viernes, 14 de marzo de 2008

Viviendo en una ilusión

Mientras el consumo, finalmente, comienza a desacelerarse, aunque sus vapores siguen embriagándonos, surgen datos contundentes: los trabajadores en blanco ganan, en promedio, lo justo para no caer bajo la línea de pobreza.
Y, además, la Argentina tiene los niveles salariales más bajos de toda Sudamérica medidos en dólares. Los nuevos acuerdos de salarios, que, como siempre, mirarán de atrás a la inflación, sumados a la estabilidad de la divisa estadounidense, recompondrán parcialmente el nivel adquisitivo medido en dólares.
¡Pero acá las cosas aumentan en pesos!
Ya lo dijo la Bersuit: se viene el estallido.

Sensación de final

No me acuerdo si fue el 24 o el 31 a la noche. Estaba en el jardín, echando agua con la intención de prevenir que alguna cañita voladora que cayera en él comenzara un incendio.
Y me sobrevinieron esas palabras, sensación de final, y me cubrió la sombra lóbrega de que algo se está por terminar.
También podría decir que perdí mi casa, que soy un inquilino en ella, que estos abyectos vecinos=okupas sonoros, viles larvas cuyas macumbas me apuntan, la usurparon, la invadieron, la contaminaron.
Y sentí entonces una profunda angustia, que aún hoy, meses después, no puedo poner en palabras claras.
Y les hablé a las plantas, y las toqué, y las besé. (¿Me despedí de ellas?).
Y lloré. Como ahora.
Este año lo empecé infectado.

Procurando el filtro

Leyendo un libro de poemas berreta armado a base de yeites de taller literario encuentro este verso.
No importa el contexto ni el sentido.
Rompe el monocorde y pegajoso intento, y logra esta módica reencarnación.

Cornelio (VI)

Buscando en la playa
las pupilas del entierro
del perro que veo
ahora sin permiso:
se revuelcan en la cornisa
buscando en la playa
el hueso que el conquistador devoró.

Ahora ataco
la pena,
la ahogo en el muelle,
desecho la tinta
y el mar ardiente.

Ahora ataco
la pena,
la ahogo en el muelle,
desecho la tinta
y el mar ardiente.

El punto caliente,
el punto que fijo
es el pantano que tanto espanto…
Eeeh… eh… eh… eh…
Eeeh… eh… eh… eh…
Eeeh… eh… eh… eh…
Eeeh… eh… eh… eh…

Ahora ataco
la pena,
la ahogo en el muelle,
desecho la tinta
y el mar ardiente.

Ahora ataco
la pena,
la ahogo en el muelle,
desecho la tinta
y el mar ardiente.

Mar ardiente.
Mar ardiente.

(Ataco)

Espíritu olímpico

Ningún lugar mejor que Pekín/Beijing para recibir a los Juegos Olímpicos.
Los atletas, esclavos de sus espónsores y de sus Estados, competirán para ver cuál se dopa mejor, lo que se verificará cuando el dóping no sea detectado.
(A Ben Johnson lo descalificaron, lo suspendieron y lo inmortalizaron como un tramposo en Seúl 88. Florence Griffith-Joyner ganó la versión femenina de la misma prueba con un récord que aún no se mejoró, y comparando las fotos que registraron su triunfo con las de los JJ. OO. de 1984, donde era una atleta del montón, se nota el formidable crecimiento de su masa muscular. Griffith-Joyner murió antes de cumplir 40 años como consecuencia de una enfermedad cuyos síntomas eran compatibles con los que provoca el uso de esteroides).
Al fin y al cabo, de eso se trata el espíritu olímpico: de espónsores que tienen trabajadores esclavos, de atletas esclavizados que usan ropa deportiva fabricada por esclavos, de himnos nacionales y banderas.
¿Y qué mejor, entonces, que un país caracterizado por no valorar la vida humana ni el medio ambiente, que lleva adelante persecuciones políticas, religiosas y étnicas, que funda buena parte de su crecimiento económico en la competitividad basada en el trabajo esclavo, que sofistica la censura ayudado por Microsoft, Yahoo y Google; qué mejor, digo, que China para recibir a los Juegos Olímpicos? ¿Hay una sede mejor para el cruce paroxístico entre el espectáculo deportivo de masas y el Estado?
Sobre todo eso, y sobre el olvido de los derechos humanos, pasados de moda en Occidente, los espónsores harán negocios y presentarán a China como ejemplo de superación, modernidad y crecimiento.
Tal vez enciendan el pebetero con un disparo del cañón del tanque ante el cual se paró el chino aquel que salió en la foto famosa de Tienanmen.

Sionistas = Nazis

Durante la última (última cuando escribo esto; pero mañana puede haber otra) incursión del Ejército Nazi de Israel en la Franja de Gaza, el viceministro de Defensa de la entidad sionista, Matan Vilnai, declaró: “Si continúa el lanzamiento de misiles por parte de Hamas, habrá una ‘Shoah’ peor que la conocida”.
Sí, amenazó con una masacre peor que la padecida por los judíos; y usó la palabra “Shoah”, la que prefieren los judíos, que reniegan del uso de “Holocausto”.
Son nazis. Ya lo sabíamos.
Ahora, ellos no tienen reparo en admitirlo.

