2008 años de cultura judeocristiana.
¡Nada que festejar!
sábado, 29 de diciembre de 2007
La falsa objetividad del decibelímetro
Una canilla abierta hace más ruido que una canilla goteando (dice el aparatito).
Sin embargo, una canilla goteando molesta mucho más que una canilla abierta.
¿Por qué? ¿Eh?
Sin embargo, una canilla goteando molesta mucho más que una canilla abierta.
¿Por qué? ¿Eh?
Amigo
Se ha puesto de moda este vocativo para interpelar a desconocidos en lugares públicos y, en nombre de esa amistad espontánea y unilateral, pedirles algo, desde un cigarro hasta veinte centavos…
Amén de ser ficticia e interesada, la coactiva enunciación de tal amistad plantea una división entre amigos y enemigos en la cual, de quedar uno en el campo de los contrarios, se expone a vaya a saber qué acción de parte del interpelador, que a menudo no viene solo.
Vos no sos mi amigo, pelotudo. Como no puedo decírtelo en la cara, lo digo a través de internet (que para eso sirve).
¡Y no fumo, no tengo veinte centavos, estoy caminando, no me rompas las pelotas!
Amén de ser ficticia e interesada, la coactiva enunciación de tal amistad plantea una división entre amigos y enemigos en la cual, de quedar uno en el campo de los contrarios, se expone a vaya a saber qué acción de parte del interpelador, que a menudo no viene solo.
Vos no sos mi amigo, pelotudo. Como no puedo decírtelo en la cara, lo digo a través de internet (que para eso sirve).
¡Y no fumo, no tengo veinte centavos, estoy caminando, no me rompas las pelotas!
Un colibrí en mi jardín
Dormí para el orto por culpa de los vecinos. Me desperté para el orto (6 veces, o más) por culpa de los vecinos. Trato de escribir y sigo para el orto porque siguen acumulando méritos para terminar como el general Cardozo.
En eso, entre los cantos de los pájaros que vienen al jardín, reconozco el sonido de un colibrí. Él –o algún pariente– viene a veces, y hoy se alimenta de la rosa china.
Gracias.
En eso, entre los cantos de los pájaros que vienen al jardín, reconozco el sonido de un colibrí. Él –o algún pariente– viene a veces, y hoy se alimenta de la rosa china.
Gracias.
Formulario (II)
Semiología de la conducta de la vida cotidiana:
Control de esfínteres:
Sí – No --- Dependiente – Semi Dependiente – Dependiente
Insomnio:
Sí – No
Actividad sexual:
Sí – No
Relaciones familiares:
Buena – Regular – Mala
Contención familiar:
Continente – Continente con apoyo – Incontinente – Desbordada
Alimentación:
Buena – Regular – Insuficiente - Mala
Reacciones antisociales:
Fugas – Robo – Incendio – Atentados morales
Suicidio:
Ideación – Amenaza – Intención – Planificación – Antecedentes – Contención familiar.
Intervención y/o antecedentes judiciales:
Derivación:
Firma y sello del ADMISOR
Intervención y/o antecedentes judiciales:
Derivación:
Firma y sello del ADMISOR
Tiarix ® Diocam ®
Paroxetina Clonazepam
(Sip, el formulario viene esponsorizado).
Anabel Cherubito
Anabel Cherubito apareció en los medios haciendo bolos en una novela de canal 9 en el 96 (en la misma novela también hacía bolos ¡Luciano Garbellano!). Creo que para esa época fue cuando salía con Derek Lopes.
En enero del 97 comenzó Atorrantes en canal 2, y ahí se hizo relativamente conocida como “la prima gallega” del Pato Galván. Entonces, era estar frente a una aparición: dos power gomas naturales, una cara bellísima y fresca, formas por todos lados en un cuerpo entrenado (altos tubos) y, encima, el ratonero tonito talanca.
(Me) despertaba más que deseo, aunque también deseo: era como estar frente al David de Miguel Ángel, pero carnal y merecedor del más lúbrico anhelo.
Una vez la vi en persona en la calle Florida. Yo iba a buscar (o llevar) un sobre y cuando pasé estaba con el productor y el cámara armando una nota en la calle; cuando volví a pasar ya estaban grabando. No daba mirar mucho, ni menos hablarle, así que la primera vez me contenté por pasar exactamente junto a su lado; y la segunda, con mirarla de lejos.
