viernes, 24 de octubre de 2008

Más recuerdos de la fuck

Cuando la novedad fue decreciendo y empezamos a reconocer caras y espacios en ese lugar, comenzó a llamarnos la atención ese chabón que se sentaba al margen, sin tomar apuntes y sin integrarse con nosotros, con el resto de los alumnos.
Antes o después de la clase, solía charlar con los profesores, ya fuesen los titulares o los ayudantes que daban los prácticos, intercambiando citas y acaparándolos de modo que tuviésemos que esperar si queríamos consultar una novatada sobre béber o emil durkéim.
No recuerdo cómo, pero el tiempo nos hizo saber su nombre, Justo Ibarra, y que era un alumno adelantado. Una vez, una cátedra nos dio un cuestionario donde, entre otras cosas, nos preguntaban si profesábamos alguna religión, y, en ese caso, cuál. Yo contesté que era una pregunta propia de regímenes totalitarios, y clases después escuché al que daba el práctico, el prof. Tragedia, comentar mi respuesta con Justo I., burlándose de ella. “¿Todo lo respondió así?”. “No, solo esa pregunta”.
Era el prototipo del engreído desdeñoso estudiante aventajado que ninguneaba a los demás, exhibiendo familiaridad y confianza en el trato con la Cátedra, y así se ganó un lugar en mi memoria, junto a otros seres también repugnantes con los que tuve la desdicha de cruzarme en esas habitaciones reconvertidas en aulas.
Entre los inadaptados con los que nos dábamos bola, aventurábamos que en dos años se recibía, en cinco era titular de cátedra y en diez, decano. A decano no llegó por haberse dedicado a actividades más rentables: Google me devuelve su nombre completo, Juan Justo Ibarra, en una búsqueda sobre otro asunto. Y hurgando apenas nos enteramos de que se recibió recién en 2002, que luego hizo un máster en Tres de Febrero, que sólo comenzó a trabajar después de recibirse y que exhibe un orgulloso palmarés en campos como el análisis estadístico, la inteligencia empresarial, el diseño de muestras y la consultoría en “webanalytics”. Y que integra el grupo Palermo Valley. Con gente como él, seguro.

1 comentario:

Justo dijo...

Hola Olga:

Acabo de encontrar tu post y no puedo evitar reírme muchísimo leyendo lo que escribiste sobre mi.
Lamento no poder recordarte de la fackiu-ltad.
Es raro que después de tanto tiempo alguien se acuerde de vos y escriba un post al respecto :=)
Igual creo que si me hubieras conocido un poco mejor verías que problablemente estoy más cerca de los inadaptados con los que te juntabas que de los seres repugnantes que habitan sociales.
Y valga una rectificación respecto de los datos, empecé a trabajar antes de recibirme. No toda mi experiencia laboral está puesta en los perfiles de redes sociales.

Saludos,

Justo