Realmente
no sé si las cosas
o si tal vez las palabras.
Realmente
no sé los idiomas
o si las formas.
Arriba, muy alto,
parado, esperando…
Lejos de creer.
Abajo, muy chato,
rengueando, esperando…
Arriba la cabeza.
Sí.
Realmente
no veo las cosas (cosas),
siquiera palabras (aaahh).
Realmente
no veo las formas
y
menos
adentro.
Arriba, muy alto,
parado, esperando…
Lejos de creer.
Abajo, muy chato,
rengueando, esperando…
Arriba la cabeza.
Sí.
Arriba, muy alto,
parado, esperando…
Abajo, abajo…
Abajo, abajo…
(Realmente)
lunes, 25 de febrero de 2008
Esencia de vainilla
Me voy a empezar a dar inyecciones de esencia de vainilla en los huevos, así le mejoro el sabor a mi semen y nadie tiene más excusas para no tragarlo: que es muy amargo, que no me gusta, que me da ganas de vomitar…
Free Chabán
La verdad que tengo las bolas llenas de los familiares de Cromagnon que no se hacen cargo. Ni que decir de los patoteros como Iglesias o Righi.
Para ustedes los únicos responsables son Ibarra y Chabán, y para algunos también los músicos. ¿Por qué no se preguntan por las responsabilidades de sus hijos, novios, hermanos…?
En vez de bardearlo a Chabán, preguntate si no fue tu hijo el que tiró la bengala, y si no la tiró, preguntate por qué se quedó en un lugar donde todo el tiempo podía pasar algo. No digo que supiera que la puerta estaba cerrada, o que el humo de los paneles era mortal; pero tranquilamente podías terminar con la ropa quemada, o con el cuerpo quemado por las bengalas. Y si te quejabas eras un careta.
(A propósito: nadie desmiente a Chabán cuando dice que esos mismos paneles están en todos los boliches…).
¡Pero no importaba! Si estamos de la cabeza, si lo prohibido nos hace vivir. Todos los pelotudos que cantan eso (incluido tu finado hijo) deben saber que cruzar con luz roja no está prohibido porque sí…
En realidad, culpan a Ibarra para sacarle guita al Estado (siguiendo el ejemplo de las Madres de los desaparecidos), y desesperadamente necesitan culpar a otro porque no se bancan su propia culpa, porque no se bancan preguntarse por qué lo dejaron ir, o cómo era tan pelotudo de no darse cuenta (de no querer darse cuenta) de lo que podía pasar.
Ahora resulta que nadie sabía cómo era un recital de rocanrol, nadie sabe qué significa la hojita en las remeras (¿creerán que es lechuga?); nadie estaba en pedo, ni reloco, ni de la cabeza: eran todos santitos que no sabían que llevaban a criaturas a los recitales, que no sabían que había bengalas, que no sabían que las bengalas son peligrosas.
Y los padres no sabían adónde iban sus hijos, ni qué consumían (ah, perdón, seguro que tu hijo nunca se fumó un fasito…).
Vos decís que Chabán se escapó sin importarle ni uno de “nuestros hijos”. ¿A vos te importó tu hijo cuando lo dejabas ir a recitales?
Porque no es solo Chaban, Cromagnon, Callejeros, Ibarra. En TODOS los recitales, en Capital y Gran Buenos Aires, de todos los grupos de rock PASABA LO MISMO.
Y no solo en recitales: clausuraron el cine del shopping Liniers porque había butacas de más que obstruían la salida de emergencia. ¿Sabés por qué ese empresario, tan irresponsable como Chabán, no tuvo una desgracia? Porque ningún pelotudo prendió o consintió que se prendiera una bengala.
Pero claro, los que van a esos recitales se creen inmortales. Y los padres los apañan aún después de muertos (para no ver la responsabilidad de ellos, ni la de ustedes mismos).
Dan asco. Háganse cargo.
Para ustedes los únicos responsables son Ibarra y Chabán, y para algunos también los músicos. ¿Por qué no se preguntan por las responsabilidades de sus hijos, novios, hermanos…?
