jueves, 18 de diciembre de 2008

Presión social

-Teléfono…
-Cuatro once once veintitrés dos mil.
-Un celular…
-No tengo.
La mina vacila, tarda un par de segundos en superar el desconcierto, y, al fin, arguye:
-Pero si no, no podemos avisarle si el doctor no puede venir.
-Me dejás un mensaje en el contestador. Antes de ir a algún lado, me fijo si hay llamados.


-Te mando mensajito.
-No, no tengo.
-¿Te lo robaron?
-No. No me parece que necesite.
Mueca de asombro.
-Bueno… Ehhh… No sé cómo hacemos entonces.
-Me llamás por teléfono. Yo voy a estar en casa.

No hay comentarios: