque usó una palabra que nadie había usado –ni volvió a usar– en ese contexto (chabón) y que ponía la relación en otro terreno, o porque buscó incomodarme y para eso mentó un olor inexistente o dijo que el pete sin es para los viejos a los que no se les para. Como haya sido, la historieta vino con un cuadrito en blanco, y cuando pasa eso nunca sé cómo hacerla continuar, y quedo, como esa noche, anonadado y desmigado. &lt;br /&gt;Pero nunca lo sentí como aquella vez que fui al cyber sin grandes expectativas, sin ansiedad, sin enceguecerme por el “Dormi 3 hs finalmente dandome cuenta q queria tenerte al lado” ni por las otras frases de esas características. Sólo por una dirección de mail, a ver si podíamos comunicarnos en condiciones más favorables. Porque era inevitable responder al llamado de la empatía, a esos atisbos de afinidad y cercanía que pulsaban pese a la virtualidad. &lt;br /&gt;En el cyber me encontré una retahíla de noes, diecinueve noes que ratificaban los anteriores y me confinaban a seguir teniendo una cara de Verdana10. Y me derrumbé. Cedieron los músculos, eso sentí. No un cambio en la sangre, ni la sensación de juguete roto de las otras veces; sentí que los huesos se deslizaban por la carne. Y que respirar era un gran esfuerzo. &lt;br /&gt;Esa noche, antes de llegar a casa, comprendí que así como mi química había reaccionado masivamente en un sentido, podría haberlo hecho en el opuesto si, en vez de un no, hubiera habido el sí necesario. Y si, en vez de satisfacerse esa expectativa moderada, me hubiese encontrado con una acogida mayor, sería otro. Profundamente otro. Cualquiera que me hubiera cruzado en la calle lo habría notado. &lt;br /&gt;Y pensé que mi modo de ser, mi pH, low profile, low energy, acorde menor, taciturno, aburrido, retraído, apagado, todoloquemedicen, se puso así por acumulación, por acostumbramiento. Pero que no es algo dado ni petrificado, que bajo capas geológicas de noes y rechazos bullen ríos subterráneos de otra química posible, que al contacto con el aire, con la luz, se tornan imperiosos. &lt;br /&gt;Igual, no sé si es mejor saber que puedo ser otro porque en la realidad no puedo serlo. Porque no pinta el catalizador que necesita esa materia bullente, y entonces sigo siendo la consecuencia de esta química erosiva (que es la consecuencia de lo que pasa) (que es la consecuencia de lo que no puedo hacer que pase). Porque fuera de la teoría y del voluntarismo esto se parece a mi equipo de fútbol, que todavía tiene chances matemáticas, pero que no para de sumar derrota tras fracaso y descenso tras no ascenso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7186132616888214563?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7186132616888214563/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7186132616888214563' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7186132616888214563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7186132616888214563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/03/my-chemical-changes.html' title='My chemical changes'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-590912637646931138</id><published>2011-03-17T21:22:00.003-07:00</published><updated>2011-03-17T21:23:09.641-07:00</updated><title type='text'>Qué vacío se siente</title><content type='html'>La marea de vacío sube fuerte esta vez. El latigazo de la onda es certero y desequilibra la pierna erosionada hasta el hueso. &lt;br /&gt;Alrededor del cuerpo se siente la nada, fuerzas abisales que de concentrarse en el punto preciso me desintegrarán o me lanzarán a otra dimensión.&lt;br /&gt;Yo pierdo pie y trato de agarrarme con las palabras (con las que me digo).&lt;br /&gt;Sube la marea y borra las huellas que dejé en la arena. &lt;br /&gt;A donde había llegado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-590912637646931138?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/590912637646931138/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=590912637646931138' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/590912637646931138'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/590912637646931138'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/03/que-vacio-se-siente-ahora-con-sensores.html' title='Qué vacío se siente'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1013501453416276518</id><published>2011-03-17T21:22:00.001-07:00</published><updated>2011-03-17T21:22:35.477-07:00</updated><title type='text'>Gusto</title><content type='html'>Mi sentido del gusto tiene un comportamiento enigmático. Puede distinguir la Villa del Sur de la Villavicencio casi sin ayuda. Pero la Quilmes, la Heineken y la Patagonia le resultan indistintas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1013501453416276518?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1013501453416276518/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1013501453416276518' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1013501453416276518'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1013501453416276518'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/03/gusto.html' title='Gusto'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-5857229511018074686</id><published>2011-03-06T00:08:00.000-08:00</published><updated>2011-07-05T23:02:08.782-07:00</updated><title type='text'>No pasé de ahí</title><content type='html'>Sería la segunda vuelta, porque todavía tenía lucidez para mirar a los costados y porque ya podía quitar momentáneamente la vista de la vereda sin temor de pisar caca de perro.&lt;br /&gt;Cuando hay un partido en la canchita, a veces miro un poco mientras corro por la plaza. Esta vez había una nena atajando. Soy malx para calcular la edad de los chicos, pero pongamos que tenía diez u once años. Los que jugaban al medio eran varones, y en la fugacidad de mi mirada me pareció que eran más chicos que ella. Y que también había un adulto gordo.&lt;br /&gt;Al lado del palo derecho había dos niños sentados. De nuevo, de edad incomprobable. Tal vez la nena tuviera siete, y el nene, tres o cuatro. Ella tenía una remera fucsia y el pelo castaño atado en una larga cola. Justo antes de dejarlos atrás, de volver a mirar adelante, la nena le da un beso en la mejilla derecha al chiquito. Un beso largo, porque es la imagen que más recuerdo, y fue todo muy fugaz, porque si era la segunda vuelta todavía estaba corriendo más o menos rápido.&lt;br /&gt;En esa vuelta, o en la siguiente, mientras la sangre podía seguir llegando más o menos normalmente al cerebro, me quedé pensando en eso, que permaneció en mi cabeza como queda petrificada en la tele la última imagen previa a un corte de luz.&lt;br /&gt;Pensando en que no paso de ahí a la hora de manifestar mi afecto. En que ni siquiera sé qué es, ni cómo identificarlo o nombrarlo. Me sería mucho más sencillo (casi necesario) que descendiera un deus ex máchina y presentara una mirada objetiva e inalcanzable para las opiniones, los cuestionamientos y las desvalorizaciones, tanto propios como ajenos…&lt;br /&gt;Capaz que es eso, lo que te sale. Que el hecho de que te salga manifestarlo, aunque sea como esos chicos, es la prueba en cuestión. Igual, en el medio hay que depurar los gestos impostores. Los que a sabiendas son imposturas y los que por ahí se escapan sin que me dé cuenta.&lt;br /&gt;Yo sé cuándo miento. Todas las veces que la remo tratando de encontrar un punto de conexión, ese deslizar mi mano por la espalda del gato veterano de voz gruesa que me peteaba mientras yo añoraba otra espalda, cada gesto cuyo fin es achicar la distancia… Pero a veces temo engañarme, o pifiarla. Seguramente porque me llenaron de dudas cuando era chicx, y de descalificaciones y sanciones respecto de mi afecto: “Estás confundidx, no sabés lo que te pasa”. Grrrrrrrrrrr… Y porque ciertos contextos deforman las cosas y las percepciones, y el riesgo de ver cualquiera es tan grande como la obliterada necesidad vital de dar y recibir un afecto que resuene.&lt;br /&gt;Una vez que más o menos (te) resolvés eso, viene el tema de cómo te sale expresarlo, de encontrar una forma que vaya más allá de ese beso en el que me reconocía, que no sé si tiene más de infantil o de instintivo. Poniendo un pasacalles seguro que no. Regalando peluches, menos… (Y no regalarlos es casi tan barato y tan básico como regalarlos). Y luego, el de poder construir una relación con eso: que no sea simplemente una especie de explosión demostrativa que se agota en sí misma.&lt;br /&gt;Porque no me cabe lo que algunos asocian con el desprendimiento y que a mí me suena a desconexión, esa onda “yo te amo aunque vos no”, el “amar en silencio”, etc. Fuck con eso. Devolveme una, la que puedas, pero no me hagas sentir que estoy jugando solx, porque la falta de reciprocidad termina convirtiendo en impostura cualquier gesto genuino. Menos todavía, las declaraciones que esperan una recompensa: la gente que piensa que con querer a alguien alcanza para que te quieran merece ser fusilada.&lt;br /&gt;Así, mientras corría y trataba de ganarle al viejo de barba ese que usa los shorts arremangados y que me cae tan mal. Mientras la deuda de oxígeno me batía las ideas como un hábil bartender. Después, y ahora, veo que esa imagen me interpeló no tanto en relación con todo lo que escribí, sino porque me descubrió, nueva y explícitamente, en el lugar de espectador. Siempre viéndola de afuera, viendo el afecto como algo ajeno, tan ajeno que cuando es propio no sé dónde pararme.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-5857229511018074686?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/5857229511018074686/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=5857229511018074686' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5857229511018074686'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5857229511018074686'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/03/no-pase-de-ahi.html' title='No pasé de ahí'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-2492997759058230278</id><published>2011-02-28T15:36:00.001-08:00</published><updated>2011-11-17T16:33:17.404-08:00</updated><title type='text'>Hay que cogerse a las que se pueda</title><content type='html'>El putañero impenitente se apoya en su frase de cabecera cuando un comentario contrapone algunas fealdades a las bellezas y las habilidades de la chica: “Yo le doy… Hay que cogerse a todas y mostrar sólo a las lindas”.&lt;br /&gt;Esa frase se refiere únicamente a la mirada ajena, a lxs demás, quienes deberían ver que solo nos cogemos minas lindas. Omite el momento en que uno se la muestra a sí mismo y ve quién es en realidad. Quién le da bola, quién no, quién quiere coger con uno, quién acepta coger con uno y en qué contexto, quién acaba con uno, quién elige no coger con uno aunque fuese la última pija sobre la Tierra o quién te esquiva la mirada en la calle con un mohín de repugnancia no sólo habla de uno: lo constituye.&lt;br /&gt;Entonces, cuando estoy frente a su aliento nauseabundo, a su mecanización profesional, a su sonrisa incompleta, a sus cicatrices, a ese gesto mínimo que compendia el rechazo y el desprecio y aniquila la voluntad (cuando estoy en situaciones como esas para salir de otra situación mimética, la de la invisibilidad), me veo convertido en eso. Y se hace difícil coger así. A veces ni da. Como no da ir a lugares donde es probable que te den vuelta la cara, que te ignoren, que el vacío se imponga, que tengas que volverte solo a tu casa…&lt;br /&gt;Porque todo eso te enfrenta con quién sos en realidad, más allá de supuestas potencialidades. Muestra parcamente lo que hay. Y lo que no hay. Lo que soy y lo que no soy. Calculo que una parte de mí no quiere ser eso, o no se lo banca, y lo evita; y cuando la parte de mí que le pone el pecho a la realidad junta pedacitos de fortaleza para afrontarla, la otra turra la boicotea.&lt;br /&gt;Y entonces yo apenas puedo cogerme a las que puedo cuando puedo…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-2492997759058230278?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/2492997759058230278/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=2492997759058230278' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2492997759058230278'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2492997759058230278'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/02/hay-que-cogerse-las-que-se-pueda.html' title='Hay que cogerse a las que se pueda'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-6743503521080460944</id><published>2011-02-28T15:35:00.004-08:00</published><updated>2011-05-08T23:34:31.122-07:00</updated><title type='text'>Laberinto</title><content type='html'>Obsesionadx por esta pared, me olvido de que el laberinto tiene otras paredes más allá. Ni qué decir de la posibilidad de creer que salí del laberinto, porque no veo más paredes ni pasadizos ni encerronas, sin darme cuenta de que continúa fuera del alcance de mi vista.&lt;br /&gt;Igual, no quería hablar de eso ahora.&lt;br /&gt;Ahora quiero decir que si no se sale por la salida, no necesariamente la única alternativa para escapar sea tratar de hacerlo por arriba. Capaz que es por abajo, o a través de las paredes.&lt;br /&gt;Capaz que pienso esto al borde de la extenuación y el abandono, cuando uno decide que ya pasó el tiempo de confiar en que llegarán la lucidez, la fuerza o la Ariadna necesarias para salir. Cuando da lo mismo que se rompa la pared o que se rompa unx.&lt;br /&gt;Cuando la pulsión por cambiar algo lo cambia en el único sentido que puede cambiarlo: para peor. Porque la frase célebre dice que es absurdo esperar resultados diferentes si unx sigue haciendo lo mismo, pero no dice que haciendo algo diferente vaya a pasar algo distinto. Mucho menos algo bueno.&lt;br /&gt;O capaz que de algunos laberintos no se sale. –&gt; Es lo que hasta ahora me dice la experiencia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-6743503521080460944?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/6743503521080460944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=6743503521080460944' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/6743503521080460944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/6743503521080460944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/02/laberinto.html' title='Laberinto'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-4917890744472034552</id><published>2011-02-28T15:35:00.003-08:00</published><updated>2011-05-08T23:36:00.999-07:00</updated><title type='text'>El sonido del poder</title><content type='html'>No es por el Nestornauta adornando cada uno de los bombos que se guardan en las neounidadesbásicaská.&lt;br /&gt;Es por la frecuencia del sonido, que viaja por el aire y por el piso; por su cadencia sin matices, por la violencia que rezuma. Es un sonido que nadie podría asociar con la alegría. Más bien, suena a demolición: son los golpes que daría un luchador de MMA montado sobre el pecho de su rival. Así mismo hacen temblar el centro de mi ser, como si me dieran una paliza a distancia.&lt;br /&gt;Es por la apropiación impune que esos cinco forros de mierda hacen de las plazas para que ensaye su murga. Los pastores que predican en plaza Once tienen más público, pero eso no los desalienta, y siguen allí, ganando un espacio para el campo popular con el mismo ritmo y el mismo gesto que tendrían en la cancha o en un acto del político que los apaña.&lt;br /&gt;Tres veces por semana van a su “casa” (así dicen los afiches, “la plaza, nuestra nueva casa”), o al club donde el sonido rebota contra el techo de chapa junto a una casa en la que, por suerte, no vivo, o al bulevar de Roca, y machacan el aire, poniendo a vibrar todo según su voluntad, para que cinco nenes, cinco adolescentes y una vieja gorda simulen descoyuntarse.&lt;br /&gt;¿Y a quién le vas a decir algo? ¿Al CGP? ¿A los sudados bombistos? ¿A los punteros que los bancan? Aparte, es de ortiba reclamar. De amargo. De gorila. Es estar en contra de la cultura popular, cuyo traje se han arrogado. Esa cultura que revalorizan tanto el gobierno nacional, sumándolos a su festival de feriados, como el municipal, que, además, los deja cortar calles y avenidas los sábados y domingos a la noche por más de un mes.&lt;br /&gt;Los vecinos de River lograron que se mudaran los recitales después de mediciones de decibeles y simulacros de pogo, me ilusiono por un momento. Pero rápidamente recuerdo que los colectivos, cuya mala fama está justamente ganada, siguen con su sinfonía humeante aunque de vez en cuando se liguen unos mediáticos controles de ruido. Pese a la evidencia y la comprobación de la contaminación que causan, no hay una decisión política para terminar con el problema.&lt;br /&gt;En este caso, la decisión es la de consentir, y hasta alentar, esta cantidad enfermante de polución sonora en zonas residenciales, los bombos en las plazas dos horas tres veces por semana, los amplificadores (y los bombos) en las avenidas hasta la madrugada…&lt;br /&gt;Me resulta paradójico, casi burlón, el recorrido del sonido, porque en la plaza suena fuerte, obvio, y qué bueno que no vivo enfrente, o al lado. Pero a dos cuadras, en mi habitación, retumba de un modo sorprendente para alguien que supone que la distancia debería morigerar las ondas sonoras.&lt;br /&gt;A las siete de una tarde de treinta y dos grados, tengo que optar entre cerrar las ventanas para disminuir el ruido que entra en mi casa y cagarme de calor, o dejarlas abiertas y tener acceso al poco aire circulante, que viene golpeado y sucio de furia. Finalmente, elijo aceptar un éxodo transitorio para evitar enloquecer con la versión lumpen del tecno más marchoso. Y cada miércoles, sábado y domingo al caer la tarde debo resignarme a repetirlo.&lt;br /&gt;Los fines de semana, en total cortan siete cuadras para un “espectáculo” que ocupa media cuadra. El corte empieza a la tardecita, y no sé hasta qué hora dura, pero el ruido termina como a las dos, y el humo del chori seguramente permanece en suspensión hasta el amanecer.&lt;br /&gt;Junto con el show, aparecen caras lombrosianas vendiendo espuma en aerosol (¡con un chaleco que dice “vendedor oficial”!), dirigiendo el tránsito junto a las vallas que cortan las calles o convirtiéndose en trapitos que, sentados en los umbrales, gritan: “Decile, Rudy, decile… ¡Decile, boludo, decile cómo es!”. Te lo digo yo. Es así: ¿querés estacionar?, tenés que darles el diezmo a los muchachos.&lt;br /&gt;Yo no quiero estacionar. Quiero comprar una cerveza en el kiosco el sábado a la tarde. No se puede. Hay veda alcohólica. Por el corso. Cuando paso de nuevo, al atardecer, veo a estos personajes recolectados de nosédónde bajando de los micros escolares que paga noséquién con las botellas de Quilmes en la mano, y a otro desastrado, que trastabilla o finge trastabillar con una botella de plástico cortada al medio, llena de un líquido dorado que no es meo y que sin duda no trajo desde su hogar.&lt;br /&gt;Ahora necesito saber dónde pasan los colectivos que van por las calles cortadas. Pero sólo descubro que uno se me viene encima de repente, cruzando una esquina inesperada y oscura, y que otros retoman su recorrido donde se les canta el culo y van a los pedos para recuperar el tiempo perdido en el desvío. Mientras, camino ejercitando los músculos del cuello, girando el cogote para todos lados, a ver si encuentro el bondi que me interesa, y sí, lo reconozco parado dos semáforos más allá. Los otros agarran una calle, este sigue derecho, y se va, mirá cómo se va… Quince minutos hasta que venga el próximo. Con los bombos como soundtrack.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-4917890744472034552?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/4917890744472034552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=4917890744472034552' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4917890744472034552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4917890744472034552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/02/el-sonido-del-poder.html' title='El sonido del poder'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-4701730443004212866</id><published>2011-02-28T15:35:00.001-08:00</published><updated>2011-05-08T23:36:34.901-07:00</updated><title type='text'>Donde mi amor no ha ido</title><content type='html'>Cuando por fin crucemos la distancia&lt;br /&gt;que nos une y nos dispara,&lt;br /&gt;sabremos más de este callar continuo,&lt;br /&gt;de lo que dice más que las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo seguir porque mi amor se ha ido,&lt;br /&gt;y duele tanto el camino.&lt;br /&gt;Debo llegar donde mi amor no ha ido,&lt;br /&gt;quiero que vengas conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero que vengas conmigo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(&lt;/span&gt;&lt;a href="http://www.youtube.com/watch?v=ZZh9zCvWDI8"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Vengas conmigo&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; * Flopa) &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-4701730443004212866?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/4701730443004212866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=4701730443004212866' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4701730443004212866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4701730443004212866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/02/donde-mi-amor-no-ha-ido.html' title='Donde mi amor no ha ido'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1202786375111586019</id><published>2011-02-28T15:32:00.001-08:00</published><updated>2011-07-05T23:01:38.068-07:00</updated><title type='text'>Se me agrandaron los agujeros</title><content type='html'>Me despierto cerca de la seis de la mañana para hacer pis. No sé si miro el reloj o si la luz que entra por la ventana me basta para saberlo. Cuando vuelvo del baño, en vez de dejarme caer sobre la cama, acomodarme de costado, despatarrada, y taparme con la sábana, sé que tengo que buscar los tapones para los oídos y ponérmelos.&lt;br /&gt;Porque no creo que haya chances de dormir un poquito más sin los tapones y despertarme sola antes de que el vecino de arriba se levante y me sacuda con sus pasos de oso, antes de que su esposa se levante y me haga acupuntura en el techo con sus tacos, antes de que llegue la mina que cuida al bebé, una maestra jardinera de vacaciones que le habla con esa voz que los idiotas usan para hablarles a los bebés y le repite de inmediato cada cosa que le dice (“¡Hoooola, Tomy! ¡Hoooola, Tomy!… A ver, Tomy. A ver, Tomy”…).&lt;br /&gt;Entonces, mientras me inunda una oleada de los neurotransmisores que surgen con el abatimiento y la desazón, tanteo en la mesita de luz y trato de ponérmelos. Hace más de dos años que los uso, y creo que me provocaron lo que en medicina se conoce como el síndrome de Silvia Süller. Porque siento que se me agrandaron los agujeros. O es eso o cedió el cartílago. No es posible, si no, que me cueste cada vez más lograr el vacío necesario para que cumplan su función.&lt;br /&gt;Me di cuenta con los primeros que usé, que tenían canuto, porque en un comienzo apenas me entraban hasta la primera aleta, y, pasados los meses, seguían de largo casi hasta hacer tope. Ahora uso esos que son una masa de silicona a la que hay que darle forma para que se acomode a la cavidad, y no solo me cuesta bastante colocarlos, incluso cuando pruebo con uno nuevo, sino que se me meten cada vez más adentro.&lt;br /&gt;Los lentes de contacto son mucho más sencillos. Es cierto que un usuario novato puede estar media hora para ponérselos; pero, una vez que les tomás la mano, tardás menos que para lavarte los dientes. Acá, en cambio, hay que insistir, ubicada ya en la posición cadavérica que debo adoptar para que no me duelan y también para que no se salgan. La inmovilidad debe ser casi total: un gesto, un bostezo, y se pueden salir; acomodar la cabeza sobre el borde de la almohada para poder torcer un poco el cuello y no machacar esos músculos superagarrotados, y se pueden salir.&lt;br /&gt;Hay que insistir tanto que termina siendo necesaria la activación de algunas partes de la cabeza que estaban descansando, y me espabilo. Y sé que voy a tardar más en dormirme cuando, finalmente, los tapones queden en su lugar. Encima, muchas veces parece que se quedan quietos, que me los puse bien, y al ratito empiezo a oír una pedorreta que termina con el sonido ambiente llegando a mi tímpano porque la porquería esta se resbaló y se salió sin que mediara ningún movimiento.&lt;br /&gt;Cada vez más seguido me los saco en alguna despertada, como si pensara: “Bue, ya dormí varias horas cambiando ruido por incomodidad, ahora es al revés”. En general, me dejo uno, generalmente el derecho, así puedo dormir de costado sobre mi lado izquierdo, protegido un oído con el tapón y el otro con la almohada. Pero siempre hay un pero, y me descubro haciendo fuerza con el cogote para apretar el oído más y más contra la almohada buscando que el ruido no pueda entrar. Y la contractura se expande…&lt;br /&gt;Si no, termino quitándomelos dormida. Me despierta un sonido, y me digo “si yo no me saqué los tapones…”. Y resulta que lo tengo en la mano, o que aparece después entre las sábanas, o directamente en la mesa de luz.&lt;br /&gt;Sin embargo, todas estas precauciones, tan agobiantes por sí mismas, pueden ser insuficientes. Como la otra mañana, a las ocho y cuarto, cuando la pelotuda mental que cuida al niño de arriba salió al balcón desafiando el intenso calor que se avecinaba y le empezó a cantar la única canción que conoce, o a hablarle deformemente. Y lo que deformó fue mi sueño, porque empecé a soñar algo vinculado con eso, con su voz, con lo que cantaba. Hasta que me desperté y comprendí qué ocurría. Esa es una de las peores cosas que me pueden pasar en relación con esto. Ya no despertarme por los ruidos, sino que se me metan en el sueño antes de despertarme y no me dejen un puto lugar fuera de su alcance.&lt;br /&gt;Más tarde o más pronto, me dormí de nuevo, expuesta a todos los vecinos que ni el descanso de sus vacaciones me dan, porque no se fueron, ni esos ni los de más arriba, cuyos niños infelices juegan, gritan y se pelean, todo en la misma acción; a la señora de al lado llamando a sus gatos, a las cosas que caen al patio, incluyendo el maldito goteo del aire acondicionado; al ruido de los aires, a la murga que ensaya a un par de cuadras, al botellero con parlante, a la obra de la otra cuadra y sus martillos neumáticos, y a la fragilidad de mi sueño.&lt;br /&gt;Me habré despertado, como siempre, media docena de veces, o más, por algún sonido, por un sueño intenso, por… Hasta la última despertada, cuando ya no me puedo volver a dormir y solo resta desear que se haya consumado el proceso neuroquímico que conlleva el descanso. A veces está claro que no, y me quedo en la cama, y, por más que lo intento, no me puedo dormir de nuevo. Y es un día perdido. A veces sí, arranco y tengo un día aceptable. Y hay días en que parece que descansé, y me ilusiono, pero al rato palmo, y me siento para el orto todas las horas que faltan para acostarme de nuevo.&lt;br /&gt;Esos días inevitablemente termino intentando una siesta harto improbable porque, incluso cuando el cerebro va acercándose a la frecuencia que lleva al sueño, o me dan ganas de hacer pis, o un ruido la interrumpe o la voluntad de evitarlo me lleva a ponerme un tapón en el oído, y, chau, en un segundo se desarma ese estado. Irremediablemente. Y si llego a alcanzarlo, me despierta el agua que tiran desde un balcón a las 7.30 a. m. o la infeliz de mierda esa le canta al niño de arriba con su voz de pito y se acompaña con las palmas a las tres y media de la tarde.&lt;br /&gt;Y, ¡caramba!, podría ser peor, podría tener sobre mi cabeza a las nenas del primero y a sus perros. Pero no me alcanza pensar en eso. Con esto es peor que lo tolerable para estar sana.&lt;br /&gt;De todos modos, hay algo más descorazonador que estar trece horas en la cama y no llegar a sentirme descansada. Es la repetición y la impotencia. La repetición de los hechos, la repetición de mi relato de los hechos –que no cambia nada–, la repetición de la incomprensión de mi relato o de los hechos, sea por parte de gente que uno va conociendo, de profesionales, de gente que más o menos está al tanto del tema y con la que ya no da mencionarlo porque es exponerse a quedar como la loca a la que todo la molesta, de la gente que está a mi alrededor, cuya (no) lectura de lo que pasa, y de lo que digo, remite a mi adolescencia, o a mi primer distrés psicofísico, cuando todo había explotado conmigo adentro y jugaban a que no pasaba nada.&lt;br /&gt;La impotencia que genera que se repitan las cosas, y no saber ni poder cambiarlas. La sensación de estar en un pantano del cual solo a veces puedo emerger y sacudirme los sargazos que se han adherido y me cubren desde la cabeza. La angustia de saber que si hoy me pude limpiar, esa ciénaga me va a tragar de nuevo cuando me acueste, y mañana no sé. Incluso si lo logro de nuevo, es un esfuerzo desmedido.&lt;br /&gt;Y es bien probable que no lo logre. Que esté todo el día bajo una mugre pegajosa y enfermante que no solo me envuelve, sino que se me mete adentro, en la cabeza, en la sangre. Porque todo está igual, inconmovible pese a mis esfuerzos, todo dado para que siga siendo una cagada. Y verlo a cada rato, levantarme con eso, irme a dormir con eso, vivir con eso, me quiebra, me extingue.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1202786375111586019?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1202786375111586019/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1202786375111586019' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1202786375111586019'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1202786375111586019'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/02/se-me-agrandaron-los-agujeros.html' title='Se me agrandaron los agujeros'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7905064125779046812</id><published>2011-02-21T21:08:00.001-08:00</published><updated>2011-09-20T10:57:33.270-07:00</updated><title type='text'>Morochas de pelo corto</title><content type='html'>&lt;br&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/-qTE5Fy2NOi0/TnjTWwAqPOI/AAAAAAAAAHQ/vPsd-2AOM8k/s1600/lori_petty_morocha_punto_limite.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5654501719961910498" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 213px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/-qTE5Fy2NOi0/TnjTWwAqPOI/AAAAAAAAAHQ/vPsd-2AOM8k/s320/lori_petty_morocha_punto_limite.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://www.hotflick.net/pictures/big/991POB_Lori_Petty_011.html"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;bonus pics&lt;/span&gt;&lt;/a&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7905064125779046812?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7905064125779046812/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7905064125779046812' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7905064125779046812'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7905064125779046812'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/02/morochas-de-pelo-corto.html' title='Morochas de pelo corto'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-qTE5Fy2NOi0/TnjTWwAqPOI/AAAAAAAAAHQ/vPsd-2AOM8k/s72-c/lori_petty_morocha_punto_limite.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1137168612282707571</id><published>2011-02-21T21:06:00.002-08:00</published><updated>2011-05-08T23:38:07.425-07:00</updated><title type='text'>Cerró Scannapieco</title><content type='html'>Me enteré el otro día. Andaba cerca… Bue, cerca… Desde Medrano y Honduras me atrajo el campo gravitacional de su recuerdo. Agarré Honduras hasta Canning, doblé en Córdoba, y no la encontraba. Siempre dudo sobre si es entre Canning y Malabia, o entre Malabia y la siguiente. Pero no estaba en ninguna de las dos cuadras.&lt;br /&gt;Mucho jean en las vidrieras (ninguno con botones), zapatillas cada vez más caras, pero Scannapieco no. Yo buscaba en la vereda el banco de madera que quedó en mi memoria alguna vez que fui, pero supongo que lo habían sacado hace tiempo porque en las fotos que encontré en la web no aparece. Hice una cuadra más, o una y media, y no, no estaba.&lt;br /&gt;Crucé la calle y volví hasta Canning por la vereda de la sombra, mirando hacia enfrente, a ver si un poco de distancia me ayudaba a reconocerla. Incluso se me ocurrió preguntarle a alguna de las agentes de la policía metropolitana que proliferan allí, a razón de una por cuadra: “Disculpame, ¿sabés si había una heladería por acá?”. Pero lo descarté rápidamente: la nueve al cinto y sus caras me volvieron a la realidad en una mirada. Además, ya sabés, no soporto al agente…&lt;br /&gt;Y, sobre todo, era claro que no estaba. Así que retomé el camino de vuelta a casa con una mezcla de desconcierto y tristeza, maldiciendo a ese barrio de mierda, cada vez más mierda, cada vez más outlet y más vendedores aburridos en la puerta de los locales exhibiendo ese repugnante lenguaje corporal que les es propio, y más fantasmal después de que cierran los negocios.&lt;br /&gt;Si lo hubiera curtido más –si no lo hubiese visitado casi exclusivamente en búsquedas de comunicación taquicárdicas e infructuosas con personas del orto o no–, recordaría muchos otros lugares que fueron arrasados por el tsunami que causó el mercado inmobiliario.&lt;br /&gt;Aun así, me acuerdo del piso en damero de baldosas blancas y negras del bar de Córdoba y Canning (por Córdoba, cruzando, a mano izquierda). Hace tiempo que voló ese bar. Después cerró la pizzería setentosa-ochentosa que estaba enfrente, y la reemplazó el enésimo Farmacity. La veterinaria de Canning casi Honduras tampoco está más, y ya no puedo flashearla con los cobayos que se veían a través de la vidriera. La gomería de esa esquina está tapiada, y la farmacia de enfrente también pasó a valores, y ahora están levantando un edificio. Y otro más, en Canning y Gorriti.&lt;br /&gt;(En el asfalto hay una estrella amarilla pintada para recordar al nene ese que murió atropellado por un colectivo 15. Podrían pintar otra en memoria de Adrián Ghío, cuyo auto fue chocado por un patrullero de la 25 que cruzó en rojo sin balizas ni sirena).&lt;br /&gt;La última vez que anduve por Córdoba a la altura de Scannapieco fue el año pasado, pero no compré. Pasé por la vereda de enfrente –me voy acordando ahora–, seguro que para evitar el sol de esa tarde de enero, mientras volvía de sacar unas entradas en Niceto. Porque no es que compraba siempre, que me hacía el viajecito regularmente. Pero era un símbolo. Allí se cultivaba lo artesanal, lo delicado, lo cuidado, conceptos arrinconados casi hasta la extinción por la escala y la moda.&lt;br /&gt;Por ejemplo, nunca compré nada en el negocio de la galería frente al Parque Rivadavia donde vendían autitos de colección y otros artículos para hobbistas. Sólo era un niño frente a la vidriera. Por años, por décadas. Pasaba por Rivadavia, y me metía en la galería para ver qué modelos había. Hasta que este diciembre no lo encontré… Ya se había achicado, hace unos años, cediendo la mitad del local a uno de ropa, reemplazado después por otro de tatuajes.&lt;br /&gt;Era más que un símbolo, era casi una leyenda. Cada vez que cierra un lugar donde la calidad y la tradición se conjugan, triunfan la uniformidad y la chatura; lo que puede ser distinto deja de serlo, y, si no lo viviste, hasta se pierde la posibilidad de saber que puede ser distinto. Que todo sea igual –locales, barrios, helados, edificios– es una cagada. Tanto como el paso del tiempo. Pero esto no es un canto nostálgico que añora por obligación. Estamos hablando de helados que eran ricos de verdad.&lt;br /&gt;Estamos hablando de pérdidas concretas: esos helados, el impulso de desviarme que podía pintar si estaba más o menos cerca (ya viste que quince cuadras son “cerca” en casos como este) para darme un gusto como de otro mundo, la posibilidad de invitar a alguien con la certeza de quedar bien…&lt;br /&gt;Algo me quedó desacomodado en la cabeza. Lo sentí toda la tarde, y cada vez que me volvía a la mente que cerró Scannapieco, encontraba una explicación para ese desorden y una recomposición momentánea de la química cerebral. A la noche me fijé en Google, y encontré apenas dos menciones del asunto: un tweet y una página sobre comidas donde informaban que había cerrado y que algunos familiares abrieron otra heladería en Villa Pueyrredón.&lt;br /&gt;Después, buscando una foto para ilustrar el post, llegué a dos o tres sitios que también hablaban del tema: en ninguno dicen claramente cuándo cerró, pero parece que fue a mediados del año pasado.&lt;br /&gt;Así que sólo queda seguir el camino del 110 llevando las ganas de que la versión Villa Pueyrredón le haga honor a la historia…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1137168612282707571?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1137168612282707571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1137168612282707571' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1137168612282707571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1137168612282707571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/02/cerro-scannapieco.html' title='Cerró Scannapieco'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-3860407326240119376</id><published>2011-02-21T21:06:00.001-08:00</published><updated>2011-07-05T23:00:28.609-07:00</updated><title type='text'>Se escuchan gritos</title><content type='html'>Es tan desesperante estar cansada, tener mucho sueño, y no poder dormirse. Porque una se pregunta cómo mierda podrá lograrlo si están dadas las condiciones necesarias y no puede. No hay ruido, no tuve un día de cansancio que me requiriera mucha adrenalina para mantenerme en pie. Y no puedo.&lt;br /&gt;Se hace cada vez más tarde (ergo, me voy a levantar más tarde). Y no puedo.&lt;br /&gt;Cuando puedo, a eso de las seis y algo del domingo, me despierto rápidamente. Gritos lejanos atraviesan el murmullo de la lluvia y punzan, intermitentes, mi sueño, hasta que me despierto por completo.&lt;br /&gt;Es una pareja que discute. Es la pareja esa que suele discutir con una violencia tal que vence la distancia y las medianeras. Ya van varias veces que ocurre, y aún no pude descubrir quiénes son. Del edificio este no son. Seguro. Y del de al lado, tampoco. Me interesó especialmente saber de dónde venía el batifondo una vez que escuché a la mina pedir auxilio a los gritos, pero tuve que resignarme a ser una espectadora lejana e impotente. (Porque posta que si sabia dónde era, llamaba a la cana).&lt;br /&gt;Ahora tenemos función de nuevo. Las dos únicas palabras que distingo las pronuncia ella: “andate” y “auxilio”. Las repite en diferentes tramos de la discusión con un tono que pica más en el desquicio que en el enojo. El resto del tiempo, oigo las voces, la de ella y la de él, pero no puedo descifrar qué dicen pese al volumen con que las profieren.&lt;br /&gt;En un momento, el tono de ella me hace pensar en que quiere calmar los ánimos presa de un miedo concreto. Es una percepción que puede estar deformada por la distancia, la lluvia y mi propia interpretación. Sin embargo, me sonó así, apaciguador; el tono en el que, aun gritando, uno dice algo buscando que la próxima movida del otro sean palabras, las que fueran, porque esa respuesta está a punto de tener otra forma.&lt;br /&gt;Irán como veinte minutos de pelea, y cualquier vecino que sepa dónde es el cachengue ya tuvo tiempo de sobra para llamar a la policía. Pero parece que no, que van a dejar que lo resuelvan ellos mismos. En un momento se oye un chillido de película de terror, y otro más. No sé si fueron dos o tres los alaridos que pegó la mina. Sé que el último sonó distinto, reverberante, y por un momento flasheé con que podía ser en el pasillo de mi edificio. Seguramente fue en un pasillo.&lt;br /&gt;Después, silencio. ¡Zas!, la mató, pensé, minutos más tarde, cuando el silencio persistía y yo trataba de reconciliar el sueño. Esto fue imposible porque a lo lejos, y más baja, sin gritar, solo hablando en voz alta, escucho de nuevo una voz masculina, que identifico con la del tipo este, que no sé si es el marido, el novio, el ex, el que la faja, el que es víctima –por qué no– de las manipulaciones de ella, el que vive con ella, el que vivió con ella…&lt;br /&gt;Dando vueltas en la cama, me surge la inquietud de saber qué pasó, si alguien intervino, si llamaron a la policía. Pero tenía que levantarme si quería averiguarlo, y vestirme, ponerme los lentes, agarrar el paraguas roto, bajar, dar la vuelta a la manzana buscando en cada casa algo que me indicara que era allí… Demasiado lío, y ¿para qué? ¿Para saciar mi curiosidad, para enterarme antes que Crónica de un nuevo femicidio, para ver si había un patrullero y decirle al rati “yo escuché cómo discutían”, para decirle al cronista “discutían todo el tiempo”, para no enterarme de nada…?