En vez de bardearlo a Chabán, preguntate si no fue tu hijo el que tiró la bengala, y si no la tiró, preguntate por qué se quedó en un lugar donde todo el tiempo podía pasar algo. No digo que supiera que la puerta estaba cerrada, o que el humo de los paneles era mortal; pero tranquilamente podías terminar con la ropa quemada, o con el cuerpo quemado por las bengalas. Y si te quejabas eras un careta.
(A propósito: nadie desmiente a Chabán cuando dice que esos mismos paneles están en todos los boliches…).
¡Pero no importaba! Si estamos de la cabeza, si lo prohibido nos hace vivir. Todos los pelotudos que cantan eso (incluido tu finado hijo) deben saber que cruzar con luz roja no está prohibido porque sí…
En realidad, culpan a Ibarra para sacarle guita al Estado (siguiendo el ejemplo de las Madres de los desaparecidos), y desesperadamente necesitan culpar a otro porque no se bancan su propia culpa, porque no se bancan preguntarse por qué lo dejaron ir, o cómo era tan pelotudo de no darse cuenta (de no querer darse cuenta) de lo que podía pasar.
Ahora resulta que nadie sabía cómo era un recital de rocanrol, nadie sabe qué significa la hojita en las remeras (¿creerán que es lechuga?); nadie estaba en pedo, ni reloco, ni de la cabeza: eran todos santitos que no sabían que llevaban a criaturas a los recitales, que no sabían que había bengalas, que no sabían que las bengalas son peligrosas.
Y los padres no sabían adónde iban sus hijos, ni qué consumían (ah, perdón, seguro que tu hijo nunca se fumó un fasito…).
Vos decís que Chabán se escapó sin importarle ni uno de “nuestros hijos”. ¿A vos te importó tu hijo cuando lo dejabas ir a recitales?
Porque no es solo Chaban, Cromagnon, Callejeros, Ibarra. En TODOS los recitales, en Capital y Gran Buenos Aires, de todos los grupos de rock PASABA LO MISMO.
Y no solo en recitales: clausuraron el cine del shopping Liniers porque había butacas de más que obstruían la salida de emergencia. ¿Sabés por qué ese empresario, tan irresponsable como Chabán, no tuvo una desgracia? Porque ningún pelotudo prendió o consintió que se prendiera una bengala.
Pero claro, los que van a esos recitales se creen inmortales. Y los padres los apañan aún después de muertos (para no ver la responsabilidad de ellos, ni la de ustedes mismos).
Dan asco. Háganse cargo.
Thirty feet three by Dan Majerle!
Nothing but the bottom of the net!
Dios, que ha pasado el tiempo.
Dios (que no existe) ¡que ha pasado el tiempo!
¿Qué ha pasado conmigo en este tiempo?
¿Qué mierda hice en todo este tiempo?
Fifteen years, my friend. Fifteen…
Ya lo dije por aquí: hacer las cosas mal es lo único que sé hacer bien.
(Nota mental para una próxima entrada: Título: una vida perdida. Contenido: la mía).
Dios, que ha pasado el tiempo.
Dios (que no existe) ¡que ha pasado el tiempo!
¿Qué ha pasado conmigo en este tiempo?
¿Qué mierda hice en todo este tiempo?
Fifteen years, my friend. Fifteen…
Ya lo dije por aquí: hacer las cosas mal es lo único que sé hacer bien.
(Nota mental para una próxima entrada: Título: una vida perdida. Contenido: la mía).
Apuntes
La combinación de las tecnologías de la comunicación y las tecnologías de la información agrupa un conjunto de sistemas necesarios para administrar la información y, especialmente, las computadoras y los programas requeridos para convertirla, almacenarla, administrarla, transmitirla y encontrarla.
Las nuevas tecnologías designan un conjunto de innovaciones tecnológicas tanto como las herramientas que permiten una redefinición radical del funcionamiento de la sociedad. La revolución tecnológica que ha parido esta sociedad nueva se caracteriza por la generalización del uso de las tecnologías, las redes de comunicación, el rápido desenvolvimiento tecnológico y científico y la globalización de la información.
