martes, 29 de septiembre de 2015

"El candidato bisiesto" y otras intuiciones

Varias veces en los últimos años, escuché o leí a clérigos y fieles del FIT criticando a Luis Zamora por quitarle votos a la "verdadera oposición de izquierda". El personalismo, la limitación territorial, la falta de presencia en conflictos sociales y sindicatos y, sobre todo, el oportunismo del que aparece cada dos años y obstaculiza el crecimiento de la construcción real de poder popular son los temas recurrentes de la crítica, que a veces llega a la burla lamentable.
Es justo decir no son solo ellos quienes piensan que Zamora le resta votos al FIT. También lo hacen aquellos que desde su mirada turística de la izquierda sostienen que debe ir unida a las elecciones disolviendo o enmascarando sus diferencias programáticas, estrátegicas, etc., en aras de logros que no serán más que una nota de color en los medios. Y muchas veces incluyen en su fantasía a seudoizquierdas y centroizquierdas que, a la primera oferta, pactarán con el oficialismo.
Si vemos los resultados de la última elección porteña, podríamos invertir esa temeraria afirmación y decir que el FIT le sacó votos a AyL, ya que Zamora obtuvo casi un 28% más de votos que la candidata del Frente (3,94% contra 3,09%). Y si, en vez de saber que es una chicana, lo dijéramos en serio, seríamos tan tontos como los que repiten aquella acusación.
Pocas veces tuve la oportunidad de mostrar mi discrepancia respecto de esa idea. Y ciertamente nunca tuve ocasión de notar que mi argumentación resonara en mi interlocutor, fuera este real o virtual. Pero lo que trataba de decirles, además de mostrarles un poco del fastidio que me produce su esclarecido saber, es que AyL y el FIT no comparten electorado de modo significativo. Que los votantes de Zamora no son troscos ortodoxos, acérrimos e insufribles, sino una mezcla de desencantados del sistema, horizontalistas utópicos, cierta izquierda no dogmática o ex dogmática, algo de voto bronca y mucho de reconocimiento a la trayectoria del candidato. Y que buena parte de ellos, quizá la mayoría, no creen en la lucha de clases.
Finalmente, tengo datos duros para sostener mi intuición. En las últimas elecciones primarias, AyL presentó una lista corta, con candidatos a diputados nacionales por la ciudad de Buenos Aires (y a la payasada esa del Parlasur), pero sin candidato presidencial. El FIT, en cambio, presentó lista completa. Para presidente, sin la competencia de AyL, el Frente sacó 4,55%. Para diputado, con la competencia de AyL, obtuvo 4,24 %, mientras que Zamora logró el 2,93% de los votos positivos. Es decir, una escasa pérdida de votos, apenas 0,3 puntos porcentuales, la cual me permite sustentar fácticamente mi afirmación.
Mientras, los egocéntricos enojados que quieren ser la única alternativa verdadera para que su auto-verso auto-épico les cierre perfectamente se asombran de que "sin campaña" saque los mismos votos que el Frente, y no se lo perdonan. Tal vez porque no soportan la evidencia de que empapelar la ciudad, hacer actos con proliferación de banderas y cantitos con megáfono y demás formas de su militancia evangélico-marketinera para hacer notar su presencia, no son la llave ni la clave de nada, salvo de la autocomplacencia.
Y cuando dejan de putearlo y le piden "unidad", lo hacen para… lograr objetivos del FIT, no de Zamora. Para darle otro atractivo a su kioskito electoral, que cruje cada vez que alguien pone el dedo en la llaga de las diferencias entre ambos integrantes principales, que es tan evidente en cada ninguneo a los de "la otra lista", y al que sólo mantienen para asegurarse presencia mediática y el curro de los mandatos a medias.
Dicho esto, y como obsequio, les dejo dos intuiciones cuya comprobación sólo el tiempo permitirá: que Del Caño sacará más votos que Stolbizer y que el próximo presidente, sea Scioli o Macri, no llega a 2019.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En otro tiempo esto me daría para un post, pero... paja. Y poco concentración, déficit de atención...
El aviso ese de Stolbizer en el que un boludito de barba dice "yo ya gané" y que no hay que esperar a las seis de la tarde para saber el ganador me parece un reverenda mierda ombliguista.
Onda que no te importa nada, salvo no ensuciarte las manos. No te importa si gana uno o, ponele, si gana el otro. Sólo poder decir "yo no lo voté" dentro un tiempo, cuando se devalúe, cuando les haga ruido el chupacirismo (?) que no les hace ruido ahora con Ella, cuando un nuevo Gardiner nos presida.
Casi que parecen troscos...


yo de nuevo dijo...

Hola, sí, venía yo misma a felicitarme por mi acierto electoral.
Del Caño le ganó cómodo a Stolbizer.
El progresismo berreta solo sobrevive en Capital, donde Donda retiene su banca en desmedro del FIT.

Veremos si el presidente, que será Macri, llega a 2019.
La incógnita se multiplica en Vidal, en Martiniano Molina, en Diego Valenzuela, etc.