&lt;br /&gt;Y capaz que era en la manzana de al lado, porque la otra noche la forrita del último piso estaba de joda con sus amigos en el balcón, y a las cuatro de la matina sus voces se oían desde la manzana contigua a la de nuestro edificio. De todos modos, durante la pelea, además de tratar de entender qué decían, pensaba en dónde podía ser, y llegué a la conclusión (no definitiva) de que es en uno de los PHs de la vuelta.&lt;br /&gt;Hoy a la tarde di esa vuelta manzana, y no había un policía de consigna, que es lo que habría ocurrido si hubiera habido un crimen. Lo que sí vi fue un vidrio roto en la puerta de uno de esos PHs. Así que la próxima vez que haya pelea voy a seguir esa pista.&lt;br /&gt;Por fin me dormí, y soñé con el vecino de arriba, hasta que me desperté y el vecino de arriba hablaba en el balcón con su esposa y con su niño. Casi una hora tardé en dormirme de nuevo, y de nuevo me despertó el vecino, abriendo y cerrando las ventanas muchas veces y con mucha fuerza. Inexplicablemente. Inexplicable la fuerza e inexplicable la repetición continua, cinco, seis veces… No sé cuánto pasó antes de que el sueño volviera a acercarse confiado y se espantara con un portazo en el departamento de arriba. Luego sí pudo aposentarse, y al despertar me sentí más o menos descansada. Y decidí levantarme: por esa buena sensación y para que no se hiciera tan tarde. Pero duró un rato nada más, porque pronto me cercaron la fatiga y el sopor, y perdí otro día culpa de mis vecinos de mierda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-3860407326240119376?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/3860407326240119376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=3860407326240119376' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3860407326240119376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3860407326240119376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/02/se-escuchan-gritos.html' title='Se escuchan gritos'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-5176806282036155063</id><published>2011-02-21T21:05:00.000-08:00</published><updated>2011-05-08T23:39:52.395-07:00</updated><title type='text'>No apto para ansiosos</title><content type='html'>Nuevamente tuve que ir a un hospital público. Esta vez, para buscar los resultados del análisis de VIH que me hice hace tres meses y para que me hicieran la orden de los nuevos análisis. Aunque estaban desde noviembre, esperé a diciembre para ir porque sabía que era negativo. Sin esa preocupación, preferí dejar todo para un solo viaje: retirar los resultados dentro del horario que decía el papelito que me dieron, darme la vacuna contra la hepatitis B y pedir la orden para los análisis que tenía que hacerme al mes y medio de la noche en que mi pulsión de muerte pasó al siguiente nivel.&lt;br /&gt;Este hospital está bastante mejor que los otros hospitales porteños que visité en el último tiempo, pero no deja de ser un lugar municipal. Entonces, me imprimieron en el acto los resultados de todos los análisis, salvo el del VIH, el cual –me informan en ese momento– se retira en Infectología. Voy para allá, y me dicen que lo entregan sólo ciertos días y en cierto horario. Por supuesto que no ese día a esa hora…&lt;br /&gt;Antes de que terminaran de decírmelo, resolví que no me hacía el análisis y que no volvía hasta el año que viene, y, sin quejarme, me fui con la tranquilidad que me daba la certeza de saber que era no reactivo. Ahora bien, si yo tenía alguna duda, me tenía que morfar la ansiedad, el temor, el desequilibrio y todo lo que viene con ellos un día más porque las profesionales que me atendieron (que siguen la práctica de no presentarse, de modo que uno no sabe ni su nombre ni su especialidad) olvidaron el detalle de decirme cuándo me iba a enterar de lo único que, en definitiva, interesa saber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ventanilla digo para qué fui, y la mina me pide el documento. No tengo. No llevé. En lugar de decirle que dejé la billetera en casa porque es incómoda, le digo que sólo tengo cuatro pesos (?). Tras un momento de duda, parece que me va a anotar igual. Pero una vieja que está a su lado, también de guardapolvo, se mete y le cuchichea algo. La chica le explica en voz alta que llevé los otros resultados, yo aclaro que quiero resolver todo en un solo viaje… Sin embargo, la vieja maleducada vuelve a hablarle al oído para que yo no escuche. Un par de veces.&lt;br /&gt;Estoy a punto de decirle: “Me lo podés decir a mí. Así no la usamos a ella de intermediaria”, pero siempre hay algo que me frena en situaciones como esta. No sé qué reparos pone la vieja conchuda, y a mí tampoco me sale decirles que me cago en el resultado. “No querés dármelo, no me lo des. Haceme la orden para el próximo análisis, y listo”. Porque sé que este es negativo. Eso sí se lo digo, pero creo que no lo registran.&lt;br /&gt;Finalmente, gana la chica, y me dice que me siente, que me van a llamar. Al rato, un clon joven y petiso de Carlos Monti se dirige a la ventanilla, que está a un metro del asiento que ocupo, y dice que está esperando hace más de una hora que le den el resultado y que tiene que ir a trabajar. Lo atiende la vieja del orto esta y lo pelotudea de un modo enojoso. Le dice que “estamos buscando”. El pibe se queja un poco, y la vieja insiste con que están buscando, y agrega que no hay consultorios desocupados. El chabón le pregunta si “estamos buscando” quiere decir que no lo tienen, y la mina le contesta que “no podemos entregártelo por ventanilla”. Pero no desarma la madeja de vaguedades que constituyen el núcleo de su respuesta.&lt;br /&gt;Mini-Monti tuvo que esperar un rato más. Yo estuve en el lugar una hora cincuenta, más o menos. ¡Ey! Es (somos) gente que puede estar en un estado de ansiedad lindante con la desesperación. No es (somos) gente a la que podés boludear alegremente. Menos si la vas de bienpensante respetuoso del enfermo seropositivo.&lt;br /&gt;Cuidar al paciente no es repetir el protocolo de que dos profesionales estén presentes durante la atención, unx enfrente tuyo y otrx de pie, apoyadx en la camilla. Es evitarle una ansiedad mayor a la que se vino acumulando en las dos semanas que tardan en estar los resultados o durante el período de ventana. Es minimizar la taquicardia ensordecedora y el tiempo en que la cabeza está en el medio de una fauna a la que, claramente, el Kaletra no le impide vivir –-&gt; los envidio.&lt;br /&gt;Gente desubicada hay en todos lados, pero lxs profesionales podrían (deberían) no sumarse a la mierda que hace más inhóspita la espera del momento que te va a cambiar la vida o no. Ya bastante con ese trava gordo y tatuado que saluda a todo el personal y se pone a hablar por teléfono en voz muy alta; con el tipo que habla solo, con el viejo sordo de bermudas cuya voz tiene un volumen tan alto como el de su audífono, con los celulares de casi todos los demás.&lt;br /&gt;Trato de meter el oído entre esas capas de sonidos, entre las voces de gente dando sus datos, el turuuuuu que anuncia el cambio de número en el display y los fragmentos de conversaciones, para identificar mi apellido en la voz de un médico. Hasta que es evidente que va para largo, y me pongo visual: miro al clon de Paloma Herrera, a la gente con barbijo, a ese tipo de unos cuarenta y pico de años que, acompañado por una vieja mandona rubia teñida cara de orto –la madre, supongo–, entra al consultorio y al rato sale llorando. Reparo en todos los gestos amanerados, en si lxs profesionales activan, en la pollera corta de esa chica tan joven como atractiva, con lentes oscuros y el pelo sobre la cara, que transmite una angustia tan grande como la del tipo que llora.&lt;br /&gt;Hay menos gente, hay más lugar, y entonces camino. De acá para allá, de allá para acá, cinco pasos en cada dirección, y cuando veo a las minas con un papel en la mano, hablando de no sé qué cosa, sin apurarse, sé que me toca a mí. Pero ellas se demoran: si te bancaste dos horas de incertidumbre, podés aguantar un poquito más. Y uno, mientras, con su miedo y su ansiedad… Yo no. Esta vez no. La próxima.&lt;br /&gt;Me llaman, no como hace un rato, para decirme que no lo encontraban, sino para que pase al consultorio. Una de las profesionales me dice que lo de los análisis cada equis tiempo solo vale si uno tomó todas las pastillas. Si no pudiste, como fue mi caso, se hace uno solo cuando termina el período de ventana. Eso no me lo dijeron la otra vez: es más, recuerdo que la chica de acento cordobés y ojos celestes enfatizó que siguiera con los controles aun si abandonaba la medicación. ¿A qué controles se refería? ¿Por qué habló en plural si hay que hacerse un solo análisis en el caso de no tolerar el cóctel antiviral? (¿Por qué lo pregunto acá y no en el hospital? ¡Ah, porque me acordé cuando estaba volviendo!).&lt;br /&gt;Encima, tuve que contar todo de nuevo porque las minas estas no tenían los papeles donde hicieron las anotaciones las que me atendieron la primera vez. Después, me preguntaron en qué barrio vivo, cuántos años tengo, con quién vivo, qué estudios cursé, si consumo drogas –alcohol incluido–, con cuántas personas cogí en el último año, si eran hombres o mujeres…&lt;br /&gt;¿Cuál es la relevancia de eso? Entiendo que me preguntes si me cuido, hasta entiendo que me preguntes si soy argentino o si vivo en Capital, porque el hospital público porteño tiene un considerable número de usuarios extranjeros y/o que viven en provincia. Pero ¿dónde está lo significativo de saber si trabajo? ¿Y qué entendés por “trabajar”? Eso se lo pregunté. Le dije: “Si es como el censo, una hora la última semana, sí, trabajo”.&lt;br /&gt;Termina el cuestionario, y me pregunta si tengo dudas respecto de las formas de contagio del VIH. Me suena soberbio decirle que no, y le hablo del sexo oral. Ella me confirma que el riesgo es para quien pone la boca. Agrega que es importante cuidarse en toda la relación, y yo le digo que no. Lo primero que digo es “no”. Las palabras se me trabaron toda la entrevista, así que no sé qué más dije (¿que, si no, cuesta arrancar?) ni qué quise decir exactamente (¿que si yo no corro riesgo, y como estamos en un relación donde todos somos adultos consintientes, voy a seguir pidiendo recibir sexo oral sin protección?). Creo que básicamente quería decirles que no… Un no. Uno que simbolice mi rechazo a su forma de atender.&lt;br /&gt;Como estaba tan seguro del resultado, recién ahora caigo en que me dieron el resultado. Pero no logro recordar cómo. No sé cuánto tardó en darme el papel, o si me dio la noticia antes de entregármelo, o antes de que lo leyera. Apenas recuerdo cuando dijo que 0,03 era igual a 0, que era negativo. Creo que dijo “por suerte”, pero no estoy seguro. ¡Tendría que haber llevado el grabador! Pero mi certeza era tan grande que no lo consideré.&lt;br /&gt;Añade algo que no sabía: que incluso en el coito vaginal es conveniente usar lubricante para evitar –o minimizar el riesgo de– que se rompa el forro, y me repite que vuelva en dos o tres meses. No se le ocurre darme ahora la orden con fecha para dentro de dos o tres meses. Y a mí no me sale pedírsela: no puedo salir de mi estilo indirecto, y apenas le digo “voy a tener que comerme otras dos horas”; pero no decodifica mis palabras oblicuas.&lt;br /&gt;Dos horas esa vez y otras dos horas para retirar el resultado… Esas dos horas van a ser más heavies que todos estos meses. Jugando a sostenerle la mirada al destino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-5176806282036155063?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/5176806282036155063/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=5176806282036155063' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5176806282036155063'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5176806282036155063'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/02/no-apto-para-ansiosos.html' title='No apto para ansiosos'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1059549457293859579</id><published>2011-01-26T12:52:00.005-08:00</published><updated>2011-01-26T12:52:54.051-08:00</updated><title type='text'>En la heladería</title><content type='html'>–Un cuarto para llevar, por favor.&lt;br /&gt;–¿De qué gustos?&lt;br /&gt;–Dulce de leche, dulce de leche con nuez y dulce de leche granizado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1059549457293859579?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1059549457293859579/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1059549457293859579' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1059549457293859579'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1059549457293859579'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/01/en-la-heladeria.html' title='En la heladería'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-6748625462582724404</id><published>2011-01-26T12:52:00.003-08:00</published><updated>2011-05-08T23:41:08.506-07:00</updated><title type='text'>No sé música</title><content type='html'>El 31 a la noche estaba en el mismo lugar donde comencé el 2010. El mismo departamento, la misma gente. Pero este año estaba todo más para abajo. Tanto que el principal tema de conversación fue acordarnos de viejos vecinos…&lt;br /&gt;Bueno, capaz que era yo quien estaba para abajo, y eso condicionaba mi percepción. Como fuera, el Chandon no me pegó igual que la otra vez; yo miraba sin ilusión la parada del 96 que, desde ese mismo living, el año pasado se veía distinta; no hubo una frase contundente y memorable como la que entonces dijo la anfitriona (“¿Ustedes son felices en ese edificio?”).&lt;br /&gt;En el intervalo que marca el recambio de platos, menos importante para empezar a comer lo dulce que para dar espacio a que surja otro tema y licuar el silencio que sigue al agotamiento del anterior, buscaron animar la reunión con un poco de música. Su hermana se acercó a la PC, y unos momentos después comenzó a sonar una canción. Una de Charly, pensé yo cuando reconocí claramente la melodía en la intro. Las palabras cabían perfecto y venían a mi cabeza de la mano de la música: “Lo que hiciste en mí no tiene perdón… Me siento mucho más fuerte sin tu amor”. La habría tarareado si pudiera entonar.&lt;br /&gt;Cuando volvió a sentarse en la banqueta junto al ventanal, lo dije en voz alta para meter un bocado y no quedar en cero palabras, como la noche de su cumpleaños (ocasión en la que no encontré margen para decir nada, ni siquiera las pocas veces que construía la frase en mi cabeza; y, ante mis nulas intervenciones, ella se refirió a mí en tercera persona: “Hablemos del edificio, así se integra”).&lt;br /&gt;Y también como una forma de expresar mi reconocimiento por no haber puesto LuisMiguelArjonaSabinaMontoto: “Es Charly, ¿no?”. “No”. No. Terminó la introducción, y el que empezó a cantar fue Miguel Mateos. “Un poco de satisfaccióooon, o uoo”…&lt;br /&gt;No sé qué es peor, si haberme confundido o descubrir que recordaba la letra. Toda. Entera. “Ochenta y cinco”, le dije, y ella asintió, tal vez porque se quedó en ese año, lo mismo que su hermana, que tenía unos zapatos re ochenta, más 82-83 que 85, aunque, como la moda es cíclica, tal vez sean muy 2010.&lt;br /&gt;Después hubo un par de canciones más de Rockas Vivas, alguna de Los Abuelos, y no me acuerdo qué otra cosa, porque la lista de reproducción se cortaba a cada rato, y había que pararse y darle manija.&lt;br /&gt;Me puedo hacer cargo, igual. Me gustaba Zas en mi adolescencia. De hecho, el primer recital de rock al que fui en mi vida fue uno de Zas en el Luna Park. Claro que la amiga de mi vieja invitándome porque ella le pidió/le pagó, la chica esta y su amiga levantándose a dos chabones, los cinco en un bar de enfrente del Luna, ellas yendo al baño para ver qué hacían con la situación –de lo cual me di cuenta mucho después, cuando supe que las minas pocas veces van al baño solo para hacer pis–, más el viaje de vuelta en colectivo, con la chica sentada de un lado del pasillo y yo del otro (este último recuerdo no lo tenía tan presente y su corporización me pega mal), conformaron una situación muy lamentable, así que es probable que tenga algunas cosas borradas.&lt;br /&gt;Por ejemplo, hace un par de años, en el programa de Canal 7 que conducía uno de los Pauls Brothers, vi una nota a Mateos donde pasaron una imagen de esa serie de shows en la que el tipo, sostenido por un arnés, “volaba” sobre el público. ¡Y yo no me acuerdo de haber visto eso! O fui el día que no usó el arnés, o estaba muy distraíd@… No sé. Lo que sí recuerdo es que a veces miraba a uno que estaba con un teclado en uno de los distintos niveles que tenía el escenario, y un rato después me rescataba de que no era Mateos, sino el tecladista.&lt;br /&gt;Con todo, puedo defender, incluso de mí mism@, el hecho de acordarme tan fielmente de canciones como esa, “Tirá para arriba” o “Extra, extra”, y, con un poco de esfuerzo y una sonrisa indulgente, superar el escozor que me causa. Lo que me resulta insostenible es acordarme de la letra de la que sonó después: “Perdiendo el control” (trol, trol). ¡Era o rible! ¡Esa batería electrónica, dios! ¡Eso sí que era insoportablemente middleoftheeighties!&lt;br /&gt;Pero el asunto acá es que no sé música, y por lo tanto no puedo saber si son iguales –o, al menos, parecidas– o si simplemente mi error revela el grado de percepción que tengo del lenguaje musical. Entonces, agradeceré a quien pase por este blog en condiciones de quitarme esa duda si lo hace, porque me gustaría saber si flasheé cualquiera o si había alguna razón objetiva en mi confusión.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-6748625462582724404?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/6748625462582724404/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=6748625462582724404' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/6748625462582724404'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/6748625462582724404'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/01/no-se-musica.html' title='No sé música'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-5732630371507992565</id><published>2011-01-26T12:52:00.001-08:00</published><updated>2011-01-26T12:52:19.580-08:00</updated><title type='text'>En el jardín</title><content type='html'>Podaron el floripondio&lt;br /&gt;fuera de estación.&lt;br /&gt;El colibrí revolotea en vano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-5732630371507992565?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/5732630371507992565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=5732630371507992565' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5732630371507992565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5732630371507992565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/01/en-el-jardin.html' title='En el jardín'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7713014790042968946</id><published>2011-01-26T12:51:00.000-08:00</published><updated>2011-06-06T17:16:45.114-07:00</updated><title type='text'>La parada del 96</title><content type='html'>Habían empezado a caer esas gotas que no mojan y que se ven junto a las luces como una lluvia oblicua de alfileres. Así que decidí ir en colectivo. De noche, la frecuencia mengua, ya lo sé, y más la del 96, que viene cuando se le canta el orto, pero no se me ocurría nada mejor.&lt;br /&gt;Encontré la parada y comencé a esperar guarecida bajo el techo del refugio. Una hilera de pelotudos había estacionado sus autos (y sus camionetas altísimas y sus trafics) casi junto a ella, de modo que obstruían buena parte de la visión de la avenida. Maldigo a esos infelices, en especial cuando dejan un espacio de un par de metros entre auto y auto a la altura de la parada para que bajen a la calzada los inminentes pasajeros, de cuya existencia saben, según revelan con ese gesto. Tal vez esperan que les agradezcamos la generosidad…&lt;br /&gt;Y como tenés que bajar a la calzada para ver si viene el bondi, el chofer ni se calienta en arrimar a la vereda aunque tenga lugar para maniobrar. ¡Millones gastados en colectivos de piso bajo para que una banda de automovilistas autocéntricos te obligue a hacer alpinismo bondiero! Esta vez había espacio para que el fercho se detuviera a un pie del cordón, si bien habría tenido que parar varios metros más adelante porque la fila de autos terminaba muy cerca de la parada.&lt;br /&gt;Cuando paso por una situación así y logro tomar distancia y verla como algo que no es natural ni correcto –y esta vez tenía tiempo para pensar en eso y darme cuenta–, no entiendo cómo nadie prohibió estacionar en las cuadras donde paran colectivos. Porque está prohibido estacionar diez metros antes y diez metros después de la parada, pero muchas veces ni un poste hay. Es una parada sobreentendida. Y aunque haya chapas en los árboles, postes o refugios, los automovilistas no suelen registrar que existen los pasajeros de colectivos.&lt;br /&gt;(Ya bastante les cuesta registrar a los peatones, y muchas veces estacionan en la ochava o sobre la senda peatonal, pese a lo evidentes que son, o no les ceden el paso. ¡Y yo pretendo que noten la existencia de alguien que está sobre la vereda, quieto y al margen…!).&lt;br /&gt;En realidad, prohibiría estacionar en toda la ciudad. A todos nos molesta tener que bajar de la vereda porque un grupo de homeless la tomó como su casa y ocupa completamente su ancho con sus enseres, y aun más allá con su olor. Entonces, ¿por qué la ciudad debe tolerar que se ocupe parte del espacio público con un uso particular que sólo beneficia al propietario de ese auto y, en cambio, perjudica a muchos? Si querés tener un auto, también tenés que tener dónde guardarlo. Así como es obligatorio el seguro contra terceros, debería ser obligatorio contar con una cochera. Y si no tenés, jodete, no podés tener auto. Los que –dicen que– quieren desalentar el uso del auto, que empiecen por acá. (Ah, lo suyo es mera declaración, porque no da perder los votos de los que tienen auto. Okey).&lt;br /&gt;Tenía tiempo para pensar en eso porque habían pasado varios semáforos y el 96 no venía. La que vino, al rato, fue una mina que también se guareció bajo el techito del refugio y no salió más de ahí. Solo esperaba, mirando la nada, abstraída en/por sus auriculares. Yo, en cambio, apremiada por la ansiedad, me asomaba cada vez que abría el semáforo, a veces un par de pasos, estirando el cogote, y a veces un par más, hasta el segundo carril.&lt;br /&gt;Y me mojaba un poco, porque las gotas ya habían engordado. Pero, como dijo Sandra Mihanovich, no veía una verga. No solo porque el colectivo no venía, sino porque en esa parte de la avenida hay una pequeña barranca, una cuesta arriba cuya consecuencia inmediata es que lo primero que uno ve del vehículo que viene son las luces altas. Cuando te diste cuenta, ya te explotaron en los ojos, y no ves una mierda. Más ciego quedás si el auto tiene esas luces nuevas, de xenón o no sé qué carajo, que te traspasan la vista, y, por más que frunzas el ceño y achines los ojos tratando de cambiar el foco, lo único que ves es una forma blanquísima y brillante que permanece en la retina por nosécuántos parpadeos.&lt;br /&gt;Hasta que me propuse no salir yo tampoco, y si se va el bondi, que se vaya. Yo no me voy a mojar por vos, conchuda de mierda. Pasados algunos minutos, mi determinación claudicó, y opté por mojarme de nuevo y ver si aparecía, porque si este tardaba tanto, el que venía después seguro iba a tardar más. Dos o tres veces me ilusioné con una mole blanca recortándose entre las gotas y los brillos, acercándose a velocidad disminuyente, pero era un 49. Y pasaron ochentayochos, y unos, y hasta algunos cientocuatros. El 96, en cambio, no.&lt;br /&gt;Se hicieron las diez, la mina, inmutable, y yo flasheo que por ahí no está esperando el colectivo: capaz que solo se está protegiendo de la lluvia. Aunque realmente no llueve tanto: son gotas de lluvia, sí, de las que dejan su marca en la ropa, pero son pocas. Insuficientes para que su conjunto reciba el nombre de lluvia. Y entonces pienso en irme caminando bajo los balcones de Rivadavia.&lt;br /&gt;Siempre me llama la atención el hecho de que en situaciones como esta, de una espera que se prolonga, me imagino cómo va a ser cuando ocurra lo que espero. Pero, cuando sucede, pasa de pronto, sin darme tiempo a nada que no sea reaccionar sobresaltada. Nunca me queda en la memoria qué hacía cuando pasó o cómo fue cuando vislumbré que comenzaba a pasar: si miraba para el otro lado, no sé qué, o para arriba, a ver cuánto llovía, o si caminaba los tres o cuatro pasos en cada dirección que me permitía el techo del refugio.&lt;br /&gt;Así que no recuerdo si bajé a la calle y lo divisé entre las luces, multiplicadas por el agua y por el asfalto húmedo donde rebotaban, o si me lo encontré de sopetón y lo tuve encima como si se hubiera materializado de golpe. Pero llegó. Más de media hora después llegó. Ramal a Barrio Esperanza. De eso sí me acuerdo.&lt;br /&gt;Subí, ella subió atrás mío, y me volvieron las ganas de putearla al comprobar que efectivamente esperaba el colectivo. Como había bastante gente viajando de pie, me acomodé apoyándome en un caño del espacio para las sillas de ruedas. Abajo, entre las piernas de los pasajeros, sobre el piso mojado y mugriento del bondi, un niño jugaba gateando mientras los adultos con los que viajaba continuaban su charla.&lt;br /&gt;Ella tuvo más suerte que yo: se paró junto a un asiento que se desocupó pocas cuadras más adelante. Y ambos tuvimos más suerte que aquellos que necesitaban un ramal en particular porque se bajan después de que se abre el recorrido, pasando San Justo. Esos capaz que tenían otra media horita de espera. O tuvieron que tomarse dos cosas.&lt;br /&gt;Desde esa noche –me di cuenta ahora– me fijo más en la gente que espera el bondi. Y del mismo modo en que uno repara en la cantidad de gente que usa anteojos el día que empieza a usar anteojos, todo el tiempo descubro autos en las paradas, o muy cerca de ellas, y a la gente bajando a la calzada, hasta el segundo carril, para ver si viene el colectivo.&lt;br /&gt;Mi encarnación peatona es muy militante, y les hace señas a los conductores de los autos que no respetan su prioridad, y hasta arriesga su vida cruzando por la senda sin correr aunque venga un coche. “El que tiene que frenar es él” es su frase de cabecera. Los colectivos tienen otra masa, es más peligroso apostar a que frenen y cedan el paso, y por eso casi nunca repite su hazaña ante ellos. Pero siempre que puede ejercita esa forma de desinvisibilizarse y tratar de hacer respetar sus derechos.&lt;br /&gt;A mi encarnación pasajera de bondi, en cambio, no se le ocurre nada para que el colectivero pare cerca del cordón si hay espacio ni para manifestar su descontento respecto de quienes estacionan en infracción, obligándola a subirse en el medio de la calle. (Que no se le ocurra nada quiere decir que no fue ella la que rayó ese Renault que estaba estacionado junto a la parada del 115 la otra noche. Ella no fue. Fui yo).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7713014790042968946?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7713014790042968946/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7713014790042968946' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7713014790042968946'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7713014790042968946'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/01/la-parada-del-96.html' title='La parada del 96'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-3856926585486627457</id><published>2011-01-26T12:50:00.000-08:00</published><updated>2011-06-06T17:17:18.090-07:00</updated><title type='text'>Cerati</title><content type='html'>Cada vez que veo “Gustavo Cerati” entre &lt;em&gt;lo más popular de Yahoo search&lt;/em&gt;, lo primero que pienso es que palmó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(El sexo es definitivamente &lt;em&gt;no popular&lt;/em&gt;, porque seguro que está entre lo más buscado aunque nunca aparezca en la lista).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-3856926585486627457?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/3856926585486627457/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=3856926585486627457' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3856926585486627457'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3856926585486627457'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/01/cerati.html' title='Cerati'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1352853481281949459</id><published>2011-01-26T12:48:00.000-08:00</published><updated>2011-05-08T23:47:09.291-07:00</updated><title type='text'>Recuerdos de la fuck (VII) * No sé la bancó</title><content type='html'>No recuerdo si algún boludo docente voluntarista la dijo aquella mañana, pero la frasecita de mierda esa, saliendo de la boca de casi todos lxs profesorxs del CBC, es el soundtrack que no para de sonar al activarse la parte de mi memoria que quedó en PuTán: “Cuando ustedes se reciban…”. ¡Hasta me la dijo la doctora que me atendió durante el payasesco &lt;a href="http://nosoportoalagente.blogspot.com/2008/02/examen-de-salud-de-la-uba.html"&gt;examen de salud de la UBA&lt;/a&gt;!, una infeliz que me psicopateaba con que podían no darme el título cuando me recibiera si no me arreglaba los dientes.&lt;br /&gt;Como siempre tuve el presentimiento de que no me iba a recibir, me reía para mis adentros cuando la repetían, unx tras otrx, supongo que para alentarnos, en vez de ser realistas y decir: “De los que empiezan el CBC para Económicas se recibe un 18%”. O de dar data concreta de las materias y las cátedras cuyos porcentajes de deserción eran más altos. Bueno, ahora lo pienso y se me ocurre que algunos alumnos podrían usar esa información para tratar de evitarlas, y yo lo imaginaba como un aviso, para estar más atentos… (Pedir ese tipo de organización en un lugar donde cada cátedra ponía sus reglas respecto de la asistencia, las promociones, las notas; donde “un 6 equivale a un 4”… Toy en pedo, disculpen).&lt;br /&gt;Siempre que la decían, me volvía a topar con que no me estaban diciendo algo a mí, lo cual ocurrió (casi) todo el tiempo que pasé allí. Y sumaban el desánimo que me causan las mentiras como esa, con muchos destinatarios y dichas desde un lugar de poder, y a la vez derramando condescendencia. Más desagradable e irritante resultaba en un ámbito donde a cada rato se manifestaba un mecanismo deliberadamente ajeno y desmoralizador cuyo fin es expulsarte de ese lugar; en especial porque los que vienen con la sonrisita y el tono m/paternalista son partícipes de esa lógica.&lt;br /&gt;Volviendo a la mañana aquella, era la primera clase de Economía. Más de doscientos pibes sentados hasta en los pasillos, en el suelo, y el calor de marzo multiplicándose entre la multitud. Atrás mío había unos chabones que seguro se conocían del secundario. Y apostaría a que venían de un colegio privado, aunque esto es pura intuición: el vago recuerdo que tengo y las palabras con que podría describirlos no serían tan inequívocos como la impresión que me causaban.&lt;br /&gt;Hablaban a los gritos, se reían a los gritos, y eran insoportables. Daban ganas de rescatarlos de una buena puteada, por forros y desubicados. Cuando el profesor dijo el apellido del titular de la cátedra, previsiblemente preguntaron “¿cómo?”, y encontré un espacio para darme vuelta y decirles “¡BASTA… rrica!”.&lt;br /&gt;En un momento, ahora creo que antes de que el tipo se presentara diciendo: “Mi nombre es Enrique. Enrique Silva”, y yo anotara Enrique Enrique Silva, como si nos hubiera dicho su nombre completo y su primer nombre fuese igual al segundo, se me sentó al lado una pendeja. Tengo para mí que vino especialmente desde el pupitre donde estaba, y empezó a hablarme. Quizá fue por el poder de seducción de mi medio metro de pelo. No sé.&lt;br /&gt;Y hablamos.&lt;br /&gt;Hablamos las boludeces que se pueden hablar en ese momento, las que puedo hablar yo, que no tengo mucha repentización, que no trato de sacarte el teléfono si no estoy segurx de que querés dármelo, que no me rescato de preguntarte el nombre, que me olvido de que hay gente que tiene familia y que ese puede ser un tema de conversación… No me acuerdo de qué hablamos. Me acuerdo de lo que pasó cuando puse en duda nuestro futuro.&lt;br /&gt;En algún punto de la conversa ella habrá dado por sentado que íbamos a recibirnos, que en cinco o seis años… Y le mandé un “si tenemos suerte”, o “si no pasa nada”. No fue un cuestionamiento a la propia capacidad, ni a la voluntad o a la determinación. Mucho menos, una negación de la posibilidad. Apenas un recordatorio –insoslayable, para mí– de los avatares que pueden afectarnos durante un tiempo tan prolongado.&lt;br /&gt;Y la mina se levantó y se fue. Sin decir nada. Sin que hubiera recomenzado la clase, sin que la llamaran, sin despedirse. Nada. Se fue. Calculo que no se la bancó, que no soportó ver lo frágil que es todo, desde la salud hasta el laburo (el propio o, si te mantienen, el de tus viejos), y el resto de cada una de las bases necesarias para encarar una carrera universitaria y persistir en ella.&lt;br /&gt;No se la bancó o no entraba en su pequeña cabeza de pendeja recién salida del secundario, andá a saber. O capaz que tenía una percepción tan profunda como la mía, pero antitética, sobre su futuro estudiantil; o que esa actitud fue un desborde de su soberbia o de su pelotudez. Y, soberbia, pelotuda o intuitiva, quizá logró recibirse en el tiempo mínimo previsto. Si supiera su nombre y la buscara en Google, tal vez me encontraría con la prueba de su éxito, como encontré la otra vez a la chica musulmana que, envuelta en su jihab, no hablaba con nadie, y ahora es licenciada; al chico judío, que sí me hablaba y que era –o parecía– más ratón que yo, y que también se recibió; a la chica rubia que es periodista, al que se googleó y se encontró en este blog…&lt;br /&gt;Igual, ella fue solo una de todxs lxs que no se la bancan, de lxs que se van apenas les bajás un poco de realidad. Como mi dentista, que me insistía con que yo tenía que conseguir un laburo. Hasta que –a partir de la confianza que supuestamente había por años de conocernos– le hice saber con &lt;a href="http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/02/amputacion.html"&gt;palabras de este blog&lt;/a&gt; que tengo carencias más apremiantes. Y no me contestó ese mail ni me volvió a hablar de cosas que no fueran profesionales o banales.&lt;br /&gt;Como alguien que me conoce a través del relato de mis xadres y se sorprende de las palabras que tengo o como alguien a quien recién conozco por mi cuenta. Te tiran su solución, la desestimás con el mayor cuidado –porque ya lo intentaste, porque no pasa por ahí, porque no estoy hablando de eso… aunque parezca–, y chau (posibilidad de) comunicación. Por suerte, hace tiempo que no me dicen “no te querés ayudar” o “tenés que salir, conocer gente”, ja.&lt;br /&gt;(Y, ¡fuck!, las pocas ocasiones en que estoy en una circunstancia donde da decir algo y me interesa, caigo yo también en liviandades opinológicas).&lt;br /&gt;A veces, viendo la densidad del mar de mi realidad, la remo olímpicamente y trato de decir una cosa distinta. Incluso hablo de lo único que hice y puedo mostrar con algo de orgullo, y tampoco tira. (Después de comentarle a la xilógrafa sobre ese sitio web que es my pride and joy, puse la dirección de mail en la página principal. Por supuesto, no escribió).&lt;br /&gt;Ni los profesionales se bancan adentrarse en lo que unx les dice, y responden con el piloto automático: que los análisis están bien, y que yo me sienta mal queda encapsulado en el silencio; que me canse si tengo problemas para dormir, cuando ¡ya estoy cansadx! Y aunque corra 3 km sin sentirme 100% descansadx, no me duermo al toque de acostarme porque está activado algo que no se apaga así. Encima, desde las alturas de su título, el coñemu de guardapolvo blanco dice que no duermo porque el ruido está en mi cabeza. ¡Sorete!&lt;br /&gt;Entonces, me tironean la aceptación de ser tan invisible como en la fuckultad, dejándome arrastrar por el relato ajeno, o por la casi nada de un diálogo condenado a muerte, y las ganas de pelar mi yo desbordado, como un signo vital, como un estertor (pen)último, para ver qué onda la gente; para ver cómo se las toman, como se borran los comentaristas cuando dejo constancia de mi ser oscuro aquí mismo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1352853481281949459?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1352853481281949459/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1352853481281949459' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1352853481281949459'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1352853481281949459'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/01/recuerdos-de-la-fuck-vii-no-se-la-banco.html' title='Recuerdos de la fuck (VII) * No sé la bancó'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8017389301995745506</id><published>2011-01-05T06:42:00.001-08:00</published><updated>2011-05-08T23:43:39.264-07:00</updated><title type='text'>Niñxs (otro post sobre zapatillas)</title><content type='html'>–¡Ey, señor!...&lt;br /&gt;Dos palabras refrescan todos los temores que me hacían dudar de ponerme ese jean recortado y remendado. Y casi en un movimiento vuelvo a repasar lo que ya chequeé varias veces en esas cincuenta cuadras durante las que nadie me dijo nada. En el bolsillo de atrás que está sano, el sobre con los 110 mangos sigue en su lugar. En el bolsillo de adelante que está sano, el peso de las llaves ratifica su presencia. En el bolsillo chiquito, que está roto, las pocas monedas se amuchan en el fondo –donde está sano– junto a un billete de 5. Miro para abajo y la remera sigue enganchada en el pantalón.&lt;br /&gt;No perdí nada, no se me cayó nada, no se despegó ni se descosió el pantalón dejando a la vista mi trasero… Con esa tranquilidad me doy vuelta y me hago cargo del llamado de esos chicos que hace menos de una cuadra caminaban delante de mí, y ahora me ven alejarme.&lt;br /&gt;–Tenés las zapatillas de distinto color –me advierte ella, que tendrá ocho o nueve años y es la mayor de los dos.&lt;br /&gt;Con una sonrisa enorme le digo que sí, y comienzo a contarle. Pasa que se me rompió la izquierda de un par y la derecha del otro, y entonces, hasta que las arregle, las uso así. Porque son el mismo modelo: sólo cambia el color. “¿Ves que tienen los mismos dibujos? En una son azules y en la otra, transparentes, pero son iguales”.&lt;br /&gt;La nena me mira con más asombro que el chiquito que la acompaña. Con más asombro que el provocado por descubrir que alguien se puso dos zapas distintas, no sé si porque ese alguien le dice que se las puso a propósito o porque se pone a contarle tantos detalles.&lt;br /&gt;Supongo que habremos seguido caminando mientras hablábamos porque la próxima imagen me sitúa en la esquina, ya en la calzada, agradeciéndole de nuevo. No sé si le agradecí explícitamente que me hubiera visto, pero las gracias eran por eso. No por rescatarme de un error o de un descuido, que no eran tales. “Sos la única que se dio cuenta”, le digo en voz alta cuando noto, por sus palabras, todo el silencio anterior.&lt;br /&gt;Ella sigue mirando, con una falta de empatía que atribuyo a la incredulidad, y se acerca a dos tipos que hablan acodados en el contenedor de basura. Nos están observando, y al verlo me rescato de lo anómalo de la situación. Pero no puedo dejar de insistir –“Bueno, no sé si la única que se dio cuenta: la única que me lo dijo”– antes de despedirme, condicionado por la mirada ajena.&lt;br /&gt;Cruzo y pienso en que sólo un niño podía reparar en eso. Rápidamente cambio la proposición y considero más probable que sólo un niño podría tener la inocencia de decirlo. Porque capaz que las minas de la oficina a donde fui, o todas las personas con las que compartí el ascensor, o la chica joven y bien vestida que mascaba chicle enfáticamente mientras leía “Rayuela” en el colectivo, lo notaron y siguieron en su mundo. Ellos o alguien a quien no registré. (La chica que se ataba el pelo con una gomita negra, disparándome la nostalgia capilar, no; ella no porque se sentó en el asiento de adelante del bondi).&lt;br /&gt;En la cuadra siguiente, o en la otra, como un gato asustado que va a refugiarse en el baldío estirándose bajo la cerca, se me cruza una analogía referida a este blog, donde cada vez hay menos comentarios. Quizá el silencio no quiere decir que no me ven, que no leen, sino sólo que no lo manifiestan. La mudez de los comentaristas se presta a confusiones, y así como uno va por la vida con dos zapas distintas, corriendo el riesgo de que te vean como un freak aunque no te digan nada, también es posible terminar exponiéndose acá más de lo apropiado al creer que no se es visto, que no hay nadie. Guarda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8017389301995745506?