domingo, 3 de mayo de 2015

Digámoslo claramente


Gracias por mi castigo, amo.


El BDSM es una mierda.
Por más chamuyo que inventen, por más que insistan con el latiguillo de “sano, seguro y consensuado”… Un carajo sano es algo que te lastima. Que te hace sangrar o te provoca dolor. Para mencionar únicamente elementos objetivos, y no hablar de cuestiones psicológicas.
En cada palabra, en cada pantomima del maltrato, en cada latigazo o en cada chirlo –como, según Freud, sucede con cada chiste–, subyace, y emerge, tu verdadera faz. Con cada encierro en una caja metálica con barrotes, con cada atadura en posiciones dolorosamente antinaturales, con cada forma de sometimiento, sonríen desde el más allá todos los verdugos de la historia. (Y con los dispositivos eléctricos sonríen los Lugones Jr., y los Etchecolatz, los Contreras y los Mitrione, para hablar sólo de los más cercanos).
Me cago largamente, con un soruyo de 22 centímetros continuos, en el BDSM, en quienes lo practican y, especialmente, en quienes pretenden darle un barniz teórico usando palabras como “filosofía” o “comunidad”. En los que, desde el pedestal que ocupan los esclarecidos que se permiten estas sofisticaciones, hablan del significado del collar; en los que identifican con la evolución el hecho de que “solo nuestra especie inflige el dolor a un semejante por placer, aunque no más sea en un juego sexual”, en los que interpretan arbitrariamente pasajes de “La dialéctica del amo y el esclavo”, en los que se regodean en la pertenencia usando –despectivamente– la palabra "vainilla" y dicen: "Sabemos, también, que más de un vainilla se horrorizaría ante la sola idea de un spank, leve, amistoso".
Y particularmente en la dominante que declara: “Me encanta ahorcar con una mano mientras pego cachetazos con la otra…”, pero que, como es muy cuidadosa, y quiere que nos enteremos para que no la juzguemos mal, aclara que toma el recaudo de apretar el cuello donde supuestamente es menos peligroso, en el costado, y no adelante.
La otra vez tuve la intuición de que el BDSM es la versión sexual del MMA. O viceversa, no sé. Como sea, dos mierdas cuyo auge tal vez sean reflejo, o emergente, o manifestación, de algo que sucede en estos tiempos. Yirando por el zapping, la otra noche encontré a una excitadísima Paloma Fabrykant comentando un combate de MMA definido por sumisión. Y allí, en esa palabra, encontré una clave.
Ambas prácticas comparten esa palabra, sumisión, y lo que implica: el disfrute de la violencia, el regodeo en la brutalidad y en la falta de metáforas, la búsqueda de la la imposición, de someter al otro, de degradarlo y desintegrarlo hasta que sea una cosa, una (casi) nada que pide piedad. La cual se le concederá porque no somos psicópatas, sino cultores del "sano, seguro y consensuado". De modo similar a los torturadores que picanean con un médico al lado porque ellos también tienen un límite.

Su sumisa es sumamente bella y aún más cuando la torturan.Mis Felicitaciones!!

Excelente foto y tortura!


(Para evitar el riesgo de que me cierren el blog puse estas fotos a título ilustrativo, y no otras de usuarios del mismo sitio en las que se ven tetas amoratadas con los pezones atravesados por agujas de sacar sangre, esos mismos pezones sangrando, o penes y escrotos atados y estrangulados).

1 comentario:

yo de nuevo dijo...

Descubrí en Mazmorra un larguísimo cuestionario sobre los intereses y las experiencias de los usuarios. Los ítems tienen cuatro respuestas posibles: nada, algo, bastante, mucho.
Cuando vi preguntas acerca de "producir torturas en genitales", "producir torturas en pezones" o "producir torturas con electricidad", se me ocurrió hacerme una cuenta con el username Camps y poner "experiencia: mucha, interés: mucho".
Pero, al seguir avanzando y toparme con ítems tales como "utilizar a otro/a como mueble", "utilizar a otro/a como cenicero", "imponer homosexualidad forzada", "marcar con hierro", "crucificar a otro/a" o "Imponer modificación de la personalidad", se me agotaron los nombres de usuarios posibles. Y también el presunto humor. Son fucking freaks apenas contenidos por su retórica de "la comunidad" y ese autoindulgente bla bla.