En Atorrantes duró cerca de un año. Después, sus apariciones en la tele fueron esporádicas (lo más recordado fue el absurdo de Margaritas); se volvió a España, se volvió a volver. Últimamente, recuperó algo de presencia mediática con su participación en Bailando…; pero ocupando siempre un lugar al margen de los tópicos escándalos.
Las últimas veces que apareció en la tele, incluyendo la del programa del ex menemista-ex delarruista-ahora kirchnerista Tinelli, estaba teñida de colorada, manteniendo el lomazo, muy maquillada y con un discurso que explicitaba su automarginación del quilombo, su búsqueda intelectual y solidaria, cosas así.
La frescura que tenía su belleza en aquel entonces era emocionante: la reencontré la otra vez, cuando pasaron tapes de Atorrantes en un programa de relleno de canal 2, y no me alcanzaban los ojos para abarcar semejante ensoñación corporizada.
Anabel Cherubito, je te salue.
En enero del 97 comenzó Atorrantes en canal 2, y ahí se hizo relativamente conocida como “la prima gallega” del Pato Galván. Entonces, era estar frente a una aparición: dos power gomas naturales, una cara bellísima y fresca, formas por todos lados en un cuerpo entrenado (altos tubos) y, encima, el ratonero tonito talanca.
(Me) despertaba más que deseo, aunque también deseo: era como estar frente al David de Miguel Ángel, pero carnal y merecedor del más lúbrico anhelo.
Una vez la vi en persona en la calle Florida. Yo iba a buscar (o llevar) un sobre y cuando pasé estaba con el productor y el cámara armando una nota en la calle; cuando volví a pasar ya estaban grabando. No daba mirar mucho, ni menos hablarle, así que la primera vez me contenté por pasar exactamente junto a su lado; y la segunda, con mirarla de lejos.
En Atorrantes duró cerca de un año. Después, sus apariciones en la tele fueron esporádicas (lo más recordado fue el absurdo de Margaritas); se volvió a España, se volvió a volver. Últimamente, recuperó algo de presencia mediática con su participación en Bailando…; pero ocupando siempre un lugar al margen de los tópicos escándalos.
Las últimas veces que apareció en la tele, incluyendo la del programa del ex menemista-ex delarruista-ahora kirchnerista Tinelli, estaba teñida de colorada, manteniendo el lomazo, muy maquillada y con un discurso que explicitaba su automarginación del quilombo, su búsqueda intelectual y solidaria, cosas así.
La frescura que tenía su belleza en aquel entonces era emocionante: la reencontré la otra vez, cuando pasaron tapes de Atorrantes en un programa de relleno de canal 2, y no me alcanzaban los ojos para abarcar semejante ensoñación corporizada.
Anabel Cherubito, je te salue.
Mis pequeños terremotos cotidianos
Quiero conseguir un medidor de terremotos y aplicarlo a la pared y al techo de mi departamento cuando el niño del piso superior retoza desbocado por cada ambiente. O cuando el niño del piso superior a ese juega al fútbol con su padre en el living de su departamento, o cuando salta y corre, solo o con su hermana, en una de sus varias peleas diarias. O cuando cada una de ellas termina con un portazo que estremece los vidrios de mi ventana.
Cuando me siento en el piso con la espalda apoyada en la pared y la siento vibrar, calculo un promedio de 4,3 grados en escala de Mercalli.
Cuando me siento en el piso con la espalda apoyada en la pared y la siento vibrar, calculo un promedio de 4,3 grados en escala de Mercalli.
Recuerdos de la fuckultad (II)
Ahora te toca a vos, Walter Gadea, o “Garlea”, como te decían los únicos con los que más o menos nos dábamos bola: Pablo, el más lindo del curso, y Ramiro, el cipoleño. Éramos la escoria de esa comisión junto con una morocha medio gordita que se sacó 3 en el primer parcial y 10 en el segundo…
Ellos sí habían ido a la primera clase, pero no les había quedado claro tu nombre. Luego de soportar tu somnífero estilo docente, supe por qué.
Miércoles y ¡sábados!, de 7 a 9 de la mañana. El chabón se sentaba, musitaba unas boludeces, generalmente ininteligibles, generalmente tapadas por el ruido de los pocos autos que pasaban por Bonifacio, generalmente alejadas de lo que venía después. Y lo que venía después eran unas preguntas que daba para responder en un trabajo grupal.
A veces, al final de la clase cada grupo leía sus respuestas, pero nunca quedaba claro cuál era la posta entre minifragmentos de Husserl, Bernal y el celebérrimo Gaston Bachelard.