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8017389301995745506/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8017389301995745506' title='6 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8017389301995745506'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8017389301995745506'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/01/ninxs-otro-post-sobre-zapatillas.html' title='Niñxs (otro post sobre zapatillas)'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-4668097155851028569</id><published>2011-01-05T06:40:00.000-08:00</published><updated>2011-01-05T06:41:14.904-08:00</updated><title type='text'>Dedicatoria</title><content type='html'>Antes de integrar el seleccionado subcampeón mundial, antes de soñarlo, incluso, o de imaginarse jugando –ya no ganando– los Juegos Olímpicos de Atenas, Rubén Wolkowyski jugó en Estudiantes de Olavarría. El técnico era el Oveja/Obispo Hernández, y el equipo ganó la Liga Nacional.&lt;br /&gt;En el medio de la celebración, en el medio de la cancha, un periodista de TyC entrevistaba a los campeones cuyo festejo podía interrumpir por un momento: le tocó el turno a Wolkowyski, y, al final de la entrevista, el chaqueño aprovechó la ocasión para dedicar su logro: “Se lo dedico a todos los hijos de puta que no confiaron en mí”.&lt;br /&gt;Ojalá algún día yo pueda hacer la misma dedicatoria.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-4668097155851028569?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/4668097155851028569/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=4668097155851028569' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4668097155851028569'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4668097155851028569'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/01/dedicatoria.html' title='Dedicatoria'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8925934384165940494</id><published>2011-01-05T06:39:00.000-08:00</published><updated>2011-02-02T06:53:12.938-08:00</updated><title type='text'>Hijxs no voy a tener. El tema es irme de acá (nopoder-nosaber)</title><content type='html'>Tus viejxs te cagaron.&lt;br /&gt;Fue sin querer, pero así fue.&lt;br /&gt;Te llenaron de sus propias fallas&lt;br /&gt;y agregaron algunas extras, solo para vos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A ellxs también lxs cagaron en su momento&lt;br /&gt;tontos con sombreros y abrigos pasados de moda.&lt;br /&gt;La mitad del tiempo eran sentimentaloides-severos,&lt;br /&gt;la otra mitad se degollaban el uno a la otra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Hombre llena de miseria al Hombre.&lt;br /&gt;Se profundiza como geografía costera.&lt;br /&gt;Andate de ahí tan pronto como puedas&lt;br /&gt;y nunca tengas hijxs.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(“Sea este el verso” * Philip Larkin, traducción de Leonor Silvestri)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8925934384165940494?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8925934384165940494/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8925934384165940494' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8925934384165940494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8925934384165940494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/01/no-procrearas.html' title='Hijxs no voy a tener. El tema es irme de acá (nopoder-nosaber)'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7760804673325226906</id><published>2011-01-05T06:34:00.000-08:00</published><updated>2011-09-19T12:00:14.107-07:00</updated><title type='text'>Un mail viejo</title><content type='html'>Otra vez empiezo un intento de comunicación con alguien sintiéndome casi sin palabras.&lt;br /&gt;En estos días, llamé a los dos teléfonos que diste en los mails. Primero, al 831 no sé cuánto de tu amiga Alejandra, que, evidentemente, no podría laburar de recepcionista. Luego, el martes anterior a tu partida, llamé a tu amiga Clelia. A las dos les dije lo mismo: que era yo, que quería comunicarme con vos, y les di mi teléfono. Pero tu respuesta fue santagatesca: nothing.&lt;br /&gt;Hace poco, hablando de ella, dijiste: "Hay cosas que Silvia nunca te va a decir". Yo entonces te pregunté –y no me respondiste– cómo manejarme durante ese tiempo en el que ella ya había tomado la decisión de expulsarme de su vida y yo no lo sabía. Y también te preguntaba cuándo tenía que darme cuenta de su decisión: a la semana, a los quince días, al mes. ¿Cuándo? Tampoco respondiste.&lt;br /&gt;En lo que a ella respecta, deseo que se la coman los cangrejos lenta y dolorosamente.&lt;br /&gt;En lo que a mí atañe, no tengo ganas de que me reduzcan nuevamente a la categoría de ser desaforado, desequilibrado, molesto, etc. No quiero que me humillen haciéndome llamar mil veces porque "si estoy, te atiendo", ni recorrer la calle Gascón para llevar una notita en la que, como siempre, trataba de comunicarme.&lt;br /&gt;Estoy podrido de los enfermos, de la gente que no tiene huevos para decir las cosas, de los que se cagan en mí, de los que me dañan adrede. Ojalá pueda ver sus caras cuando mueran.&lt;br /&gt;En lo que a vos respecta, quiero saber cómo interpretar este fucking silencio que, por ahora, sólo puedo sentir como una puñalada en las bolas, como una amputación traumática, como una desconexión del mundo.&lt;br /&gt;Si durante tres semanas no tuviste cinco minutos para llamar por teléfono, me siento especialmente excluido, me siento de la B y frustrado e impotente (como mi equipo de fútbol), me siento relegado, desconcertado y desolado.&lt;br /&gt;Toda mi fucking vida estuve tratando de construir lugares que me conectaran con los demás (afines), y toda mi fucking vida, todos mis fucking xx años, fracasé. Toda la vida anhelé estar incluido en la vida de los demás y no morir asfixiado en el aislamiento y el solipsismo. Toda una fucking vida tratando de que "alguien en el mundo piense en mí". Toda una fucking vida fracasando.&lt;br /&gt;Cuando parecía que al fin una relación había trascendido el lugar donde se gestó, me encuentro con este silencio, con esta desolación; con que, como siempre, todos tienen que hacer algo más importante que darme bola, lo que, traducido, significa que no tengo nada que esté bien para ninguno de Uds. Que soy de la B, que soy una mierda, una nada, menos que nada. FUCK. (Porque no es así: si Uds. no lo ven, jódanse. Lástima que si no lo ven me jodo yo también).&lt;br /&gt;No tengo más palabras que no sean puteadas, y no quiero putearte.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7760804673325226906?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7760804673325226906/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7760804673325226906' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7760804673325226906'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7760804673325226906'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2011/01/un-mail-viejo.html' title='Un mail viejo'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-2415797205722167151</id><published>2010-12-28T12:06:00.001-08:00</published><updated>2011-01-05T06:33:38.155-08:00</updated><title type='text'>Los hijos de puta del aire acondicionado</title><content type='html'>Escribo esto un día después de comenzado el verano. Porque anoche, cuando quería escribirlo, no había luz. 21 de diciembre y ya van tres cortes de luz en una semana.&lt;br /&gt;Sin embargo, seissietechoto y los demás constructores de esa parte de la realidad no tocarán el tema. ¿La ola de calor le estará haciendo el juego a la derecha? El delincuente de Samid –devenido kirchnerista hace un tiempo– todavía no califica para sentarse en ese panel, así que hace méritos diciéndole a alguno de sus periodistas pagos de la tele: “Hace años que se habla de crisis energética y yo todavía la estoy esperando”. No sé… Capaz que tiene más suerte que yo, como la tiene con la Justicia. Capaz que tiene más suerte que los que gastamos quince mangos de luz por bimestre.&lt;br /&gt;Yo ayer y hoy tuve mala suerte. De movida, tengo la mala suerte de ser usuarix de Edesur y de padecer sus cortes reiterados desde hace años, en particular esos apagones masivos y prolongados que nos suele ofrecer. (Para no hablar del contestador que te atiende en su 0800 ni de sus voceros, Daniel Martini y Alejandra Martínez, miserables caraduras a quienes odio desde la época del apagón del año 99, cuando se nos cagaban de risa con sus comunicados y declaraciones, cuyo estilo pelotudeante repiten corte tras corte.)&lt;br /&gt;Pero ayer y hoy tuve más mala suerte. Porque se cortó solo una fase, la nuestra. Y el corte duró cerca de quince horas. Mientras, el vecino de arriba, más afortunado que yo, se levantó y puso su aire acondicionado, el cual, a tres metros de mi cabeza, comenzó a lanzar calor y ruido hacia mi patio. Esa fue una de las muchas veces que me desperté, incluyendo dos más en las que soñé que había vuelto la luz. ¡Hijo de puta!&lt;br /&gt;Él y su mujer, y la baby sitter, que le quema la cabeza al niño hablándole y cantándole con esa voz tan aguda y esa pronunciación deformada que seguramente los bebés no entienden. (A mí también me quema el bocho, tanto que me parecía que le cantaba “Sapo, sapo” :p). En especial ella, la baby sitter, una idiota severa que deja continuamente el ventanal abierto con el aire prendido, tal vez como una forma de equilibrar la temperatura. Y entonces tengo que oír su voz más el ruido del aire. No una cosa o la otra: las dos.&lt;br /&gt;Él, su mujer, la baby sitter y todos los infelices que, como el de enfrente de casa, tienen el aire prendido aunque sea de noche y haga 22 grados. Todos los que tienen aire y prefieren 22 grados de aire acondicionado en lugar de 22 grados de temperatura natural, porque, claro, tienen aire, llegaron al aire. Y si tienen aire, cómo no van a usar lo que tienen. Aunque no lo necesiten…&lt;br /&gt;Todos ellos, y este gobierno de mierda, que narcotiza a la clase mierda –abstinente desde el menemismo– con cincuenta cuotas para comprarse el espejito del mejor color y con una política de subsidios que algún día va a estallar con resultados inimaginables; pero, entretanto, como con la convertibilidad, vamos para adelante. Y nos golpea la puerta para que cambiemos las lamparitas por las de bajo consumo mientras facilita el acceso a un aire que gasta en un día lo que yo gasto en una semana o dos.&lt;br /&gt;En fin, todos los que participan de esa lógica de consumismo y contaminación (es decir, ¡de capitalismo!) que lleva al colapso del sistema, el cual cae y me deja más cagadx de calor que antes. Esos hijos de puta cuya negación me excandece hasta la furia porque no me alcanza con que el corte tenga algo de equitativo y nos deje a todos sin agua ni ascensor. ¡Será de dios que no se hagan cargo de su responsabilidad, que no vean la consecuencia de sus actos bien cerquita, en el depto de abajo, ni la certeza de que mañana o pasado ocurrirá en el propio…! Bueno, ¿cómo van a verlas si no pueden ver algo mucho menos abstracto?: que te llenan de calor y de ruido, y del agua que gotea el aparato. Pero nada les importa porque el mundo nuevo termina donde termina el frío artificial de su acondicionador de aire.&lt;br /&gt;Todos ellos y los que niegan la realidad, y la deforman. La puta que los parió. (Aunque, lo sabemos, las putas no tengan nada que ver con esto, la reputaquelosparió). Si a esta fecha vamos así, los días que quedan, y el verano, y, sobre todo, después del 15 de febrero, ¡preparate!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-2415797205722167151?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/2415797205722167151/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=2415797205722167151' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2415797205722167151'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2415797205722167151'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/12/los-hijos-de-puta-del-aire.html' title='Los hijos de puta del aire acondicionado'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-5107287200307847401</id><published>2010-12-28T12:05:00.001-08:00</published><updated>2010-12-28T12:05:47.623-08:00</updated><title type='text'>Programación</title><content type='html'>X está en paz consigo misma. Siente menos deseos de llamar o de comunicarse con M.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-5107287200307847401?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/5107287200307847401/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=5107287200307847401' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5107287200307847401'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5107287200307847401'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/12/programacion.html' title='Programación'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1477452743756850212</id><published>2010-12-28T12:03:00.000-08:00</published><updated>2010-12-28T12:05:09.378-08:00</updated><title type='text'>Free Bartolo</title><content type='html'>Pasaron seis años de la tragedia de Cromañón. Pasó la ilusión de que una vez concluido el juicio se retirara el “santuario” que impide el tránsito por la calle Bartolomé Mitre, pasaron las promesas macristas sobre la preservación del espacio público, pasaron las impotentes marchas de los vecinos, pasó la ridiculez improvisada del contracarril en Rivadavia (¡donde los colectivos no entraban!). Todo pasa, dijo Grondona…&lt;br /&gt;Mientras, cientos de miles de personas por día debemos perder parte de nuestras vidas debido a la apropiación del espacio público realizada por particulares para rendir homenaje a quienes ya son homenajeados a pocos metros de allí, en un predio que pertenecía al ferrocarril.&lt;br /&gt;Es curioso que algunas usurpaciones, como la del parque Indoamericano, irriten tanto y que otras, como esta, se eternicen mimetizándose con la cotidianidad. (Esto para no hablar de lo llamativa, casi mágica, que fue la liberación del terreno del parque).&lt;br /&gt;Y la expectativa de una solución pronta se disuelve al encontrar en la web una declaración del subsecretario de DD. HH. de la ciudad, un señor Berón, quien dijo hace apenas unos meses que para ellos “no se trata de un problema de tránsito, sino de hacer un espacio para recordar a los chicos”, y que “es gente que sufrió mucho como para agregarle esta tensión”.&lt;br /&gt;Es una lástima que no exista un medidor de estrés porque con él podríamos medir la tensión de los vecinos de la calle Esparza, y de otras varias, cuando sus casas y departamentos son sacudidos por los colectivos que deben desviarse de su recorrido. Podríamos medir esa tensión, multiplicarla por el número de afectados y llevarle el resultado a Berón.&lt;br /&gt;De paso, podrían medir la mía y la de todos los que tenemos que esperar en el semáforo de Ecuador y Mitre cuando este último está en verde, habilitando el paso de nadie, porque no viene nadie por Mitre, porque está cerrada. Midan nuestra tensión –y la de los colectiveros–, la contaminación y el tiempo perdido: el que se tarda en dar toda la vueltita y el tiempo muerto del semáforo, más muerto que los muertos, que ya están muertos, y yo todavía estoy vivx.&lt;br /&gt;Ni siquiera digo que tiren el “santuario” a la mierda: ¡súbanlo a la vereda! Y el tipo este, Berón, que no hable él también de “los chicos”. Basta de condescendencia barata y eslóganes vacíos, por favor. (¿O es que a los adultos muertos no los van a recordar? ¿Van a discriminar a los muertos por edad? ¿Van a hacer eso?).&lt;br /&gt;Es triste pero ineluctable: el tiempo pasa, y simular que todo sigue como en la noche de aquel 30 de diciembre es ficticio. Sin duda, sería más sano que acepten la realidad, que se hagan cargo de su responsabilidad y, sobre todo, ¡que dejen pasar!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1477452743756850212?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1477452743756850212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1477452743756850212' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1477452743756850212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1477452743756850212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/12/free-bartolo.html' title='Free Bartolo'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-3350071094655575486</id><published>2010-12-28T12:01:00.002-08:00</published><updated>2010-12-28T12:03:08.918-08:00</updated><title type='text'>Nombres alternativos de este blog (VI)</title><content type='html'>&lt;a href="http://necesitashablar-dijoelpsiquiatra.blogspot.com/"&gt;http://necesitashablar-dijoelpsiquiatra.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://fatalerror.blogspot.com/"&gt;http://fatalerror.blogspot.com&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a 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href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=3350071094655575486' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3350071094655575486'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3350071094655575486'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/12/nombres-alternativos-de-este-blog-vi.html' title='Nombres alternativos de este blog (VI)'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-4775283990258332799</id><published>2010-12-28T12:01:00.001-08:00</published><updated>2010-12-28T12:01:41.969-08:00</updated><title type='text'>/clctvs</title><content type='html'>Dos líneas verticales parten al medio el blanco detrás de la última ventanilla. Una roja y otra azul –porque es el 118–, no muy gruesas, de unos cinco centímetros. Después doblan, creo; se horizontalizan, pero esa parte no se ve desde el 41 con el que espero en el semáforo.&lt;br /&gt;Lo relevante no son esas dos franjas, sino las finísimas líneas firmes que el pintor trazó para separarlas. En esos detalles reparaba cuando era niño y dibujaba colectivos con pasión y torpeza. Miraba por la ventanilla y registraba los colores que veía desde el bondi en el que viajaba: blanco, franja azul, ventanillas rojas, techo negro, anotaba. Y el niño maníaco detallista reparaba hasta en las líneas que separaban los diferentes colores, circunstancia que seguramente cambiaría de letrista en letrista.&lt;br /&gt;Después, en casa, los dibujaba y reproducía los esquemas de colores de esa época en que los colectivos no eran casi todos completamente rojos, o azules, o verdes, o blancos con ploteados, o tapizados con publicidades.&lt;br /&gt;La línea roja, que separa el blanco del azul; la celeste, que separa el azul del rojo; la negra, que separa el rojo del blanco, me llevan más de tres décadas atrás, hasta la foto mental de un niño mirando por la ventanilla derecha –no por la izquierda, como esta vez–, cautivado por la misma hipnosis de los colores, y anotando, o pidiendo que anotaran.&lt;br /&gt;Ese niño de entonces reaparecía la otra vez, sentándose en un Mercedes 911 restaurado de los que desfilaron en el Bicentenario, incapaz de absorber cada detalle con el que se reencontraba después de una vida. Y el tsunami emocional que le provocaba reconocer lo recordado inciertamente, la forma y la ubicación de la palanca de cambios de un Leyland Olympic, comprobar que era como la recordaba, redescubrir el panel que está bajo la ventanilla del conductor, lo instaba a no querer bajarse, a no querer alejarse de esos coches. Y lo obligaba a sociabilizar, a ponerlo (¡a ponerse!) en palabras, a hablar con la gente para ser visto, para que alguien lo viera.&lt;br /&gt;Porque cuando era un niño seguramente no lo veían. Y porque no estaba quien más hubiera querido que lo viera esa noche.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-4775283990258332799?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/4775283990258332799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=4775283990258332799' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4775283990258332799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4775283990258332799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/12/clctvs.html' title='/clctvs'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1165148777732016555</id><published>2010-12-12T14:35:00.001-08:00</published><updated>2010-12-12T14:35:49.476-08:00</updated><title type='text'>El leit motiv de mi vida, dentro de unos años</title><content type='html'>Tengo cuarenta y tantos y contando, y no me sirvió de nada lo aprendido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1165148777732016555?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1165148777732016555/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1165148777732016555' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1165148777732016555'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1165148777732016555'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/12/el-leit-motiv-de-mi-vida-dentro-de-unos.html' title='El leit motiv de mi vida, dentro de unos años'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7244673597110778574</id><published>2010-12-12T14:34:00.001-08:00</published><updated>2011-02-28T15:18:55.397-08:00</updated><title type='text'>Tiempo y espacio</title><content type='html'>Estoy despierto un domingo a la mañana, casi al mediodía.&lt;br /&gt;Por la esquina de la facultad pasa un 32. La patente empieza con A y tiene los viejos colores de la línea 21. Atrás viene otro, rojo y gris; el plotter del costado dice 117.&lt;br /&gt;Sé bien dónde estoy. Ya vi que dice 32 encima del parabrisas, ya sé que los ramales a Olimpo cambiaron de dueño.&lt;br /&gt;Sin embargo, la culata tricolor abre una grieta en las coordenadas. Colectivos de las líneas que menos vi en mi vida, un sol ya olvidado iluminando una calle irreconocible con ese tránsito… Esos detalles, unos cambios aleatorios en la escenografía, podrían ser indicios de una alteración espaciotemporal.&lt;br /&gt;Capaz que este es otro barrio, que la vieja General Paz está a un par de cuadras, que la nicotina es la única droga que conocés, que estoy por terminar el colegio y que nosotros podemos ser otros, sin tantos fragores.&lt;br /&gt;(Ya me compré el libro de Pizarnik, y podría ser lo que nos convoque, como fueron los discos con Jagger y Richards).&lt;br /&gt;Una vez en casa, debería orientarme y reconocer el tiempo presente. Pero la biblioteca y los sillones y la mesa con su carpeta verde, y este mismo aire, inalterables por décadas, me siguen confundiendo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7244673597110778574?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7244673597110778574/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7244673597110778574' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7244673597110778574'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7244673597110778574'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/12/tiempo-y-espacio.html' title='Tiempo y espacio'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7919696805750295961</id><published>2010-12-12T14:33:00.001-08:00</published><updated>2010-12-12T14:33:34.242-08:00</updated><title type='text'>Exposición de riesgo</title><content type='html'>“Él tuvo una rotura de preservativo en una penetración vaginal sin eyaculación con una trabajadora sexual”, le informa una doctora a la otra. Lo lee con sus ojos celestes y su acento del interior cordobés de la misma ficha que llenó la vez pasada.&lt;br /&gt;Como entonces, no entiendo la relevancia de algunas cosas. Traté de señalárselo mientras exponía mi relato, pero no encontré una respuesta satisfactoria. Y las dudas quedaron en mí. ¿Cuál es la importancia de la condición de trabajadora sexual de la persona que estaba conmigo? En todo caso, sería relevante su condición de persona promiscua, que puede tener varios partenaires sexuales cada día; pero no veo qué es lo significativo en el hecho de que haya plata de por medio.&lt;br /&gt;¿Y en qué me afecta que no haya habido eyaculación? ¿Es el tiempo de la penetración, y, por ende, de la exposición? ¿Da por sentado que, si no hubo eyaculación, no estuve taaaanto tiempo dándole? Porque no es así, doctora… No le voy a contar, pero en mi caso no es así.&lt;br /&gt;Según sé, o creo saber, el hecho de que haya eyaculado –o no– es relevante para la mujer, que podría quedar embarazada, y, aunque se cuidara en ese sentido, de todos modos estaría en contacto con un fluido que es vehículo de diversos agentes, entre ellos el virus de la inmunodeficiencia humana.&lt;br /&gt;Pero a mí no me cambia nada. ¿O sí?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7919696805750295961?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7919696805750295961/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7919696805750295961' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7919696805750295961'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7919696805750295961'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/12/exposicion-de-riesgo.html' title='Exposición de riesgo'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-8120781737733276281</id><published>2010-12-12T14:32:00.001-08:00</published><updated>2010-12-12T14:32:58.648-08:00</updated><title type='text'>ACV</title><content type='html'>Van varias noches, algunas de ellas consecutivas, que, cuando me acuesto, siento un hormigueo en el dedo meñique de la mano derecha. A veces me ocurre antes de dormirme, y a veces me despierto con esa sensación. Anoche, por perseguidx o porque de verdad pasaba, sentí el hormigueo también en una parte del antebrazo derecho.&lt;br /&gt;Me pasa durante un rato. Después, es como si el cuerpo se acostumbrara a la horizontalidad, y no me jode. Tampoco me molesta durante el día.&lt;br /&gt;(Si fuese del lado izquierdo, no estaría contándolo acá: estaría llamando al SAME, estaría yendo a la guardia del hospital más cercano).&lt;br /&gt;Entonces, hago presión con ese dedo sobre la palma, como haciendo un ejercicio de digitación, para que la sangre vuelva a fluir normalmente, si es que eso sucede, si es que algo impide su circulación correcta.&lt;br /&gt;Y a veces, otras veces, menos veces, se me mueve solo el brazo. También mientras estoy en la cama, acostadx. Desde el bíceps se mueve, siento. Y la otra noche se me movía sola la mano, rebotando contra el borde del colchón.&lt;br /&gt;Todo esto para decir que si tengo un ACV, si este puto hormigueo y todos esos síntomas lo están anticipando, si el estrés, la frustración, la insatisfacción y el fracaso vencen… Nada, que me desenchufen rápido. Y que yo no dono mis órganos.&lt;br /&gt;Y que si me internan en un lugar donde hay un crucifijo, que lo saquen. Primero, saquen esa mierda. Después, atiéndame. (Si es una urgencia, en cambio, primero me atienden y después sacan el crucifijo; pero si ya está todo jugado, primero saquen el fetiche necrofílico ese).&lt;br /&gt;Y que sería una cagada no haber vivido, no haberlo logrado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-8120781737733276281?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/8120781737733276281/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=8120781737733276281' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8120781737733276281'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/8120781737733276281'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/12/acv.html' title='ACV'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7474420367417146436</id><published>2010-12-12T14:29:00.000-08:00</published><updated>2010-12-12T14:32:16.547-08:00</updated><title type='text'>Carta de Dios</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;Nuevo Schoenstatt, 13 de septiembre de 2007&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Querida hija mía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente te extrañará recibir una carta mía. ¡Te escribo montones a diario y siento que no siempre te llegan! Déjame que hoy me acerque a ti, en el silencio, aunque sólo sea un momento, y te hable al corazón, y te diga todo eso que un padre puede decir a su hijo más querido, a su hijo más especial.&lt;br /&gt;Continuamente estoy escuchando tu voz. Conozco tus búsquedas, tus tropiezos, tus limitaciones. Mi pequeña hija, ¡si supieras del momento en que pensé en ti! Aquel día toda la tierra se paró, todo el cielo te miró, y yo mismo te formé, eres una obra nacida de mis manos. Y entonces pronuncié “tú eres mi hija amada”. Te apreté fuerte contra mi pecho y sentí tu corazón latir al mismo ritmo que el mío. Y en el Día de tu Bautismo, aquel ………………………………., sellé una alianza contigo para siempre. Desde entonces tu nombre está grabado en mis entrañas, en las palmas de mis manos, y lo repito con frecuencia como el más precioso de todos. Hija mía, me duele tu dolor; tus heridas son también las mías. A veces te veo mendigando amores que pasan y siento pena. ¡Si supieras cuánto te quiero! ¡Si conocieras un poco del amor que te tengo! Déjame que, de nuevo en este día, te lo haga llegar. ¡Ojalá lo sintieras! ¡Ojalá descubrieras que este amor mío te puede llenar, te puede hacer feliz!&lt;br /&gt;Me hacen sufrir las oscuridades del mundo en el que vives, aunque muchos creen que me resulta indiferente, o peor aún, que todo ese dolor es culpa mía. ¡Y pensar que nunca en mi proyecto contemplé ni una pizca de angustia para nadie! Pero lo que más me duele, lo que más entristece mi corazón, es la indiferencia en que viven, su falta de solidaridad. ¿No los hice hermanos, responsables los unos de los otros? ¿No los modelé a cada uno con igual ternura? ¿No puse en su corazón todo el amor que podía contener mi corazón de padre? ¿Por qué no son capaces de vivir en fraternidad? ¡Si descubrieran la belleza de mi proyecto inicial para toda la humanidad…! Pero sigo confiando en ti, mi hijita más querida. Y sigo optando por tu tierra, y el hecho de haberte creado hija, a imagen de María, es lo más hermoso que pude pensar. Sigue luchando por asemejarte cada día más a ella.&lt;br /&gt;Te envío de nuevo a Jesús. ¡Él es mi Carta Viva para ti! Lo puedes descubrir caminando a tu lado. Muchos se quejan de que no lo ven… Quisiera que a ti se te purificara la mirada, que se abran tus ojos y lo descubras de una vez, presente a tu alrededor. Él, en su aparente debilidad, en su supuesto fracaso, será para ti y para tus hermanos salvación, esperanza, confianza y plenitud de lo humano, arco iris que brilla y que anuncia el fin de las tormentas, sol que ilumina y derrota la oscuridad. ¡Anhelo que seas como Él! Así de luminosa, humilde, pequeña y como Él. Que te sepas siempre cobijada en mis brazos, especialmente en las horas más difíciles.&lt;br /&gt;Así te soñé y así te quiero, porque la grandeza del ser humano no está en brillar con luz propia y artificial, sino en recibir y reflejar la única luz que transforma, que es la suya. Jesús es para ti el Sol Naciente. En la oscuridad de este tiempo brilla su luz. ¡El mundo está lleno de luces! Tú eres una de ellas. Te necesito a ti, mi hija predilecta, para que alumbres, para que seas también tú una Carta Viva, que lleve a los hombres y a las mujeres de esa tierra, que viven a oscuras, la luz verdadera, la Buena Noticia: que yo sigo amando a la humanidad, sigo esperando y confiando en ella, sigo soñando con ella, sigo desviviéndome por ella. Ve tú, mi hija mía muy querida, allí donde yo no puedo llegar: te necesito para que seas mis pies, mis manos, mi voz y mi ternura. ¡Y en el fondo lo eres! ¡Llevas grabado en tu interior el rostro y el nombre de tu Padre!&lt;br /&gt;Haz felices a los otros, alúmbralos. Así serás verdaderamente feliz. ¡Yo sólo quiero eso de ti! Nunca olvides el amor que te tengo, aun cuando más triste y pequeña te sientas. Yo siempre estoy aquí, porque te quiero, porque no sabría hacer otra cosa que no fuera amarte, mirarte y alegrarme por ti, hija mía. Te abro mi corazón en el que te llevo impresa, hija mía más querida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Tu Padre Dios.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(N. de la T.: Dios tiene algunos problemas con la sintaxis y la puntuación, tal vez análogos a los que tuvo durante la Creación; pero, como creyente que difunde Su palabra, los corregí. :P)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Posdata, o algo así, en una fotocopia de la clase de Enseñanza Religiosa de 4° año:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* “Porque los pilares del templo están separados. Y ni el roble crece bajo la sombra del ciprés, ni el ciprés bajo la del roble”.&lt;br /&gt;* En el equilibrio de los valores y de las fuerzas al interior de la comunidad humana, el hombre representa la fuerza centrífuga, que proyecta la vida familiar hacia la sociedad, y la mujer, la fuerza centrípeta, que atrae formando el núcleo vital.&lt;br /&gt;* La mujer que no sabe guardar interioridad, que no aprende la disciplina del silencio, de la soledad interior, de la reflexión no es capaz de superar la debilidad de su ser. Esta es la única manera de vencer los antivalores femeninos como la superficialidad, la inconsecuencia, el sentimentalismo, el subjetivismo, el fanatismo, la complicación, etc.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7474420367417146436?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7474420367417146436/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7474420367417146436' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7474420367417146436'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7474420367417146436'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/12/carta-de-dios.html' title='Carta de Dios'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-7970614784194499377</id><published>2010-12-03T07:12:00.000-08:00</published><updated>2011-07-26T00:04:39.254-07:00</updated><title type='text'>Post largo</title><content type='html'>Este post va a ser largo. Lo decido ahora, que tengo el vino en la sangre y su ausencia en la panza. Faltaron una copa y dos quesitos más. Queso graso, para que haga base. Lo decido ahora, que cruzo Callao por Santa Fe y me acuerdo de un par de veces que pasamos por acá con mi viejo cuando me llevó a cenar a Rodizio. Eso fue en el tiempo en que volví a verlo y empecé a trabajar con él. Era una salida de casi todos los sábados, y para mí formaba parte del trabajo: de lunes a viernes de 14 a 19 y los sábados de 20 a 23. Me acuerdo sobre todo de esos silencios interminables que se hacían y que no me salía romper. Trabajo a reglamento.&lt;br /&gt;Había una disquería en la explanada del restorán y otra, en cuya vidriera resaltaba un compact doble de Exploited, sobre Callao, en la vereda oeste. Y en la esquina de Riobamba, el bar. Ahí me acuerdo más. No sé si alguna vez fuimos, o si quiso ir y estaba lleno. Me acordé la otra vez que pasé por ahí. Me acuerdo más porque hoy al mediodía la médica me dijo que había que pegarle un tiro en la cabeza.&lt;br /&gt;Va a ser largo porque hoy me pasaron varias cosas y no tengo a quién contárselas. Porque se me escapan las palabras y hablo solo por la calle, por la avenida Santa Fe, donde pasa gente. Pero no me importa demasiado: si veo a alguien cerca, me llevo una mano al oído y simulo ajustar un auricular, como si estuviera hablando por teléfono. No tengo ganas de caretearla: si tomé, quiero dejar fluir esa sensación antes de que el nivel de alcohol se diluya. Máxime porque el vino era gratis.&lt;br /&gt;En la otra esquina hay una vinería. Hace un par de años tenían en la vidriera un Catena Zapata del 98 a 700 mangos. Hoy busco vinos así de caros, pero no hay. En cambio, veo una botella chiquita, de medio litro, de un vino barato: 6 pesos. Lo que necesitaba. “Si me la destapás, la llevo. Si no, no me sirve”, imagino el diálogo con el vendedor. Pero son más de las 10 y está cerrado.&lt;br /&gt;La semana pasada me entregaron el carné del programa de salud del GCBA. Llamé al 147 para pedir turno, como me dijeron en el hospital, y me dieron para el lunes a las 11,30. ¡Eficiencia PRO! Me sonó raro lo del lunes porque el papel que me habían dado decía que la doctora atendía de martes a jueves, pero la sorpresa por la celeridad me dejó sin reacción: ni siquiera me rescaté de preguntar si ese día u otro había un turno un poco más tarde. Y en la encuesta que hay al final de la llamada le puse ochos y nueves a la atención, salvo al menú de opciones, que parece hecho para deficientes.&lt;br /&gt;Esto va a ser largo y engorroso. Va a ser municipal. El lunes me levanto temprano, salgo tarde, llego corriendo a la parada del bondi y con puntualidad total arribo al consultorio. Conozco el lugar porque pasé muchas veces, así que no es un inconveniente que la chapita donde está el número de la calle brille por su ausencia. No sé si se cayó, si se la robaron o si alguien la hizo desaparecer para que no llegue alguna notificación judicial. Además, hay un cartel que dice “Consultorio del GCBA”…&lt;br /&gt;Toco timbre, y nada. Toco de nuevo, y nada. Miro por la cerradura, y no se ve a nadie. Me inquieto. Vuelvo a tocar, toco otro timbre incluso. Y nada. Al rato me voy hasta la avenida a buscar un teléfono público para llamar al 147 y averiguar qué onda. Desde los teléfonos públicos el 147 es un “número prohibido”, según dice el display cuando marco. Se me ocurre llamar al 112 y preguntar cuál es el 0800 del Gobierno de la Ciudad; pero esa ocurrencia activa una conexión neuronal que me hace recordarlo: 0800-999-2727. Llamo, mientras me aturde el tránsito cada vez que abre el semáforo, soporto todas las aclaraciones, espero el menú, elijo las opciones, aguanto al borde de la puteada la nueva grabación que sale cuando apretás la opción “salud”, y cuando termina el speech… recomienza. Otra vez me habla de scoring, partidas de nacimiento, controladores y la pindonga. Cuando vuelve a terminar, no aparece un operador: recomienza la grabación del scoring…&lt;br /&gt;Corto, llamo de nuevo, y no me puedo comunicar. No contesta. Línea muerta. Silencio. Así, tres o cuatro veces. Finalmente, engancha. Y se repite la sucesión de grabaciones. Entonces, vuelvo al consultorio, toco el timbre –varias veces–, golpeo la puerta porque no escucho sonar el timbre y pienso que quizá no funciona. Más silencio. Habrá paro, me digo. Capaz que no me enteré. Y me vuelvo a casa por otra avenida. Igual, cada vez que encuentro un público, llamo al 0800. Y hay silencio, o el teléfono directamente no anda, o se repite la historia de la grabación. A siete u ocho cuadras, a tres o cuatro teléfonos, decido volver al consultorio. Ya son como las 12.&lt;br /&gt;Lo mismo. Salvo por un chabón de rastas que, llave en mano, me pide permiso. Me corro, el tipo entra, y antes de que cierre la puerta le pregunto si ahí es el consultorio, si sabe si están atendiendo. Me dice que el consultorio es ahí, pero que ni idea sobre si hay gente. Creo que toco de nuevo, espero a la señora que viene por la vereda con la esperanza de que sea ella la médica, la recepcionista, una paciente… Pero sigue de largo. Y yo me voy.&lt;br /&gt;Llego a casa y llamo al 147. Y la grabación interminable del scoring y la concha de la lora. Dos horas después, me acuerdo, y lo intento de nuevo. ¡Y consigo! ¡Me atienden! En vez de elegir la opción “salud” elijo “quejas”, y me atiende María Trinidad (un nombre bien PRO). Le cuento todo, y me dice que no me puede tomar la queja por el plan de salud, y después de hacerme esperar en línea para consultar, agrega que debo dirigirme al hospital donde hice el trámite. Y me dice que lo del teléfono fue porque “las líneas estaban saturadas y había colas de llamadas y llamadas perdidas”, y que están tratando de habilitar el 147 para que uno se pueda comunicar desde los teléfonos públicos.&lt;br /&gt;Síntesis: de todas las cosas por las que quería quejarme no me puedo quejar formalmente ni por una. Cero queja asentada. ¡Eficiencia PRO!&lt;br /&gt;Encuentro el papel, llamo al consultorio, y me atiende una señora muy amable. Me dice que los lunes no atienden (¡como decía el papel!), que ella llegó a las doce y que llame a equis teléfono para que me den turno. Llamo a ese teléfono, pregunto por la persona cuyo nombre me dijo la señora, le cuento todo, un todo que cada vez es más largo, y me contesta que no sabe por qué me dijo que llamara allí, que la que tiene la agenda es la señora del consultorio, y que la llame de nuevo para pedir turno. Que lo único que ella puede hacer es pedirme disculpas en nombre del 147.