La aparición de la interfaz gráfica (el escritorio, los cuadros de diálogo) dejó atrás la necesidad de brindarle a la máquina instrucciones exactas, e introdujo una cultura de la simulación. Las computadoras dejaron de ser meras herramientas –que contenían información–, y pasaron a contener, también, personas, convirtiéndose en terreno para diversas experiencias sociales y para la expresión dramática.
Como medio de comunicación, la computadora nos ofrece nuevos modelos de pensamiento y recursos inéditos para proyectar nuestras ideas y fantasías. Penetrar a través de la pantalla en la red de redes supone un cambio de estado del espacio físico y biológico: nos vuelve espectadores encarnados (y partícipes) de diversos mundos virtuales en los cuales, cuando vemos, somos vistos, aunque a veces perdamos la cabal noción de ello.
Las nuevas tecnologías designan un conjunto de innovaciones tecnológicas tanto como las herramientas que permiten una redefinición radical del funcionamiento de la sociedad. La revolución tecnológica que ha parido esta sociedad nueva se caracteriza por la generalización del uso de las tecnologías, las redes de comunicación, el rápido desenvolvimiento tecnológico y científico y la globalización de la información.
La aparición de la interfaz gráfica (el escritorio, los cuadros de diálogo) dejó atrás la necesidad de brindarle a la máquina instrucciones exactas, e introdujo una cultura de la simulación. Las computadoras dejaron de ser meras herramientas –que contenían información–, y pasaron a contener, también, personas, convirtiéndose en terreno para diversas experiencias sociales y para la expresión dramática.
Como medio de comunicación, la computadora nos ofrece nuevos modelos de pensamiento y recursos inéditos para proyectar nuestras ideas y fantasías. Penetrar a través de la pantalla en la red de redes supone un cambio de estado del espacio físico y biológico: nos vuelve espectadores encarnados (y partícipes) de diversos mundos virtuales en los cuales, cuando vemos, somos vistos, aunque a veces perdamos la cabal noción de ello.
Under the bridge
Me tomo el 46 para ir a Constitución. Llegando a Pompeya, recuerdo que tiene que doblar a la izquierda hacia el Este. Va por Sáenz, y no dobla; sigue por Sáenz, y ni encara para el carril izquierdo.
Se viene encima el puente y me digo “tal vez vaya hasta provincia y dé la vuelta allá”. Pero no: en vez de encarar la rampa se deja ir hacia el costado, por la colectora, y empiezo a preocuparme. ¿¡Nos vamos a caer al Riachuelo!? Imagino que un miembro de Al Qaeda consiguió laburo de fercho en la 46 y que caeremos al arroyo infecto como aquel tranvía de los años 30. Pero nadie se inmuta.
Justo antes de llegar al terraplén, donde se ve algún tipo de vegetación y se entrevé un asentamiento, dobla a la izquierda… ¡y pasa bajo el tablero del puente! Descubro que llevaba tiempo sin tomar ese bondi girando mi cabeza hacia uno y otro lado, hasta que reaparece el sol cuando vuelve a doblar y sale por la otra colectora para agarrar Alcorta.
Se viene encima el puente y me digo “tal vez vaya hasta provincia y dé la vuelta allá”. Pero no: en vez de encarar la rampa se deja ir hacia el costado, por la colectora, y empiezo a preocuparme. ¿¡Nos vamos a caer al Riachuelo!? Imagino que un miembro de Al Qaeda consiguió laburo de fercho en la 46 y que caeremos al arroyo infecto como aquel tranvía de los años 30. Pero nadie se inmuta.
Justo antes de llegar al terraplén, donde se ve algún tipo de vegetación y se entrevé un asentamiento, dobla a la izquierda… ¡y pasa bajo el tablero del puente! Descubro que llevaba tiempo sin tomar ese bondi girando mi cabeza hacia uno y otro lado, hasta que reaparece el sol cuando vuelve a doblar y sale por la otra colectora para agarrar Alcorta.