Vos, Walter Gadea, forro miserable, otro creído, con tu chamuyo de que les enseñabas filosofía a los pibes de primario en un colegio privado, chupame un poco la genitalia (estoy viendo mucho a la Rampolla), pedazo de infeliz. ¿A quién mierda le ganaste?
La guita que nos hiciste gastar en fotocopias heideggerianas al reverendísimo pedo, el ofri que chupé esa mañana de sábado de septiembre mientras esperaba que en la fotocopiadora dieran abasto con el malón que les mandaste (vos ibas un diego, supongo). ¡Nada de esa mierda me sirvió para un carajo! Ni la mierda de Heidegger ni la de Koyré, ni una puta parte del broli de López Gil y la tecnociencia y la concha de tu hermana (alta diferencia con la cátedra de Esther Díaz).
¡Y la deficiente que daba algunas clases! Ese bagarto que sin duda estaba allí a cambio de sexo, porque eso era lo único que te podías levantar, y vos eras el único que se podía garchar a ese dromedario jorobado y dubitativo. Le batíamos Tognetti porque se colgaba y balbuceaba con la voz quebrada como el “periodista inexperto” que hacía Tognetti, otro producto de Sociales…
La mina decía cosas como que “las mujeres de la villa se tiñen de rubias porque quieren ser como Susana Giménez. A ellas va dirigida la clase de mensajes como los de ese programa”.
Y eso le molestaba porque el éxito de esos mensajes impide que los pobres y excluidos (cuya representación pretendería arrogarse) compren sus esclarecidas ideas del PO o de los cuatro maoístas de Puan. Fuck you, mogólica, y espero que tengas un corte de pelo mejor que el que tenías entonces. Es una lástima que no recuerde tu nombre, para mencionarte como te merecés, pelotuda.
(Por cierto, las de clase media y alta no se tiñen ni quieren ser Susana Giménez).
Pero, volviendo a Gadea, una anécdota para tratar de expresar (y exorcizar) esa avalancha de mala onda que me tiró a cuento de nada, salvo de manifestarme su incomprensible desprecio.
Estaba yo tratando de responder esas abstrusas preguntas del enésimo trabajo grupal, y esa mañana nublada llevaba un buzo de la universidad de Georgetown, el mismo que tengo puesto ahora, 8 o 9 años después. Y vos, pedazo de mierda, que nunca me habías dirigido la palabra, que nunca explicaste nada, que me ignorabas y me seguiste ignorando como si fuera invisible, te acercaste y me dijiste: “¿Vos sos de Georgetown? Naaaa, qué vas a ser de Georgetown, vos sos de por acá nomás…”, y seguiste tu ruta.
Uno ve en películas como “Reto al destino” la forma en que los instructores tratan de desmoralizar a los aspirantes, y el sorete de “Garlea” bien que tenía aprendida su parte. Ojalá te mueras de cáncer después de ver morir de cáncer a toda tu familia, después de que se te queme toda tu biblioteca pajeramente heideggeriana, después de que se agrien todos tus barriles de cerveza Heidegger, sorete mal cagado, inoculate tu soberbia por el ojete.
Por esa materia de mierda (al final fui a final, valga la redundancia) me perdí a AC/DC, y me perdí de agarrar a Refinado Tom el día que ganó el Nacional: me perdí de ser testigo del que hasta hoy fue el último triple coronado, y me lo perdí a 1,50 a ganador.
Y no me presenté al final para no darle el gusto de bocharme, para no tener que pasar siquiera por la posibilidad de que me humillara de nuevo.
La concha de tu madre, profesor Walter Gadea, ojalá te googlees, salte este resultado y te enteres de que no olvido que sos una mierda.
Ellos sí habían ido a la primera clase, pero no les había quedado claro tu nombre. Luego de soportar tu somnífero estilo docente, supe por qué.
Miércoles y ¡sábados!, de 7 a 9 de la mañana. El chabón se sentaba, musitaba unas boludeces, generalmente ininteligibles, generalmente tapadas por el ruido de los pocos autos que pasaban por Bonifacio, generalmente alejadas de lo que venía después. Y lo que venía después eran unas preguntas que daba para responder en un trabajo grupal.
A veces, al final de la clase cada grupo leía sus respuestas, pero nunca quedaba claro cuál era la posta entre minifragmentos de Husserl, Bernal y el celebérrimo Gaston Bachelard.
