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sábado, 9 de febrero de 2008
El loco turbina
El nuevo símbolo de estatus de la pajericonsumista clase media recompuesta es el fucking aire acondicionado.
Pero más allá de la paja, está bien, es práctico: hace 33°, te cagás de calor, bueno, lo entiendo.
Ahora, si son las 5 de la tarde y hace 25°, y uno pagaría por que todos los días de verano fueran así (por que todos los días fueran así), ¿es necesario que enciendas esa turbina que instalaste en la parte de afuera del balcón, justo encima de mi cabeza? ¿Es necesario ese gasto de energía, es necesario hacerme vivir (y dormir) con ese zumbido, con esa vibración, con ese aire manipulado y tecnificado?
El loco turbina entiende que sí, y tiene un orgasmo posconsumista cuando enciende el aire. Aunque esa noche haga 21°.
(Iba a preguntarme si era necesario encapsularse y escindirse de la módica expresión de la naturaleza, de la totalidad natural, que es el clima. Demasiado sofisticado: la loca turbina de arriba prende su aire… ¡y deja el ventanal abierto!).
Pero más allá de la paja, está bien, es práctico: hace 33°, te cagás de calor, bueno, lo entiendo.
Ahora, si son las 5 de la tarde y hace 25°, y uno pagaría por que todos los días de verano fueran así (por que todos los días fueran así), ¿es necesario que enciendas esa turbina que instalaste en la parte de afuera del balcón, justo encima de mi cabeza? ¿Es necesario ese gasto de energía, es necesario hacerme vivir (y dormir) con ese zumbido, con esa vibración, con ese aire manipulado y tecnificado?
El loco turbina entiende que sí, y tiene un orgasmo posconsumista cuando enciende el aire. Aunque esa noche haga 21°.
(Iba a preguntarme si era necesario encapsularse y escindirse de la módica expresión de la naturaleza, de la totalidad natural, que es el clima. Demasiado sofisticado: la loca turbina de arriba prende su aire… ¡y deja el ventanal abierto!).
Haga un bien, mate un perro
Hay que matar a todos los perros de la ciudad.
Y a sus dueños.
A las viejas que tienen un perro pequeño e histérico, como ellas.
Y a sus perros.
A los tipos que tienen dobermans y Rottweilers, y pittbulls y boxers, que los hacen sentir invulnerables.
Y a sus perros.
A todos los perros hay que matar.
Oh, una ciudad sin ladridos ni caca en las veredas; sin mordeduras ni ataques inesperados.
Muerte a los perros.
YA.
Y a sus dueños.
A las viejas que tienen un perro pequeño e histérico, como ellas.
Y a sus perros.
A los tipos que tienen dobermans y Rottweilers, y pittbulls y boxers, que los hacen sentir invulnerables.
Y a sus perros.
A todos los perros hay que matar.
Oh, una ciudad sin ladridos ni caca en las veredas; sin mordeduras ni ataques inesperados.
Muerte a los perros.
YA.
Pelado
Vos la mataste.
O vos la mandaste matar.
Se te nota la violencia en cada gesto, en cada argumento, en cada palabra serena.
Dejá de embarrar la cancha con tus apariciones mediáticas, porque vas a necesitar mucho más que eso para zafar como zafaron Carrascosa y el que mató a Nora.
Pelado asesino. Pelado, asesino.
O vos la mandaste matar.
Se te nota la violencia en cada gesto, en cada argumento, en cada palabra serena.
Dejá de embarrar la cancha con tus apariciones mediáticas, porque vas a necesitar mucho más que eso para zafar como zafaron Carrascosa y el que mató a Nora.
Pelado asesino. Pelado, asesino.
Dolores Barreiro
Sí, no te voy a decir que no está buena, aunque los años pasan, implacables: las piernas kilométricas, la fineza, las gomas sutilmente hechas, los labios bioplastificados…
Pero transmite frialdad y soberbia. Es una heladera que condesciende a bajar de su burbuja belgranense de origen-pilarense de residencia para que los mortales podamos apreciar su belleza inalcanzable, a toda ella inalcanzable: alumna bien aprendida de colegio caro, la más concheta de las conchetas, la más top de las top, no es lo suyo rebajarse a decirle “muqui” a la otra. Another level, baby, uno tan superior que la deja a salvo de ulterioridades, judiciales o mediáticas, en el caso de tenencia de estupefacientes que involucró a su marido. A salvo ella y, por extensión, a salvo él.
