sábado, 25 de enero de 2014

Despedida (I) * Yo me bajo acá

bueno.
muchas veces ya te dije que me parecía que esto estaba mal y que me hacía mal. y como sigue igual, esencialmente igual, aunque esa charla teléfonica del mes pasado haya estado bien, aunque aquel encuentro en ramos haya estado bien –el otro no, pero, bueno, sabés cómo es mi cuerpo–, y como los pedidos de un final explícito y sano no tuvieron aceptación, y como es absurdo, iluso y negador seguir esperando que esto cambie, dejar de ser impresentable, etc., elijo bajarme de esta relación.
me hace bastante ruido terminar siempre igual, poner siempre la energía en lugares que no prosperan, donde no puede construirse nada, donde nada queda de lo dicho, salvo unos mails que prefiero no releer, que prefiero no citar, que prefiero no ver como agitadores.
(Tengo que buscar este, tengo que citarlo textual: “Un beso grande.Cuidate.Si me dejas yo sigo poniendo ladrillos(firmes)Firmes como mis manos aferrandote”). bueno, igual pasó mucho tiempo desde entonces….
todo, o casi todo; todo lo esencial, digamos, ya te lo dije. y este no es el mejor momento para escribir porque a mi padre deben operarlo, y teniendo en cuenta que está anticoagulado y todas sus otras cuestiones, las perspectivas no son nada buenas. y mi madre…
por eso también me apuro a escribir esto. el otro día te dije que no quería especular con postergar esto buscando no estar tan desamparado en este futuro que se viene. y como parece que se viene ya, mejor apurarse.
vos elegís estar con los pobres niños de Hiroshima, que seguro tienen otrxs que levanten sus carteles y luchen por sus derechos. yo, en cambio, no tengo eso. tal vez sea lo que merezco, habida cuenta de que nada es porque sí, y de que son muchos años de nada, de vacío, de fracaso, de esa canción de los doors, looking for a home in every face i see.
no sé que más.
lo que se me ocurre decirte que hagas con la plata que me debés, me lo guardo, no sé para qué en realidad.
chau.
y gracias por haberme visto. aunque sea un rato. elijo –tal vez no lo elija, tal vez simplemente no pueda ver lo otro– quedarme con eso y no con el silencio y todo esto último, dentro de lo cual está incluida esta despedida virtual.
capaz que ese “haberme visto” es muy poco, pero creo que nunca tuve tanto como eso.
y ahora cierro los ojos, mojados, y aprieto “enviar”.

2 comentarios:

o. dijo...

cuando pensaba, en mi contumacia ilusa, en mandarte un mail para tu cumple con un video, me acordé de que vos no me llamaste -ni me escribiste- para el mío.

Anónimo dijo...

por cierto, la respuesta a este mail fue inexsitente.

tuvo que morirse alguien para que me contestara(s) grrrrrr