Apuntes (II)

Las redes de comunicación son un fenómeno social, consecuencia de un contexto tecnológico-cultural, que ofrece un potencial enorme para las transacciones comerciales y para la dimensión relacional, fomentando la comunicación y la cooperación. A partir de las relaciones sociales mediadas por computadoras y redes telemáticas, se forman comunidades virtuales que establecen fuertes lazos pese a estar integradas por gente a las que no necesariamente conocemos personalmente, de diferentes regiones y entornos sociales y culturales, con la que establecemos relaciones de proximidad psicológica, de cohesión en torno a intereses comunes y de compartir en un clima de diversidad, lo que influye en la conformación de una nueva vida social, presentándonos valores culturales diversos y abriendo grandes oportunidades para la interculturalidad global.
La cooperación como idea básica de la red se entronca con el concepto de “compartir” y con el establecimiento de una “comunidad” en donde se comparte y coopera. La red es entonces un espacio virtual de relaciones humanas basadas en el intercambio de información: es más un espacio comunicativo que informativo. A diferencia de los medios de masas, que comunican de uno a muchos, los cibermedios lo hacen de muchos a muchos, y facilitan la interacción con otros en un espacio virtual. Pero la red, a raíz de su virtualidad, permite asumir diversos roles, construir distintas identidades, estableciéndose así nuevos modos de vínculos humanos: comunicaciones mediadas por computadora.
La sensación de pertenencia a la comunidad puede llevar a una exposición que es pasible de alcanzar ribetes excesivos o peligrosos, tanto por lo que uno decide mostrar de sí en la red, que generalmente puede ser leído por personas ajenas a la comunidad, como por las posibilidades técnicas de rastreo e identificación de los usuarios, no siempre claras ni presentes para todos los participantes.
Los cibermedios producen un impacto interaccional que trastoca la dimensión espacio-temporal, consintiendo la interacción sin depender de la distancia; admiten también la presentación de una identidad parcial o totalmente verdadera, o parcial o totalmente falsa; permiten una respuesta que, pese a la distancia, puede ser inmediata y simultánea; y ayudan a definir nuevos contextos para las comunicaciones que afectan nuestras actividades cotidianas y dan lugar a otras formas de organización social alrededor de diversos modos de recepción que reflejan relaciones de poder y desigualdad, lo que se manifiesta en las diferencias en los accesos, usos y modalidades de recepción.

Submarinos

El Poder Ejecutivo estadounidense acaba de vetar una ley que prohibía a la CIA utilizar métodos considerados como tortura. Entre ellos, el más conocido, y, también, el que suscitaba mayores controversias, es el que recibe el nombre de “submarino”, antiquísimo tormento que, según se afirmaba en una rueda de prensa brindada por militares estadounidenses relacionados con el tema, data de tiempos de la Inquisición.
Los defensores de estos procederes en el gobierno de EE. UU. afirman que es indispensable poder llevarlos a cabo para evitar “ataques catastróficos” de parte de enemigos como Al-Qaeda.
Paradojas de la política internacional, estas prácticas fueron realizadas también por tropas japonesas durante la segunda Guerra Mundial, antes de que se produjera el doble ataque con armas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki. En esa oportunidad, el país que lanzó las bombas atómicas, y que ganó la guerra, luego de la contienda, en juicios análogos a los de Nuremberg, juzgó y condenó a varios militares japoneses por crímenes contra la humanidad basándose en el uso del submarino, o “waterboarding”, según su nombre en inglés americano.

Valeria C.

No sé dónde te encontré,
si fue en la calle
(a la vera de una vereda ¡cuac!),
en la lengua de un gato,
en una lata de Quilmes o de Speed,
en el hospital donde no me atendieron
o en alguna partícula del aire, inimputable.
Te fuiste llevándote tiempo de mi vida,
pedazos de mi nariz,
mucha energía
y las bases de una nada
que me permitía andar.
Me dejaste la fatiga en el cuerpo
y el miedo en la cabeza.
Entre vos y mis vecinos
me redujeron a un guiñapo errante
en mi propia casa.

(Valeria C., y lareputamadrequetepariódelorto)

¿Qué mierda aplauden?

¿Vieron el accidente de los boludos estos de 9 de Julio que se mataron corriendo una picada en moto? Bueno, en la tele pasan la grave cobertura, las voces consternadas y toda la parafernalia que desempolvan en estos casos.
“¡¿Qué les pasa a los chicos que hacen esto?!”
Y muestran el cortejo fúnebre, integrado por una gente, muchos de ellos adolescentes, que iba en moto (¡sin casco!) y que aplaudía y tocaba bocina.
¿Qué mierda aplauden? ¿Qué significan los bocinazos? ¿Qué honores merecen esos forros?
Bien muertos que están los pelotudos. Y gracias que no mataron a nadie ajeno a sus prácticas…