Desde lo alto de su equino, nos hace un favor a los espectadores, a los pajeros, y también a los diseñadores y demás integrantes del submundo de la moda y la TV, al brindarnos gotas de su lánguido glamour con indolente suficiencia y desdén.
Con esta, sí, a diferencia de Araceli, me he hecho unas cuantas pajas en una versión bizarra y personal de la Historia de O., hasta que su frigidez postural trocara en un atisbo de orgasmo, no por la estimulación múltiple y masiva, sino, quizá, por sentirse finalmente puesta en caja y aniquilada su actitud de querer ser musa onanística solo para la gente como uno: si vivís de Santa Fe para allá no te podés pajear conmigo, querido.
Raro que no se lo llevó a Cambiasso. Ese sería un buen lugar para ella. O, si no, gato de una realeza que no tenemos, pero que, como a su admirada-envidiada Susana, le haría sentir que pertenece. Sin embargo, fue Pancho Dotto el que le rompió la telita cuando tenía 17 y todavía iba al cole… (Pancho, esa fue tu obra maestra, ¿no?).
Pero transmite frialdad y soberbia. Es una heladera que condesciende a bajar de su burbuja belgranense de origen-pilarense de residencia para que los mortales podamos apreciar su belleza inalcanzable, a toda ella inalcanzable: alumna bien aprendida de colegio caro, la más concheta de las conchetas, la más top de las top, no es lo suyo rebajarse a decirle “muqui” a la otra. Another level, baby, uno tan superior que la deja a salvo de ulterioridades, judiciales o mediáticas, en el caso de tenencia de estupefacientes que involucró a su marido. A salvo ella y, por extensión, a salvo él.
Desde lo alto de su equino, nos hace un favor a los espectadores, a los pajeros, y también a los diseñadores y demás integrantes del submundo de la moda y la TV, al brindarnos gotas de su lánguido glamour con indolente suficiencia y desdén.
Con esta, sí, a diferencia de Araceli, me he hecho unas cuantas pajas en una versión bizarra y personal de la Historia de O., hasta que su frigidez postural trocara en un atisbo de orgasmo, no por la estimulación múltiple y masiva, sino, quizá, por sentirse finalmente puesta en caja y aniquilada su actitud de querer ser musa onanística solo para la gente como uno: si vivís de Santa Fe para allá no te podés pajear conmigo, querido.
Raro que no se lo llevó a Cambiasso. Ese sería un buen lugar para ella. O, si no, gato de una realeza que no tenemos, pero que, como a su admirada-envidiada Susana, le haría sentir que pertenece. Sin embargo, fue Pancho Dotto el que le rompió la telita cuando tenía 17 y todavía iba al cole… (Pancho, esa fue tu obra maestra, ¿no?).
Examen de salud de la UBA
Si alguien, por el azar de Google, llega a esta página y cursa en la Universidad BovinA, no se haga el examen de salud “obligatorio”. Es un curro de la UBA, tenés que garpar, no te dan los resultados, te patotean que tenés que hacértelo, que, si no, no te dan el título, etc.
Por ejemplo, el "examen oftalmológico" es así: vos pasás, la mina te pregunta por qué usás anteojos, "porque soy miope", y entonces anota en un cuaderno de los que se usan en la primaria "miope". Eso es TODO el examen oftalmológico.
Y si tenés los dientes rotos, quieren obligarte a que te los arregles, y te dicen que tenés que presentar un certificado del dentista, bla bla bla (aunque el papelito que te dan al principio habla solo de que te van a revisar, no de que tenés que arreglarte lo que funcione mal). Mirá, boluda, si pudiera arreglarme los dientes, me los habría arreglado hace 15 años. Si no me los arreglo es porque sufro más yendo al dentista que con el dolor de muelas.
Por lo demás, si tengo sida, ¿también vas a pretender que me cure para seguir cursando? ¿O voy a tener que presentar el certificado de que estoy en tratamiento?
Y una más: me pidieron el teléfono de un adulto responsable. Perdón????????? Yo soy adulto y responsable. ¿Para qué querés el teléfono de, por ejemplo, mis padres? Para llamarlos y decirles “su hija tiene el himen desgarrado, su hij@ tiene el esfínter anal dilatado, su hij@ tiene sida?”.
Fuck off, la UBA, su examen de salud y toda su mierda.
¿Sabés por qué no me van a dar el título? Porque me fui antes, como me fui antes del colegio, como me voy de todos los lugares de mierda de los que puedo irme. Me cago en la paja abyecta de decir “estudio en la UBA”. ¿A qué te dedicás? Trabajo y estudio.