Vos, Walter Gadea, forro miserable, otro creído, con tu chamuyo de que les enseñabas filosofía a los pibes de primario en un colegio privado, chupame un poco la genitalia (estoy viendo mucho a la Rampolla), pedazo de infeliz. ¿A quién mierda le ganaste?
La guita que nos hiciste gastar en fotocopias heideggerianas al reverendísimo pedo, el ofri que chupé esa mañana de sábado de septiembre mientras esperaba que en la fotocopiadora dieran abasto con el malón que les mandaste (vos ibas un diego, supongo). ¡Nada de esa mierda me sirvió para un carajo! Ni la mierda de Heidegger ni la de Koyré, ni una puta parte del broli de López Gil y la tecnociencia y la concha de tu hermana (alta diferencia con la cátedra de Esther Díaz).
¡Y la deficiente que daba algunas clases! Ese bagarto que sin duda estaba allí a cambio de sexo, porque eso era lo único que te podías levantar, y vos eras el único que se podía garchar a ese dromedario jorobado y dubitativo. Le batíamos Tognetti porque se colgaba y balbuceaba con la voz quebrada como el “periodista inexperto” que hacía Tognetti, otro producto de Sociales…
La mina decía cosas como que “las mujeres de la villa se tiñen de rubias porque quieren ser como Susana Giménez. A ellas va dirigida la clase de mensajes como los de ese programa”.
Y eso le molestaba porque el éxito de esos mensajes impide que los pobres y excluidos (cuya representación pretendería arrogarse) compren sus esclarecidas ideas del PO o de los cuatro maoístas de Puan. Fuck you, mogólica, y espero que tengas un corte de pelo mejor que el que tenías entonces. Es una lástima que no recuerde tu nombre, para mencionarte como te merecés, pelotuda.
(Por cierto, las de clase media y alta no se tiñen ni quieren ser Susana Giménez).
Pero, volviendo a Gadea, una anécdota para tratar de expresar (y exorcizar) esa avalancha de mala onda que me tiró a cuento de nada, salvo de manifestarme su incomprensible desprecio.
Estaba yo tratando de responder esas abstrusas preguntas del enésimo trabajo grupal, y esa mañana nublada llevaba un buzo de la universidad de Georgetown, el mismo que tengo puesto ahora, 8 o 9 años después. Y vos, pedazo de mierda, que nunca me habías dirigido la palabra, que nunca explicaste nada, que me ignorabas y me seguiste ignorando como si fuera invisible, te acercaste y me dijiste: “¿Vos sos de Georgetown? Naaaa, qué vas a ser de Georgetown, vos sos de por acá nomás…”, y seguiste tu ruta.
Uno ve en películas como “Reto al destino” la forma en que los instructores tratan de desmoralizar a los aspirantes, y el sorete de “Garlea” bien que tenía aprendida su parte. Ojalá te mueras de cáncer después de ver morir de cáncer a toda tu familia, después de que se te queme toda tu biblioteca pajeramente heideggeriana, después de que se agrien todos tus barriles de cerveza Heidegger, sorete mal cagado, inoculate tu soberbia por el ojete.
Por esa materia de mierda (al final fui a final, valga la redundancia) me perdí a AC/DC, y me perdí de agarrar a Refinado Tom el día que ganó el Nacional: me perdí de ser testigo del que hasta hoy fue el último triple coronado, y me lo perdí a 1,50 a ganador.
Y no me presenté al final para no darle el gusto de bocharme, para no tener que pasar siquiera por la posibilidad de que me humillara de nuevo.
La concha de tu madre, profesor Walter Gadea, ojalá te googlees, salte este resultado y te enteres de que no olvido que sos una mierda.
Formulario (I)
Yo ….. nacido/a en ….. el ….. con domicilio en la calle ….. de ….., DNI N° ….., casado con ….. como paciente o representante de mi ….., Sr./a ….., en pleno uso de mis facultades, libre y voluntariamente, por medio del presente documento hago constar que el Dr./Lic. ….. me ha informado personalmente el día de la fecha sobre la necesidad de que se me/le efectúe tratamiento …..
Que he recibido claras y precisas explicaciones sobre la naturaleza, objetivos y beneficios del mismo, y los medios con que cuenta la institución, a mi completa satisfacción y de forma comprensible para mí; y me ha contestado todas las preguntas que le he formulado respecto al tratamiento propuesto.
Que se me ha informado claramente acerca de los riesgos, complicaciones y consecuencias que dichas prácticas pudieran provocar tanto por causas conocidas y/o desconocidas y molestias concomitantes, tales como …..