Aflojá con la pincita
¡Qué feo les queda a las minas el exceso de depilación en las cejas! Le dan a la pinza hasta dejarse apenas un hilito de pelo sobre la cuenca orbital. Incluso jóvenes y pendejas.
¿Se creen que les queda bien? ¡Les queda horrible! ¡Parece que estuvieran haciendo quimioterapia! No te digo que seas un gallego cejijunto, pero hay algo que se llama armonía, bebé.
Y si no podés aplicar ese concepto en tu propia caripela… tuuuuuuuu-u-u… no vas a ser para miiiiii-i-i.
(OK, seguro que eso te chupa un huevo… Pero la armonía… ¡buscala! Y, de paso, ya que estás, buscá un lugar donde hagan implante pelo por pelo en las cejas)
¿Se creen que les queda bien? ¡Les queda horrible! ¡Parece que estuvieran haciendo quimioterapia! No te digo que seas un gallego cejijunto, pero hay algo que se llama armonía, bebé.
Y si no podés aplicar ese concepto en tu propia caripela… tuuuuuuuu-u-u… no vas a ser para miiiiii-i-i.
(OK, seguro que eso te chupa un huevo… Pero la armonía… ¡buscala! Y, de paso, ya que estás, buscá un lugar donde hagan implante pelo por pelo en las cejas)
Llamador de ángeles (II)
Podría trazar un mapa de las zonas que frecuento indicando cada uno de los departamentos (muchos más que casas, quizá porque en las casas están en lugares que no dan a la calle) donde se encuentran estos funestos ingenios. (Tal vez con la esperanza de que alguno vaya y los bombardee cual tanque israelí, o estadounidense en el hotel Palestine de Bagdad).
Empero, ninguno de ellos se compara con el monstruo de llamador de ángeles hiper extra large que vi frente a la parada del 97, en Cochabamba 3575, casi Boedo, en el barrio homónimo. Unas varas metálicas de medio metro esperaban que el viento tuviera la fuerza suficiente para mecerlas y así atronar la zona con su maléfico tintineo.
Empero, ninguno de ellos se compara con el monstruo de llamador de ángeles hiper extra large que vi frente a la parada del 97, en Cochabamba 3575, casi Boedo, en el barrio homónimo. Unas varas metálicas de medio metro esperaban que el viento tuviera la fuerza suficiente para mecerlas y así atronar la zona con su maléfico tintineo.
Cornelio (I)
Merezco morir hoy,
sí.
Me merezco mohair,
telas hindúes
cubrirán el cuerpo muerto,
y abrazando los mundos
retozan las luces con ella.
Una larga caída,
un desfonde, un kyoto,
otras telas, otros colores,
sin música ni histriones.
Bajaremos,
incontenibles,
hasta donde el diablo pueda olernos.
Pudriremos profundos olores
pestilentes.
Hirsutas pavadas pectorales,
quizá también cerebrales.
Merezco morir hoy,
sí,
me merezco mohair.
Telas hindúes
cubrirán el cuerpo muerto,
y abrazando los mundos
retozan las luces con ella.
Bajaremos,
incontenibles,
hasta donde el diablo pueda olernos.
Pudriremos profundos olores
pestilentes.
Hola, hola… Empecemos…
Hola, hola… Empecemos…
(Bajaremos)
sí.
Me merezco mohair,
telas hindúes
cubrirán el cuerpo muerto,
y abrazando los mundos
retozan las luces con ella.
Una larga caída,
un desfonde, un kyoto,
otras telas, otros colores,
sin música ni histriones.
Bajaremos,
incontenibles,
hasta donde el diablo pueda olernos.
Pudriremos profundos olores
pestilentes.
Hirsutas pavadas pectorales,
quizá también cerebrales.
Merezco morir hoy,
sí,
me merezco mohair.
Telas hindúes
cubrirán el cuerpo muerto,
y abrazando los mundos
retozan las luces con ella.
Bajaremos,
incontenibles,
hasta donde el diablo pueda olernos.
Pudriremos profundos olores
pestilentes.
Hola, hola… Empecemos…
Hola, hola… Empecemos…
(Bajaremos)
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