FUCK.
Por ejemplo, el "examen oftalmológico" es así: vos pasás, la mina te pregunta por qué usás anteojos, "porque soy miope", y entonces anota en un cuaderno de los que se usan en la primaria "miope". Eso es TODO el examen oftalmológico.
Y si tenés los dientes rotos, quieren obligarte a que te los arregles, y te dicen que tenés que presentar un certificado del dentista, bla bla bla (aunque el papelito que te dan al principio habla solo de que te van a revisar, no de que tenés que arreglarte lo que funcione mal). Mirá, boluda, si pudiera arreglarme los dientes, me los habría arreglado hace 15 años. Si no me los arreglo es porque sufro más yendo al dentista que con el dolor de muelas.
Por lo demás, si tengo sida, ¿también vas a pretender que me cure para seguir cursando? ¿O voy a tener que presentar el certificado de que estoy en tratamiento?
Y una más: me pidieron el teléfono de un adulto responsable. Perdón????????? Yo soy adulto y responsable. ¿Para qué querés el teléfono de, por ejemplo, mis padres? Para llamarlos y decirles “su hija tiene el himen desgarrado, su hij@ tiene el esfínter anal dilatado, su hij@ tiene sida?”.
Fuck off, la UBA, su examen de salud y toda su mierda.
¿Sabés por qué no me van a dar el título? Porque me fui antes, como me fui antes del colegio, como me voy de todos los lugares de mierda de los que puedo irme. Me cago en la paja abyecta de decir “estudio en la UBA”. ¿A qué te dedicás? Trabajo y estudio.
FUCK.
Señalética necrofílica
En varios lugares de la ciudad han aparecido últimamente recordatorios de “detenidos-desaparecidos”: placas al pie de árboles tan nuevos como resecos, otras que los consagran como epónimos de diversas plazoletas, baldosas multicolores avisando en las veredas que allí vivó Fulano de Tal, “militante popular”.
Tenemos aquí el primer problema, la categoría “militante popular” fue creada ex post y en ella se engloba –y difumina– un sinnúmero de actividades. Por ejemplo, entre esos “militantes populares” sin duda había una buena cantidad de integrantes de organizaciones revolucionarias cuyo modus operandi contemplaba el secuestro, la tortura y el asesinato, incluso el de niños. Omitir su pertenencia a esas organizaciones y su participación en la lucha armada, callar que estaban dispuestos a dar la vida, y también a quitarla, es ningunear su decisión; es una miserabilidad marketinera que trata de recortar la realidad y hacer un collage más comprable por las mayorías, que no aprueban los métodos violentos.
Entonces, queda mejor decir que aquí vivió un “militante popular”, y no un miembro de Montoneros, las FAR, etc. Esta movida era comprensible cuando las Madres callaban la militancia armada de sus hijos frente a la Comisión Interamericana de DD. HH. en 1979, según admitió una de sus integrantes, reporteada con motivo de los 30 años del golpe. Después, trocó en la mierda de Fernández Meijide, que hizo su carrera política con la sangre de su hijo, afirmando que “se lo llevaron por equivocación, lo confundieron con otro del mismo nombre que estaba en una agenda”.
Como parte de ese bombardeo publicitario, he/mos oído hasta cuestionarla la mentira de que sólo el Estado puede violar los derechos humanos; el reclamo de “los hubieran juzgado”, que omite maliciosamente que hubo juicios, que se condenó a los guerrilleros, que estos forzaron la amnistía el día que asumió Cámpora y que al salir fueron y mataron al juez Quiroga, a Mor Roig, etc.; o la afirmación de que el terrorismo estatal es peor que el particular.
Sobre esto último, una trampa discursiva con la que buscan librarse de culpas y de posibles procesos, no tengo dudas de que el terrorismo que tiene como fin hacerse con el poder del Estado es tan condenable como el que se ejerce para mantenerlo: si alguien secuestra, tortura y mata para llegar al Estado, revela en su accionar que tolera esas prácticas, y resulta evidente que seguiría ejercitándolas en el caso de disponer de los recursos estatales.
El otro extremo de la versión para niños es el de Hebe de Bonafini, para quien “no se los llevaron porque sí, se los llevaron porque eran revolucionarios”. Eso, además de poner al aparato represivo en un lugar de infalibilidad, abre la puerta al tema de la necrofilia partiendo de una falacia: se llevaron a los buenos (a “lo mejor de una generación”, dicen los incansables vendedores de humo), y los que quedaron, con Firmenich a la cabeza, son los malos o los traidores… En realidad, mataron a los que mataron, y a los que no, no, por las miles de razones que en una guerra como esta pueden producirse.