Además, se me ha informado sobre los beneficios previsibles del tratamiento indicado, las alternativas terapéuticas y los riesgos de su implementación como el del incumplimiento total o parcial del mismo.
Autorizo al profesional y equipo tratante a efectuar los estudios clínicos y prácticas necesarias y convenientes para la resolución de situaciones previsibles como imprevisibles o inevitables, tales como …..
Asimismo consiento que a tal propósito y durante el tiempo necesario y conveniente se me interne en ….. de esta capital.
El Dr./Lic. ….. me ha informado también que, como este consentimiento otorgado libremente no supone renuncia alguna a mis derechos, puedo cambiar la decisión en cualquier momento, sin necesidad de explicación alguna, habiendo dejado en claro más arriba que conozco los riesgos y consecuencias que esta determinación pueda generar. La anulación o cancelación de este consentimiento prestado deberá ser por escrito, firmado personalmente por mí y deberá ser recibido en el Servicio.
De encontrarme incapacitado para consentir o modificar mi consentimiento, delego todas mis facultades en …..
Afirmo estar enterado y ser consciente que el facultativo arriba mencionado se compromete a la máxima diligencia, prudencia y pericia en las prestaciones encomendadas y a poner a mi servicio los medios correspondientes, sin garantizar ni asegurar resultados a obtenerse.
Manifiesto mi plena satisfacción por la información brindada, comprendiendo la indicación y sus posibles riesgos y/o secuelas de este procedimiento, habiéndoseme aclarado la totalidad de mis dudas.
Habiendo leído este documento por mí mismo, siendo su contenido perfectamente entendible para mí, y afirmando que todos los espacios en blanco han sido rellenados antes de mi firma, en uso de mi libre voluntad, consiento y expresamente autorizo al Dr./Lic. ….. y su equipo a que realice las prestaciones indicadas.
Para que así conste, firmo el presente documento en Buenos Aires, el …..
Que he recibido claras y precisas explicaciones sobre la naturaleza, objetivos y beneficios del mismo, y los medios con que cuenta la institución, a mi completa satisfacción y de forma comprensible para mí; y me ha contestado todas las preguntas que le he formulado respecto al tratamiento propuesto.
Que se me ha informado claramente acerca de los riesgos, complicaciones y consecuencias que dichas prácticas pudieran provocar tanto por causas conocidas y/o desconocidas y molestias concomitantes, tales como …..
Además, se me ha informado sobre los beneficios previsibles del tratamiento indicado, las alternativas terapéuticas y los riesgos de su implementación como el del incumplimiento total o parcial del mismo.
Autorizo al profesional y equipo tratante a efectuar los estudios clínicos y prácticas necesarias y convenientes para la resolución de situaciones previsibles como imprevisibles o inevitables, tales como …..
Asimismo consiento que a tal propósito y durante el tiempo necesario y conveniente se me interne en ….. de esta capital.
El Dr./Lic. ….. me ha informado también que, como este consentimiento otorgado libremente no supone renuncia alguna a mis derechos, puedo cambiar la decisión en cualquier momento, sin necesidad de explicación alguna, habiendo dejado en claro más arriba que conozco los riesgos y consecuencias que esta determinación pueda generar. La anulación o cancelación de este consentimiento prestado deberá ser por escrito, firmado personalmente por mí y deberá ser recibido en el Servicio.
De encontrarme incapacitado para consentir o modificar mi consentimiento, delego todas mis facultades en …..
Afirmo estar enterado y ser consciente que el facultativo arriba mencionado se compromete a la máxima diligencia, prudencia y pericia en las prestaciones encomendadas y a poner a mi servicio los medios correspondientes, sin garantizar ni asegurar resultados a obtenerse.
Manifiesto mi plena satisfacción por la información brindada, comprendiendo la indicación y sus posibles riesgos y/o secuelas de este procedimiento, habiéndoseme aclarado la totalidad de mis dudas.
Habiendo leído este documento por mí mismo, siendo su contenido perfectamente entendible para mí, y afirmando que todos los espacios en blanco han sido rellenados antes de mi firma, en uso de mi libre voluntad, consiento y expresamente autorizo al Dr./Lic. ….. y su equipo a que realice las prestaciones indicadas.
Para que así conste, firmo el presente documento en Buenos Aires, el …..
miércoles, 26 de diciembre de 2007
Deseo navideño
Ojalá todos los petardos que tiran les exploten en la mano, y los dedos se les caigan como salchichas desarmadas, pelotudos del orto.
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