&lt;br /&gt;El turno es para el martes al mediodía. Dormí tres horas y me desvelé, y no me pude dormir más. Ya van cuatro o cinco días seguidos que no descanso, haya dormido poco, o un poco más, un poco que es insuficiente. “¿Qué hacés con tu tiempo libre?”, me preguntaban la semana pasada, y buscando la cita textual salta otro mail, de otra persona, que me decía: “Tenés mucho tiempo libre. Mucho tiempo para pensar y para tejer conjeturas, historias, motivos, borradores”. Suena a reconvención…&lt;br /&gt;¿Saben qué hago? En general estoy en la cama, tratando de dormir, de dormirme pronto cuando me despierto. Apostando a pegar una siestita que me descanse, si no. Estoy con los tapones en los oídos, boca arriba (hoy no me compré ese disco porque quería el pirata, pero me faltaban dos pesos cincuenta) como una momia, contracturándome el cogote al no poder dormir de costado, soñando que escucho al vecino, despertándome y escuchando al vecino, teniendo pesadillas, siendo despertado por el otro vecino, echando del jardín al pájaro maniático que, me despierte desde las 5 a. m. o no, me enloquece con su canto repetitivo… Cuatro horas después me doy por vencido y me levanto. Ya está: voy sin dormir.&lt;br /&gt;En la parada del bondi hay una chica morocha vestida de negro. Veo que está embarazada. También veo que viene el colectivo a mis espaldas, y troto un poquito para que no se me escape, hasta que noto que ella lo va a parar y retomo el paso. Cuando la tengo al lado reparo en el considerable escote de su vestido y en que tiene dos tetotas paradisíacas y las venas visibles en el pecho. Trato de rescatarme, de no mirar. Ni se me ocurre decirle algo. Y el bondi ya llegó, y ella sube, y yo atrás.&lt;br /&gt;Se sienta en uno de los asientos que están detrás de la expendedora, mirando hacia el fondo. Yo quiero sentarme enfrente de ella, en el primer asiento de uno, pero está ocupado. Entonces elijo uno de los asientos de dos de la primera fila detrás de la puerta. Procuro no mirarla, pero ya sé que tiene acné, que sobre el vestido negro tiene un saquito negro, que tiene unas chatitas negras que se ajustan en el tobillo con algo parecido a una cinta o a un lazo del mismo material brilloso del zapato, que tiene una voz o una manera de hablar muy atractiva. Esto lo sé porque alguien había dejado un arito en la máquina, seguramente para que se trabara, y ella lo sacó y se lo dio al chofer explicándole lo que había encontrado.&lt;br /&gt;Miro la nada, o le miro los pies, que asoman bajo el panel de plástico. Y de vez en cuando hago un paneo general. Voy previendo el momento en que mis ojos llegan a ella para mirarla plenamente ese segundo, para llenarme los ojos con ella como no puedo llenarme la boca. Te juro que quiero hacerlo de queruza, pero parece que no lo logro, porque se tapa el escote con el saquito. ¡Ey!, vos te creés que te miro las tetas, preciosa… Te estoy mirando la panza (también). La geometría perfecta de esa semiesfera vital coronada por un ombligo salido. El vestido la ciñe por completo, y es evidente que está en el punto justo. ¡No sabés cómo podría acariciártela y besártela! Hasta que la criatura se asome y pida basta. Y entonces te tocaría a vos.&lt;br /&gt;Después habla por teléfono usando el microfonito ese que está en la parte donde se bifurcan los cables que van a cada auricular. Termina de hablar y se vuelve a cerrar el saquito y se lo abrocha con el micrófono. Todos mis rescates fueron en vano, tengo que aceptarlo… Le miro la panza perfecta. No sé si la miro. Quiero acordarme ahora de esa panza perfecta. El colectivo dobla, y tengo que bajarme. Me paro. No avanza porque el semáforo está en rojo y la calle está saturada de autos. En ese lapso me doy cuenta de que ella usa simultáneamente una falda corta y un escote pronunciado. Y de que el vestido se le sube al estar sentada y apenas le llega a la mitad del muslo. Ahora sí parece que disimulo más. O no le molesta que le mire las piernas. Porque no se las tapa.&lt;br /&gt;Desde la vereda trato de mirarla por última vez. Y advierto que puedo caminar, que no tengo la pija dura como debería ante tanto estímulo. La única reacción física fue cuando la tuve al lado, cuando vi las venas en su pecho. Fue un segundo en el que me recorrió el cuerpo una sensación distinta que no alcanzó a consolidarse. La verdad, no sé si tengo un problema físico, si tengo un problema con el deseo, si mi pija se venció de tanto rebotar contra el pantalón; si por tanto estar en lugares donde no se puede, mi cabeza –la parte que da la orden- se declaró en rebeldía y no manda más señal. Creo que necesito que alguien como ella se agache, y me baje los lienzos, y me la agarre con las manos, y acerque su boca, y le diga explícitamente “sí”.&lt;br /&gt;Toco el timbre del consultorio y la persona que sale a abrir responde “soy yo” cuando le digo que tengo turno con la doctora. Traspongo la puerta, y descubro que es una casa chorizo. Cuando entro al departamento, observo que el living es la sala de espera y que la habitación es el consultorio. Eso es habitual. No lo es que la mina atienda con la puerta del consultorio abierta, y que yo, desde la sala de espera, me entere de que el señor al que está atendiendo tiene muchos, muchísimos gases. Porque lo dice ella, no porque se tire pedos.&lt;br /&gt;No hay recepcionista. El teléfono suena y suena sin que nadie le dé pelota. La sala de espera está llena de afiches referidos al VIH. Incluso hay un dispénser con forros. Mato la breve espera llevándome uno y chusmeando la agenda: así me entero de que no hay otro paciente hasta las 13. Pero desde que entré al consultorio, a las doce y cuarto, hasta que salí pasaron doce minutos y medio. Por reloj. En ese lapso hubo dos interrupciones: cuando tocaron el timbre y salió a abrir la puerta (era un señor que tenía que esperar a la recepcionista) y cuando el desubicado ese preguntó en voz alta desde la sala de espera si faltaba mucho, si tenía tiempo para fumarse un pucho afuera.&lt;br /&gt;Cuando me siento, veo que en la silla de al lado hay una cucaracha de unos dos o tres centímetros caminando por el respaldo. No digo nada, tal vez, de nuevo, por el asombro. Ella tampoco, seguramente porque está por tomarme los datos. Es correcta y amable, pero me atiende dentro de una línea de producción. Se nota desde el primer momento.&lt;br /&gt;Me pregunta si tengo alguna enfermedad, si tomo alguna medicación, si fumo, y me larga un “contame qué anda pasando”. Ya había decidido no hablar de mis problemas con el sueño y todas sus consecuencias. Demasiado complejo. Además, subyace una dinámica de apuro, la que después de la segunda interrupción me hará decir: “Lo mío es una cosita más y ya me las tomo”.&lt;br /&gt;Apunto a cosas que creo que pueden solucionarse sin mucha historia. Le digo que hace mucho que no voy al médico, y decide hacer un chequeo general: análisis y radiografía de tórax. Los análisis no me los voy a hacer. Porque no creo que vuelva a verla y porque hace tres meses me saqué sangre para mi cirugía dental, y estaban perfectos, lo que ella misma verifica cuando se los muestro. Aparte, me quedan tres sacadas de sangre en el otro hospital…&lt;br /&gt;Le pregunto cómo hacer para ir a un oculista, y me deriva al especialista en el hospital. Le hablo del problema que tengo en la muñeca desde el golpazo que me pegué el año pasado, cuando me caí. Ahora me molesta más, a veces casi me duele. Me dice que es una tendinitis, me hace la orden para una placa y me deriva al especialista en el hospital.&lt;br /&gt;Encaro el tema central contando como reciente lo que me pasó hace años, cuando fui por primera vez al urólogo y me recetó sildenafil. Pero no hay receta esta vez: dice que por lo general el origen es psicológico y me deriva al especialista del hospital. Le digo más cosas, buscando que se dé cuenta de que el camino más corto hacia la solución es la pastillita azul, pero es en vano. “No pasa nada, sos un paciente joven”… Y explica que “los estudios sirven para que uno vea que está bien, que no hay ningún problema, que empiece a tener confianza en sí mismo y arranque de vuelta”. Cierra el tema desestimando de nuevo mis palabras, que intentan pintar una situación peor cada vez: “No pasa nada: sos joven, living la vida loca”.&lt;br /&gt;Me pregunta si mis padres tienen antecedentes de enfermedades. “Sí, mi viejo tiene una arritmia, pero es algo de los últimos años, tal vez por la edad. Y está anticoagulado, creo: no tenemos una gran relación…”.&lt;br /&gt;Después me pregunta a qué me dedico, y con quién vivo.&lt;br /&gt;–Vivo con mi madre todavía, lo cual es un tema.&lt;br /&gt;–Ves que necesitás un psicólogo…&lt;br /&gt;No es más que una forma de decir, veo, porque no me deriva al especialista del hospital. Da hablar un toque, y comento que no se divorciaron porque eso obligaba a poner blanco sobre negro los bienes y dividir por dos. De la manera que eligieron, mi viejo podía seguir disponiendo de las cosas –y dilapidándolas–, como lo hizo, a cambio de que ella cobre la pensión “cuando me muera”. “Y pasaron 25 años y no se murió el señor este”.&lt;br /&gt;–¿Cuántos años tiene?&lt;br /&gt;–El señor este tiene 89.&lt;br /&gt;–Hay que pegarle un tiro en la cabeza. Ja, ja… 90 años, con una arritmia y no muere, es Highlander.&lt;br /&gt;“Pensá en vos aparte de tu familia”, dice. Y agrega: “No sé cómo es la relación con tu mamá, pero con tu papá veo que no tenés ninguna relación, así que hacé de cuenta que nunca tuviste padre y que no lo conociste –no es fácil–, y que tu vida sos vos solo y depende de vos”.&lt;br /&gt;Me asombra cómo puede interpretarse lo que digo. Y no estoy hablando mal de ella.&lt;br /&gt;Al volver, descubro que no tengo una gran frustración, como si esperara que saliese así de mal, que fuese así de inútil. ¡Ey!, yo fui por una receta de sildenafil, la puta que lo parió (porque en las farmacias donde pregunté no me quisieron vender sin receta). Por eso recién un día después caigo en la cuenta de que no me auscultó, no me pesó, no me tocó… De que fue algo oficinesco, de que solo se movió de su asiento para abrir la puerta.&lt;br /&gt;Me baño, me acuesto y al cabo de un rato me duermo: dos horas. Después estoy casi una hora y media tratando de volverme a dormir, hasta que me levanto porque se hace la hora. La lluvia paró, y tengo que tomar una decisión. ¿Voy o no voy? Que sí, que no. Que sí. Abro la caja de las milanesas de soja, las pongo en la asadera, y antes de encender el horno me acuerdo de que se me rompió el paraguas. No tengo paraguas, y la tele dice que va a seguir lloviendo.&lt;br /&gt;Pero ahora no llueve. Voy igual. A la vuelta vemos.&lt;br /&gt;Como rápido, porque ya es tarde; salgo sin ponerme la remera, con el pantalón abierto, y termino corriendo la última cuadra y media hasta la parada. Me asomo a la ochava y el bondi se está yendo. Se va, se fue. La puta madre. Encima no sé cuánto tarda en venir otro. No tiene una gran frecuencia esa línea, no es el 132… Pasan un par de segundos de resignación, y decido correrlo. Capaz que lo agarro en el semáforo de la esquina, o en la cuadra siguiente, cuando dobla. Capaz que alguien lo para y lo demora.&lt;br /&gt;En el semáforo de la esquina no paró, pero cuando doblo esa esquina lo veo detenido en el otro semáforo. Sigo corriendo, y el boludo que camina adelante no lo va a tomar. Le grito para que le haga señas, y no entiende. Corro poniéndome la remera, porque si golpeo la puerta en cueros capaz que no me abre. Corro y lo alcanzo.&lt;br /&gt;Hay cuatro pasajeros. Me siento y, mientras recupero el ritmo cardíaco normal, me siento contento. Algo salió bien. Es más, me siento contento conmigo: yo hice algo bien. Yo lo corrí y lo alcancé. Y me doy un beso. En el antebrazo. Como Caneo cuando mete un gol.&lt;br /&gt;Después del show hay vino y cerveza gratis, anunció el cantante antes de los últimos temas. Por más que algunos charlen, la ansiedad se toca, y los que se quedaron van acercándose en masa a la puerta de la que saldrá el mozo. Lenta, centrífuga e inevitablemente, como una galaxia en formación. Parecemos fieras encerradas esperando que vengan a tirarnos unos trozos de carne. No es una sensación grata… Al final, es Coca y vino, y algún vaso de agua. Unas cincuenta copas, cuatro o cinco pasadas del mozo, y una pasada de la chica con aceitunas y queso en la bandeja.&lt;br /&gt;“No te voy a pedir que me firmes nada, no te voy a pedir una foto. Lo que te voy a pedir es que gestiones más vino… No, en serio, agradecerte: por el arte y por tocar gratis. Puede sonar interesado, pero es importante a veces. No sé si es casualidad o una decisión, pero, desde que volví a saber de vos, hacés al menos un show gratis por año”. Algo así pienso decirle mientras bebo el vino, mientras espero en vano una nueva pasada del mozo. Pero siempre lo agarra alguien.&lt;br /&gt;El mozo ya no va a salir. Está claro. Afuera no llueve, y puedo volverme caminando. A dos cuadras de casa, hay un rati en la esquina. No traje el documento y por un momento creo que se acerca, que va a cruzar la calle hacia mí. Me inquieto, pero finalmente no cruza. Pienso en si cambié yo o si cambió la sociedad. Hace unos años, era ver un rati y saber que me iba a pedir documentos. Después, la proporción bajó, cuando la ciudad se llenó de esos chalecos naranjas que a veces confundo con tachos de basura. Y este no me para: me fichó con la mirada y no me paró. Mirá vos.&lt;br /&gt;Ahora que no me queda nada de alcohol en la sangre, me descargo escribiendo el bruto de este post antes de acostarme y tratar de dormir, gastando la energía que debería liberar dedicándole una buena paja a la preggo del bondi. Preferiría que fuera así. Pero fluye acá. Qué sé yo…&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-7970614784194499377?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/7970614784194499377/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=7970614784194499377' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7970614784194499377'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/7970614784194499377'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/12/post-largo.html' title='Post largo'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-3367611466861708413</id><published>2010-10-31T16:56:00.001-07:00</published><updated>2010-11-28T15:23:15.216-08:00</updated><title type='text'>Boedo queda donde estemos nosotros</title><content type='html'>Fueron la humedad y el empecinamiento quienes la convirtieron en la última tarde de remera. No el calor. A través del plástico térmico que protege las mesas de la vereda, los parroquianos del bar parecen fotos procesadas. Podría reconocer la tuya fácilmente: por la postura, por el color, por algún movimiento. Pero no está. No estás.&lt;br /&gt;Y sin vos soy el de siempre, el que en la otra vereda, en el otro bar, se afana la moneda de 50 que dejaron como propina. El que se acuerda de cada detalle porque no tiene otras cosas para recordar: la mesera que, ocupada dentro del local, no presta atención a lo que pasa afuera cuando la miro para confirmar que puedo caer en la tentación sin consecuencias; la moneda que no se desliza fácilmente entre los pocillos y me obliga a manotear dos veces para tomarla; el contratiempo que desarma la continuidad del movimiento y dispara la paranoia; el semáforo en rojo, que impide cruzar y fuerza una retirada –a paso normal, para no llamar la atención– por la calzada, y no por la vereda. (Alguien caminando por la avenida, junto a los autos que doblan, no debería pasar inadvertido; pero, aunque me invente paranoias, soy invisible sin los ojos que me ven).&lt;br /&gt;Parecido al Compumap, que marca en rojo el recorrido de la línea de colectivos que le pedís, yo puedo dibujar de memoria casi cada calle, cada vereda que caminamos en la Filcar que tengo en la cabeza. No habrá sido casualidad, entonces, que eligiera sin prever esas calles para ir a la librería donde compraré “Los Lemmings”. El último que queda, dice la vendedora, mientras rompe el plástico que lo envuelve y me priva de ese placer que recuerdo de la época en que compraba discos a mansalva.&lt;br /&gt;Empiezo a leer el libro cuando llego a casa porque se hizo de noche y la oscuridad no permite que mi lado ansioso lo vaya hojeando por la calle. Tira como su fama hacía prever, lo compruebo a medida que van pasando las palabras. Hasta que leo esto: “Vamos a darles su merecido a esos boludos para que sepan quién manda en Boedo, dice Máximo. ¿El Parque Rivadavia queda en Boedo?, pregunta el imbécil de Chumpitaz. Boedo queda donde estemos nosotros, dice Máximo. Eso me quebró. Esa frase, esa puta frase, dicha en ese momento de la noche, me puso la piel de gallina y los ojos húmedos”.&lt;br /&gt;Esa frase, esa puta frase, me obligó a releerla para estar seguro de que decía eso. Me hizo leerla una vez más, en voz alta, como leo las cosas que no puedo creer que estoy leyendo, que hayan sido escritas. Me recobré, llegué al final del relato, que estaba cerca, y seguí con el siguiente. Pero de vez en cuando retrocedía unas páginas y la volvía a leer, como queriendo asegurarme de que estaba ahí y era real.&lt;br /&gt;Esa frase quedó vibrando mientras terminaba la cerveza, cuando llegué a la página 72 y me encontré de nuevo con la portadilla, y, entonces, con la mala noticia de que el libro estaba mal impreso y tenía que devolverlo. Me quedó latiendo mientras corría en la plaza, un rato más tarde; mientras quería –necesitaba– que alguien tocara mi torso empapado de sudor cuando trataba de recuperar el aliento tirado en un banco, o después de apagar la luz, mientras lloraba infantilmente, haciendo pucheros y sintiendo el calor en la cara, en pleno desborde de angustia.&lt;br /&gt;Si fuese hincha de San Lorenzo, haría una bandera con esa frase. O me la tatuaría en el pecho, algo así… La cosa es que me sería propia y, más que eso, tendría la certeza de que me es propia. En cambio, en estos armónicos ululantes hay más de anhelo que de cosa concreta, aunque me acuerde bien de una tarde con vos en Boedo, en el medio de la nada. Como esa otra, que dice “trampa rota divinamente por la moza caliente”, no pasa de la categoría adolescente de qué-lindo-sería.&lt;br /&gt;No soy del CASLA, y que Boedo quede donde estemos nosotros requiere, de movida, que nosotros estemos. No importa si es en ese barrio de viejos y de transas que apuran la balanza. Que podamos estar.&lt;br /&gt;Como no estás, como no estamos, ni en Boedo, ni en el Abasto, ni en ninguno de los lugares donde quedan trazos de tu paso –los veo, los veo–, y sobre todo porque lo único que tengo en la vida son recuerdos (más bien, la forma en que resonaron en mí esos momentos que recuerdo), flasheaba con que leyeras eso y vos también te acordaras.&lt;br /&gt;Y al final, en vez de querer que estemos, termino queriendo que te acuerdes de mí. Ponele que nadie te lo regala para tu cumple, que tu librero no te lo recomienda, o que no te pega como a mí… Entonces, tan absurdo como la efímera idea de hacértelo llegar de algún modo oblicuo y anónimo, se me ocurre que podría aparecerme en tu memoria si alguna vez pasás por Boedo, al encontrar en la tele un partido de mi equipo o cuando te tomes un 172 tuneado.&lt;br /&gt;Que te acuerdes de mí, y por cosas que no hice yo… ¡Demos la bienvenida a mi lado desastroso! Sería mejor, supongo, que me recordaras porque fui tan fuerte como vos para estar no sólo de tu lado, sino a tu lado. Por un gesto amable y una palabra dicha a buen tiempo. Porque conmigo acabaste no ocho veces, como con el flaco aquel, sino nueve; o una: porque la chica que no quería acabar quiso acabar conmigo, porque su alma eligió darme ocho, nueve, un polvo, o la lluvia dorada más tibia y dulce con su concha contra mi pecho. Porque fui tan pulenta como para que no te fueras, para que te quedaras porque era lo mejor que podía pasar: que te quedaras hasta que no nos soportáramos; para hacer una relación extraña, pero menos incompleta, menos encapsulada en el micromundo que construimos. Porque te descubrí más lunares en los que nadie había reparado o porque (conmigo) pudiste y te dejaste ser.&lt;br /&gt;¿Ves? No logro sacarlo de ese terreno, no puedo ir más allá de las cosas que se construyen con neuroquímicos (o con palabras). ¡Porque no conozco otras! O porque nunca fui así de fuerte, y todo eso; y/o porque tengo la marca de un planchazo como el de Lamela, pero el recorrido de los tapones, en vez de formar líneas por el muslo, arma letras que dicen “quién pensaste que podías ser”.