El otro asunto es la necrofilia. La fascinación por la muerte, basilar en esa militancia, parece anticipar el fracaso de la acción armada: se remonta al deseo de “seremos como el Che”. Sí, como el Che: serán remeras, entonces; o pósteres. O cadáveres.
¿Por qué no recordar también a los vivos? ¿La muerte es un mérito, o es que la culpa los abruma? ¿Por qué no poner en la calle Constitución una baldosa que diga “aquí vive Susana Malacalza, de la mesa directiva del PRT-ERP”? ¿Por qué no poner placas en la oficina de Verbitsky, en el despacho de Obeid, en la banca de Remo Carlotto?
En este sentido, vemos que hay un par de innombrables (Galimberti, Firmenich) y muertos cuasi canonizados. Los sobrevivientes rara vez se hacen cargo en público de su historia y de sus decisiones (historia que incluye la disposición de matar gente, o el recibir órdenes de Firmenich. Digo, si era tan malo, si era un infiltrado, ¿por qué prohombres como Walsh o Urondo o Bonasso recibían órdenes de él?).
Hay un silencio enorme al respecto, sólo roto por la historia oficial light versión Abuelas, y pocos, casi ninguno, se hace cargo de haber tomado las armas y de la visión absurdamente pueril de “yo no combatía por mis hijos, yo no combatía por el futuro; yo pensé que ganábamos” (Malacalza dixit). Nena, ¿vos sabías lo que pasaba del otro lado de la cordillera?
Por lo demás, la mariconada de la queja ante la respuesta masiva del aparato represivo también fatiga. ¿Qué pretendían, que militares y policías permitieran que los mataran a ellos y a sus familias? ¿Que quienes detentaban el poder del Estado, democráticamente elegidos o no, permitieran que otros grupos se hicieran con sus ventajas?
¿O es que esa mariconada también forma parte de la movida publicitaria? Eso es el Estado, chicos. No se ofendan, pero todos los Estados son eso: EE. UU., el ilegitimo ente siongenocida, la RDA; Francia, que juzga a los represores argentinos a los que les enseñó a torturar, pero libera a los suyos… ESO es el estado.
Y el que reivindica la solución de los conflictos por medio de la violencia tiene que bancarse que venga uno más violento y lo haga mierda. Vos querías resolverlo a las piñas, y vino Tyson y aniquiló tu accionar: ¡bancatela!
(Esa es otra construcción: se redujo a la nada el accionar revolucionario, de acuerdo con lo mandado por el gobierno democrático, para lo cual fue necesario reducir a la nada a muchas personas, como en toda guerra: pero no a todas. Está lleno de ex revolucionarios que no fueron aniquilados y que continúan viviendo y lucrando. Eh, luchando…).
Visto lo cual esperamos con ansias las plazoletas con los nombres de los fusilados en La Tablada.
Tenemos aquí el primer problema, la categoría “militante popular” fue creada ex post y en ella se engloba –y difumina– un sinnúmero de actividades. Por ejemplo, entre esos “militantes populares” sin duda había una buena cantidad de integrantes de organizaciones revolucionarias cuyo modus operandi contemplaba el secuestro, la tortura y el asesinato, incluso el de niños. Omitir su pertenencia a esas organizaciones y su participación en la lucha armada, callar que estaban dispuestos a dar la vida, y también a quitarla, es ningunear su decisión; es una miserabilidad marketinera que trata de recortar la realidad y hacer un collage más comprable por las mayorías, que no aprueban los métodos violentos.
Entonces, queda mejor decir que aquí vivió un “militante popular”, y no un miembro de Montoneros, las FAR, etc. Esta movida era comprensible cuando las Madres callaban la militancia armada de sus hijos frente a la Comisión Interamericana de DD. HH. en 1979, según admitió una de sus integrantes, reporteada con motivo de los 30 años del golpe. Después, trocó en la mierda de Fernández Meijide, que hizo su carrera política con la sangre de su hijo, afirmando que “se lo llevaron por equivocación, lo confundieron con otro del mismo nombre que estaba en una agenda”.
Como parte de ese bombardeo publicitario, he/mos oído hasta cuestionarla la mentira de que sólo el Estado puede violar los derechos humanos; el reclamo de “los hubieran juzgado”, que omite maliciosamente que hubo juicios, que se condenó a los guerrilleros, que estos forzaron la amnistía el día que asumió Cámpora y que al salir fueron y mataron al juez Quiroga, a Mor Roig, etc.; o la afirmación de que el terrorismo estatal es peor que el particular.
Sobre esto último, una trampa discursiva con la que buscan librarse de culpas y de posibles procesos, no tengo dudas de que el terrorismo que tiene como fin hacerse con el poder del Estado es tan condenable como el que se ejerce para mantenerlo: si alguien secuestra, tortura y mata para llegar al Estado, revela en su accionar que tolera esas prácticas, y resulta evidente que seguiría ejercitándolas en el caso de disponer de los recursos estatales.
El otro extremo de la versión para niños es el de Hebe de Bonafini, para quien “no se los llevaron porque sí, se los llevaron porque eran revolucionarios”. Eso, además de poner al aparato represivo en un lugar de infalibilidad, abre la puerta al tema de la necrofilia partiendo de una falacia: se llevaron a los buenos (a “lo mejor de una generación”, dicen los incansables vendedores de humo), y los que quedaron, con Firmenich a la cabeza, son los malos o los traidores… En realidad, mataron a los que mataron, y a los que no, no, por las miles de razones que en una guerra como esta pueden producirse.
El otro asunto es la necrofilia. La fascinación por la muerte, basilar en esa militancia, parece anticipar el fracaso de la acción armada: se remonta al deseo de “seremos como el Che”. Sí, como el Che: serán remeras, entonces; o pósteres. O cadáveres.
¿Por qué no recordar también a los vivos? ¿La muerte es un mérito, o es que la culpa los abruma? ¿Por qué no poner en la calle Constitución una baldosa que diga “aquí vive Susana Malacalza, de la mesa directiva del PRT-ERP”? ¿Por qué no poner placas en la oficina de Verbitsky, en el despacho de Obeid, en la banca de Remo Carlotto?
En este sentido, vemos que hay un par de innombrables (Galimberti, Firmenich) y muertos cuasi canonizados. Los sobrevivientes rara vez se hacen cargo en público de su historia y de sus decisiones (historia que incluye la disposición de matar gente, o el recibir órdenes de Firmenich. Digo, si era tan malo, si era un infiltrado, ¿por qué prohombres como Walsh o Urondo o Bonasso recibían órdenes de él?).
Hay un silencio enorme al respecto, sólo roto por la historia oficial light versión Abuelas, y pocos, casi ninguno, se hace cargo de haber tomado las armas y de la visión absurdamente pueril de “yo no combatía por mis hijos, yo no combatía por el futuro; yo pensé que ganábamos” (Malacalza dixit). Nena, ¿vos sabías lo que pasaba del otro lado de la cordillera?
Por lo demás, la mariconada de la queja ante la respuesta masiva del aparato represivo también fatiga. ¿Qué pretendían, que militares y policías permitieran que los mataran a ellos y a sus familias? ¿Que quienes detentaban el poder del Estado, democráticamente elegidos o no, permitieran que otros grupos se hicieran con sus ventajas?
¿O es que esa mariconada también forma parte de la movida publicitaria? Eso es el Estado, chicos. No se ofendan, pero todos los Estados son eso: EE. UU., el ilegitimo ente siongenocida, la RDA; Francia, que juzga a los represores argentinos a los que les enseñó a torturar, pero libera a los suyos… ESO es el estado.
Y el que reivindica la solución de los conflictos por medio de la violencia tiene que bancarse que venga uno más violento y lo haga mierda. Vos querías resolverlo a las piñas, y vino Tyson y aniquiló tu accionar: ¡bancatela!
(Esa es otra construcción: se redujo a la nada el accionar revolucionario, de acuerdo con lo mandado por el gobierno democrático, para lo cual fue necesario reducir a la nada a muchas personas, como en toda guerra: pero no a todas. Está lleno de ex revolucionarios que no fueron aniquilados y que continúan viviendo y lucrando. Eh, luchando…).
Visto lo cual esperamos con ansias las plazoletas con los nombres de los fusilados en La Tablada.
martes, 29 de enero de 2008
Que empieces bien el año
Tumefacto, purulento, deforme, infectado, afiebrado, llagado, monstruoso, medieval, descompuesto, minusválido, enfermo, sucio, graneado, maloliente, desmayado, tembloroso, desfigurado, brotado, fotofóbico, estigmatizado.
Infectocontagioso.
Infectocontagioso.
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