&lt;br /&gt;Pese a la falta de referencia y de experiencia, o tal vez por ella misma, yo pensé que podía ser. Que yo podía ser. (Y vos, ¿quién pensaste que podía/s ser?). Que podía todo, porque quería todo, quería poder todo. No sé si lo pensé. Estaba ahí, creo --&gt; otra percepción inasible…&lt;br /&gt;(Que sea un buen recuerdo).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-3367611466861708413?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/3367611466861708413/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=3367611466861708413' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3367611466861708413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/3367611466861708413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/10/boedo-queda-donde-estemos-nosotros_31.html' title='Boedo queda donde estemos nosotros'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-5052586285766188500</id><published>2010-10-31T16:54:00.002-07:00</published><updated>2010-10-31T16:55:08.757-07:00</updated><title type='text'>Yo voy por escalera</title><content type='html'>Bajo seis pisos por escalera para complacer a mi fobia (siempre que puedo, evito el ascensor). Sobre un fondo de dibujitos animados el loop se repite hasta no poder distinguir en qué piso estoy o en cuál hiede la basura.&lt;br /&gt;La circularidad y la inmovilidad son conceptos físicos si el único camino posible es girar para ver la misma puerta y la misma letra D un piso más abajo.&lt;br /&gt;Apuro el paso, impulsándome en el filo mellado de los escalones. No se derrumbaron las torres detrás de mí, no me persigue un tsunami de polvo (pero es difícil ver cuando el groove cardíaco retumba en el palier). Se trata apenas de un cambio de nombre: la incontenible voluntad del desasosiego, que quiere llamarse desesperación.&lt;br /&gt;Cuando la sofocación obliga a pegar un grito que no sale, porque aún impera mantener las formas o porque la garganta está sellada con cemento desde el vientre, justo antes de empezar a correr, el intestino alienante del arquitecto se endereza y me lanza a la luz distinta de la noche.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-5052586285766188500?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/5052586285766188500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=5052586285766188500' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5052586285766188500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/5052586285766188500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/10/yo-voy-por-escalera_31.html' title='Yo voy por escalera'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-4596443741200763056</id><published>2010-10-31T16:54:00.001-07:00</published><updated>2010-10-31T16:54:44.205-07:00</updated><title type='text'>Un supermercado en el orto</title><content type='html'>Siempre impune, el muchas veces autodenominado “vendedor de putas” Jacobo Winograd aparece en la tele y, con su proverbial exaltación, pide que a otro personaje de esa laya le hagan “primero, una rinoscopía de la nariz, y después, ¡una rinoscopía del ano!”. En la siguiente barrida de zapping lo veo diciendo que su interlocutor se metió un pepino en el ano (sic) y que tuvieron que operarlo en el Garrahan (sic) para quitárselo.&lt;br /&gt;Parece que la práctica de meterse cosas en el orto es bastante habitual. Hace poco se hizo conocido un caso porque los médicos y/o los enfermeros, como una gracia del mismo tenor que los comentarios que hacían en el quirófano, filmaron y subieron a Internet la operación en que le sacaban a un tipo la botella de gaseosa que se le había ido para adentro toda entera. Y unos días después, aunque sin tanta repercusión, se difundió en algunos medios que otros profesionales de la salud, en otra ciudad, habían hecho algo similar: esa vez el paciente se había colado un zuquini.&lt;br /&gt;A raíz de &lt;a href="http://fmcentrobasavilbaso.com/filmaron-una-operacin-en-el-hospital-urquiza-y-la-subieron-a-internet_n-2386.htm"&gt;estos hechos&lt;/a&gt;, y tal vez antes, en algún programa televisivo de los que pueden tratar temas así, se entrevistaba a médicos que comentaban la relativa frecuencia con que ocurre que se les pierdan cosas en el upite a las personas. Hasta hablaban de casos que incluían un frasco de Axe…&lt;br /&gt;La verdad es que debe de ser muy espantoso que te pase eso. (Tratá de imaginártelo por un instante). Porque una sesión de placer termina horrendamente, porque te tienen que operar, porque otros se enteran de tu intimidad, porque quedás expuesto a la burla humillante, y encima mientras estás anestesiado; porque después vas a tener que explicar la cicatriz… No sabría qué orden asignarles, y seguro que hay más razones, que no se me ocurren, para desear que no suceda.&lt;br /&gt;Entonces, gente, para evitar situaciones de esta desgraciada índole, ¡denle bola a los que inventaron el consolador con base! O con hilito, como los tampones (pero ojo si se corta cuando tirás). Y si les da vergüenza ir al sex-shop, la que queda es elegir bien las hortalizas. Ir al súper puede convertirse de este modo en una salida erótica de la pareja: detenerse en la verdulería para elegir el pepino o la zanahoria, o flasharla si hay calabazas baby. El grosor lo manejará cada uno, pero el largo… bien largos, así te asegurás de que no entran por completo.&lt;br /&gt;Incluso se puede desarrollar la imaginación descubriendo usos alternativos para productos de otros sectores: pasás por perfumería, por ferretería, por fiambrería, por librería, y se te pueden ir ocurriendo nuevas ideas… (Y, ¡caramba!, ¿por qué no se venden algunos productos de sex-shop en los supermercados? Si se venden forros, ¿por qué no un vibrador? ¿Eh?).&lt;br /&gt;A falta de experiencia en el tema, es el sentido común el que me hace recomendar sacar las hortalizas de la heladera con anticipación. Pero recuerdo que hay gente que usa cubitos de hielo en sus juegos eróticos, y entonces dudo. Lo que sí diría es que hay que usar forro. Es más sencillo que lavar la hortaliza con cepillo, como hay que hacer con el apio antes de preparar la ensalada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-4596443741200763056?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/4596443741200763056/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=4596443741200763056' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4596443741200763056'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/4596443741200763056'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/10/un-supermercado-en-el-orto.html' title='Un supermercado en el orto'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-1629359567508814975</id><published>2010-10-31T16:41:00.000-07:00</published><updated>2011-07-26T00:03:09.164-07:00</updated><title type='text'>El cansancio se acumula; el descanso, no.</title><content type='html'>El descanso no se acumula porque se consume en el día, a medida que nos vamos cansando física y mentalmente, si es que esta distinción es correcta. Aun cuando nuestro último sueño hubiese sido muy reparador, sólo nos serviría para estar despiertos, activos y lúcidos unas pocas horas más que lo habitual. Luego, inexorablemente, deberíamos descansar para comenzar la próxima vigilia en condiciones apropiadas.&lt;br /&gt;El cansancio se acumula porque el organismo puede funcionar sin haberlo desagotado del todo. Entonces, pese a un descanso que no nos hubiese restablecido por completo, podremos mantener un cierto nivel de actividad, pero este será cualitativamente menor que el desarrollado tras un buen descanso.&lt;br /&gt;Un día de mal descanso se recupera fácil con otro de buen descanso –el cual seguramente será un poco mayor que el habitual–, recomenzando así una continuidad de sueño reparador que redunda en un mayor bienestar psicofísico –para no usar la palabra rendimiento, tan propia de la terminología económica–.&lt;br /&gt;Pero la acumulación de días de mal descanso no se supera con un solo día de descanso, ya que ella nos sumerge en una dinámica de desequilibrio en la cual se van encadenando las alteraciones. Recomponer el ritmo y el funcionamiento normales toma su tiempo. Es por eso por lo que durante un lapso variable se hace muy difícil conciliar el sueño –o mantenerlo por las horas necesarias para descansar– cuando reaparece la posibilidad de dormir bien.&lt;br /&gt;No alcanzan, entonces, un par de días para recuperarse plenamente –no alcanza con decir que por suerte hoy es viernes– si la deuda de descanso es grande. Y aun si ella no fuese considerable, y dos días alcanzaran para despertarse el lunes sintiéndose pilas, el ciclo desgastante que recomienza sigue siendo dañino para la salud, y cada vez más, porque a los cambios orgánicos medibles objetivamente se suma la carga subjetiva de desmoralización e impotencia que puede llevar más rápidamente a enfermedades físicas o psíquicas.&lt;br /&gt;No solo es socavador el descanso insuficiente. Aun más lo es la certeza de irse a dormir sabiendo que tenés que levantarte o que te van a despertar antes de que puedas descansar; de que te van a despertar muchas veces si es que podés volver a dormirte. Y más todavía es saber que eso va a ocurrir, pero ignorar cuándo va a pasar.&lt;br /&gt;En el caso extremo, la continuidad del mal descanso lleva a un estado similar al de la alerta del soldado, quien solo duerme unas pocas horas, casi desmayado, para luego volver a su puesto de combate. Vivir así es insostenible, salvo por un período corto, que igualmente pasa su factura. Pero incluso sin llegar a ese punto, las capacidades cognitivas merman al acumularse el cansancio y se desequilibran la producción de hormonas, el ritmo cardíaco y un sinfín de funciones orgánicas. Algunos de estos cambios son más notorios, y otros, de modo latente, van preparando el terreno para una manifestación tan palmaria como inesperada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé dónde conocí la frase que titula el post, pero se imprimió en mi cabeza como lo hacen las cosas que me interpelan. Recuerdo que se la dije al psiquiatra que me atendió en la guardia de un hospital público cuando consulté porque llevaba veintidós días sin descansar bien. Y el tipo asintió. (De un modo similar a su asentimiento que interpreté comprensivo cuando le hablaba de que a veces la diferencia entre descansar y no descansar se hacía en el último tramo del sueño, en poder dormir media hora o una hora más después de la última despertada).&lt;br /&gt;Sin embargo, otros profesionales, como el infeliz de mierda que me había atendido el día anterior en la guardia de otro hospital público, no sólo no entienden qué quiere decir la frase, sino que son incapaces de imaginarlo, de deducirlo o de construirlo, tal vez porque no registran lo que el paciente les dice. Cuando le hablaba de que no podía dormir bien, el pelotudo me contestó que “para dormir hay que cansarse”. En realidad, para poder cansarse hay que haber descansado.&lt;br /&gt;Me acordaba de eso la otra vez, cuando hablaba de mí y, por ende, e inseparablemente, de mis problemas para descansar, con el clon joven de Esther Goris (ya sé que la estoy tirando abajo de un camión con esta comparación, pero los ojos, la nariz, la manera de hablar, o todo el conjunto me hacían acordar a ella).&lt;br /&gt;Mientras sucedía, y más aún después, veía que en la charla con alguien recién conocido no podía bajarme de la autorreferencialidad, y sobre todo me descorazonaba lo engorroso que es presentarme ante los demás, lo intrincado que es todo lo que tengo para decir, lo irremediablemente espantagente que soy, al fin y al cabo.&lt;br /&gt;Cuando me sugirió que me cansara para dormir mejor, recordé que esa conversación ya la había tenido, y no le contesté. Si lo hacía, iba a hablar de aquel sorete que me había dicho lo mismo, e iba a ponerla en un lugar compartido con alguien despreciable, que ella no merecía. Además, si alguien trata de tirarte una y otra y alguna más, y ninguna te sirve, es chocante…&lt;br /&gt;(Gracias por tu onda, y por tu interés; pero a) no me da blanquear mi otro yo y poner mi nombre en mi página web: conozco el paño de mi familia y el entorno, de cómo sería todo (muy incómodo), y aunque la comodidad no es buena, en este caso la elijo (podría poner ejemplos, pero sería sumar más autorreferencialidad, jaja); b) ya probé con tapones para los oídos, incuso con los que no tiene canuto, y no, no puedo dormir de costado con ellos: se me clavan y me duele, o se me salen, y la otra vez hasta me hacía ruido el oído izquierdo, como un ¡plop!, incluso durante mi vigilia; c) a vos no te lo dije: para cansarme, necesito estar descansado).&lt;br /&gt;Igual, la cosa no arrancaba, y no arrancó. No sé si fue porque dormí y no pude llevar la conversa a un punto de cercanía, donde al menos pudiera pedirle el teléfono (¡ey!, ella tampoco me lo pidió) o un mail; o si no me rescaté de pedirle el teléfono porque vi que no daba, que no iba a arrancar, porque lo intuí, me resultó evidente o era obvio. Eso no lo sé, y pensar en eso es como ver que la historia se escribe a diario.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-1629359567508814975?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/1629359567508814975/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=1629359567508814975' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1629359567508814975'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/1629359567508814975'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/10/el-cansancio-se-acumula-el-descanso-no.html' title='El cansancio se acumula; el descanso, no.'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-909581306461090866</id><published>2010-10-31T16:40:00.000-07:00</published><updated>2010-10-31T16:41:33.176-07:00</updated><title type='text'>Desiertos</title><content type='html'>Mi blanca soledad-&lt;br /&gt;aldea abandonada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Revuelo de perezas&lt;br /&gt;sobre la torre de un anhelo&lt;br /&gt;que tañe sus horizontes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pintadas negras de la desolación.&lt;br /&gt;Yunques abandonados y puentes solariegos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se ha sentado el dolor como un cacique&lt;br /&gt;en el banquillo de mi corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las lluvias estancadas de mis sueños&lt;br /&gt;se han cubierto de musgo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el horno apagado del silencio&lt;br /&gt;mis frutos maduraron&lt;br /&gt;estérilmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Perdí mi itinerario en el desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Hospedería triste de mi vida&lt;br /&gt;en donde sólo se aposentó el azar!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En una pradería de cansancios&lt;br /&gt;balan estrellas mis ovejas grises.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lugarón sin destino;&lt;br /&gt;las calles andariegas&lt;br /&gt;beatas de mi ser&lt;br /&gt;son manos&lt;br /&gt;contemplativas&lt;br /&gt;que van perdiendo soles...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;(Jacobo Fijman * “Aldea”)&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-909581306461090866?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/909581306461090866/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=909581306461090866' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/909581306461090866'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/909581306461090866'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/10/desiertos.html' title='Desiertos'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-2294757586119223468</id><published>2010-10-12T06:55:00.000-07:00</published><updated>2010-10-12T06:56:02.456-07:00</updated><title type='text'>Cualquier excusa es buena</title><content type='html'>Un cortocircuito en los cables que van dentro del techo me obligó a estar sin luz dos días. Poco tiempo para desactivar el reflejo de apretar el interruptor cuando atravesás una puerta.&lt;br /&gt;Aunque tengo en la mano la birome china con linterna, trato de encender la luz del baño. Con la falta de respuesta eléctrica me acuerdo sucesivamente del corte, de la birome y del vendedor sin fe que dejó una igual sobre la mesa del bar y la quitó de inmediato, antes de que nuestra conversación pudiera alcanzarla.&lt;br /&gt;Es decir, me acuerdo de vos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8337052401373263369-2294757586119223468?l=nosoportoalagente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/feeds/2294757586119223468/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8337052401373263369&amp;postID=2294757586119223468' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2294757586119223468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8337052401373263369/posts/default/2294757586119223468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://nosoportoalagente.blogspot.com/2010/10/cualquier-excusa-es-buena.html' title='Cualquier excusa es buena'/><author><name>Olga Eter</name><uri>http://www.blogger.com/profile/02592379301319045540</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8337052401373263369.post-585495534009736795</id><published>2010-10-12T06:50:00.004-07:00</published><updated>2011-07-26T00:01:28.982-07:00</updated><title type='text'>¿Quién se ha tomado todo el vino?</title><content type='html'>Después de un paso por el baño, volvía a mi lugar, en la grada del fondo, y me rescaté de que podía no quedarme sentado, y de que en movimiento las cosas tienen otra perspectiva. Especialmente cuando una ligera embriaguez la potencia.&lt;br /&gt;Así, un par de veces terminé adelante, saltando lo que mi rodilla jodida y mi maderez estructural (y el pudor que ella me provoca) me permitían. Cuando terminó la canción con la que suele cerrar, los músicos saludaron, todos pedimos una más –algunos con más fe que yo–, cambió la iluminación, recomenzó la música de fondo, empezaron a desarmar, y no quedó otra que aceptar el final.&lt;br /&gt;Entonces fuimos de nuevo hacia atrás, donde habían quedado solas por segunda vez las camperas, su cartera, la botella y las copas. Y ella, que llegó antes, me recibió con la mala nueva: “Nos tomaron el vino”. Así como se lee, sin signos de admiración, como si la sorpresa fuese tan grande que impidiera una reacción grandilocuente. Así como se entiende: esa noche entre el público de Palo había unos rastreros que se bajaron los cinco o seis centímetros de tinto que quedaban en la botella.&lt;br /&gt;Los dos queríamos más. Yo estaba bastante manija con el alcohol, y con la tolerancia que mostraba mi aparato digestivo, y creo que ella estaba compenetrada en la alquimia de agregar centigramos y centilitros en busca de recomponer un equilibrio siempre efímero. No queríamos otra botella, no daba para tanto. Queríamos la copa y media que quedaba, que calzaba justo para nuestras necesidades. Pero tuvimos que quedamos con las ganas.&lt;br /&gt;A ella le pareció que habían sido los que estaban a la izquierda, porque los vio reírse. A mí no me extrañaría que haya sido la mina que estaba abajo a mi derecha, porque en el aparatito donde grabé el show se escucha una voz femenina mientras suena uno de los últimos temas.&lt;br /&gt;Capaz que se les ocurrió cuando fuimos adelante la primera vez y dejamos las cosas solas. Primero ella, que hizo la copa a un lado, cesó de marcar el ritmo con ambos pies, ampulosamente, como si les pegara al pedal del bombo y al del hi-hat, y se fue a bailar “Playas oscuras” cerca del escenario; y después yo, en la canción siguiente. Lo pensaron en ese momento, y la segunda vez ya estábamos regalados.&lt;br /&gt;O por ahí no fueron tan previsores: descubrieron la chance y pegaron el zarpazo. Nos vieron en cualquiera allá adelante y, ¡zas!, vaciaron la botella en sus copas, o quizá directamente en sus bocas, seguros de que no íbamos a volver, de que ni íbamos a mirar para atrás.&lt;br /&gt;El hecho de que el chabón siga tocando en ese lugar ya me hizo aprender dos cosas: que hay que tratar de cambiar la silla, buscando una que sea cómoda –que no esté desfondada, para empezar–, si llegamos temprano y el lugar no está muy lleno; y, ahora, que hay que llevarse la botella en la mano cada vez que se decide abandonar el lugar, aunque sea para ir al baño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PD1: ese malbec era muy astringente, tanto que pensé que se trataba de un cabernet.&lt;br /&gt;PD2: no fue como una primavera; más bien, salvo por lo encendido q
